martes, 3 de enero de 2017

Un simple gesto que puede ayudarte a levantarte el ánimo, reducir la ansiedad y rendir mejor en el trabajo

Un simple gesto cómo apretar la mano derecha es capaz de conseguir que una persona mejore su estado de ánimo, autoconfianza y ayude a prevenir un ataque de ansiedad. Así lo explica el doctor Ian H. Robertson, profesor del centro de salud cerebral de la Universidad de Dallas, Texas, en su libro titulado “The Stress Test. How presure can make you stronger and sharper” (La Prueba del Estrés. Cómo la presión puede hacerte más fuerte y más intenso)( Bloomsbury Publishing, 2016).

Puño apretado
Este autor sugiere un sencillo ejercicio antes de enfrentarse a una situación que generalmente provoque estrés:  apretar suavemente el puño diestro durante 45 segundos, relajarlo durante 15 y repetir estas series el número de veces hasta que dicha situación se inicie.

Este sencillo procedimiento activa el lóbulo frontal izquierdo de cerebro, que ha demostrado tener una fuerte relación con respecto a la motivación hacia la consecución de metas.

El doctor Robertson explica que dicho ejercicio influye en los siguientes factores:

  • Persistencia: Un estudio realizado por Schiff, Guirguis,Kenwood y Herman en 1998, demostró que la contracción muscular de la mano derecha antes de enfrentarse a una tarea de resolución de problemas (los cuales eran irresolubles), conseguía que los sujetos tardasen mucho más rendirse.
  • Combatir la ansiedad: la ansiedad es una respuesta hacia la expectativa de un futuro ante el cual se concibe que pasará algo negativo y no se dispone de recursos para evitarlo. Activar la región frontal izquierda del cerebro provoca una mayor tendencia al optimismo y el pensamiento positivo, por lo que se reduce la posibilidad de valorar las posibilidades futuras de una forma que provoque la respuesta de ansiedad.
  • Memoria: La corteza frontal izquierda también interviene el traspaso de la información que se encuentra en la Memoria a Corto Plazo haciala Memoria a Largo Plazo. Por lo que este ejercicio también facilitará que la información que se reciba a continuación se fije con mayor probabilidad. Como dato curioso, atraer la información ya fijada a la MLP hacia la consciencia es una tarea mayormente dependiente del hemisferio diestro, por lo que cuando posteriormente se necesite recuperar esa información, sería más efectivo realizar ese ejercicio con el puño izquierdo.

Una matiz muy importante a resaltar a lo anteriormente expuesto, es que está dedicado a la enorme mayoría de seres humanos que son diestros y poseen lateralidad cruzada. En caso de que la persona sea zurda, o el fenómeno de lateralidad no se presente según lo esperado, este ejercicio podría ser más recomendado realizarlo con el puño izquierdo.

Puños apretados


Cabe destacar que, a pesar de que cada región cerebral normalmente adquiere unas determinadas funciones, padecer algún tipo de lesión o presentar un malfuncionamiento en algunas de ellas provoca que otras regiones adopten la responsabilidad de llevar a cabo aquello que la región dañada no puede realizar, por lo que en algunas personas, la funciones descritas por la corteza frontal izquierda del cerebro no se localizarían en esta y este ejercicio no se traduciría en los mismos resultados.

¿Por qué pasa esto?


Hay que tener en cuenta que la conducta humana, tanto a nivel externo, como interno, es el producto de una serie de reacciones químicas. Pequeños acontecimientos de nuestro día a día puede alterar esas reacciones y provocar comportamientos no contingentes con la situación. Por ejemplo, el color de las paredes de una habitación aumenta la probabilidad de sentir melancolía o euforia, por lo que una persona podría no reaccionar igual ante la misma situación dependiendo de que se encuentre en una habitación pintada completamente de azul oscuro o de rojo chillón.

Ian Robertson
Ian Robertson
Padecer una emoción nos suscita unas determinadas reacciones fisiológicas contingentes con la misma. De esta forma, cuando una persona sufre un ataque de ansiedad, padece sudoraciones, fuertes palpitaciones y dificultad para respirar. No obstante, a veces la reacción fisiológica llega por otras vías. Por ejemplo, esas palpitaciones pueden ser producto de la ingesta de un producto alto en cafeína. Si el sujeto no relacionase esa reacción con dicho producto, podría dar por sentado que está padeciendo un ataque de ansiedad y actuar en consecuencia.

Esto también puede pasar en términos positivos. Cuando una persona está enamorada sus niveles  de dopamina se disparan. Esto incremente su nivel de entusiasmo y felicidad, además de fortalecer su sistema inmunológico. Este neuroreceptor también se dispara con determinadas sustancias, como por ejemplo el chocolate.

Sin embargo, condicionar el estado de ánimo no siempre llega a través de ingerir determinadas sustancias, con sus respectivos efectos secundarios. Como se ha visto al principio del presente artículo, determinados movimientos son suficientes para provocar determinadas reacciones fisiológicas que inciten a un determinado estado anímico.


En conclusión, además de realizar ejercicios como el propuesto por el doctor Ian Robertson, rodearse de estimulación agradable, como música o relatos de humor, así como de personas con actitud positiva, además de tratar de controlar el ambiente para que este posea características reforzantes, como colores vivos o una temperatura agradable, pueden ser sustitutivos eficaces a la medicación y exentos de efectos segundarios a la hora de prevenir ataques de ansiedad o de tratar de adquirir un mejor desempeño cognitivo.