lunes, 18 de septiembre de 2017

Siri se matricula en la facultad de Psicología

En los últimos días se ha conocido la noticia de que la gran multinacional Apple anda en busca de psicólogos que ayuden en la labor de ayudar a su famosa aplicación “Siri” a proporcionar respuestas útiles y adecuadas para cuando esta sea preguntada por un problema psicológico. Esta noticia ha activado un debate acerca de si es lícito tratar de dejar algo de tal magnitud en manos de una máquina, así como otro acerca de si tan siquiera eso sería posible.

Siri
Siri
Seguramente el historial de navegación de una persona sea la mejor manera de conocer a alguien. Personas que se sientes avergonzadas de sus inquietudes se sienten más seguras cuando consultan a un sabio sin rostro, como puede ser el caso de Google, antes que mirar a otro ser humano y plantearle la misma duda por miedo a ser juzgado. Es por ello que estas pueden ser una buena forma de detectar problemas que deberían de ponerse en manos de un profesional. Cabe destacar que ya existen medidas de este tipo, como es el ejemplo de la búsqueda en Google “Formas de suicidarse sin dolor”, cuyo primer resultado es el del Teléfono de la Esperanza.

A lo largo de los últimos años se han estado perfeccionando los sistemas de “chatbots” , como es el ejemplo de Siri, para que sean capaces de interactuar en una conversación de la misma forma que si se tratase de un ser humano. La ciencia de la psicología ya ha colaborado en que esto sea así, puesto que los trabajos realizados por el padre de la psicología humanista, Carl Rogers, sirvieron de inspiración a los primeros programadores de estos sistemas para orientar los logaritmos responsables de las respuestas de sus programas.

Aunando todo lo expuesto en párrafos anteriores, Apple trata de conseguir que cuando una persona consulte a su aplicación cualquier problema que denote que la persona pueda terminar siendo un problema para sí mismo o para los demás, le ofrezca una solución que le anime a disuadirse de sus intenciones y trata de buscar ayuda profesional.


¿Es lícito y práctico?


Uno de los fundamentos de la psicología consiste en que rara vez existen respuestas universales a un mismo problema y que es indispensable hacer un análisis en profundidad de la persona que tiene el problema, así como de sus circunstancias para saber darle el consejo adecuado.

El boom de Wikipedia ya generó preocupación en la comunidad médica, puesto que leer acerca de los posibles síntomas de una enfermedad generó muchos autodiagnósticos incorrectos. De la misma forma se teme que este factor pueda repetirse cuando sea una máquina como Siri la encargada de realizar un diagnóstico.

Siri


Otras de las preocupaciones de los detractores de esta iniciativa consistiría en la idea de que pueda ser contraproducente. El hecho que Siri pueda adoptar un tono de voz humano y un simulado cariño y capacidad empática, puede traducirse en que personas con cierta fobia social o problemas de interdependencia, puedan generar una dependencia hacia esta aplicación y que ello le aleje de tratar de buscar una solución real a sus problemas. Sirva el ejemplo distintos casos documentados de personas que han desarrollado una obsesión por una muñeca hinchable, hasta el punto de que expresan mantener una relación romántica con ella e incluso han llegado a contraer matrimonio con las mismas.

En definitiva, lo importante es que el proyecto que ha lanzado Apple caiga en las manos adecuadas para que sus usuarios reciban la ayuda adecuada (que en muchos casos será el consejo de acudir a un determinado profesional), lo cual no será una tarea nada sencilla y, de seguro, requerirá de una perfeccionamiento continuo.

¿Sustituirán las máquinas a los psicólogos?


Por supuesto, aquí se abre otro debate. En palabras de Rebeca Marciel, directora de la consultoría para Gartner en España y Portugal: “En el año 2020 hablaremos más con un robot que con nuestra pareja”, haciendo referencia a cómo estos chatbots se van adueñando de la vida diaria.

Hall
El crecimiento exponencial de la Inteligencia Artificial es indiscutible, más teniendo en cuenta que en el pasado año 2014 un ordenador superó por primera vez el denominado “Test de Turing”. Dicho test fue diseñado en 1954 por el padre de la informática, Alan Turing y consistía en que un sistema de inteligencia artificial chateara con un grupo de seres humanos. Los participantes tendrían que decidir si estaban chateando con una máquina u otra persona. Para pasar el test, había que conseguir engañar al menos al 30% de los participantes, lo cual consiguieron Vladimir Veselov y Eugene Demchemko, quienes crearon el programa “Eugene Goostman” capaz de superar dicha marca.


La pregunta es: si una máquina es capaz de aprender un juego estratégico como es el ajedrez, aprender logaritmos para saber con que respuestas es más probable seducir a una persona ¿Sería también capaz de aprender el complicado logaritmo que compone la mente y el comportamiento humano para conocer la mejor manera de actual sobre ella?