viernes, 14 de julio de 2017

Las personas cuyo nombre pega con su cara caen mejor

David Barton y Jamin Halberstadt, investgadores de la Universidad de Otago (Nueva Zelanda), han realizado una serie de experimentos que muestran que aquellas personas cuyo nombre pega con su rostro, causan una mejor primera impresión.
Caras
Imagen cogida de: Sciencenew
La importancia de la primera impresión quedó patente desde que Edward Thorndike, en 1920, describiera lo que se conoce como Efecto Halo, concepto que se ha ido desarrollando a través de la historia de la Psicología, demostrando no sólo la consistencia de esta primera impresión a la hora de hacer juicios y valoraciones, como los heurísticos a través de los cuales se genera esa primera impresión.

Entre estos factores, por supuesto, se enfatiza la importancia del rostro. Una expresión afable y un rostro simétrico, son dos componentes de enorme importancia para la primera impresión. No obstante, los resultados encontrados por Barton y Haberstadt suponen un nuevo enfoque a esta teoría.

Antecedentes: el efecto Bouba – Kiki


En 1929, Wolfgang Khöler, uno de los padres de la Psicología Gestalt, realizó un experimento en el que le mostraba a los sujetos dos figuras geométricas, una de ellas con trazos redondeados y otra con trazos rectos. A los sujetos se les preguntaba cual de ellos se pensaba que se llama “Bouba” y cual de ellos “Kiki” (por supuesto, no existían respuestas correctas ni incorrectas). Un número muy cercado al 100% asociaron “Bouba” a la figura redonda y “Kiki” a la lisa. La hipótesis del investigador para explicar esta uniformidad de criterios (que ha demostrado existir en distintos idiomas) es por la asociación con la figura que adopta la boca al pronunciar cualquiera de las dos palabras.

Bouba Kiki
Efecto Bouba Kiki
En la fase inicial de la investigación realizada por Barton y Haberstadt, asociaron este fenómeno al rostro humano. Para elo, seleccionaron algunas fotos cogidas de bases de datos de internet, todas ellas de varones y con expresión neutra (tipo pasaporte). A los sujetos se les preguntaba a cada foto que nombre le pegaba más dentro de una lista. Como en el experimento anterior, a aquellos individuos cuyo rostro tenía rastros más redondeados se les asociaba con nombres que obligaban a poner una postura redondeada en la boca (Lou, George…) y aquellos que tenían un rostro más liso, eran asociados a otro tipo de nombres (Pete, Kirk…).

Valoración de la contingencia


Con esto quedaba demostrado la prevalencia del efecto Bouba-Kiki en cuanto a los rostros humanos, pero ¿Qué relevancia tiene? Para responder a esta pregunta se inició la segunda fase del protocolo.

La simetría en el rostro es un factor decisivo en la primera impresión.

A los sujetos se les pedía que valorasen la impresión que les generaba una serie de fotografías (de los cuales no se les revelaba el nombre). Posteriormente se les pasó una segunda ronda, con las mismas fotos, pero con el nombre correspondiente a cada una, diseñada para que algunos rostros fuesen contingentes con el nombre y otro no y se les preguntó si se quería cambiar la respuesta dada en la primera ronda.

Los resultados mostraron que los sujetos readaptaban su respuesta original valorando más positivamente a aquellos cuyo rostro era contingente con su nombre.

Implicaciones


En el año 2001, Nancy Etcoff publicó su famosa novela “La Supervivencia del más guapo”, en el que ponía en evidencia las implicaciones del Efecto Halo para la vida cotidiana. Resulta evidente pues, que los descubrimientos de Burton y Haderstadt son un elemento más a tener en cuenta si se quiere manejar la ramificaciones de este efecto.

En una tercera fase del experimento, los investigadores pidieron que se valorase la impresión que generaban las fotografías correspondientes a políticos estadounidenses desde 2000 a 2008 (personas difícilmente conocidas por ciudadanos neozelandeses). A los sujetos se les preguntó a quien sería más probable que votasen y nuevamente aquellos que tenían un rostro contingente a su nombre generaban mayor confianza.

Lógicamente, el nombre es algo que corresponde decidir a los padres y, difícilmente podrán acertar los trazos del rostro de su hijo en su edad adulta antes de que este nazca. Sin embargo, una vez que se tiene ese conocimiento, puede ser útil valorar si es mejor presentarse por nombre o por apellido, así como a quien nombrar como portavoz para un determinado partido o empresa.

viernes, 7 de julio de 2017

8 maneras de lidiar con un narcisista

Se conoce el Trastorno Narcisista de la Personalidad como la antítesis de la empatía. Se trata de personas con una necesidad patológica continuada, no solo de ser atendido, sino además admirado, para ello, estas personas acostumbran a enaltecer sus propias virtudes y, sobretodo, señalar y menospreciar los defectos de las personas de su entorno y terceros. Todo ello conlleva que sus relaciones terminen siendo consideradas tóxicas para las personas de su alrededor.

Narcisismo


El trastorno narcisista es bastante común y todas las personas, más tarde o más temprano, se cruzarán con alguien que lo padezca. Los efectos de un encuentro fortuito no son significativos, pero en ocasiones esta persona es un miembro de su familia o un compañero de trabajo, lo cual quiere decir que se estará continuamente expuesto a los riesgos que ello le supone para su salud psicológica.
Para este tipo de situaciones, la doctora Karyl McBride, terapeuta familiar, experta en el Trastorno Narcista de la Personalidad y autora del libro “WillI Ever Be Good Enough?: Healing the Daughters of Narcissistic Mothers” (¿Será algún día suficientemente buena? Curando a las hijas de madres narcisistas), propone ocho pautas a seguir cuando alguien identifica a un narcisista en su vida cotidiana.

Ignorarle


Al igual que sucede con un abusón (de hecho, es bastante común que estos presenten dicho trastorno), cuando la víctima ignora la provocación y los ataques del narcisista, estos no obtienen la satisfacción que esperaban y ello ayudará a que sus ataques se reduzcan conforme avanza el tiempo.

No caigas en el anzuelo y evita la confrontación


Dejar caer sus ataques “ofreciendo la otra mejilla” y no ponerse a la defensiva ante sus ataques, tratando de justificar los aspectos que están siendo criticados es altamente recomendable. “Darles a estas personas la razón como a los locos” es la forma más rápida de terminar la conversación.

Entiende que esto no va sobre ti, sino sobre ellos mismos


Sus críticas son consecuencia de su trastorno y de nada más. No lo personalices en ti. Esta persona, en realidad, no ha razonado sus críticas, no trates de racionalizarla tú.

Keryl McBride
Keryl McBride

Habla sin ambigüedades


Di directamente lo que quieres decir, siendo claro y tratando de evitar posibles dobles interpretaciones.

Si tomas la decisión de alejarte de ellos, mantente firme


Alejarse y volver sólo les hará más fuertes, ya que acrecentará la sensación de dependencia que ellos perciben en los demás. De esta forma, solo conseguirás que vaya a buscarte más a menudo.

Confía en tu intuición


Las personas tóxicas son muy fáciles de detectar. Si identificas sus síntomas en una persona, seguramente estés en lo cierto y debas de seguir estas recomendaciones.

Recuerda que eres tú el que tienes que protegerte 


No esperes que nadie venga a rescatarte de un narcisista. Cuando te veas en sus garras, solo depende de ti escapar de la situación.


Recuerda que todo el mundo se merece se tratado con dignidad y respeto


Como nos recuerda la propia doctora McBride: “traer más amabilidad al mundo es una meta que merece la pena”. Una buena forma de lidiar con entornos tóxicos es predicar con el ejemplo.

domingo, 2 de julio de 2017

Enseñar es la mejor forma de aprender. Te explicamos la Pirámide de Glasser

Se suele concebir que para llegar a impartir un conocimiento a otras personas, es indispensable dar el paso previo de alcanzar el nivel de maestría en dicha materia. De esa forma, uno se asegura conocer al detalle el tema y poder resolver cualquier tipo de duda que le surja al alumnado, aunque esta se salga de lo que estrictamente marque el temario, así como saber resolver cualquier contingencia.

No obstante, los últimos estudios recomiendan no tomar una postura tan extremista ante este tema, ya que precisamente enseñar parece ser la herramienta más adecuada y el camino más eficiente para alcanzar dicha maestría. Así lo expuso el psiquiatra norteamericano William Glasser (1925-2013), quien estudió la cantidad de aprendizaje que queda fijada en una persona dependiendo de la forma en el que esta información llegó a él y la actividad realizada sobre la misma, dónde aquellos individuos que tenían que impartir una determinada materia mostraban retener el 95% de la información, porcentaje muy significativo en comparación con las demás técnicas analizadas, todas ellas situadas en lo que denominó la "Pirámide del Aprendizaje", las cuales se desglosarán en el presente artículo.

Piramide de Glasser
William Glasser (izquierda) y su pirámide del aprendizaje (derecha)


Antes de ello, cabe destacar que “aprender” y “memorizar” son procesos distintos, aunque se confunden comúnmente. Ambos consisten en fijar un contenido en la memoria, pero mientras que el segundo se basa únicamente en la capacidad para recuperar un determinado dato (lo que alguien dijo o hizo, aquello que sucedió en un determinado momento), el primero supone comprender el significado y la explicación de un determinado hecho o proceso.

Escuchar (5%)


Esta es la actividad que peor resultado proporciona debido a ser la más pasiva. Limitarse a escuchar una explicación no requiere necesariamente ni comprensión ni análisis de la información, ni mucho menos experimentar o practicar sobre el contenido, por lo que es fácil que el cerebro considere esta información poco relevante y cueste encontrar claves pararecuperarla de la Memoria a Largo Plazo.

Pirámide de Glasser
El esfuerzo que haga el alumno no deja de ser vital en el proceso de aprendizaje.


Curiosamente en la actividad que se produce dentro de un aula, la escucha pasiva es el método al que más comúnmente se somete al alumnado, lo cual se conoce como “clases magistrales”. Este método de enseñanza no deja de ser recomendado en los colegios, ya que implica también la aplicación de ciertas normas sociales (guardar silencio mientras el profesor expone) que son muy positivas para su desarrollo. No obstante, estos resultados ponen en evidencia la importancia de animar al alumno a ser parte activa de este proceso, a través de la exposición de dudas o siendo cuestionado sobre la materia después de que esta sea impartida.

Leer (10%)


Existe un refrán que dice que “quien disfruta leyendo aprende sin querer”. No obstante, el mero hecho de practicar la lectura tampoco parece tener una incidencia sobre la retención de información. La participación activa que se ha de realizar parece explicar que sea una técnica que aporta mayores resultados que la escucha, pero al igual que esta última, no será eficaz si no es reforzada posteriormente.

Pirámide de Glasser


Cabe destacar igualmente que hay personas con distintas habilidades lectoras y que la comprensiónlectora puede ser entrenada para que produzca mejores resultados.

Métodos audiovisuales (20%)


La visualización de documentales o vídeos tutoriales tiene una mayor incidencia sobre el aprendizaje, ya que son más numerosos los componentes atencionales y cognitivos que ha de activar el alumno, además de proporcionar una estimulación más atractiva. Sin emgargo, como en las dos técnicas anteriores, se muestran los efectos de no hacer un procesamiento activo de la información entrante.

Demostrar (30%)


Una cosa es una prueba de fe y otra muy distinta la evidencia. Cuando un alumno, no solo tiene que memorizar un dato, sino además comprobar su veracidad, comienza a realizar un procesamiento activo y a practicar sobre el mismo.

Pirámide de Glasser

Posiblemente esto es más difícil de ver en ciencias sociales, sin embargo, en materias como matemática o química, es más común que los alumnos, además de memorizar la fórmula, tengas que emplearla para comprobar que esta es veraz.

Esta técnica no solo funciona cuando es el propio alumno realiza la tarea, sino también a través del aprendizaje vicario cuando contempla a un experto realizar un ejemplo práctico.

Argumentar (50%)


La argumentación tiene un componente añadido a la mera exposición, ya que no se pretende que el alumno crea ciegamente en lo expuesto, sino que se le pretende convencer a través de la lógica, lo cual no solo supone proporcionar una explicación más detallada de lo expuesto, sino quizá hacerlo desde distintos ángulos y tratar de resolver dudas que surjan durante el proceso.

Un método que acostumbra a ser muy efectivo es solicitar al alumno que busque argumentos tanto en contra, como a favor de lo expuesto.

Practicar (75%)


Resulta evidente que cuando una persona aprende un proceso, lo comprenderá mejor e incluso lo mejorará si sigue practicando ese proceso. Poner en práctica el concepto aprendido supone tratar de recuperar la información teórica adquirida, relacionarlo con los objetos reales, encontrarse distintas variables y contingencias, quizás no expuestas en la exposición teórica y tratar de resolverlas. Todo ello participa en alcanzar la maestría en una determinada materia.

Realizar este tipo de prácticas en grupo es todavía más recomendable, puesto que los integrantes pueden debatir, acercar posturas y resolver los problemas conjuntamente.

Enseñar a otros (95%)


Ejercer de profesor (de forma eficiente) requiere no solo alcanzar una perfecta comprensión de la materia, así como la búsqueda activa del vocabulario y la estructura más adecuada para que esta pueda ser comprendida para el alumno, además de ser capaz de resolver dudas y demostrar sus argumentaciones. Por todo ello supone el mayor procesamiento de la información y se traduce en un mejor aprendizaje.

Pirámide de Glasser


Probablemente, la persona que está enseñando pudo adquirir uno de los contenidos de una determinada información o proceso sin que ello le supusiera un reto, mientras que otros le resultasen más difíciles. Sin embargo, a su alumno podría sucederle justo lo contrario, lo que obligará al profesor deternerse mucho más en ese fragmento de la materia, lo que le llevará a comprenderlo aún mejor.

Como consecuencia de estos descubrimientos suele ser una práctica muy recomendable animar a los alumnos a que expongan el temario al resto de sus compañeros, que traten de poner en práctica lo aprendido fuera del entorno del aula y, una vez que sean profesionales de cualquier área, no solo sigan una formación continua, sino además, que aprovechen cualquier oportunidad para compartir sus conocimientos.