martes, 17 de octubre de 2017

Premio Nobel en economía por estudios en Psicología. El trabajo de Richard Thaler

En 2017, Richard Thaler fue galardonado con el Premio Nobel de Economía por sus estudios acerca de los hábitos de los consumidores.

El mundo de la psicología celebra el el galardón del profesor de la Universidad de Chicago, Richard Thaler al Premio Nobel de Economía  por demostrar la importancia que tiene la ciencia psicológica en dicha disciplina.

Richard Thaler
Richard Thaler | Foto: Universidad de Chicago.

Los trabajos del profesor Thaler se han centrado en romper con la concepción tradicional del consumidor como un ser perfectamente racional y cuyas decisiones siempre revierten en su propio beneficio. Apuntar las aportaciones que la Psicología ha realizado en el campo de toma de decisiones servirá de ayuda a que economistas y empresarios comprendan y sean capaces de predecir mejor al consumidor en potencia.

¿Cuáles han sido las aportaciones de Thaler?


De forma muy resumida, el profesor de la Universidad de Chicago explica tres aspectos esenciales del proceso de toma de decisiones para entender mejor el comportamiento final del consumidor:

  1. Racionalidad limitada: la capacidad del cerebro humano es bastante limitada para procesar toda la información relevante y dilemas que acontecen a lo largo del día. Para lidiar con esa limitada capacidad, el ser humano tiende a emplear  un atajo mental que se conoce como “heurísticos”, conclusiones racionales y probables que se asimilan como hechos objetivos, a pesar de no serlo.
  2. Preferencias sociales: hace tiempo que la Psicología defiende que, no solo el comportamiento, sino también el pensamiento humano no es similar cuando este se haya aislado que cuando este se haya dentro de un grupo de pertenencia. La influencia social produce igualmente una serie de sesgos cognitivos que son importantes de identificar y predecir.
  3. Ausencia de autocontrol: los aspectos arriba señalados son inconscientes y automáticos, por lo que, en la mayoría de las ocasiones, no está en mano de los sujetos evitar que se produzcan y que influyan la hora de tomar una decisión.

En definitiva, de la misma forma que la información de la que dispone la población acerca de los efectos perjudiciales del tabaco, los índices de fumadores no disminuyen, los compradores pueden seguir tomando decisiones desfavorables para su economía, a pesar de tener a su mano información suficiente para tomar el camino más beneficioso.

El ejemplo que pone el propio galardonado para entender la importancia de comprender el comportamiento humano es el del precio de los paraguas en un día en el que comienza a llover inesperadamente. La economía tradicional sugiere que, debido a la dispara de la demanda y la necesidad imperiosa, los empresarios alcen enormemente el precio de dicho producto. No obstante, esa falta de empatía hacia el consumidor puede derivar en generar antipatía del consumidor hacia la marca, provocando que estos tiendan a boicotear a la empresa una vez que la situación haya regresado a la normalidad, lo cual tendrá efectos muy perjudiciales a largo plazo.

Antecedentes


Está claro que la comisión del Premio Nobel concede una gran importancia al valor humano en cuanto a la economía, ya que los anteriores galardonados, Oliver Hart y Bengt Holmström, recibieron el galardón por exponer cómo es el proceso de toma de decisiones en las dos partes de la firma de un contrato.

Cabe destacar que esta no es la primera vez que la Psicología se hace un hueco en el prestigioso premio.  En 2002, Daniel Kahneman, junto a Vernon Smith (ambos han trabajado posteriormente junto a Thaler) fueron galardonados también con el nobel de economía  por realizar una aproximación psicológica de esta disciplina.

Dos años antes,  Justin Kruger y David Dunning recibieron también el nobel por lo que hoy se conoce como el “Efecto dunning-Kruger”.

Sin embargo, el primer antecedente se remonta a 1981, cuando Roger Walcott Sperry fue galardonado con el de medicina por sus aportaciones en neurociencia. Posteriormente, Linda B. Buck (2004), así como John O´Keefe y colaboradores (2014) también se hicieron con su nobel de medicina.

Como anécdota, también hay un psicólogo galardonado con un nobel de literatura, este fue Thomas Tranströmer en el año 2011.

Estas aportaciones hacen reflexionar acerca de si sería necesario incluir un apartado de Psicología en las próximas ediciones de los prestigiosos premios.