sábado, 1 de abril de 2017

Descubren una neurona que podría ser la encargada de la conciencia

En 2017, Crhstof Koch encontró en ratas una nuerona que cubre toda la estructura cerebral y cuya base radica en el Claustro Cerebral, estructura que anteriormente mostró ser el encargado de la conciencia.

A principios del año 2017, el eminente neurocientífico Christof Koch publicó el descubrimiento de un nuevo tipo de neurona detectada en el cerebro de ratones. Este conjunto de tres neuronas cubre todo el cuerpo cerebral, lo cual quiere decir que tienen unas dimensiones y se les asume una multifuncionalidad muy diferenciada del resto conocida hasta la fecha.

Neurona
Una de ellas ha llamado particularmente la atención del presidente del Instituto Allen para la Ciencia del Cerebro, ya que cubre toda la capa externa del cerebro, en otras palabras, esta neurona envuelve a todo este órgano.

Esta gran neurona parece tener una gran incidencia en el claustrum, una región cerebral que parece tener, no solo en ratones, sino también en humanos, una muy estrecha relación con el asentamiento de la conciencia.

¿Qué sabemos hasta la fecha?


El claustro es una delgada e irregular fila de láminas que se encuentran localizadas en la cara interior del neocortex, justo en el centro del cerebro.

Claustro
A esta región se le considera “el interruptor de la conciencia” desde el año 2014, en el que un grupo de investigadores de la Universidad George Washintong aplicaron leves descargas eléctricas a distintas regiones cerebrales de una mujer con epilepsia para tratar de comprobar si alguna de ellas lograba reducir la intensidad de sus ataques. Cuando esta estimulación se aplicó en el claustro, la mujer dejó de responder tanto a estímulos auditivos, como visuales, regresando a la normalidad en cuanto la estimulación cesaba.

Los mismos investigadores repitieron estas pruebas en una nueva serie de sujetos, obteniendo idénticos resultados. Sin embargo, cómo demostró un experimento llevado a cabo en 2015 con 171 veteranos de guerra que presentaban lesiones cerebrales traumáticas, la estimulación del claustro influye en la duración de la suspensión del estado de consciencia, no así en la frecuencia con la que estas ocurren, por lo que hay otra región cerebral que debe de estar involucrada en dicho interruptor. Siendo todavía precipitado sacar conclusiones, la neurona descubierta por el doctor Koch podría ser la pieza que complete el rompecabezas.

¿Por qué no se ha visto esa gran neurona hasta ahora?


Hasta ahora, la forma que ha existido para rastrear una neurona ha sido la de inyectar un tinte celular en el cerebro de un espécimen vivo y, posteriormente, tras diseccionar su cerebro, cortar este en láminas hasta encontrar el recorrido completo que había quedado tintado.

Hasta que esta técnica, además de ser demasiado lesiva como para ser aplicada en seres humanos, no ha sido hasta hace muy poco perfeccionada hasta el punto de que el tinte se mantenga durante el extensísimo recorrido de estas neuronas recién descubiertas, de modo que, hasta la fecha, no han conseguido distinguirse del resto.

¿Qué supone esto?


En primer lugar, la existencia de una gran neurona que active la conciencia y, a su vez, pueda comunicarse con todas y cada una de las regiones cerebrales, supondría un importante golpe en contra del Dualismo Cartesiano, teoría formulada en el s. XVII por René Descartes que defiende que “cuerpo” y “alma” son facultades separadas, ya que habría facultades humanas (entre ellas la conciencia) de las que no se responsabilizaría ningún órgano corporal.

En las últimas décadas, cada vez son más las evidencias encontradas en contra de esta separación, pues se han ido localizando regiones cerebrales encargadas de funciones que Descartes adjudicaba al alma.

Más allá de eso, alcanzar el completo entendimiento de todas las regiones cerebrales, así como el funcionamiento de cada una de ellas, ayudará a la prevención de enfermedades y lesiones, así como al tratamiento de las mismas.

Por último, no se puede obviar la aportación que este descubrimiento supone para debates de la talla de “¿Cuándo se inicia la vida?” o “¿Hay algo después de la muerte?”