domingo, 2 de julio de 2017

Enseñar es la mejor forma de aprender. Te explicamos la Pirámide de Glasser

El psiquiatra William Glasser desarrolló una serie de experimentos para saber bajo qué técnicas se consolida mejor el aprendizaje de una determinada materia. La que mejor resultado dio fue tener que enseñar dicho contenido.

Se suele concebir que para llegar a impartir un conocimiento a otras personas, es indispensable dar el paso previo de alcanzar el nivel de maestría en dicha materia. De esa forma, uno se asegura conocer al detalle el tema y poder resolver cualquier tipo de duda que le surja al alumnado, aunque esta se salga de lo que estrictamente marque el temario, así como saber resolver cualquier contingencia.

No obstante, los últimos estudios recomiendan no tomar una postura tan extremista ante este tema, ya que precisamente enseñar parece ser la herramienta más adecuada y el camino más eficiente para alcanzar dicha maestría. Así lo expuso el psiquiatra norteamericano William Glasser (1925-2013), quien estudió la cantidad de aprendizaje que queda fijada en una persona dependiendo de la forma en el que esta información llegó a él y la actividad realizada sobre la misma, dónde aquellos individuos que tenían que impartir una determinada materia mostraban retener el 95% de la información, porcentaje muy significativo en comparación con las demás técnicas analizadas, todas ellas situadas en lo que denominó la "Pirámide del Aprendizaje", las cuales se desglosarán en el presente artículo.

Piramide de Glasser
William Glasser (izquierda) y su pirámide del aprendizaje (derecha)


Antes de ello, cabe destacar que “aprender” y “memorizar” son procesos distintos, aunque se confunden comúnmente. Ambos consisten en fijar un contenido en la memoria, pero mientras que el segundo se basa únicamente en la capacidad para recuperar un determinado dato (lo que alguien dijo o hizo, aquello que sucedió en un determinado momento), el primero supone comprender el significado y la explicación de un determinado hecho o proceso.

Escuchar (5%)


Esta es la actividad que peor resultado proporciona debido a ser la más pasiva. Limitarse a escuchar una explicación no requiere necesariamente ni comprensión ni análisis de la información, ni mucho menos experimentar o practicar sobre el contenido, por lo que es fácil que el cerebro considere esta información poco relevante y cueste encontrar claves pararecuperarla de la Memoria a Largo Plazo.

Pirámide de Glasser
El esfuerzo que haga el alumno no deja de ser vital en el proceso de aprendizaje.


Curiosamente en la actividad que se produce dentro de un aula, la escucha pasiva es el método al que más comúnmente se somete al alumnado, lo cual se conoce como “clases magistrales”. Este método de enseñanza no deja de ser recomendado en los colegios, ya que implica también la aplicación de ciertas normas sociales (guardar silencio mientras el profesor expone) que son muy positivas para su desarrollo. No obstante, estos resultados ponen en evidencia la importancia de animar al alumno a ser parte activa de este proceso, a través de la exposición de dudas o siendo cuestionado sobre la materia después de que esta sea impartida.

Leer (10%)


Existe un refrán que dice que “quien disfruta leyendo aprende sin querer”. No obstante, el mero hecho de practicar la lectura tampoco parece tener una incidencia sobre la retención de información. La participación activa que se ha de realizar parece explicar que sea una técnica que aporta mayores resultados que la escucha, pero al igual que esta última, no será eficaz si no es reforzada posteriormente.

Pirámide de Glasser


Cabe destacar igualmente que hay personas con distintas habilidades lectoras y que la comprensiónlectora puede ser entrenada para que produzca mejores resultados.

Métodos audiovisuales (20%)


La visualización de documentales o vídeos tutoriales tiene una mayor incidencia sobre el aprendizaje, ya que son más numerosos los componentes atencionales y cognitivos que ha de activar el alumno, además de proporcionar una estimulación más atractiva. Sin emgargo, como en las dos técnicas anteriores, se muestran los efectos de no hacer un procesamiento activo de la información entrante.

Demostrar (30%)


Una cosa es una prueba de fe y otra muy distinta la evidencia. Cuando un alumno, no solo tiene que memorizar un dato, sino además comprobar su veracidad, comienza a realizar un procesamiento activo y a practicar sobre el mismo.

Pirámide de Glasser

Posiblemente esto es más difícil de ver en ciencias sociales, sin embargo, en materias como matemática o química, es más común que los alumnos, además de memorizar la fórmula, tengas que emplearla para comprobar que esta es veraz.

Esta técnica no solo funciona cuando es el propio alumno realiza la tarea, sino también a través del aprendizaje vicario cuando contempla a un experto realizar un ejemplo práctico.

Argumentar (50%)


La argumentación tiene un componente añadido a la mera exposición, ya que no se pretende que el alumno crea ciegamente en lo expuesto, sino que se le pretende convencer a través de la lógica, lo cual no solo supone proporcionar una explicación más detallada de lo expuesto, sino quizá hacerlo desde distintos ángulos y tratar de resolver dudas que surjan durante el proceso.

Un método que acostumbra a ser muy efectivo es solicitar al alumno que busque argumentos tanto en contra, como a favor de lo expuesto.

Practicar (75%)


Resulta evidente que cuando una persona aprende un proceso, lo comprenderá mejor e incluso lo mejorará si sigue practicando ese proceso. Poner en práctica el concepto aprendido supone tratar de recuperar la información teórica adquirida, relacionarlo con los objetos reales, encontrarse distintas variables y contingencias, quizás no expuestas en la exposición teórica y tratar de resolverlas. Todo ello participa en alcanzar la maestría en una determinada materia.

Realizar este tipo de prácticas en grupo es todavía más recomendable, puesto que los integrantes pueden debatir, acercar posturas y resolver los problemas conjuntamente.

Enseñar a otros (95%)


Ejercer de profesor (de forma eficiente) requiere no solo alcanzar una perfecta comprensión de la materia, así como la búsqueda activa del vocabulario y la estructura más adecuada para que esta pueda ser comprendida para el alumno, además de ser capaz de resolver dudas y demostrar sus argumentaciones. Por todo ello supone el mayor procesamiento de la información y se traduce en un mejor aprendizaje.

Pirámide de Glasser

Probablemente, la persona que está enseñando pudo adquirir uno de los contenidos de una determinada información o proceso sin que ello le supusiera un reto, mientras que otros le resultasen más difíciles. Sin embargo, a su alumno podría sucederle justo lo contrario, lo que obligará al profesor deternerse mucho más en ese fragmento de la materia, lo que le llevará a comprenderlo aún mejor.

Como consecuencia de estos descubrimientos suele ser una práctica muy recomendable animar a los alumnos a que expongan el temario al resto de sus compañeros, que traten de poner en práctica lo aprendido fuera del entorno del aula y, una vez que sean profesionales de cualquier área, no solo sigan una formación continua, sino además, que aprovechen cualquier oportunidad para compartir sus conocimientos.