viernes, 2 de febrero de 2018

Solomon Shereshevski, el hombre con la mejor memoria de la historia (primer caso documentado de hipermnesia)

En 1905, el director de un periódico ruso reunió a todos sus redactores para hacerle una serie de indicaciones. Fue un discurso largo, repleto de nombres, fechas y otros datos. Mientras daba su discurso, observó como uno de sus empleados, Solomón Veniamínovich Shereshevski, de 19 años de edad, al contrario que el resto de sus compañeros, no se estaba molestando de hacer anotaciones de todos los mandados, por lo que al terminar, se dirigió a este con ánimo de echarle una reprimenda. El director le pidió a Shereshevski que repitiera lo que había dicho y este, ante el asombro de todos, fue capaz de repetir el extenso discurso del jefe, de forma literal, palabra por palabra.

Solomon Shereshevski
Solomon Shereshevski. foto tomada de: ABC.

En ese momento, el joven y la gente de su entorno comenzaron a comprender que el periodista tenía una capacidad de memoria fuera de lo normal, lo que le llevó a ser examinado por el eminente neurólogo Alexander Luria, a quien hoy se le recuerda como el padre de la neurociencia cognitiva, el cual estudió a Solomon durante los siguientes 30 años, resumiendo sus conclusiones sobre este particular caso en su libro "Pequeño libro de una gran memoria. La mente de un mnemonista" (1968).

Hipermnesia y Sinestesia


Luria expuso a Shereshevski a series de números que llegaban a los 70 elementos, formulas matemáticas complejas y extensos poemas en lenguas que no eran dominadas por el sujeto. Este no solo lo recordaba a la perfección, sino que era incluso capaz de recitarlo todo en orden inverso. A pesar de todo, Solomon ofrecía una puntuación normal en distintos test de inteligencia. Por todo esto, Solomon Shereshevski fue el primer paciente diagnosticado con hipermnesia.



El enorme almacenaje de memoria no era la única característica sorprendente del joven ruso, ya que otro de sus síntomas predominantes era la sinestesia, entendida esta como la estimulación de un sistema sensorial a través de otro (oír colores o ver sonidos).

La vida y muerte de Solomon Shereshevski


Convencido de explotar sus asombrosas habilidades, Shereshevski abandonó el mundo del periodismo para dedicarse a protagonizar espectáculos ambulantes en los que sorprendía al público haciendo gala de su enorme capacidad memorística. No obstante, se encontró muchas problemas a la hora de ganarse la vida a través de ello, puesto que por la presencia de las mencionadas sinestesias, cualquier factor podía interceder en su actuación. Solomon mostraba serios problemas para recordar e interpretar todo aquello que no tuviera un significado literal, así como para los rostros que él definía como "muy cambiantes". Algo parecido le sucedía cuando leía o mantenía una conversación, pues las palabras le producían una serie innumerables de recuerdos y sensaciones que se traducían en una enorme distracción para prestar atención.

Sinestesia
Imagen tomada de: tarringa.net
Hay que tener en cuenta que el componente sinestético conlleva una cadena importante de sensaciones. Por ejemplo, en el caso de Shereshevski, cuando escuchaba un tono musical, este le evocaba un color, ese color lo asociaba con un sabor.... todo ello le llevaba a necesitar un tiempo de procesamiento y toma de decisiones anormalmente alto. Para entender los problemas a los que se sometía en su vida cotidiana, extraemos una declaración suya: "una vez yo fui a comprar un helado... caminé cerca de la vendedora y le pregunté qué tipo de helado tenía. ‘Helado de fruta’, dijo. Pero ella contestó en tal un tono que un avalancha de carbón, en negras cenizas, se me vino encima en el recuerdo, mientras estallaba en su boca. No pude comprar helado después de que ella había contestado de esa manera..", narró el ruso.

Solomon llegó a odiar su condición y buscó la forma de conseguir ser capaz de olvidar. Según se cuenta, llegó a escribir algo en un papel y quemarlo inmediatamente con el objetivo de olvidarlo lo antes posible, pero "seguía viendo las palabras en la ceniza". Se dice que llegó a desarrollar una técnica para ser capaz de olvidar información específica de forma consciente, pero este último dato no está verificado.

El hombre con la mejor memoria del mundo abandonó pronto el mundo del espectáculo y consiguió un trabajo como taxista en Moscú, falleciendo en 1958.