sábado, 5 de agosto de 2017

Pedir días de baja por mero bienestar psicológico

Cuando una persona tiene fiebre, le duele demasiado la cabeza, o incluso acaba de sufrir una lesión, es habitual que se tome unos días de baja en su trabajo para recuperar su salud y regresar a su puesto una vez que se encuentre en óptimas condiciones para poder rendir al máximo de su potencial ¿Por qué esto no se ve tan a menudo en otras circunstancias que también podrían afectar negativamente al rendimiento de un trabajador, cómo el estrés, la ansiedad, el duelo....? ¿No es acaso la salud mental, por definición, también salud?

El pasado 29 de junio, Madalyn Parker, diseñadora web, mandó un correo a su empresa anunciando que iba a tomarse un par de días de baja para “centrarse en su salud mental”. Su jefe respondió a este mensaje agradeciéndole este mensaje, pues, en su opinión, es muy importante tomar este tipo de medidas para preservar la salud mental y recomienda que el resto de los trabajadores tomen ejemplo. 

Parker es una persona diagnosticada con problemas de ansiedad y autora de diversos artículos en los que cuenta su experiencia personal y aporta consejos para conciliar una situación como la suya con la vida laboral. Cuando expuso en su cuenta de Twitter la respuesta de su jefe, esta se hizo inmediatamente viral, iniciando así un largo debate en las redes acerca de su es lícito y recomendable tomarse días de baja por cuestiones mentales, de la misma forma que se hace por cuestiones físicas.

En respuesta al tweet de Madalyn, mucha gente ha aportado experiencias personales en las que sus respectivos jefes se han negado a aceptar que sea una justificación para un día de baja con argumentos tales como: “Simplemente, sobreponte”, o “La ansiedad no es una verdadera enfermedad”.

¿Cómo saber si debo tomarme un día libre?


Ante este debate, Amy Morin, psicoterapeuta y autora del libro: “13 Things Mentally StrongPeople Don´t Do” (13 cosas que las personas mentalmente fuertes no hacen), ha publicado un artículo en la prestigiosa revista “Psychology Today” defendiendo que la salud mental debería recibir el mismo tratamiento que la salud física y proporcionando unas claves para identificar cuando es necesario recurrir a la baja por este motivo.

Según esta autora, hay tres grandes grupos:

  1. Cuando hay algo que te distrae y tienes que ocuparte de ello: si tienes un asunto pendiente que literalmente no te deja dormir y mantiene tu mente distraída todo lo que dura tu jornada laboral, no suena tan disparatado poder dedicarle un día a poder zanjar ese asunto y librarte de la ansiedad que te está causando.
  2. Cuando te está llevando a la negligencia: de la misma manera que los aparatos electrónicos necesitan ser recargados, es tu tarea encargarte de tus propias baterías. Un tiempo a solas y para ti mismo, puede ser muy significativo para regresar al trabajo a máxima potencia.
  3. Cuando tienes que atender alguna cita relativa a tu salud mental: ya sea para ver a un doctor que reajuste tu medicación o una cita con un terapeuta.

Por una parte, es recomendable valorar las características del trabajo que se está desarrollando. La doctora Morin, por ejemplo, cuenta la historia de un paciente suyo con depresión que era conductor de autobús. Este hombre se venía muy a menudo distraído y olvidadizo a causa de su condición y estaba preocupado de cómo ello podría afectar a la seguridad de sus pasajeros. En esas circunstancias, seguramente se necesite más tiempo de baja que en otras áreas. 



Morin termina su artículo recordando la enorme importancia que tiene que los jefes se tomen en serio el bienestar psicológico de sus empleados, aunque sea sólo por lo que ello revierte en los beneficios de la empresa y recuerda que la salud mental no es un factor de todo o nada (o estar sano, o ser enfermo mental), sino que es un continuo sobre el que hay que estar trabajando en todo momento.

Conclusión


Por supuesto, tan importante como proveer de la posibilidad de coger días de baja por cuestiones de salud mental, es cuidar de la misma. De la misma manera que es responsabilidad de las empresas que el lugar de trabajo esté libre de patógenos, contaminación acústica, disponga de la iluminación adecuada y esté bien resguardado de las inclemencias del tiempo, también lo es que el mismo este libre de estresores, propiciar las buenas relaciones entre compañeros y evitar las expectativas y cargas de trabajo irrealistas que conduzcan a la ansiedad.

Esto, por supuesto, es tanto tarea de la empresa, como del trabajador. De la misma forma que, a pesar de cumplir con las recomendaciones expuestas arriba, un empleado que, dentro o fuera de su horario laboral, no mantenga hábitos saludables, fácilmente caerá enfermo a menudo, un trabajador que no se preocupe de su propia salud mental, podría correr exactamente el mismo riesgo.