martes, 26 de septiembre de 2017

Los límites del Trastorno Límite de la Personalidad

El Tastorno Límite de la Personalidad (TPL), también conocido como Trastorno Borderline o Trastorno Fronterizo se caracteriza porque las personas que lo manifiestan alteran constantemente entre dos extremos en distintos aspectos de su vida (personalidad, actitudes, impresión acerca de los demás, estado de ánimo…).

Trastorno Límite de la Personalidad
Es común en estas personas pasar de endiosar a una persona (“le amo”) a menospreciarla (“Es la peor persona que he conocido”), mismo trato que puede otorgarle a una ideología o una afición. De la misma manera se alternan el narcisismo con la autocompasión o el optimismo enfermizo con la ideación suicida o al menos de autolesión o automutilación.

Los pacientes con TLP acostumbran a ser tan manipuladores, como manipulados. Ya que es común que su grupo de amigos se dividan entre personas fácilmente manipulables, los cualen alimentan su ego, y otras personas con alto grado de narcisismo que tienden a minar su autoestima. De hecho, en la práctica clínica, una de las recomendaciones que se les suele hacer al paciente Borderline es que revise sus círculos de amistad, ya que normalmente estos provocan que sus síntomas no hagan más que empeorar.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es que son personas que presentan serias dificultades en cuanto al control de impulsos (fácilmente caen en adicciones tales como el alcohol, el tabaco o la ludopatía) y tienden a aborrecer la rutina. Todo ello influye en que habitualmente inicien proyectos que nunca jamás acabarán, presentando serias dificultades para mantener un trabajo o comprometerse en una relación sentimental.

Estos pacientes acostumbran a ser muy poco realistas en cuanto a sus objetivos y sus expectativas y, debido a las características de su trastorno, la frustración al darse de bruces con la realidad se manifiesta de una forma más fuerte de lo habitual.

Incidencia


Se estima que hasta un 1,6% de la población mundial adulta padece este trastorno Inicialmente se pensó que era más proclive a aparecer en mujeres, sin embargo los últimos estudios demuestran que en realidad esta conclusión se debió a que en muchos casos los hombres eran incorrectamente diagnosticados con “Depresión”  o “Trastorno por Estrés Postraumático”.

Trastorno Límite de la Personalidad


Dicho esto, cabe señalar que es un trastorno de difícil criterio diagnóstico, ya que sus causas no son del todo conocidas y sus síntomas llegan a solaparse con la de otros trastornos de personalidad.

Causas


A pesar de que no se han detectado marcadores genéticos específicos respecto al Trastorno Límite de la Personalidad, los estudios ponen en evidencia su marcado carácter hereditario, ya que existe una alta correlación entre miembros de una misma familia para padecerlo. Concretamente, la incidencia del TLP es cinco veces más grande en personas que tienen un pariente de primer grado con dicho trastorno.

También se ha demostrado que las personas con trastorno limítrofe presentan una anatomía distinta en el Sistema Límbico con respecto a la población normal. Esta área cerebral es la encargada de regular las emociones y el control de impulsos.

Por último, también se ha apreciado que la mayor parte de las personas diagnosticadas con TLP han sufrido eventos estresantes durante la infancia (ansiedad por separación, abusos físicos, psicológicos o sexuales, eventos traumatizantes…). Sería obvio pensar que lo expuesto en el primer y en el último párrafo de esta sección estén estrechamente relacionados, aunque sean factores independientes.

Diferencias entre el Trastorno Límite de la Personalidad y el Trastorno Bipolar

Un trastorno con el que el Trastorno Límite de la Personalidad es habitualmente confundido es el Trastorno Bipolar de la Personalidad, ya que en ambos se pasa de un estado eufórico a otro hipomaniaco. Sin embargo, ambos trastornos guardan las siguientes diferencias:

Trastorno Límite de la Personalidad
  • Una persona con trastorno bipolar solo mostrará ambivalencia en el estado de ánimo, no en otros aspectos como en los destacados en el TLP.
  • Además, los pacientes bipolares no tienden a desvincularse de la realidad de la manera en que lo hacen los TLP.
  • También es importante reseñar que el paso de un estado de ánimo en el TLP es mucho más común que en el Trastorno Bipolar, dónde la gente permanece en un estado de ánimo durante un tiempo muy prolongado.
  • Mientras que los pacientes con TLP son continuamente impulsivos, los bipolares lo son únicamente en la fase hipomaníaca.
Además de todo lo indicado, la psicoterapia se está mostrando efectiva en el tratamiento del Trastorno Fronterizo, cuando no lo está siendo en el bipolar.

Tratamiento


Actualmente no existe un tratamiento farmacológico para el amplio compendio de síntomas del TLP, aunque a estos pacientes si que se les receta una serie de medicamentos encaminados a apalear síntomas tales como la agresividad o la ansiedad, mientras que no esta línea no puede actuar acerca de la sensación de abandono o el vacío.

 La terapia está siendo el eje central del tratamiento de este trastorno, englobándose en tres grandes tipos:

  • Terapia Dialéctica Conductual (TDC): se centra en enseñarle al paciente a identificar sus síntomas, así como a anticiparse a los mismos, realizar determinados ejercicios y adoptar hábitos de vida que consigan que estos aparezcan el menor número de veces posible y que, cuando estos sucedan, sus efectos sean lo menos devastadores posibles. Esta terapia ha mostrado ser especialmente eficaz para reducir la ideación suicida y potenciar la adhesión al tratamiento.
  • Terapia Cognitivo Conductual (TCC): en ella se instruye al paciente a identificar los pensamientos negativos y como reenfocarlos hacia el positivismo.
  • Terapia basada en la mentalización (TBM): consiste en adquirir un mayor conocimiento acerca de los pensamientos y su relación con los sentimientos. De esta forma, además de fomentar la empatía, se consigue un mayor control acerca de las propias cogniciones.

En casos en que ni la medicación ni la terapia ayudan a aliviar los síntomas es recomendable la hospitalización, sobretodo en orden de controlar los posibles efectos de las ideaciones suicidas y de autolesión.