sábado, 22 de abril de 2017

Su gran problema estaba a la vista de todos... y nadie lo vio

Una campaña en redes sociales mostró como la adicción al alcohol es, en ocasiones, difícil de ser identificado por terceras personas debido a qué su consumición está socialmente aceptada.

En el verano de 2016 dio lugar una nueva cuenta en la popular red social Instagram con el perfil de Louise Delage, una chica francesa de 25 años de edad. En la actualidad, dicha cuenta consta de 150 publicaciones en el que la joven Louise se muestra en distintos momentos del día: recién levantada, tardes de días laborales, tardes de descanso, así como el momento antes de irse acostarse. En esas mismas fotos, se le puede ver trabajando, en la playa, con la familia, de fiesta o relajándose en su hogar entre otras actividades.

Addicción
Una de las fotos de la cuenta de Instagram de Louise Delange.

   
La belleza de la joven, así como la composición de las fotografías consiguió que esta cuenta se hiciera bastante popular y, en solo unos pocos meses, contase con varias decenas de miles de seguidores. Muy pocos de ellos notaron que había algo que no estaba bien con esa chica. Sus fotos mostraban que, detrás de esa sonría se escondía un problema bastante grave y, aunque estaba a la vista de millones de personas, pasó completamente desapercibido.

Adicción
Una de las fotos de la cuenta de Instagram de Louise Delange.









    
Si se vuelve a observar con detenimiento las más de un centenar de publicaciones de Louise Delage se observa que, a pesar de suceder en ambientes y horarios muy dispares, casi todas ellas tienen un elemento en común: su adicción. 

Adicción
Más fotos de la cuenta de Instagram de Louise Delange.

En todas las fotos de la joven francesa aparece algo de alcohol. En muchas de las imágenes, este es un elemento principal, como una foto de distintos vasos de cristal u otras en las que está ingiriendo estas bebidas. En otras es un elemento que se confunde con el paisaje, como un vaso de vino a medio terminar al lado de la cama, el vaso que acompaña la comida que tiene en la mesa, o el que sostiene mientras realiza otras actividades. No obstante, esta chica al lado de un vaso de alcohol las 24 horas del día y en todos los ámbitos de su vida sin que nadie detectase en ello un problema.

Campaña de concienciación


Otro dato bastante particular acerca de Louise Delage es que no es una persona real. Su cuenta no fue más que una campaña de concienciación realizada por la agencia francesa BETC a petición de Addict Aide, una compañía dedicada a la concienciación y tratamiento de las adicciones.





Bajo el nombre de "Like my Adiction" (dale a "me gusta" a mi adicción), su objetivo era el de demostrar que una adicción puede tratarse de un problema muy evidente y sin embargo pasar desapercibido para todas las personas que están alrededor de quien la padece. Se pretende que los miles de usuarios que no fueron capaces de detectar la situación de Louise, miren el mundo con otros ojos para poder así ayudar a otras personas que puedan tener el mismo problema.

Conclusión


Louise Delage no es real, pero su problema sí que lo es. Cierto es que, si en lugar de alcohol se hubiera mostrado a la joven con una jeringuilla en sus fotos, la cosa hubiera sido bien distinta, poniendo así en evidencia esa distinción entre las drogas legales e ilegales.

Adicción
Más fotos de la cuenta de Instagram de Louise Delange.
Lo cierto es que para el ser humano hay numerosos factores que pueden generarle adicción, en resumen, cualquier cosa que altere la producción de Dopamina en su organismo: cocaína, heroína, chocolate, sexo, juegos de azar, cafeína, deportes de riesgo…ect. Factores que más allá de la incidencia en la salud que adquiera cada uno de ellos, poseen otro elemento en común: se adueñan de la vida del adicto hasta el punto en que les incapacita para llevar una vida normal, necesitando cada vez una cantidad mayor de esa sustancia o actividad.

Nunca es tarde para detectar una adicción y mucho menos para recibir ayuda y la concienciación social acerca del riesgo de estas sustancias, a pesar de que se engloben dentro de “comportamientos sociales aceptados”, es vital para conseguir que tanto el adicto, como las personas de su alrededor tomen conciencia del problema.