miércoles, 7 de noviembre de 2018

Mitos y realidades sobre el Síndrome de Estocolmo

Síndrome de Estocolmo
Una de las grandes particularidades que envuelven a la psicología, es que, a pesar de qué, como ciencia, sus postulados se basan en el empiricismo, aquellos autores y obras que se han apropiado de su nombre sin usar el método científico, han conseguido mayor renombre que muchos científicos que han realizado numerosos y valiosos aportes a la misma. Sirva como claro ejemplo la figura de Sigmund Freud, a quien se le considera el psicólogo más famoso de la historia, a pesar de qué, por definición, jamás lo fue, o la manera en la que técnicas psicodinámicas como el Test de Rorschach son más conocidas que cualquier método terapéutico con respaldo empírico. De esta manera, es habitual que algunos trastornos psicológicos cuya veracidad no está objetivamente demostrada sean más conocidos que otros contrastados, un ejemplo de ello es el del "Síndrome de Estocolmo", el cual es de dominio público y se le suele hacer referencia en distintas obras literarias y películas, a pesar de qué los principales manuales diagnóstico (DSM y CIE) no hacen ninguna referencia al mismo, precisamente por su falta de respaldo empírico.

Si uno le pregunta a Google acerca de qué es el Síndrome de Estocolmo, el programa le responde: "Trastorno psicólogico temporal que aparece en la persona que ha sido secuestrada y que consiste en mostrarse comprensivo y benevolente con la conducta de los secuestradores e identificarse progresivamente con sus ideas, ya sea durante el secuestro o tras ser liberada". Otros teóricos han propuesto que este síndrome no se presentaría únicamente en una situación de secuestro, sino en otros escenarios que impliquen sometimiento, cómo puede ser una relación de pareja o paternofilial en el que se presente un continuado maltrato físico y/o psicológico. De la misma manera, se postula que algunas sectas se aprovechan también de este fenómeno psicológico para fidelizar adeptos.

El Robo de Norrmalmstorg y el el secuestro de Patricia Hearst


El nombre de este síndrome se debe al psiquiatra Nils Bejerot, tras lo acontecido en el año 1973 en lo qué se conoce como "el robo de Norrmalmstorg".  El 23 de agosto de dicho año, en el que un excombicto, llamado Jan Olsson entró en el Banco de Crédito de Estocolmo, ejecutando un disparo al techo y tomando de rehenes a todos lo qué se encontraban allí. Entre las exigencias de Olsson se encontraba la puesta en liberación de Clark Oloffson, con quien había coincidido en prisión y era considerado uno de los delincuentes más peligrosos del país. Las autoridades suecas accedieron a esta petición y a que Oloffson entrase en el edificio junto con el secuestrador para garantizar la supervivencia de los rehenes. Tras seis días de secuestro, en los que los secuestradores amenazaron continuamente con matar a los rehenes, llegando a ponerles una soga al cuello, las autoridades,  empleando gas lacrimógeno, lograron capturar a los dos delincuentes sin que ellos, o ninguno de los rehenes sufriera daños físicos.

Síndrome de Estocolmo
Fotografía cedida por la Policía, que muestra a los empleados del Kreditbanken con su secuestrador, Clark Olofssonen el sótano del banco, en Norrmalmstorg, en Estocolmo, Suecia, el 23 de agosto de 1973.


El hecho de qué este atraco pasase a los anales de la historia fue por lo que aconteció cuando se le tomó declaración a los rehenes, una vez que finalizó la experiencia. Sven, uno de ellos, declaró que sentía gratitud hacia sus secuestradores, a pesar de qué uno de ellos llegó a amenazarle con dispararle en la pierna para demostrarle a las autoridades qué iba en serio. Pero el caso más famoso es el de Kristin Enmark, mujer que tenía por aquel entonces 23 años, quien llegó a ofrecerle a Oloffson acompañarle a un viaje a cambio de qué soltase al resto de los rehenes. Una vez finalizada la experiencia declaró qué confiaba plenamente en sus captores, pero que no confiaba en las fuerzas de seguridad por si empleaban algún método violento. Lo cierto es que en una entrevista realizada a la BBC en el año 2016 (43 años después), Enmark confesó qué seguía en contacto con Oloffson. En dicha entrevista la mujer declaró lo siguiente "Confío plenamente en él. Viajaría con él por todo el mundo", afirmó a la cadena británica.

En el juicio hacia Oloffson y Olssen, ambos declararon que no culminaron su amenaza de matar a los rehenes porque "ahora eran sus amigos". Claro está, siempre existe la duda razonable de qué esas declaraciones se debieran al deseo de reducir su condena, que finalmente fue de 10 años para Olssen y 6 para Oloffson.
Síndrome de Estocolmo
Imagen cedida por el FBI del atraco perpetuado
por Hearst el 17 de Abril de 1974.
Al año siguiente de lo sucedido en la capital sueca, Patricia Hearst nieta del magnate millonario William Hearst, fue secuestrada por el Ejército Simbionés de Liberación, quien exigió a su familia que donase 6 millones de dólares a beneficiencia para su liberación. La familia cumplió dicha petición, pero Patricia no volvió a casa. Pocos meses después, recibieron una grabación en el que la chica les decía qué había decidido quedarse a luchar por la causa del Ejército Simbionés de Liberación y decidía cambiar su nombre por el de "Tania". No pasó mucho tiempo hasta que fue fotografiada tomando parte en el atraco a un banco, como parte del mismo colectivo por el que había sido secuestrada.

Un año después fue detenida. Allí reveló que había sido encerrada, vendada y abusada física y sexualmente durante meses, a la vez que era aleccionada sobre los ideales del grupo. Según su propia autobiogafía, el ansia de  supervivencia le hizo adoptar esa misma ideología.

¿Qué es el Síndrome de Estocolmo?


Bejerot fue asesor de la policía durante el Robo de Norrmalmstorg y tuvo la oportunidad de entrevistar tanto a los secuestradores, como a los rehenes y ello le llevó a proponer la existencia del síndrome que hoy nos ocupa. Según el mismo, para que este se desencadene, debería de darse la siguiente serie de circunstancias:


  • Que la víctima viva en una situación en la que esté retenida.
  • Qué se produzca un aislamiento de estímulos, por el cual el secuestrador termine siendo el único referente de emergencia y la única fuente de información.
  • Qué se produzca un "corpus ideológico", entendido esto como valores y cogniciones recubierto de un argumento concreto, ya sea político, religioso, social... que justifique la conducta de los secuestradores.
  • Qué exista contacto directo entre secuestrador y víctima, lo cual permita a esta última escuchar sus argumentos y motivaciones.
  • Qué la víctima presente un patrón de personalidad de pobre referencia interna y escasa habilidad de resolución de problemas. En términos más coloquiales, que sea una persona dependiente.
  • Qué la víctima genere inicialmente unas expectativas de peligro y estas se vayan diluyendo debido al comportamiento del secuestrador.

El psiquiatra hace otras matizaciones, tales cómo qué, en el caso de qué el secuestrador haga uso de la violencia física, será menos probable qué este fenómeno se produzca, además de qué (cómo se puede sobreentender del sexto punto antes señalado), qué muchos de estos factores son interpretados por la víctima de manera puramente subjetiva.

Cultura popular


Existen obras, algunas escritas con anterioridad a la hipótesis de Bejerot, que describen un proceso similar. Por ejemplo, en 1903, el autor catalán Mariá Vayera escribó una de sus obras más célebres "La Punyalada", que se centra en un joven que mantiene durante años una fuerte relación de amistad con otra persona que continuamente abusa de su autoridad sobre él.

Síndrome de Estocolmo
Imagen encontrada en cecyac.blogspot.com
El caso más famoso al que se suele hacer referencia es el de "La Bella y la Bestia", antiguo cuento de  hadas francés que alcanzó enorme popularidad cuando la productora "Walt Disney" realizó un largometraje animado del mismo en 1995. En esta historia (habiendo muchísimas variaciones en distintas versiones del cuento), una joven es retenida en un castillo encantado, cuyo dueño se ha convertido en una bestia quien la tiene presa. El pueblo marcha para allá para rescatarle, pero al llegar allí, la mujer se ha enamorado de su captor y trata de defenderle.

Por citar un caso mucho más reciente, la serie española "La Casa de Papel" (2017) alcanzó una gran repercusión internacional. En esta serie, un equipo atraca durante varias días una fábrica de monedas. A lo largo del atraco, surge un romance entre una de las trabajadores y uno de los secuestradores, quien teme que la atracción que siente ella hacia él se deba al "Síndrome de Estocolmo".

Pero entonces ¿Existe el Síndrome de Estocolmo? 


En julio de 2018 la revista "Clínica y Salud" publicó una revisión bibliográfica sobre el tema por parte de Lucía Ester Rizo-Martínez, de la Universidad de Guadalajara (Méjico). En ella queda patente que sigue existiendo un gran desacuerdo entre distintos autores acerca de si este síndrome es real o los fenómenos descritos pueden ser explicados por otros fenómenos. Incluso algunos trabajos aseguran que la incidencia estadística de este tipo de comportamientos ante estas situaciones, lo hace más una excepción que una regla.

Síndrome de Estocolmo
Fragmento de la serie "La Casa de Papel" (Alex Pina, 2017)

Llegados a este punto, la pregunta que podría hacerse es "Si el Síndrome de Estocolmo no es un proceso psicológico por él solo ¿Qué podría explicar lo sucedido en estos casos?" A continuación explicamos las principales teorías.


  • Trastorno por Estrés Postraumático Complejo (TEPC): el Trastorno de Estrés Postraumático es un fenómeno psicológico bastante estudiado, sobretodo después de lo acontecido después de la II G.M., básicamente describe una serie de síntomas que suelen ser comunes a personas que, en un momento específico de su vida, se han visto expuestos a una situación altamente estresante y amenazadora. No obstante, en aquellos a los que dicha situación se le ha prolongado durante un periodo importante de su vida, se ha observado una sintomatología propia, que ha obligado a diferenciarlos en otro criterio diagnóstico que se denomina "Trastorno de Estrés Postraumático Complejo". Entre estos síntomas propios se encuentran el presentar serios problemas para generar vínculos emocionales y alteraciones en la percepción y la conciencia, siendo habitual también que sus esquemas y sistemas de creencias se ven muy afectados desfavorablemente, llegando a convencerse, habitualmente, de que se merecieron pasar por dicha experiencia. Las situaciones que desencadenan lo que se denomina "Síndrome de Estocolmo" son suficientemente devastadoras y prolongadas en el tiempo como para que genere este tipo de trastorno. Esto ha llevado a algunos autores a pensar que aquellas personas a las que se les ha atribuído dicho síndrome, en realidad están padeciendo TEPC y el vínculo generado con el agresor es consecuencia de la reestructuración congnitiva que genera.
  • Disonancia Cognitiva: cuando nos vemos atrapados en una situación amenazadora, nuestro organismo genera sensaciones desagradables, tales como aceleración del ritmo cardíaco y respiratorio para qué, de esa manera, por una parte se genere el deseo de escapar y, por otra, tengamos mayor capacidad de hacerlo (en términos físicos, se entiende). No obstante, esto está diseñado para situaciones de corta duración (escapar de un depredador en la selva). El organismo no está preparado para mantener ese nivel de actividad un largo periodo de tiempo (de la misma forma que un coche puede ir a 400Km/h, pero si mantiene esa velocidad por un tiempo muy prolongado, será mucho más probable que produzca una avería que si va a una velocidad normal), de manera que, igualmente como mecanismo de autodefensa, cuando se intuye que no se puede escapar de la situación amenazante, nuestro cerebro tiende a racionalizarla para concebirla como no amenazante y que ello detenga la respuesta fisiológica. A este proceso se le conoce como "Disonancia Cognitiva". El ser humano, además, tiene una tendencia natural a reafirmar sus propios esquemas, así que una vez se haya adoptado este nuevo enfoque sobre la situación, buscará inconscientemente más y más argumentos que lo reafirmen. 

En resumidas cuentas, nadie puede pasar por una experiencia de este tipo (secuestro, abusos, esclavitud...) sin que tenga repercusiones psicológicas y es innegable que adaptarse a las demandas del medio es un mecanismo de supervivencia que se activa de manera inconsciente. No obstante, la evidencia que se tiene a día de hoy es insuficiente cómo para asegurar que la propuesta de Bejerot pueda deberse a un fenómeno psicológico independiente.