jueves, 17 de enero de 2019

Descubren el circuito cerebral implicado en la adicción y que este es manipulable

Investigadores de la Universidad de Génova han identificado el circuito cerebral implicado en la adicción a las drogas, comprobando en un experimento, realizado con ratones, diferencias en la actividad cerebral de dicha zona entre distintos sujetos a los qué se les trató de inhibir este comportamiento a través de una descarga eléctrica.

La revista Nature, en diciembre de 2018, publicó un artículo referente a una investigación llevada a cabo en la Universidad de Génova (Suiza) y liderada por el neurólogo Vincent Pascuoli, dirigida a tratar de averiguar si existen diferencias a nivel cerebral entre aquellos que consumen distintos tipos de drogas sin mostrar un comportamiento adictivo, con respecto a aquellos que si lo muestran. En dicha investigación, llevada a cabo con ratones, hicieron dos importantes descubrimientos: el primero de ellos es qué determinada región cerebral, que se extiende desde la Corteza Orbitofrontal (que juega un importante papel en la toma de decisiones), hasta el Cuerpo Estriado (encargado del sistema de recompensa), se encuentra sobreactivada en aquellos sujetos que muestran un comportamiento adictivo. La segunda es qué, actuando sobre esta región, es posible regular este comportamiento.

Cerebro adiccion
Sección del cerebro de un ratón. En rojo se muestran los circuitos que refuenzan el comportamiento y, en verde, aquellos que refuerzan la decisión de persistir con el mismo. Si la parte verde está muy activa, el ratón autoestimula la zona roja, a pesar de las consecuencias negativas, se vuelve adicto. | Foto: Universidad de Génova.


Antes de continuar, sería de gran utilidad explicar la diferencia existente entre "dependencia" y "adicción", dos términos que suelen confundirse fácilmente. Mientras el primero se refiere a un patrón habitual de conducta, el segundo es una enfermedad crónica que incrementa el deseo de seguir consumiendo una sustancia, o realizar una actividad, a pesar de las objetivas y evidentes consecuencias negativas que ello conlleva, tanto para su salud, como en el aspecto social.

De la misma manera, es importante remarcar qué, a pesar de qué el artículo del equipo de Pascuoli, habla de "drogas", entendidas estas por sustancias ilegales, todo lo referido en el mismo es igualmente aplicable a cualquier sustancia o actividad qué son susceptibles de generar adicción: alcohol, tabaco, cafeína, apostar, sexo, practicar deportes de riesgo.... 

Según los datos aportados en el artículo, sólo una de cada cinco personas que consumen drogas, pasan de un consumo controlado a un uso convulsivo. Christian Lüscher, uno de los encargados de la investigación, realizó las siguientes declaraciones en un comunicado de prensa que se puede encontrar en la web oficial de la Universidad de Génova: "Hoy en día, todavía no sabemos por qué una persona se vuelve adicta a las drogas mientras que otra no, pero gracias a este estudio, sabemos cuáles son las diferencias en la función cerebral entre estas dos categorías", explicó el neurólogo, quien añadió: "La dependencia no conduce necesariamente a la adicción, a la necesidad compulsiva de consumir. Por ejemplo, todos se vuelven dependientes a la heroína desde las primeras inyecciones, pero no todos la consumen de manera compulsiva", sentenció Lüscher.

La adicción está por encima del instinto de supervivencia


En la primera fase del experimento, situaron a los ratones en una zona con acceso a una palanca que, al ser pulsada, estimulaba las mismas áreas del cerebro que se activan al consumir una droga. Cuando el sujeto ya había aprendido esta conducta y acudía a pulsar la palanca con asiduidad, se reprogramaba esta para que le administrase una leve descarga eléctrica. Los resultados mostraron qué únicamente el 40% de los ratones dejaron de pulsar la palanca tras recibir una serie de descargas. Una vez qué se examinó la actividad cerebral de todos los sujetos, se observó qué aquellas ratones que persistían en su comportamiento, a pesar de ser obviamente desadaptativo, tenían sobreactivadas las regiones cerebrales indicadas al inicio del artículo.

Representación de un experimento de condicionamiento
 instrumental con una rata. | Foto en contrada en: Xakata.
Lo expuesto en el párrafo anterior, explica por qué, a pesar de los postulados del Condicionamiento Instrumental, el sujeto persiste en buscar la sustancia, a pesar de qué, tanto a nivel racional, como fisiológico, sabe qué es una conducta que debería evitar.   

La adicción puede ser regulada


Esta serie de descubrimientos pueden ser clave para el tratamiento de adicciones en un futuro. En la segunda fase del experimento, los investigadores inhibieron artificialmente las regiones cerebrales implicadas en la conducta adictiva en aquellos ratones qué seguían pulsando la palanca, comprobando qué, con ello, dejaban de hacerlo. De la misma manera, excitando dichas áreas en los ratones que si que habían inhibido ese comportamiento, volvieron a pulsar compulsivamente la palanca. Esto da esperanzas a la posibilidad de desarrollar en el futuro medicamentos que sean capaces de reducir la conducta adictiva, tal y cómo expresó Pascuoli: "Gracias a este experimento, ya sabemos que circuito causa la adicción y ahora nos será más fácil que causa la ruptura del mismo", aseguró el suizo.

Uno de los puntos a resaltar de esta investigación es que todos los ratones que participaron en el experimento eran genéticamente idénticos, de manera qué cabe preguntarse por qué este circuito cerebral no funcionaba de forma idéntica en todos ellos, pregunta al que el equipo de Pascuoli tratará de dar respuesta en sus siguientes investigaciones. La hipótesis que manejan actualmente es que este diferencia sea debida a factores epigenéticos, esto quiere decir, efectos individuales qué el ambiente y la experiencia ejerce en un determinado organismo.

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