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miércoles, 23 de enero de 2019

Cinco pasos que te ayudarán a no precipitarte en tus conclusiones

Sacar conclusiones precipitadas acostumbra a acarrear consecuencias negativas, tanto para uno mismo, como para las personas de nuestro alrededor. Con una serie de sencillos pasos, una persona puede anticiparse a este fallo y evitar cometerlo.

Imagina a una madre que manda a su hijo a limpiar su cuarto. Pocos minutos después ve a su hijo jugando y le echa un largo sermón acerca de lo irresponsable y desobediente que es, sólo para comprobar posteriormente qué, en realidad al hijo le había dado tiempo a ordenarlo todo y de forma eficiente, por lo que dicha reprimenda era inmerecida. Imagina también a una persona hablando en una reunión de trabajo qué observa a uno de sus compañeros bostezar, dando por sentado qué se está aburriendo por cómo está enfocando la charla, cuando en realidad la otra persona, simplemente, se acostó muy tarde la noche anterior y es el cansancio lo que le provocó el bostezo.

Conclusiones precipitadas
Imagen encontrada en: sweetlysavedsista.wordpress.com
En el primero de los casos mencionados, llegar a una conclusión precipitada provocó, en primer lugar, un sentimiento de ira por parte de la madre, que condujo posteriormente a qué el hijo recibiera una reprimenda inmerecida, con las consecuencias que ello acarrea y además percibir una gran falta de confianza por parte de la madre. En el segundo, la incorrecta inferencia por parte del ponente puede llevarle a minar su rendimiento el resto de la presentación e incluso que el desánimo le acompañe en el resto de su rutina diaria. Por otro lado, también podría tratar a su compañero de una forma arisca, sin que este entienda por qué.

En definitiva, en muchas ocasiones, sufrimos más por lo que creemos que por lo que pasa. Sacar conclusiones precipitadas puede conllevar, no sólo problemas puntuales sobre nuestro estado de ánimo o la relación que tenemos con los demás, sino que también puede generar problemas para nuestra salud mental. Personas que tengan una tendencia natural a sacar conclusiones precipitadas pueden caer en una espiral que les conduzca a padecer ansiedad social o depresión (que sería alimentada al dar habitualmente por sentado el peor escenario sin necesidad de información objetiva).

De hecho, un estudio realizado en 2018 por la Universidad de Anglia Oriental (Inglaterra), conducido por James Hurley, contó con 12 sujetos experimentales que, desde hacía más de una década habían sido diagnosticados y tratados de varias enfermedades mentales, todos ellos mostraban una alta tendencia a sacar conclusiones precipitadas al pasárseles el test "Threat Anticipation Model" (Modelo de Anticipación de la Amenaza, o MRTP), realizado por Freeman en 2007. Estos fueron tratados con el "Maudlsey Review Training Program", desarrollado por el equipo de Hellen Waller en 2011 en el King´s College de Londres y que ha mostrado ser eficaz para rebajar la frecuencia en la que la gente saca conclusiones precipitadas.  Los resultados, aunque son pocos conclusivos, debido al escaso número de sujetos que participaron, mostraron que actuar sobre esta faceta tenía una incidencia positiva en cuanto al transcurso de sus respectivas enfermedades.



Teniendo en cuenta la importancia de actuar sobre esta vía, y atendiendo a los principios del MRTP, la doctora Susan Krauss, profesora de Psicología y Neurociencia en la Universidad de Massachusetts, publicó un artículo en octubre de 2018 para la resvista digital "Psychology Today", en el que muestra cinco pasos a seguir para evitar sacar conclusiones precipitadas, los cuales se desglosan a continuación.

1.- Piensa en ocasiones anteriores en las que sacaste conclusiones precipitadas


En los momentos en los que empieces a sacar conclusiones sin tener toda la información disponible, puede ser útil buscar antecedentes en los que descubriste estar equivocado, incluso aquellos en los que otra persona se equivocó contigo. Repasarlos y pensar en esos momentos que es lo que se podría haber hecho para comprobar si de verdad esa inferencia era acertada o no, será de gran ayuda para lidiar con la situación actual.

2.- Pon a prueba tu habilidad para ver todos los detalles


Muchas veces nos centramos únicamente en un elemento de la escena y con ello concluimos todo lo que está pasando. Por ejemplo, si se mostrase una imagen de una persona blandiendo un cuchillo ensangrentado, podríamos llegar a la conclusión de qué ha cometido un asesinato. Prestando atención a más elementos, podríamos encontrarnos que lleva un delantal y qué hay trozos de ternera sobre su mesa, dándonos a entender de qué es un carnicero.

Si volvemos al segundo ejemplo de la introducción del artículo, el bostezo es sólo un elemento de toda la escena y desconocer el resto es lo que ha llevado a la conclusión.

3.- Atiende a cómo puedes ser engañado por ilusiones


Imágenes como la siguiente son capaces de engañar a tu percepción de la realidad. En verdad, las dos líneas aquí mostradas tienen la misma longitud, pero atender a unos elementos en lugar de otros, puede provocar que tu cerebro procese un engaño como un hecho. Esto también sería aplicable al procesamiento de la información.

Mueller Lyer
Ejemplo de la ilusión Mueller Lyer, en el que dos líneas de similar longitud parecen
de distinto tamaño debido a elementos distractores.


4.- Atiende de cómo de rápido te formas una impresión sobre otras personas.


En el MRTP, a los participantes se les enseña una foto que es descrita cómo mirándoles a ellos. Con entrenamiento, se aprende a cambiar la primera conclusión (por ejemplo, mira críticamente), por otras alternativas (por ejemplo, puede que esté mirando a algo que está sucediendo detrás mía).

Cabe también recordar en este punto que el ser humano tiene una tendencia natural de sacar inmediatamente impresiones sobre las personas a través de lo primero que percibe de ella, lo que se conoce como "Efecto Halo". Esto implica que, en muchas ocasiones, nuestras inferencias en cuanto a desconocidos se basan únicamente en si su rostro inspira confianza o no, o incluso en su forma de vestir e incluso su raza.

5.- Atiende también a ejemplos en la ficción


En distintas obras literarias o cinematográficas podemos ver ejemplos de como sacar conclusiones precipitadas puede llegar a grandes y enormes malentendidos y las desastrosas consecuencias que ello puede acarrear, mientras nosotros, como espectadores, observamos lo fácil que hubiera sido evitar dicha situación.

Conclusión

El cerebro humano tiene una capacidad muy limitada para procesar todas las situaciones a las que nos vemos sometidos en el día a día. Esto sucede porque está diseñado para sobrevivir en la selva, siendo uno de los individuos más débiles de su ecosistema, por lo que actuar rápido tenía más valor que pensar sobre las distintas alternativas. Para que un organismo se adapte a un nuevo ecosistema hacen falta miles de millones de años, mientras que el ser humano a dado el enorme cambio de la selva a la ciudad, en apenas unos millones de años. En este nuevo ambiente, sus problemas cotidianos son muy distintos y resolverlos de manera satisfactoria requiere un procesamiento muy distinto.

Manipulacion
Imagen encontrada en: mundodesconocido.es
Para resolver los problemas derivados de esta escasa capacidad, el cerebro humano emplea unos atajos mentales llamados heurísticos, que le hacen llegar a conclusiones lógicas, pero que no tienen porque estar objetivamente comprobadas para ser aceptadas como verdaderas. De la misma manera, el cerebro tiene también la tendencia de mantener esos esquemas mentales que se forma y la manera de hacerlo es la de razonar cualquier incongruencia que se encuentre con el mismo. De modo que, si no hacemos un esfuerzo extra por analizar concienzudamente todo lo que ocurre a nuestro alrededor, el inconsciente tenderá a ver el mundo cómo creemos que es y no como es en realidad.

Lo arriba expuesto es, en realidad, un mecanismo de supervivencia destinado a hacernos la vida más fácil y a combatir el estrés y la ansiedad. El problema viene cuando conduce innecesariamente a importantes malentendidos, o cuando la tendencia de una persona conduce al pesimismo, o incluso en algunos casos, al optimismo exacerbado. Es por ello que no quedarnos con la primera impresión y hacer un esfuerzo extra por conocer todos los detalles puede ser beneficioso para nuestra salud mental.

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