martes, 14 de marzo de 2017

Explicación científica del "Deja Vu"


Deja vu es la traducción del francés de “ya visto”, pero es un término universal para referirse a la sensación de extrañeza que experimenta una persona cuando tiene la impresión de que lo que está presenciando en la actualidad, ya había ocurrido anteriormente. Este término fue acuñado fue el filósofo franco-argelino Émile Boirac, en su obra “L'Avenir des sciences psychiques (El futuro de las ciencias psíquicas)”.

Deja Vu


Dicho fenómeno ha suscitado diversas tentativas de explicación desde lo paranormal que han inspirado numerosas obras de ficción, pero la ciencia aporta una visión muy distinta a por qué algunas personas experimentan estos episodios.

Características del Deja vu


En primer lugar, cabe destacar que el Deja Vu es un fenómeno de los más habitual. Un estudio realizado por Alan Brown en el año 2003, puso de manifiesto que cerca de un 60% de la población reconoce haber experimentado este fenómeno al menos una vez. 

Deja Vu
"Sigo teniendo Deja Vus - Eso ya lo discutimos ayer" (
Sus rasgos son universales, ya que, otro estudio realizado ese mismo año en Japón con una muestra de 386 voluntarios, fue incapaz de encontrar diferencias en la experiencia subjetiva del Deja Vu en cuanto a género o rangos de edad.

Estos rasgos, como se ha señalado anteriormente, consiste en una sensación subjetiva de haber experimentado anteriormente el suceso que se está viviendo en la actualidad. Siendo el sujeto normalmente incapaz de recordar cual ha sido el estímulo que le ha generado dicha sensación.

Es igualmente reseñable que es habitual que este fenómeno aparezca cuando un individuo experimente altos niveles de dopamina. Es por ello que se presenta con mayor asiduidad en la adolescencia y juventud, cuando estos niveles son más altos, de la misma manera que en personas con trastornos de ansiedad o enfermos de esquizofrenia, en los que los niveles sobreelevados de dicho neurotransmisor es uno de los principales síntomas.

El Deja Vu tiene otras variantes, cómo el Deja Senti, dónde no es un acontecimiento, sino una sensación, lo que se cree haber experimentado anteriormente, el Deja Visité, que es la sensación de haber estado ya en ese sitio anteriormente aunque objetivamente se sabe que no ha sido así, o el Jamais Vu, que se entiende cómo la antítesis del Deja Vu. Un ejemplo sería cuando alguien está en su propio hogar, pero tiene la sensación de que no le pertenece.

¿Y qué es lo que ocurre?


Para entender este fenómeno es importante tener claro que la memoria humana se subdivide en distintos tipos de memoria, dentro de los cuales se encuentran la Memoria a Corto Plazo (MCP), que analiza la información actual para posteriormente almacenarla en la Memoria a Largo Plazo (MLP). Cuando una estimulación alcanza la primera, se recurre a la segunda para saber si ya se posee información sobre la misma.  Desde la neurociencia, la hipótesis principal para explicar este fenómeno sería el cruzamiento de esa información. Que la MLP de información previa sobre ese lugar y, a la par, sobre esa persona con la que uno se ha encontrado, puede generar la sensación de que uno ya se había encontrado con esa persona en ese lugar, a pesar de que eso jamás había acontecido.
Esta teoría se ha ido ampliando conforme esta ciencia ha ido avanzando. Ya a finales del s. XIX, John Hughlings planteó la posible relación entre la epilepsia en el Lóbulo Temporal como uno de los factores de riesgo para experimentar este tipo de sensaciones comúnmente. En el año 2012, un trabajo de Chris Martin y colaboradores confirmó la hipótesis de Hughlings.

Los pacientes con epilepsia se caracterizan porque los impulsos eléctricos de sus neuronas se activan inadecuadamente. En personas sin este trastorno también se producen estos fallos, aunque con mucha menor frecuencia e igualmente podrían provocar ese fenómeno, teniendo en cuenta el importante papel que el lóbulo temporal juega en funciones como la memoria o la valencia emocional que adquiere la estimulación recibida.

Los elevados índices de dopamina podrían favorecer este malfuncionamiento neuronal momentáneo.

Facilidad para reconocer los objetos frente a la estructura


A finales de 2009, la revista Issue of Psychonomic Bulletin and Review, publicó un trabajo realizado por la Anne Cleary, Anthony Ryals y Jason Nomi, en el que exponían a los sujetos una tanda de imágenes. Posteriormente, se les mostraba a estos mismos una segunda tanda en la que tenían que identificar cuáles de ellas habían aparecido en la primera.

Los pasatiempos de "Encuentra las siete diferencias
 son un claro ejemplo de este fenómeno". 
Lo que sorprendió a los autores es que mucha gente afirmaba erróneamente que una imagen estaba en la primera tanda cuando la segunda guardaba un objeto en común. Por ejemplo, cuando en la primera tanda había una valla entre dos callejones y en la segunda la misma valla entre un tren y una estación.

Esto quiere decir que los seres humanos tienen mucha mayor facilidad para reconocer objetos aislados que la estructura del entorno. De la misma manera que los sujetos experimentales dieron una respuesta equivocada, el mismo mecanismo podría provocar que reconocer un estímulo concreto lleve a la conclusión equivocada de que uno se ha encontrado ya en esa precisa situación, a pesar de que el resto de la estructura no coincida.