lunes, 13 de febrero de 2017

¿Qué es el amor para la ciencia?

Ante la necesidad de preservar la especie, nuestro organismo desarrolla una serie de respuestas fisiológicas cuando encontramos a una pareja propicia para la procreación y, distintos procesos cognitivos tienen a enaltecer a esta persona.

“Amor” es probablemente el concepto más cotidiano y universal que existe, sin embargo es difícil alcanzar una definición universalmente aceptada de dicho término, hasta el punto en que distintos teóricos han expuesto que, en realidad existen distintos tipos de amor.

Amor
Durante milenios, el mundo del arte y la filosofía han expuesto distintas definiciones y tentativas de explicación de por qué existe y qué es lo que le ocurre a una persona enamorada. A pesar que esto siempre se ha concebido como uno de los grandes misterios de la humanidad, lo cierto es que la comunidad científica ya ha sido capaz de hallar una respuesta a la mayoría de estas cuestiones.

El objetivo de toda forma de vida es la procreación y todos los organismos están diseñados para temer esta cómo su función y motivación principal.

Las especies que se basan en la reproducción sexual buscan aquellos especímenes que posean rasgos que indiquen que son óptimos paraengendrar un descendiente sano y poder protegerle. Cuando se detecta a dicho espécimen el organismo toma ciertas medidas para asegurarse que su sistema inmune sea infranqueable, para así estar siempre preparado para la cópula, y otra serie de medidas para que esa persona sea lo más prioritario en el foco atencional.


El amor es adictivo


Cuando esto sucede, se segregan noreprinefrina y dopamina, neurotransmisores que generan euforia y felicidad. Para que se entienda esto, la dopamina es una sustancia que es segregada igualmente cuando se practica un deporte de riesgo, se ingiere chocolate o se esnifa cocaína. En otras palabras, el potencial adictivo de estas actividades y sustancias anteriormente mencionadas se debe a que genera artificialmente las maravillosas sensaciones fisiológicas que se experimentan durante el enamoramiento. Desde otro punto de vista, se podría argumentar que el amor es una droga adictiva.

Esta explosión de neurotransmisores acelera el ritmo cardíaco, lo cual hace que la persona esté más activa, de la misma manera que se mejora el sistema inmune y sea menos propenso a la depresión.

El amor es ciego


Además, existe también la tendencia a endiosar a la persona de la que nos enamoramos. Cuando una persona se enamora, registra una actividad más baja en el área tegmental ventral, la cual se encarga de la racionalización y la lógica.

En otras palabras, a la hora de juzgar a la persona amada, no se es racional, ni mucho menos objetivo, por lo que existen muchas más dificultades para percatarse de sus defectos.

¿De quién nos enamoramos?


Las características físicas que indican ser un buen ejemplar para la procreación explican la atracción sexual que, en muchos casos es un paso previo al enamoramiento, pero la elección de una pareja romántica es un proceso mucho más complejo.

Amor


Uno de los aspectos fundamentales es la similitud. Comúnmente una persona se siente atraída hacia otra en la que percibe sus mismas preferencias y actitudes.

Otra característica que muestra ser muy importante es el misterio. Cuando una persona se asemeja misteriosa, también despierta más interés. La incertidumbre es otro aspecto que dispara la dopamina, como se evidencia en la ludopatía. Por lo que cuando la persona que atrae es a la vez un misterio, las sensaciones fisiológicas del amor se disparan.

Y por supuesto, una de las cosas que más atraen es “lo prohibído”. Se conoce como el “Efecto Romeo y Julieta” al disparo de dopamina que se expresa cuando una relación romántica pasa por obstáculos, como objeción de los padres o tener que mantener la relación a distancia.


¿Se enamoran igual los hombres que las mujeres? ¿Necesitan el mismo tiempo?


Se dice que los hombres se enamoran por los ojos y las mujeres por el oído, por eso ellas se maquillan y los hombres mienten. Este dicho popular no podría ser más acertado. Se ha observado que los hombres suelen mostrar mayor actividad en las regiones cerebrales encargadas de analizar la estimulación visual, mientras que a las mujeres le sucede lo mismo con las áreas de la memoria.

Amor
Esto expuesto ha servido de explicación de por qué la pornografía es más popular entre varones que hembras o por qué los suicidios por desamor son por un 75% de hombres.

Básicamente esto viene a explicar que los hombres se enamoran más rápido y son mucho menos exigentes, ya que las mujeres suelen requerir de un tiempo para conocer a esa persona y atender a "pequeños detalles" antes de enamorarse.

Seguramente esto se deba a lo que se conoce como la “Ley de la Inversión parental de Trivers”. Este autor propuso que en cada especie, el género que más invierte en la procreación es mucho más selectivo. En el caso de los seres humanos, las hembras han de padecer nueve meses de embarazo y después ocuparse en amamantar a las crías, por lo que es razonable que sean más exigentes a la hora de escoger pareja que los hombres, cuya función en la procreación se limita a la cópula.


El amor tiene fecha de caducidad


Se dice que “el amor es un estado de enajenación mental transitoria”. De hecho, toda esa serie de alteraciones fisiológicas expresadas anteriormente en el presente artículo tienen una duración estimada entre 18 y 36 meses.

Si se acepta que el amor no es más que una serie de respuestas fisiológicas para hacer más probable que se produzca la cópula y, con ello, la procreación, una vez que haya pasado un tiempo más que prudencial para que esto haya sucedido ya, no tiene sentido seguir manteniendo al organismo funcionando a un ritmo tan acelerado.


Además, los organismos vivos suelen mostrar conductas que aseguren que, mientras estén en edad de copular, dejen este mundo con el mayor número de descendientes. Es por ello que distintos estudios exponen que la monogamia es una mera consecuencia de la evolución social.

A pesar de todo ello, a nadie se le escapa que hay parejas que se mantienen juntas durante muchos años, persistiendo no sólo a base de cariño, sino además tratando de salvaguardar la pasión, aunque lo habitual es que esto se busque proactivamente.