martes, 29 de enero de 2019

La práctica musical reduce el riesgo de deterioro cognitivo

Según un estudio de la Universidad de Granada, tocar un instrumento o cantar reduce el riesgo de padecer deterioro cognitivos al igual que apalea los efectos del mismo.

Investigadores de la Universidad de Granada publicaron en noviembre de 2018, a través de la revista Plos One, una revisión sistemática en la que analizaron 13 estudios, escritos en castellano e inglés, en cuanto a los efectos de la práctica musical (aprender y practicar con un instrumento o el canto) sobre el envejecimiento. Nueve de estos estudios comparaban de ancianos músicos con otros que no lo eran y los cuatro restantes versaban sobre programas de entrenamiento musical en personas qué nunca habían tocado ningún instrumento, concluyendo que la práctica musical tiene un efecto muy positivo en alas de apalear el deterioro cognitivo típico del envejecimiento humano.

La práctica musical reduce el riesgo de deterioro cognitivo
El problema al que se enfrentó el equipo liderado por el neurólogo Rafael Román-Caballero fue que, hasta el momento, la práctica musical se había asociado a estudios epidemológicos con grandes poblaciones, por lo que poco se conocía acerca de su efecto en el envejecimiento normal, cuestión que los investigadores de la Universidad de Granada han tratado de resolver con su meta-análisis.

Los resultados que se encontraron muestran que la práctica musical se relaciona con mejoras cognitivas, no solo en aquellas cuestiones directamente relacionadas con la misma, como podría ser la capacidad auditiva, sino también en otras más generales como son la velocidad de procesamiento, la memoria o la capacidad de control. Es por ello que la práctica musical tiene una incidencia muy positiva en aspectos que normalmente se ven deteriorados en el envejecimiento.

Si bien es verdad que aquellas personas que se iniciaron en el mundo musical a una edad muy temprana mostraron mejores resultados, el estudio también pone de manifiesto que nunca es tarde y que aquellos que se adentraron en ese mundillo en una edad avanzada, incluso presentando ya algunos síntomas de demencia mostraron igualmente síntomas de mejoría.

Por último, es importante recordar que la clase de envejecimiento que uno tenga, será el resultado de múltiples factores. No hay que olvidar que otros aspectos relacionados con la dieta, el nivel de estudios, sociabilidad, incluso factores como jugar a videojuegos, tienen también un impacto sobre el tipo de envejecimiento.

miércoles, 23 de enero de 2019

Cinco pasos que te ayudarán a no precipitarte en tus conclusiones

Sacar conclusiones precipitadas acostumbra a acarrear consecuencias negativas, tanto para uno mismo, como para las personas de nuestro alrededor. Con una serie de sencillos pasos, una persona puede anticiparse a este fallo y evitar cometerlo.

Imagina a una madre que manda a su hijo a limpiar su cuarto. Pocos minutos después ve a su hijo jugando y le echa un largo sermón acerca de lo irresponsable y desobediente que es, sólo para comprobar posteriormente qué, en realidad al hijo le había dado tiempo a ordenarlo todo y de forma eficiente, por lo que dicha reprimenda era inmerecida. Imagina también a una persona hablando en una reunión de trabajo qué observa a uno de sus compañeros bostezar, dando por sentado qué se está aburriendo por cómo está enfocando la charla, cuando en realidad la otra persona, simplemente, se acostó muy tarde la noche anterior y es el cansancio quien le provocó el bostezo.

Conclusiones precipitadas
Imagen encontrada en: sweetlysavedsista.wordpress.com
En el primero de los casos mencionados, llegar a una conclusión precipitada provocó, en primer lugar, un sentimiento de ira por parte de la madre, qué condujo posteriormente a qué el hijo recibiera una reprimenda inmerecida, con las consecuencias que ello acarrea y además percibir una gran falta de confianza por parte de la madre. En el segundo, la incorrecta inferencia por parte del ponente puede llevarle a minar su rendimiento el resto de la presentación e incluso que el desánimo le acompañe en el resto de su rutina diaria. Por otro lado, también podría tratar a su compañero de una forma arisca, sin que este entienda por qué.

En definitiva, en muchas ocasiones, sufrimos más por lo que creemos que por lo que pasa. Sacar conclusiones precipitadas puede acarrear, no sólo problemas puntuales sobre nuestro estado de ánimo o la relación que tenemos con los demás, sino que también puede generar problemas para nuestra salud mental. Personas que tengan una tendencia natural a sacar conclusiones precipitadas pueden caer en una espiral que les conduzca a padecer ansiedad social o depresión (que sería alimentada al dar habitualmente por sentado el peor escenario sin necesidad de información objetiva).

De hecho, un estudio realizado en 2018 por la Universidad de Anglia Oriental (Inglaterra), conducido por James Hurley, contó con 12 sujetos experimentales que, desde hacía más de una década habían sido diagnosticados y tratados de varias enfermedades mentales, todos ellos mostraban una alta tendencia a sacar conclusiones precipitadas al pasárseles el test "Threat Anticipation Model" (Modelo de Anticipación de la Amenaza, o MRTP), realizado por Freeman en 2007. Estos fueron tratados con el "Maudlsey Review Training Program", desarrollado por el equipo de Hellen Waller en 2011 en el King´s College de Londres y que ha mostrado ser eficaz para rebajar la frecuencia en la que la gente saca conclusiones precipitadas.  Los resultados, aunque son pocos conclusivos, debido al escaso número de sujetos que participaron, mostraron que actuar sobre esta faceta tenía una incidencia positiva en cuanto al transcurso de sus respectivas enfermedades.



Teniendo en cuenta la importancia de actuar sobre esta vía, y atendiendo a los principios del MRTP, la doctora Susan Krauss, profesora de Psicología y Neurociencia en la Universidad de Massachusetts, publicó un artículo en octubre de 2018 para la resvista digital "Psychology Today", en el que muestra cinco pasos a seguir para evitar sacar conclusiones precipitadas, los cuales se desglosan a continuación.

1.- Piensa en ocasiones anteriores en las que sacaste conclusiones precipitadas


En los momentos en los que empieces a sacar conclusiones sin tener toda la información disponible, puede ser útil buscar antecedentes en los que descubriste estar equivocado, incluso aquellos en los que otra persona se equivocó contigo. Repasarlos y pensar en esos momentos que es lo que se podría haber hecho para comprobar si de verdad esa inferencia era acertada o no, será de gran ayuda para lidiar con la situación actual.

2.- Pon a prueba tu habilidad para ver todos los detalles


Muchas veces nos centramos únicamente en un elemento de la escena y con ello concluimos todo lo que está pasando. Por ejemplo, si se mostrase una imagen de una persona blandiendo un cuchillo ensangrentado, podríamos llegar a la conclusión de qué ha cometido un asesinato. Prestando atención a más elementos, podríamos encontrarnos que lleva un delantal y qué hay trozos de ternera sobre su mesa, dándonos a entender de qué es un carnicero.

Si volvemos al segundo ejemplo de la introducción del artículo, el bostezo es sólo un elemento de toda la escena y desconocer el resto es lo que ha llevado a la conclusión.

3.- Atiende a cómo puedes ser engañado por ilusiones


Imágenes como la siguiente son capaces de engañar a tu percepción de la realidad. En verdad, las dos líneas aquí mostradas tienen la misma longitud, pero atender a unos elementos en lugar de otros, puede provocar que tu cerebro procese un engaño como un hecho. Esto también sería aplicable al procesamiento de la información.

Mueller Lyer
Ejemplo de la ilusión Mueller Lyer, en el que dos líneas de similar longitud parecen
de distinto tamaño debido a elementos distractores.


4.- Atiende de cómo de rápido te formas una impresión sobre otras personas.


En el MRTP, a los participantes se les enseña una foto que es descrita cómo mirándoles a ellos. Con entrenamiento, se aprende a cambiar la primera conclusión (por ejemplo, mira críticamente), por otras alternativas (por ejemplo, puede que esté mirando a algo que está sucediendo detrás mía).

Cabe también recordar en este punto que el ser humano tiene una tendencia natural de sacar inmediatamente impresiones sobre las personas a través de lo primero que percibe de ella, lo que se conoce como "Efecto Halo". Esto implica que, en muchas ocasiones, nuestras inferencias en cuanto a desconocidos se basan únicamente en si su rostro inspira confianza o no, o incluso en su forma de vestir e incluso su raza.

5.- Atiende también a ejemplos en la ficción


En distintas obras literarias o cinematográficas podemos ver ejemplos de como sacar conclusiones precipitadas puede llegar a grandes y enormes malentendidos y las desastrosas consecuencias que ello puede acarrear, mientras nosotros, como espectadores, observamos lo fácil que hubiera sido evitar dicha situación.

Conclusión

El cerebro humano tiene una capacidad muy limitada para procesar todas las situaciones a las que nos vemos sometidos en el día a día. Esto sucede porque está diseñado para sobrevivir en la selva, siendo uno de los individuos más débiles de su ecosistema, por lo que actuar rápido tenía más valor que pensar sobre las distintas alternativas. Para que un organismo se adapte a un nuevo ecosistema hacen falta miles de millones de años, mientras que el ser humano a dado el enorme cambio de la selva a la ciudad, en apenas unos millones de años. En este nuevo ambiente, sus problemas cotidianos son muy distintos y resolverlos de manera satisfactoria requiere un procesamiento muy distinto.

Manipulacion
Imagen encontrada en: mundodesconocido.es
Para resolver los problemas derivados de esta escasa capacidad, el cerebro humano emplea unos atajos mentales llamados heurísticos, que le hacen llegar a conclusiones lógicas, pero que no tienen porque estar objetivamente comprobadas para ser aceptadas como verdaderas. De la misma manera, el cerebro tiene también la tendencia de mantener esos esquemas mentales que se forma y la manera de hacerlo es la de razonar cualquier incongruencia que se encuentre con el mismo. De modo que, si no hacemos un esfuerzo extra por analizar concienzudamente todo lo que ocurre a nuestro alrededor, el inconsciente tenderá a ver el mundo cómo creemos que es y no como es en realidad.

Lo arriba expuesto es, en realidad, un mecanismo de supervivencia destinado a hacernos la vida más fácil y a combatir el estrés y la ansiedad. El problema viene cuando conduce innecesariamente a importantes malentendidos, o cuando la tendencia de una persona conduce al pesimismo, o incluso en algunos casos, al optimismo exacerbado. Es por ello que no quedarnos con la primera impresión y hacer un esfuerzo extra por conocer todos los detalles puede ser beneficioso para nuestra salud mental.

jueves, 17 de enero de 2019

Descubren el circuito cerebral implicado en la adicción y que este es manipulable

Investigadores de la Universidad de Génova han identificado el circuito cerebral implicado en la adicción a las drogas, comprobando en un experimento, realizado con ratones, diferencias en la actividad cerebral de dicha zona entre distintos sujetos a los qué se les trató de inhibir este comportamiento a través de una descarga eléctrica.

La revista Nature, en diciembre de 2018, publicó un artículo referente a una investigación llevada a cabo en la Universidad de Génova (Suiza) y liderada por el neurólogo Vincent Pascuoli, dirigida a tratar de averiguar si existen diferencias a nivel cerebral entre aquellos que consumen distintos tipos de drogas sin mostrar un comportamiento adictivo, con respecto a aquellos que si lo muestran. En dicha investigación, llevada a cabo con ratones, hicieron dos importantes descubrimientos: el primero de ellos es qué determinada región cerebral, que se extiende desde la Corteza Orbitofrontal (que juega un importante papel en la toma de decisiones), hasta el Cuerpo Estriado (encargado del sistema de recompensa), se encuentra sobreactivada en aquellos sujetos que muestran un comportamiento adictivo. La segunda es qué, actuando sobre esta región, es posible regular este comportamiento.

Cerebro adiccion
Sección del cerebro de un ratón. En rojo se muestran los circuitos que refuenzan el comportamiento y, en verde, aquellos que refuerzan la decisión de persistir con el mismo. Si la parte verde está muy activa, el ratón autoestimula la zona roja, a pesar de las consecuencias negativas, se vuelve adicto. | Foto: Universidad de Génova.


Antes de continuar, sería de gran utilidad explicar la diferencia existente entre "dependencia" y "adicción", dos términos que suelen confundirse fácilmente. Mientras el primero se refiere a un patrón habitual de conducta, el segundo es una enfermedad crónica que incrementa el deseo de seguir consumiendo una sustancia, o realizar una actividad, a pesar de las objetivas y evidentes consecuencias negativas que ello conlleva, tanto para su salud, como en el aspecto social.

De la misma manera, es importante remarcar qué, a pesar de qué el artículo del equipo de Pascuoli, habla de "drogas", entendidas estas por sustancias ilegales, todo lo referido en el mismo es igualmente aplicable a cualquier sustancia o actividad qué son susceptibles de generar adicción: alcohol, tabaco, cafeína, apostar, sexo, practicar deportes de riesgo.... 

Según los datos aportados en el artículo, sólo una de cada cinco personas que consumen drogas, pasan de un consumo controlado a un uso convulsivo. Christian Lüscher, uno de los encargados de la investigación, realizó las siguientes declaraciones en un comunicado de prensa que se puede encontrar en la web oficial de la Universidad de Génova: "Hoy en día, todavía no sabemos por qué una persona se vuelve adicta a las drogas mientras que otra no, pero gracias a este estudio, sabemos cuáles son las diferencias en la función cerebral entre estas dos categorías", explicó el neurólogo, quien añadió: "La dependencia no conduce necesariamente a la adicción, a la necesidad compulsiva de consumir. Por ejemplo, todos se vuelven dependientes a la heroína desde las primeras inyecciones, pero no todos la consumen de manera compulsiva", sentenció Lüscher.

La adicción está por encima del instinto de supervivencia


En la primera fase del experimento, situaron a los ratones en una zona con acceso a una palanca que, al ser pulsada, estimulaba las mismas áreas del cerebro que se activan al consumir una droga. Cuando el sujeto ya había aprendido esta conducta y acudía a pulsar la palanca con asiduidad, se reprogramaba esta para que le administrase una leve descarga eléctrica. Los resultados mostraron qué únicamente el 40% de los ratones dejaron de pulsar la palanca tras recibir una serie de descargas. Una vez qué se examinó la actividad cerebral de todos los sujetos, se observó qué aquellas ratones que persistían en su comportamiento, a pesar de ser obviamente desadaptativo, tenían sobreactivadas las regiones cerebrales indicadas al inicio del artículo.

Representación de un experimento de condicionamiento
 instrumental con una rata. | Foto en contrada en: Xakata.
Lo expuesto en el párrafo anterior, explica por qué, a pesar de los postulados del Condicionamiento Instrumental, el sujeto persiste en buscar la sustancia, a pesar de qué, tanto a nivel racional, como fisiológico, sabe qué es una conducta que debería evitar.   

La adicción puede ser regulada


Esta serie de descubrimientos pueden ser clave para el tratamiento de adicciones en un futuro. En la segunda fase del experimento, los investigadores inhibieron artificialmente las regiones cerebrales implicadas en la conducta adictiva en aquellos ratones qué seguían pulsando la palanca, comprobando qué, con ello, dejaban de hacerlo. De la misma manera, excitando dichas áreas en los ratones que si que habían inhibido ese comportamiento, volvieron a pulsar compulsivamente la palanca. Esto da esperanzas a la posibilidad de desarrollar en el futuro medicamentos que sean capaces de reducir la conducta adictiva, tal y cómo expresó Pascuoli: "Gracias a este experimento, ya sabemos que circuito causa la adicción y ahora nos será más fácil que causa la ruptura del mismo", aseguró el suizo.

Uno de los puntos a resaltar de esta investigación es que todos los ratones que participaron en el experimento eran genéticamente idénticos, de manera qué cabe preguntarse por qué este circuito cerebral no funcionaba de forma idéntica en todos ellos, pregunta al que el equipo de Pascuoli tratará de dar respuesta en sus siguientes investigaciones. La hipótesis que manejan actualmente es que este diferencia sea debida a factores epigenéticos, esto quiere decir, efectos individuales qué el ambiente y la experiencia ejerce en un determinado organismo.

miércoles, 9 de enero de 2019

El estrés en la infancia acelera la maduración cerebral, pero también aumenta el riesgo de psicopatía

Una reciente investigación ha puesto de manifiesto qué, cuando un niño está continuamente expuesto a situaciones estresante, su cerebro madura más rápido para poder crear mecanismos de defensa ante ese mismo estrés. Este factor incrementa el riesgo de qué, en la edad adulta, muestre un cuadro de psicopatía.

En un estudio conducido en 2018 por el Hospital del Mar de Barcelona, en colaboración con el Parc Taulí de Sabadell, analizó el cerebro de distintas personas diagnosticadas con psicopatía, a través de resonancia magnética, detectando una importante reducción de Sustancia Gris, con respecto a un cerebro estándar, en distintas regiones cerebrales, entre las que destacan el Sistema Frontal-Basal, Temporal Anterior, el Frontal Medial y Cíngulo Posterior, que tienen una especial relevancia en el procesamiento de la estimulación externa, así como con las reacciones sentimentales y comportamentales. Una muy temprana mielinización excesiva y sobreincremento de la Sustancia Blanca podría explicar los resultados encontrados. Cómo dato curioso, estas características son compartidas por aquellas personas que han consumido esteroides por un largo periodo de tiempo.

Psicopatía
Cabe recordar qué se entiende por "psicópata" a aquellas personas con tendencia a un comportamiento antisocial (ya sea a través de actos delictivos, o por un marcado sadismo) sin mostrar síntomas de arrepentimiento por ello.

La literatura científica anterior ya ponía énfasis en qué la experiencia temprana tiene una gran relevancia en la aparición de la psicopatía. El Dr. Jesús Pujol, líder de esta investigación, lo explica de la siguiente forma: "el psicópata puede ser el resultado de un estrés emocional en les primeras fases de la vida, que provoca la hipermaduración de las estructuras del cerebro implicadas en los sentimientos y la toma de decisiones", declaró. 

¿Por qué ocurre esto?


El ser humano tiene una tendencia natural de configurar su imagen de la realidad acorde con la forma que le permita reducir lo máximo posible el estrés y la ansiedad, a modo de mecanismo de autodefensa. Para ello emplea unos atajos mentales, denominados heurísticos, que le ayudan a integrar conclusiones qué, a pesar de ser lógicas, no necesita contrastar empíricamente para convencerse de qué son verdad. Uno de estos mecanismos recibe el nombre de Disonancia Cognitiva, y se activa cuando una persona encuentra una incongruencia con algún esquema mental que tenga integrado, generando una sensación de malestar qué sólo se resolverá cuando se racionaliza la situación (aunque, se insiste, sin necesidad de qué esa explicación sea objetiva). Cuando la situación que genera un alto estrés es continuada en el tiempo (bullying, padres abusivos o negligentes...) aparece igualmente la tendencia a escapar de ese estrés a través de la racionalización y justificación de la situación, cómo por ejemplo se vislumbra en los casos del Síndrome de Estocolmo.

Psicopatía


Estos heurísticos requieren un mínimo de capacidad cerebral que un niño de corta edad puede no poseer. El cerebro humano, qué ya ha demostrado una enorme plasticidad, podría hacer un sobreesfuerzo por madurar más temprano en orden de ayudar a escapar de estas emociones negativas, pero, cómo en cualquier proceso fisiológico, un excesivo sobreesfuerzo en un determinado momento, tiene consecuencias posteriormente.

¿Cuáles son las consecuencias?


el Dr. Pujol explica qué esta sobreaceleración genera una mayor tolerancia al sufrimiento y  capacidad para evadirse de las situaciones adversas, pero añadió qué: "Esto, a la vez, tiene efectos secundarios en forma de falta de escrúpulos y de remordimientos, no tienen freno emocional", aseguró el investigador. En otras palabras, se produce una sobrecompensación. Otras áreas cerebrales no se desarrollan plenamente y esos mecanismos de compensación que permiten evadirse de la realidad y justificar comportamientos catalogados de antisociales funcionan demasiado bien.

Llegado este punto, seguramente las preguntas serían "¿El problema de estas personas es qué no pueden sentir determinadas emociones o, por el contrario, tienen una habilidad exacerbada, así como una tendencia a enmascararlas?", al igual qué "¿Son entonces responsables de sus actos y del daño qué con ellos ocasionan?" Jesús Pujol responde de la siguiente manera: "No afecta a su capacidad de razonamiento, tienen sentimientos, a pesar de parecer fríos emocionalmente. La asociación entre emoción y cognición durante la toma de decisiones está bloqueada, su cerebro se puede catalogar de diferente, anormal, pero son responsables de lo que hacen, de sus actos", explicó.


¿Qué se puede hacer?


Es importante tener claro que la psicopatía no es una enfermedad, así que no tiene cura. Al igual que sucedería con un amplio rango de trastornos mentales, como un TOC, una propensión genética a la ansiedad o a la depresión... una vez que el afectado tome conciencia de su condición, a través de terapia puede aprender técnicas y pautas que le permitan reducir tanto la frecuencia, como los efectos negativos de la sintomatología de su condición.

cerebro psicópata
Comparación de un cerebro normal con el de un psicópata.
| Foto: scienceleadership.org
A pesar de lo expuesto, a nadie se le escapa qué en estos casos podemos hablar de la pescadilla qué se muerde la cola, ya qué las características específicas de este trastorno dificultan la toma de conciencia por parte del afectado. Hay que tener en cuenta qué es muy habitual qué estas personas haga pensar a los demás que son ellos los que tienen un problema, además qué tenderán a rodearse de personas a las que puedan inculcar este creencia.

Incluso en los pocos casos en los que el psicópata acceda a acudir a terapia, este tipo de trastornos también representa un reto especial para el terapeuta, ya que el trabajo de este depende en gran medida del feedback que le aporte el propio paciente, tanto en la descripción de sus síntomas, cómo en el seguimiento de la terapia (si está siguiendo las indicaciones del terapeuta y qué consecuencias está teniendo). Hay que afrontar la dura realidad de qué algunos psicópatas acuden a terapia sólo para aparentar ante su entorno qué "está haciendo algo para mejorar", cuando en realidad está haciendo caso omiso de la misma.

Todo lo expuesto anteriormente es una llamada a la realidad, pero no a la pérdida de esperanza. Algunos estudios han mostrado la eficacia de las terapia cognitivo-conductuales con este tipo de pacientes y en cuanto a la alternativa farmacológica, a falta de un número mayor de ensayos clínicos, parece prometedor. Seguramente estos nuevos descubrimientos aporten una valiosa información acerca de cómo enfrentar esta problemática.