viernes, 1 de diciembre de 2017

Las personas casadas tienen menos riesgo de padecer demencia

Aquella persona a la que te acercaste por primera vez porque te volvía loco/a puede ser también  la que más ayude a prevenir que eso mismo suceda al cabo de unos años. Y es que, recimentemente, en la edición digital de la revista norteamericana:  “Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry”, ha publicado las conclusiones de una serie de 15 estudios, realizados en la Universidad de Londres, desde 2006 a la actualidad, sobre la demencia senil que indica que las personas casadas son mucho menos susceptibles de padecer la misma.

Matrimonio y demencia
En estos experimentos, en los que participaron cerca de 800.000 sujetos, comprendidos entre los continentes de América (tanto el norte, como el sur), Europa y Asia, y hubo un balance equitativo entre representantes de ambos sexos y distintos grupos de edad, se concluyó que las personas solteras tienen un 42% más de probabilidades de desarrollar demencia. Adicionalmente, los viudos incrementan sus probabilidades, con respecto a los casados, en un 20%. Bien es verdad  que no se ha encontrado ninguna diferencia significativa entre casados y divorciados en este aspecto, aunque los experimentadores también declaran que dentro de la muestra estudiada, el número de divorciados no tenía el tamaño suficiente como para ser representativo.

¿Qué puede explicar estos resultados?


Lo que se ha expuesto anteriormente se debe únicamente al análisis estadístico de la muestra de sujetos que se ofrecieron a participar en dicha serie de experimentos, los cuales no logran a dar una explicación empírica a la misma. No obstante, otra serie de estudios parecen evidenciar que la vida en pareja predispone a estilos de vida más saludables. En definitiva, convivir con alguien hace más probable que sigas las indicaciones del médico a la hora de adoptar una determinada dieta, responsabilizarte a la hora de tomar un determinado medicamento, o abandonar hábitos de vida insalubres tales como la adición al tabaco o al alcohol. Además de tener mayores oportunidades de compromiso social, dando de pie a una serie de actividades y de interacciones que potencian la actividad cognitiva.

Los estudios expuestos no ponen énfasis, en el caso de los divorciados y los viudos, datos que serían relevantes a la hora de sacar conclusiones, tales como el tiempo transcurrido entre que termine la relación de pareja y se manifiesten los primeros síntomas de demencia, pero en el caso de los viudos sería razonable pensar que el proceso de duelo psicológico genere un estrés, que se traduzca en fallos inmunológicos que precipiten la muerte de determinadas células cerebrales, lo cual derive en la aparición de esos síntomas.

Matrimonio y demencia


También se podría hipotetizar, en el caso de los divorciados, que el matrimonio en el que se encontraban (en la mayoría de los casos), de por si, era una importante fuente de estrés y que liberarse de ella termine teniendo efectos positivos en su salud, e incluso, tras pasar por esa experiencia, trate de evitar en un futuro volver a verse inmerso en una situación que le produzca el mismo nivel de malestar.


Parece ser que ser soltero cada vez es menos dañino


Si bien es verdad que entre personas diagnosticadas con demencia, se refleja el mencionado 42% de mayor incidencia entre solteros, cuando se toma únicamente una muestra de personas que hayan nacido posterior a 1927, el porcentaje solo es superado en un 24%. Esto quiere decir que el estilo de vida del soltero cada vez parece ser menos perjudicial. No obstante, los investigadores tampoco pueden dar, de momento, una explicación a por qué se produce esta reducción, que podría ser debida al incremento de la calidad de vida y la conciencia de la importancia de hábitos de vida saludable que se ha promovido en las últimas décadas. 

Sea como sea, todavía es mucho lo que queda por investigar al respecto.