lunes, 23 de octubre de 2017

"¡Anda! ¡Ese de ahí soy yo!" Te hablamos sobre el Trastorno de Despersonalización

El Trastorno de Despersonalización consiste en la experiencia subjetiva por parte del sujeto de estar separado del propio cuerpo por unos instantes. En algunos casos, las personas que lo han padecido han declarado haberse vistos a si mismos como si se estuviesen observando desde los ojos de una tercera persona.

Despersonalización
Imagen tomada de: vivirsinansiedad.es
Esta experiencia se engloba dentro de lo que se denomina “fenómenos disociativos”, entendiéndose “disociación” como la desconexión entre dos factores que normalmente están comunicados. Estos, en realidad, son muy cotidianos, cualquiera puede sentirlo cuando se queda absorto leyendo un libro y desaparece el resto del mundo, o cuando alguien le está hablando y al tiempo se da cuenta de que no ha captado absolutamente nada del contenido del mensaje.

Sin embargo, en un pequeño porcentaje de la población (se estima que entre el 0,1% y el 1,9%) llega a cronificar el padecimiento de estos fenómenos, convirtiéndose en claro obstáculo en su día a día.

A lo largo del presente artículo, se va a intentar (de forma breve y simplificada) exponer lo que se conoce acerca de este trastorno, si bien es verdad que actualmente es un gran desconocido y queda mucho por descubrir sobre el mismo.

Síntomas


Los síntomas disociativos del Trastorno de Despersonalización se suelen dividir en dos grandes grupos:

  • Despersonalización:
    • Sensación de ser un observador externo del propio cuerpo.
    • Sensación de ser un observador externo de los pensamientos propios (no sintiéndolos como propios).
    • Sensación de “estar flotando”.
    • Sensación de no ser responsable de los movimientos corporales propios o del habla (habiendo descrito algunos pacientes que escuchan su propia voz como “muy lejana”).
    • Sensación de que algunos fragmentos del propio cuerpo tienen un tamaño muy distinto al real (síntoma que se describió más extendidamente en nuestro artículo sobre el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas).
    • Sensación de que los recuerdos carecen de valencia emocional, incluso de que no pertenecen a uno mismo.
    • Sensación de que alguno de los sentidos se haya “inactivado”.
  • Desrealización:
    • Sensación de escasa familiaridad con el ambiente externo (muchos de ellos explican la experiencia como “estar viendo una película”).
    • Sensación de desconexión emocional con la gente cercana. Este punto es algo más complejo que la mera falta de empatía. Sugiere que las emociones que habitualmente despierta las presencias de determinadas personas, desaparecen de pronto.
    • Percepción del ambiente externo como “distorsionado”. Se pueden ver las cosas de otro color, otra forma, otro tamaño, o parecer mucho cercano o lejano de lo que está realmente. La misma alteración pueden sufrir otros sentidos como el tacto o el oído.
    • Distorsión de la percepción del paso del tiempo. Además de lapsus temporales y lo que se conocen como en las fugas disociativas, en el que una persona puede ser incapaz de recordar cómo llegó desde el punto “A” al “B”, también puede suceder que una persona conciba un evento cercano en el tiempo, como perteneciente a un pasado remoto y viceversa.
Es importante volver a incidir en que cualquiera de estos síntomas se pueden presentar en cualquier persona, en cualquier momento, sin que ello sea indicativo de ningún tipo de trastorno.

Causas


Los trastornos disociativos, como ya se ha dicho, siguen siendo grandes desconocidos para la ciencia. No obstante, hay una fuerte evidencia de que personas que hayan vivido un evento especialmente traumático en la infancia (destacando el sufrimiento u observación de continuados maltratos físicos o familiares) suponen la mayor población de riesgo para este tipo de trastornos.

Los síntomas arriba descritos son muy comunes en el Trastorno de Estrés Postraumático, el cual, si no es debidamente superado, puede desencadenar la cronificación de sus síntomas. Por lo que también es común que este trastorno aparezca en personas que han sufrido un evento altamente traumático o estresante, o que estén pasando por un proceso de duelo.

También cabe destacar que existe una alta comorbidad con trastornos tales como el Trastorno Depresivo Mayor o el Trastorno por Ansiedad Generalizada.

Despersonalización
Imagen tomada de: braintropics.com

Otros estudios también han puesto de manifiesto que el consumo de distintos alucinógenos y cannabiloides pueden propiciar la aparición de síntomas y que su uso continuado (sobretodo durante la adolescencia) puede ayudar a su cronoficación.

En cuanto al factor neurobiológico, todavía hay mucho por investigar, pero hay cierta evidencia de que el Cortex Prefrontal, en estos casos, podría inhibir determinados circuitos neuronales que intervienen en la experiencia subjetiva de la emoción.

Pero un factor de gran importancia parece ser la propia interpretación que le da el sujeto a su experiencia. Cuando una persona experimenta cualquiera de estos síntomas, normalmente suele darle una importancia desmedida, llegando a creer que está perdiendo la cabeza (volviéndose loco), algo parecido a lo que ocurre con pacientes que sufren un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), en el que la percepción de su propia excentricidad y falta de habilidad para evitarla, provoca un autodiagnóstico de locura. Tanto en el TOC, como en los tratornos disociativos, la preocupación exacerbada de que los síntomas se vuelvan a presentar y la interpretación que se da a los mismos, hacen caer en un estado de continuo estrés, ansiedad y falta de sueño que, irónicamente, provocan que los síntomas reaparezcan con mayor asiduidad.

Tratamiento


En los casos en el que este trastorno se presenta junto a un Trastorno Depresivo Mayor o un Trastorno de Ansiedad Generalizada, se le aplica el tratamiento farmacológico típico de estos, con la esperanza que ello disminuya también los síntomas disociativos. No obstante, esto es un arma de doble filo, ya que los numerosos efectos segundarios que presentan habitualmente este tipo de medicamentos, pueden espolear la aparición de estos síntomas.

Despersonalización
Imagen tomada de: medicalsnewstoday.com
En cuanto a psicoterapia, se proponen cuatro líneas de intervención:

  • Terapias cognitivas: ya se ha explicado que, en ocasiones, el sentimiento de irrealidad de vuelve “obsesivo”, como sucede en las manías típicas del Trastorno Obsevivo Compulsivo y, como en este último, se entrena al paciente en reestructuración cognitiva para que termine siendo capaz de reenfocar su atención fuera de esta idea obsesiva.
  • Terapias conductuales:  en la misma línea que la citada anteriormente, consiste en proporcionar al paciente “otras cosas en qué pensar” para distraerle de la idea de la despersonalización.
  • Técnicas de enraizamiento: consisten en sobrestimular los cinco sentidos para ayudar al paciente a recuperar su conexión con el mundo. Por ejemplo, poniendo música a mucho volumen o haciéndole sujetar un cubito de hielo con sus manos desnudas.
  • Técnicas psicodinámicas: en ocasiones, los síntomas disociativos aparecen como mecanismo de defensa ante situaciones que “sobrepasan” al sujeto. Instruirle a que sea capaz de lidiar con ellas de una forma productiva es una herramienta útil para impedir que estas vuelvan a aparecer en un futuro.

En conclusión, es muy importante hacer divulgación y normalizar este tipo de sintomatología para preveer que se produzca el trastorno y, en caso de padecerlo, es igualmente necesario la normalización. Aprender a lidiar con las situaciones que lo provocan es la mejor herramienta para combatirlo.