viernes, 1 de diciembre de 2017

Las personas casadas tienen menos riesgo de padecer demencia

Aquella persona a la que te acercaste por primera vez porque te volvía loco/a puede ser también  la que más ayude a prevenir que eso mismo suceda al cabo de unos años. Y es que, recimentemente, en la edición digital de la revista norteamericana:  “Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry”, ha publicado las conclusiones de una serie de 15 estudios, realizados en la Universidad de Londres, desde 2006 a la actualidad, sobre la demencia senil que indica que las personas casadas son mucho menos susceptibles de padecer la misma.

Matrimonio y demencia
En estos experimentos, en los que participaron cerca de 800.000 sujetos, comprendidos entre los continentes de América (tanto el norte, como el sur), Europa y Asia, y hubo un balance equitativo entre representantes de ambos sexos y distintos grupos de edad, se concluyó que las personas solteras tienen un 42% más de probabilidades de desarrollar demencia. Adicionalmente, los viudos incrementan sus probabilidades, con respecto a los casados, en un 20%. Bien es verdad  que no se ha encontrado ninguna diferencia significativa entre casados y divorciados en este aspecto, aunque los experimentadores también declaran que dentro de la muestra estudiada, el número de divorciados no tenía el tamaño suficiente como para ser representativo.

¿Qué puede explicar estos resultados?


Lo que se ha expuesto anteriormente se debe únicamente al análisis estadístico de la muestra de sujetos que se ofrecieron a participar en dicha serie de experimentos, los cuales no logran a dar una explicación empírica a la misma. No obstante, otra serie de estudios parecen evidenciar que la vida en pareja predispone a estilos de vida más saludables. En definitiva, convivir con alguien hace más probable que sigas las indicaciones del médico a la hora de adoptar una determinada dieta, responsabilizarte a la hora de tomar un determinado medicamento, o abandonar hábitos de vida insalubres tales como la adición al tabaco o al alcohol. Además de tener mayores oportunidades de compromiso social, dando de pie a una serie de actividades y de interacciones que potencian la actividad cognitiva.

Los estudios expuestos no ponen énfasis, en el caso de los divorciados y los viudos, datos que serían relevantes a la hora de sacar conclusiones, tales como el tiempo transcurrido entre que termine la relación de pareja y se manifiesten los primeros síntomas de demencia, pero en el caso de los viudos sería razonable pensar que el proceso de duelo psicológico genere un estrés, que se traduzca en fallos inmunológicos que precipiten la muerte de determinadas células cerebrales, lo cual derive en la aparición de esos síntomas.

Matrimonio y demencia


También se podría hipotetizar, en el caso de los divorciados, que el matrimonio en el que se encontraban (en la mayoría de los casos), de por si, era una importante fuente de estrés y que liberarse de ella termine teniendo efectos positivos en su salud, e incluso, tras pasar por esa experiencia, trate de evitar en un futuro volver a verse inmerso en una situación que le produzca el mismo nivel de malestar.


Parece ser que ser soltero cada vez es menos dañino


Si bien es verdad que entre personas diagnosticadas con demencia, se refleja el mencionado 42% de mayor incidencia entre solteros, cuando se toma únicamente una muestra de personas que hayan nacido posterior a 1927, el porcentaje solo es superado en un 24%. Esto quiere decir que el estilo de vida del soltero cada vez parece ser menos perjudicial. No obstante, los investigadores tampoco pueden dar, de momento, una explicación a por qué se produce esta reducción, que podría ser debida al incremento de la calidad de vida y la conciencia de la importancia de hábitos de vida saludable que se ha promovido en las últimas décadas. 

Sea como sea, todavía es mucho lo que queda por investigar al respecto.

martes, 28 de noviembre de 2017

Cómo identificar a un acosador y cómo actuar ante el acoso

En noviembre de 2017, Elisabeth Lee Herman, de 56 años de edad, fue asesinada por Vicent Verdi, de 62, un hombre al que había conocido no hacía ni un año atrás, a través de una página de contactos por internet.  Elisabeth y Vincent llegaron a conocerse en persona y, tras unas pocas citas, ella decidió que no quería seguir con esa relación. El hombre no se tomó a bien la ruptura (si se pudiera considerar así) y tras esto comenzó a mandar una serie de llamadas y mails a la víctima, a mandarle chocolates y flores e incluso a espiarla por la calle o aparecer de pronto cuando ella tenía una cita con otro hombre. A pesar de que Elisabeth consiguió una orden de alejamiento contra su acosador, esto no evitó su triste final.

Acoso
El personaje de Rose (Melanie Lynskey) de
la serie "Dos Hombres y Medio" es el
 estereotipo de acosadora. | Foto: Warner Bros. 
Por desgracia, tengan un desenlace tan trágico o no, personas que actúan con la actitud de Vicent ante situaciones similares han existido siempre, no obstante, el actual auge de las páginas web para contactos han incrementado las posibilidades de que cualquiera termine topándose y siendo el objetivo de este tipo de personas.

¿Quién es el acosador y cómo se comporta?


El perfil del acosador es el de alguien con un trastorno de personalidad, el cual puede llevarle, por una parte, a tender a crearse expectativas irreales en distintos aspectos de su vida, incluyendo esto a su vida sentimental. Por el otro lado, pueden tener un sentimiento de valía igualmente irreal, el cual le lleve a sentirse amenazado y ofendido ante cualquier señal de rechazo, reaccionando de forma iracunda y desproporcionada, ligado todo ello a un sentimiento continuo de frustración y sensación de no ser comprendido.

En la forma de lidiar con esa sensación, el deseo de reconciliación se suele alternar, e incluso convivir con el de venganza, por lo que la víctima se ve expuesta a una montaña de acciones impulsivas, tanto de ser coaccionada para retomar (o iniciar) una relación, así como de recibir insultos y amenazas.

Señales de peligro


Estas personas pueden localizar una nueva “víctima” en cualquier momento: una persona que les sonríe nada más conocerles o les da conversación en un bar y se activan esas expectativas irreales de futuro…. No obstante, entablar una conversación en un chat online o una web de contactos incrementa la posibildidad de que se generar en su mente una sensación de proximidad e intimidad que no sea compartida por la otra persona.

¿Quiere decir esto que este tipo de sitios son dañidos y se deben de evitar? No, pero es importante ser precavido. Es por ello que la abogada especialista en acosadores, Wendy Patrick, propone ciertas pautas para ser capaz de identificar si la persona a la que estás conociendo puede entrar dentro de esta categoría.

Acoso
La primera de ellas es lo rápido en que esa persona percibe que está “en una relación”. El criterio de cuantas citas hacen falta para que dos personas consideren que están en una relación sentimental es subjetivo, pero mientras que la mayoría de la población las situa en alrededor de unas 20, personas con este patrón de personalidad pueden interpretarlo que es suficiente con una… e incluso con ninguna.

Si la otra persona te presenta a los demás como su pareja sin que entre vosotros hayáis aclarado que esto es así y se denota en sus palabras y actos que está planificando un futuro a largo plazo en el que estás indudablemente incluido, estas pueden ser señales de peligro.

Las redes sociales pueden ser también una herramienta útil para sacar a la luz a un acosador antes de que sea tarde. Que seas etiquetado en fotos y con comentarios que denoten que eres su pareja y que se está planificando un futuro en el que estás incluido, es igualmente una señal de alerta.

También es recomendable atender a otros aspectos de la vida de esa persona para valorar su tolerancia a la frustración y cómo de realistas parecen sus expectativas de futuro.

¿Qué hacer si te enfrentas a esta situación?


Cabe destacar que en el apartado anterior se han estado hablando de “señales de peligro”. Esto quiere decir que en caso de detectarse factores como los arriba mencionados, inequívocamente esa persona tenga una mente delirante, sino que simplemente ha malinterpretado señales, no ha sabido leer la situación o expresarse de forma adecuada o, quizás, sea una persona con poca experiencia previa en el mundo de las relaciones.

Como se ha mencionado anteriormente, no hay un punto objetivo en el que dos personas dejan de conocerse para iniciar una relación y lo realmente importante es que ambos coincidan en el criterio para establecer que esto sea así. Por consiguiente, en cualquier situación en la que se sienta que la persona a la que se estás conociendo no comparte tu criterio acerca del punto en el que haya vuestra relación, lo recomendable siempre será sacar el tema y abordarlo directamente. Es muy probable que la otra persona lo afronte con la madurez suficiente para tratar de acercar posturas y veas que no te enfrentas a ningún tipo de peligro por esa parte.



En el caso de que realmente descubras que esa persona muestra un comportamiento típico de un acosador, una estrategia muy recomendable es no sufrir en silencio. Hablar de tu situación con las personas de tu entorno (familiares, compañeros de trabajo, amigos) es de gran ayuda para generar un ambiente de seguridad.

Sería también recomendable hablar con el entorno del acosador. Muchas de estas personas no son conscientes del problema que tiene su amigo o familiar, principalmente porque sólo conocen su versión. Mostrarles conversaciones en los que el acosador haya cruzado cualquier línea (muestras desmedidas y no correspondidas de afecto, amenazas y faltas de respeto…) puede ayudar a que tomen conciencia y traten de proporcionarle la ayuda que necesita.

Por otro lado, a pesar de que este artículo ha comenzado con un ejemplo en el que una orden de alejamiento no fue efectiva para evitar que la historia terminase de la peor forma posible, en este tipo de casos han demostrado ser un arma estadísticamente efectiva.

¿Y si soy yo el acosador?


Nunca es tarde para tomar conciencia de cualquier aspecto de la vida con el que no se esté lidiando de la forma correcta. Si sientes que te emocionas demasiado rápido con tus relaciones y que este acostumbra a ser el motivo de su fracaso y percibes que dañas a las personas que te han rechazado, sería recomendable asistir a terapia dónde un profesional te instruya en técnicas de reestructuración cognitiva que ayude a realizar un análisis más realista de la situación y te instruya en cómo enfrentarse de manera productiva a tus sentimientos de frustración y desesperanza.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Asertividad. El punto medio entre la sumisión y la imposición

La forma que tenemos de comunicarnos con los demás termina siendo determinante en cuanto a la imagen que estos tienen de nosotros mismos y el respeto que nos es mostrado. Una persona pasiva, que no protesta ante las cosas que le resultan desagradables, no se gana el respeto de los demás. Una persona agresiva y autoritaria, quien siempre trata de imponer por la fuerza su criterio y sin pararse a pensar en el punto de vista o necesidades de los demás, logra ser temido, pero eso no ha de confundirse con el respeto.

Asertividad


En muchas ocasiones, da la sensación de que una persona tiene que elegir entre uno u otro de los extremos de dicho continuo. No obstante, existe un punto medio entre ambos, y este recibe el nombre de “Asertividad”.  Este concepto se entiende como la habilidad de expresar ideas y sentimientos propios, de forma clara y concisa, sin caer en la falta de respeto o de empatía.

Cabe incidir que tan importante como el respeto a la hora de elegir el tono de voz y las palabras que se emplean, amen de los distintos elementos que componen la comunicación no verbal, es la brevedad y contundencia que se muestra. Al hablar sin titubeos y yendo directamente al grano, la persona se muestra segura de lo que quiere y ello ayuda a que su opinión sea más respetada.

Luz Jinet Rodríguez Jiménez, pone el siguiente ejemplo para entender la importancia de la contundencia a la hora de expresarse:

  • "Comunicación no asertiva: Hola profesor, verás… no sé si podré presentar el trabajo… Tengo muchas cosas que hacer y no me dará mucho tiempo., ojalá pudiera pero no puedo, puedo intentarlo, podría pero se me hará difícil y por eso le pido que por favor, si no le es molestia y me haría un gran favor que si por favor me permite entregar el trabajo un poco más tarde. 
  • Comunicación asertiva: Hola profesor, me es completamente IMPOSIBLE (recalcar la palabra imposible) entregar el trabajo a tiempo. El motivo es que tengo 2 trabajos de historia, uno de física, uno de ciencias sociales y además tengo que ir mañana y dentro de 3 días al médico a 200 km de aquí para un tratamiento nuevo que me va a dejar algo trastocado. Así que por favor, DEME un respiro para que pueda entregarle un excelente trabajo. No se lo pediría si no fuera algo completamente EXCEPCIONAL".

El titubeo y las excesivas disculpas hacen más difícil que la otra persona comprenda tu punto de vista o que empatice con él, reduciendo así tu posibilidad de éxito.

En definitiva, la asertividad es una herramienta que mejora la autoestima, ya que consigue sentirse más comprendido con el mundo que te rodea, así como que resulta vital para ser una persona respetada por los demás.

En muchas ocasiones, la gente es incapaz de ver que lo que consigue ser una persona aceptada o rechazada no son sus opiniones o creencias, sino la forma que tienen de expresarlas.

Importancia de la asertividad


El ejemplo más recurrente para tratar de explicar el tema que se está tratando es el del cliente de un restaurante al que le sirven algo distinto a lo que había ordenado. En algunos casos, el cliente, por el deseo de no ser una molestia, decide comerse lo que le han servido (incluso cuando tan siquiera le gusta). Otras personas, no obstante, ante esta situación proceden de forma automática a montar una escena, levantando la voz y faltando al respeto al personal del restaurante. Una persona asertiva, en este caso, reclamaría la atención del camarero y pediría con amabilidad que se le retire el plato por aquel que había pedido, aceptando las disculpas posteriores del trabajador.



Este es un factor altamente relevante en cuanto a las relaciones de pareja. Una pareja pasiva que “trague con todo” puede impedir que el otro miembro de la pareja sea consciente de algo sea un problema o haya servido de ofensa. Lo mismo ocurre cuando una persona tiene un carácter fuerte y, en consecuencia su pareja se siente continuamente intimidada, guardánsose siempre su opinión para si misma. En ninguno de los dos casos, ninguno de los dos miembros lograría sentirse realmente agusto con el desarrollo de la relación.

También es evidente su incidencia en las relaciones laborales. No solo con los iguales, sino también con los inferiores y superiores. Una persona asertiva es aquella que consigue no verse intimidado a la hora de explicarle a un superior un desacuerdo, o el que es capaz de explicar a las personas que tiene por debajo sus órdenes sin caer en la mera imposición de autoridad.


¿Se puede entrenar la asertividad?


El asunto es que la asertividad no es una habilidad innata, sino que se adquiere como la mayoría de las habilidades sociales y, como es habitual, los primeros años de vida son de enorme relevancia en orden de que esta aparezca de forma automática y natural posteriormente. Además de la educación recibida en centros educativos, nada será tan influyente como la conducta observada en los propios padres.

Sea como sea, nunca es tarde para aprender a ser asertivo. En los casos más graves de pasividad o agresividad es posible que sea recomendable asistir a un profesional para recibir terapia cognitivo-conductual. No se debe olvidar que la falta de asertividad puede ser un verdadero obstáculo a la felicidad.


En cualquier caso, el primer paso siempre va a consistir en la instrospección y la autocrítica. Uno no puede aprender a hacer mejor las cosas si no identifica con anterioridad que está haciendo mal y cómo se hacen bien las cosas. Por lo que la pregunta que hay que saber contestar (y no es nada sencillo) es “¿Qué haría una persona asertiva en mi lugar?”

Entrenar la asertividad no consiste solo en la plática, sino también en la escucha activa. Es imposible adoptar un discurso en el que se respete la opinión de los demás, si no se conoce la misma.

lunes, 23 de octubre de 2017

"¡Anda! ¡Ese de ahí soy yo!" Te hablamos sobre el Trastorno de Despersonalización

El Trastorno de Despersonalización consiste en la experiencia subjetiva por parte del sujeto de estar separado del propio cuerpo por unos instantes. En algunos casos, las personas que lo han padecido han declarado haberse vistos a si mismos como si se estuviesen observando desde los ojos de una tercera persona.

Despersonalización
Imagen tomada de: vivirsinansiedad.es
Esta experiencia se engloba dentro de lo que se denomina “fenómenos disociativos”, entendiéndose “disociación” como la desconexión entre dos factores que normalmente están comunicados. Estos, en realidad, son muy cotidianos, cualquiera puede sentirlo cuando se queda absorto leyendo un libro y desaparece el resto del mundo, o cuando alguien le está hablando y al tiempo se da cuenta de que no ha captado absolutamente nada del contenido del mensaje.

Sin embargo, en un pequeño porcentaje de la población (se estima que entre el 0,1% y el 1,9%) llega a cronificar el padecimiento de estos fenómenos, convirtiéndose en claro obstáculo en su día a día.

A lo largo del presente artículo, se va a intentar (de forma breve y simplificada) exponer lo que se conoce acerca de este trastorno, si bien es verdad que actualmente es un gran desconocido y queda mucho por descubrir sobre el mismo.

Síntomas


Los síntomas disociativos del Trastorno de Despersonalización se suelen dividir en dos grandes grupos:

  • Despersonalización:
    • Sensación de ser un observador externo del propio cuerpo.
    • Sensación de ser un observador externo de los pensamientos propios (no sintiéndolos como propios).
    • Sensación de “estar flotando”.
    • Sensación de no ser responsable de los movimientos corporales propios o del habla (habiendo descrito algunos pacientes que escuchan su propia voz como “muy lejana”).
    • Sensación de que algunos fragmentos del propio cuerpo tienen un tamaño muy distinto al real (síntoma que se describió más extendidamente en nuestro artículo sobre el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas).
    • Sensación de que los recuerdos carecen de valencia emocional, incluso de que no pertenecen a uno mismo.
    • Sensación de que alguno de los sentidos se haya “inactivado”.
  • Desrealización:
    • Sensación de escasa familiaridad con el ambiente externo (muchos de ellos explican la experiencia como “estar viendo una película”).
    • Sensación de desconexión emocional con la gente cercana. Este punto es algo más complejo que la mera falta de empatía. Sugiere que las emociones que habitualmente despierta las presencias de determinadas personas, desaparecen de pronto.
    • Percepción del ambiente externo como “distorsionado”. Se pueden ver las cosas de otro color, otra forma, otro tamaño, o parecer mucho cercano o lejano de lo que está realmente. La misma alteración pueden sufrir otros sentidos como el tacto o el oído.
    • Distorsión de la percepción del paso del tiempo. Además de lapsus temporales y lo que se conocen como en las fugas disociativas, en el que una persona puede ser incapaz de recordar cómo llegó desde el punto “A” al “B”, también puede suceder que una persona conciba un evento cercano en el tiempo, como perteneciente a un pasado remoto y viceversa.
Es importante volver a incidir en que cualquiera de estos síntomas se pueden presentar en cualquier persona, en cualquier momento, sin que ello sea indicativo de ningún tipo de trastorno.

Causas


Los trastornos disociativos, como ya se ha dicho, siguen siendo grandes desconocidos para la ciencia. No obstante, hay una fuerte evidencia de que personas que hayan vivido un evento especialmente traumático en la infancia (destacando el sufrimiento u observación de continuados maltratos físicos o familiares) suponen la mayor población de riesgo para este tipo de trastornos.

Los síntomas arriba descritos son muy comunes en el Trastorno de Estrés Postraumático, el cual, si no es debidamente superado, puede desencadenar la cronificación de sus síntomas. Por lo que también es común que este trastorno aparezca en personas que han sufrido un evento altamente traumático o estresante, o que estén pasando por un proceso de duelo.

También cabe destacar que existe una alta comorbidad con trastornos tales como el Trastorno Depresivo Mayor o el Trastorno por Ansiedad Generalizada.

Despersonalización
Imagen tomada de: braintropics.com

Otros estudios también han puesto de manifiesto que el consumo de distintos alucinógenos y cannabiloides pueden propiciar la aparición de síntomas y que su uso continuado (sobretodo durante la adolescencia) puede ayudar a su cronoficación.

En cuanto al factor neurobiológico, todavía hay mucho por investigar, pero hay cierta evidencia de que el Cortex Prefrontal, en estos casos, podría inhibir determinados circuitos neuronales que intervienen en la experiencia subjetiva de la emoción.

Pero un factor de gran importancia parece ser la propia interpretación que le da el sujeto a su experiencia. Cuando una persona experimenta cualquiera de estos síntomas, normalmente suele darle una importancia desmedida, llegando a creer que está perdiendo la cabeza (volviéndose loco), algo parecido a lo que ocurre con pacientes que sufren un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), en el que la percepción de su propia excentricidad y falta de habilidad para evitarla, provoca un autodiagnóstico de locura. Tanto en el TOC, como en los tratornos disociativos, la preocupación exacerbada de que los síntomas se vuelvan a presentar y la interpretación que se da a los mismos, hacen caer en un estado de continuo estrés, ansiedad y falta de sueño que, irónicamente, provocan que los síntomas reaparezcan con mayor asiduidad.

Tratamiento


En los casos en el que este trastorno se presenta junto a un Trastorno Depresivo Mayor o un Trastorno de Ansiedad Generalizada, se le aplica el tratamiento farmacológico típico de estos, con la esperanza que ello disminuya también los síntomas disociativos. No obstante, esto es un arma de doble filo, ya que los numerosos efectos segundarios que presentan habitualmente este tipo de medicamentos, pueden espolear la aparición de estos síntomas.

Despersonalización
Imagen tomada de: medicalsnewstoday.com
En cuanto a psicoterapia, se proponen cuatro líneas de intervención:

  • Terapias cognitivas: ya se ha explicado que, en ocasiones, el sentimiento de irrealidad de vuelve “obsesivo”, como sucede en las manías típicas del Trastorno Obsevivo Compulsivo y, como en este último, se entrena al paciente en reestructuración cognitiva para que termine siendo capaz de reenfocar su atención fuera de esta idea obsesiva.
  • Terapias conductuales:  en la misma línea que la citada anteriormente, consiste en proporcionar al paciente “otras cosas en qué pensar” para distraerle de la idea de la despersonalización.
  • Técnicas de enraizamiento: consisten en sobrestimular los cinco sentidos para ayudar al paciente a recuperar su conexión con el mundo. Por ejemplo, poniendo música a mucho volumen o haciéndole sujetar un cubito de hielo con sus manos desnudas.
  • Técnicas psicodinámicas: en ocasiones, los síntomas disociativos aparecen como mecanismo de defensa ante situaciones que “sobrepasan” al sujeto. Instruirle a que sea capaz de lidiar con ellas de una forma productiva es una herramienta útil para impedir que estas vuelvan a aparecer en un futuro.

En conclusión, es muy importante hacer divulgación y normalizar este tipo de sintomatología para preveer que se produzca el trastorno y, en caso de padecerlo, es igualmente necesario la normalización. Aprender a lidiar con las situaciones que lo provocan es la mejor herramienta para combatirlo.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Cómo pedir perdón sin empeorar las cosas

Pedir perdón acostumbra a ser una de las cosas más sacrificadas para una persona. El reto no sólo está en armar el valor de admitir una equivocación y pedir redención, sino en también encontrar la forma de hacerlo correctamente, ya que normalmente la gente pide perdón “pero sin pedirlo”, pues su forma de expresarse indica que no se considera realmente responsable de sus actos o que no cataloga sus errores como tales, por lo que la parte que recibe la disculpa no la percibe como intencionada y real.

Disculpas
imagen tomada de: menshealth.


Ante esto, la psicóloga Jen Kim, profesora de la Universidad del Noroeste (Illinois), publicó un artículo en la revista Psychology Today, en la que indica siete claves para que una disculpa no empeore más las cosas, las cuales serán analizadas a continuación.

1.- Da a entender que comprendes qué has hecho mal


Decir simplemente “Lo siento”, sin añadir nada más, puede dar a indicar que no se entiende qué es lo que ha ofendido a otra persona y se está pidiendo perdón solo para escapar de una situación incómoda o desagradable.

Es recomendable, pues, que la disculpa vaya acompañada de una explicación del motivo por el que se ofrece. Si la versión que se expone es contingente con el de la persona ofendida, esto provocará empatía y mayor probabilidad de que las disculpas se acepten.

En caso de que la explicación no coincida con el punto de vista del ofendido, esto puede ayudar que sea explicada, promoviendo así que ambas partes lleguen a un acuerdo y alcancen una solución.

2.- Muestra sinceridad y humildad


En este punto, básicamente, se incide en que tratar de justificar lo que se ha hecho, no se considera una admisión del error y ha de tratar evitarse. La clave es demostrar que aceptas tu responsabilidad y que estás dispuesto a intentar enmendar lo que ha sucedido.

3.- Pide perdón


Cuando le pides perdón a la otra persona, le ofreces a esta una oportunidad de reaccionar, pensar y  responder. Es muy recomendable no exigir una respuesta inmediata y darle tiempo a la otra persona para reflexionar.

4.- No veas la disulpa como una situación de ganancia-pérdida


Por desgracia, en mucha relaciones de pareja o de amistad, se da una importancia desmedida a “tener razón” o “ganar una discusión” y cuando una de las partes se resigna a pedir perdón, puede concebirlo como una derrota. Error que cometería tanto el que pide la disculpa, como el que al recibe.

disculpas
El objetivo es cambiar esa concepción de la disculpa, que en realidad significa que el bienestar de la relación es más importante que el orgullo.

5.- No busques culpables


Cuando te excusas en factores externos u otras personas para justificar tu comportamiento, no estás aceptando tu responsabilidad y, en consecuencia, no estás ofreciendo una disculpa sincera. Expresiones de la talla de “Yo no hubiera hecho esto si tú…” han de evitarse.

6.- Asume que tendrás que pedir disculpas más de una vez


Si la falta ha sido concedida como muy grave por la parte ofendida, uno no puede esperar que por el mero hecho de pedir perdón las cosas vuelvan a la normalidad así como así. La persona que ofrece la disculpa deberá asumir que el proceso de redención será prolongado y gradual.
En definitiva, cuesta muy poco perder la confianza de alguien, pero un mundo recuperarla.

7.- Explica cómo vas a cambiar


Una disculpa puede parecer insuficiente si la otra persona se queda con la impresión de que la próxima vez que te enfrentes a la misma situación, actuarás exactamente de la misma forma. Es por ello que una parte imprescindible del proceso de una disculpa, es el de explicar como la actitud cambiará desde ese momento. En muchas ocasiones, la disculpa no es realmente entendida como tal hasta que se obtiene la oportunidad de demostrar que se está dispuesto a actuar de otra forma.

Por supuesto, también es lícito enfocarlo de la siguiente manera: “Sé lo que he hecho mal, pero no sé como debería de haberlo hecho”. De esta forma, se expresa una voluntad al cambio y la otra persona puede ayudar a ofrecer una solución para próximas ocasiones.

¿Funciona siempre?


A pesar de que estos consejos componen la forma más efectiva de pedir disculpas, no siempre terminan siendo efectivas. Ante estas situaciones es importante tratar de comprender por qué, hagas lo que hagas, no se te perdona.

Cómo pedir perdón
Imagen tomada de: Funny Bits.


Como se ha mencionado anteriormente, a veces la otra persona necesita tiempo para procesar la disculpa o comprobar que realmente estás dispuesto a cambiar. De la misma forma, es posible que el argumento de tu disculpa no coincida con el de la otra persona y tengas que escucharle a ella.

No obstante, hay que aceptar que habrá gente que, por sincera y bienintencionada que sea al disculpa, jamás la aceptará. En ese caso, la única salida que queda es incidir en que la oferta seguirá siempre en pie por si algún día cambia de opinión.

Conclusión


Es muy importante incidir que todo lo que se ha mencionado en el presente artículo va recomendado a situaciones en el que el individúo siente que ha hecho algo mal y que es su deber moral disculparse

En situaciones en el que se percibe que la otra persona se ha ofendido, pero no se comprenden o comparten sus motivos, la opción más saludable para el mantenimiento de la relación es la de abrir un diálogo con la intención de que ambas partes acerquen posturas. 

martes, 17 de octubre de 2017

Premio Nobel en economía por estudios en Psicología. El trabajo de Richard Thaler

El mundo de la psicología celebra el el galardón del profesor de la Universidad de Chicago, Richard Thaler al Premio Nobel de Economía  por demostrar la importancia que tiene la ciencia psicológica en dicha disciplina.

Richard Thaler
Richard Thaler | Foto: Universidad de Chicago.

Los trabajos del profesor Thaler se han centrado en romper con la concepción tradicional del consumidor como un ser perfectamente racional y cuyas decisiones siempre revierten en su propio beneficio. Apuntar las aportaciones que la Psicología ha realizado en el campo de toma de decisiones servirá de ayuda a que economistas y empresarios comprendan y sean capaces de predecir mejor al consumidor en potencia.

¿Cuáles han sido las aportaciones de Thaler?


De forma muy resumida, el profesor de la Universidad de Chicago explica tres aspectos esenciales del proceso de toma de decisiones para entender mejor el comportamiento final del consumidor:

  1. Racionalidad limitada: la capacidad del cerebro humano es bastante limitada para procesar toda la información relevante y dilemas que acontecen a lo largo del día. Para lidiar con esa limitada capacidad, el ser humano tiende a emplear  un atajo mental que se conoce como “heurísticos”, conclusiones racionales y probables que se asimilan como hechos objetivos, a pesar de no serlo.
  2. Preferencias sociales: hace tiempo que la Psicología defiende que, no solo el comportamiento, sino también el pensamiento humano no es similar cuando este se haya aislado que cuando este se haya dentro de un grupo de pertenencia. La influencia social produce igualmente una serie de sesgos cognitivos que son importantes de identificar y predecir.
  3. Ausencia de autocontrol: los aspectos arriba señalados son inconscientes y automáticos, por lo que, en la mayoría de las ocasiones, no está en mano de los sujetos evitar que se produzcan y que influyan la hora de tomar una decisión.

En definitiva, de la misma forma que la información de la que dispone la población acerca de los efectos perjudiciales del tabaco, los índices de fumadores no disminuyen, los compradores pueden seguir tomando decisiones desfavorables para su economía, a pesar de tener a su mano información suficiente para tomar el camino más beneficioso.

El ejemplo que pone el propio galardonado para entender la importancia de comprender el comportamiento humano es el del precio de los paraguas en un día en el que comienza a llover inesperadamente. La economía tradicional sugiere que, debido a la dispara de la demanda y la necesidad imperiosa, los empresarios alcen enormemente el precio de dicho producto. No obstante, esa falta de empatía hacia el consumidor puede derivar en generar antipatía del consumidor hacia la marca, provocando que estos tiendan a boicotear a la empresa una vez que la situación haya regresado a la normalidad, lo cual tendrá efectos muy perjudiciales a largo plazo.

Antecedentes


Está claro que la comisión del Premio Nobel concede una gran importancia al valor humano en cuanto a la economía, ya que los anteriores galardonados, Oliver Hart y Bengt Holmström, recibieron el galardón por exponer cómo es el proceso de toma de decisiones en las dos partes de la firma de un contrato.

Cabe destacar que esta no es la primera vez que la Psicología se hace un hueco en el prestigioso premio.  En 2002, Daniel Kahneman, junto a Vernon Smith (ambos han trabajado posteriormente junto a Thaler) fueron galardonados también con el nobel de economía  por realizar una aproximación psicológica de esta disciplina.

Dos años antes,  Justin Kruger y David Dunning recibieron también el nobel por lo que hoy se conoce como el “Efecto dunning-Kruger”.

Sin embargo, el primer antecedente se remonta a 1981, cuando Roger Walcott Sperry fue galardonado con el de medicina por sus aportaciones en neurociencia. Posteriormente, Linda B. Buck (2004), así como John O´Keefe y colaboradores (2014) también se hicieron con su nobel de medicina.

Como anécdota, también hay un psicólogo galardonado con un nobel de literatura, este fue Thomas Tranströmer en el año 2011.

Estas aportaciones hacen reflexionar acerca de si sería necesario incluir un apartado de Psicología en las próximas ediciones de los prestigiosos premios.

martes, 10 de octubre de 2017

Diferencias de género en cuanto a violencia física. Aproximación biológica, antropológica y social

La evidencia empírica ha puesto de manifiesto en más de una ocasión que en la raza humana, el género masculino es más propenso al empleo de la violencia física que el femenino (el cual tiende más a la violencia relacional). Por poner un ejemplo, en el año 2002 la ONU publicó un estudio que exponía que cerca del 96% de la población reclusa mundial pertenecía al género masculino, manteniéndose este enorme desequilibrio constante en cualquier país del mundo.

Sería absurdo negar el papel del factor biológico en esta enorme diferencia. No obstante, distintas investigaciones han puesto de manifiesto que el factor social mantiene y espolea estas diferencias encontradas. A continuación se repasará brevemente los resultados encontrados en cada vertiente.

Aproximación biológica y antropológica

Uno de los argumentos más fuertes a favor de la perspectiva biológica es que las diferencias en cuanto a conducta agresiva (tanto en forma, como en frecuencia) entre hombres y mujeres se manifiesta a edades muy tempranas, antes incluso de que el sujeto pueda ser consciente de las diferencias entre géneros y de las expectativas de rol que surgen entre uno y otro.

Además, los niveles de  testosterona han demostrado estar fuertemente relacionados con la conducta violenta en distintas especies animales y, en el ser humano, mientras que los varones, como media presentan unos niveles de testosterona de entre 300 y a 1.000 nanogramas por decilitro de sangre, en las mujeres estos niveles varían entre 15 y 70, lo cual supone que los varones presentan cantidades cerca de 20 veces mayor en cuanto a esta hormona.

La antropología también trata de dar una explicación a estas diferencias, basándose en dos grandes hipótesis (que no se consideran incompatibles): la primera de ellas se fundamenta en la selección natural, según la cual, en el origen de la especie, los varones humanos requerían de competir entre ellos para tener acceso a las hembras, lo cual hizo que la selección natural favoreciera a los individuos con el mencionado elevado nivel de testosterona.

La otra defiende que en las primeras sociedades se produjo una importante división del trabajo en cuanto a los distintos géneros. Debido a las restricciones que el embarazo y la maternidad ejerce sobre las mujeres, estas se especializaron en el trabajo recolectivo, en un entorno más social, dónde la conducta violenta e irracional podría resultar desfavorecedora, mientras que los hombres viajaban para realizar las tareas de la caza, dónde nuevamente la predisposición a la violencia física podría resultar adaptativa.

Aproximación social


No obstante, para explicar una conducta, difícilmente vamos a encontrarnos de que el mero factor fisiológico o el mero factor social sean capaces por si mismos de conseguirlo. Es por ello que distintas investigaciones, derivadas de la psicología social, han estudiado como el factor social mantiene y anima al mantenimiento de estas diferencias. Recientemente, el Dr. Ryan Martin, profesor de Psicología en la Universidad de Wisconsin y especialista en la investigación en cuanto a la conducta violencia, enumeró en un artículo publicado por Psychology Today, las cinco mayores aportes de las ciencias sociales sobre esta cuestión:

1.       La masculinidad es asociada con la ira: el papel de la identidad de género se puso en evidencia en una investigación llevada a cabo en 2014, en Australia, por Michelle Wharton y colaboradores indicó que las mujeres que mostraban una identidad de género más masculina, mostraban mayores niveles de agresividad que las mujeres que tenían una identidad de género más femenina. La misma relación se encontró entre la identidad de género con los hombres.
2.       Cuestionar la masculinidad favorece la agresividad: en otra investigación, esta vez en el año 2015, llevada a cabo por Julia Dahl y colaboradores, se le pidió a varios hombres que rellenasen un test con distintas preguntas relativas a comportamientos y creencias. Independientemente de lo que contestaron en el mismo, a la mitad de ellos se les dijo que mostraban un patrón “típicamente masculino” y a la otra mitad “típicamente femenino”. Posteriormente se le pasó otra serie de pruebas y, los del segundo grupo, mostraron mayores niveles de ira, mayor miedo a que los resultados se hicieran públicos y mostraban mayor deseo de dominancia social sobre las mujeres.
3.       Cuestionar los niveles de testosterona afecta a la conducta: el anterior estudio guarda relación con otro realizado en 2016 en la universidad de Gdasnk (Polonia), dirigido por Kosakowska-Berezecka. En este caso, a la mitad de los participantes (siendo verdad o no) se les dijo que mostraban niveles de testosterona mayores de lo normal y a la otra mirad que estos niveles eran menores que los esperados. Posteriormente se le pasó a cada sujeto  test de aptitud, en el que los que creían que se les había encontrado niveles bajos de esta hormona se manifestaron a favor de actitudes “estereotípicamente masculinas”, como meterse en peleas, mientras que aquellos a los que se les había dicho que tenían niveles demasiados altos se declaraban más a favor de la igualdad de género y de mostrar conductas más “típicamente femeninas” como realizar las labores del hogar.
4.       La masculinidad se relaciona con comportamientos fascistas, homófobos y machistas: en 2014, Bradley Goodnight, de la universidad de Georgia y otros colaboradores realizaron otro estudio en que se encontró una alta correlación entre tres variables y actitudes fascistas, homófobas y machistas. Estas tres variables eran: 1) status (creencia de que los hombres han de mostrarse siempre orgullosos e inquebrantables) 2) dureza (concepción de que los hombres han de ser rudos y físicamente fuertes) 3) antifeminidad (creencia de que los hombres deben de evitar comportamientos estereotípicamente femeninos).
5.       La “masculinidad latente” se evidencia cuando el hombre se emborracha: también en la universidad de Georgia, esta vez en 2015 y bajo la dirección de Rushelle Leone, se realizó un experimento en cuya primera fase se le pasaba a los sujetos un test de actitudes en cuanto a roles de género. En una fase posterior se controlaron dos variables, una de ellas era que el sujeto bebiera un brebaje, que en la mitad de los casos contenía alcohol y en la otra no, y la segunda era que la mitad administrarían descargas eléctricas a un oponente ficticio (pensando ellos que se trataba de una persona real) y la otra mitad las recibiría por parte de este. Las personas que además de mostrar actitudes “machistas” habían consumido alcohol, mostraron niveles mucho más altos de agresividad que aquellos que habían mostrado esas mismas actitudes, pero sin beber, o aquellos que habían bebido, pero sin mostrarse conforme con dichas actitudes. Los autores denominaron a este fenómeno “masculinidad latente”.


En conclusión, el factor social parece motivar el mantenimiento de la violencia masculina, si bien es verdad que al compendio de experimentos expuestos por el doctor Martin pueden ser también contemplar desde el fenómeno conocido como “Deseabilidad Social” y que en algunos de ellos, como por ejemplo el último, se contempla igualmente la influencia de un factor genético.

viernes, 6 de octubre de 2017

La factura psicológica de tener hijos (y cómo actuar ante ella)

Ser padre es una experiencia retadora, estresante y muy sacrificada, aunque la mayoría de las personas que han pasado por ella declaran que es un sacrificio que merece la pena. Lo cierto es que no todas las personas están realmente preparadas para ese desafío y no todas las parejas pueden sobrevivir a una prueba tan dura y continuada. No obstante, como tantas cosas en esta vida, ser consciente de a qué se está enfrentando, identificar las señales y conocer las pautas adecuadas de actuación, pueden ayudar a enfrentarse a la situación de una forma más resolutiva, mejorando el estado de ánimo y ayudando a vivir la experiencia de una forma mucho más positiva.


Seth Gilliham, doctor en psiquiatría y profesor de Psicología en la Universidad de Pennsylvania, decidió estudiar el tema en profundidad cuando, realizando una investigación sobre la memoria humana, le pedía a sus sujetos que escribieran sobre “cualquier evento de su vida” (el primero que les viniera a la mente) y se sorprendió al comprobar que “el nacimiento de un hijo” era el tema más habitual. Cuando años después, el propio doctor se convirtió en padre primerizo, entendió perfectamente por qué.

A través de la literatura científica que ya había abordado el tema, como de sus propios experimentos, el psiquiatra norteamericano propone una serie de aspectos a los que prestar especial relevancia para mantenerse mentalmente sano durante la ardua aventura de criar a uno o varios hijos.

¿Por qué es estresante la paternidad?


Recientemente, el Doctor Gilliham ha publicado un artículo en la prestigiosa revista Psychology Today en el cual resume de la siguiente manera los aspectos más señalados por los padres cuando explican los aspectos más negativos de la paternidad:

  • Se está más expuesto a situaciones que generan emociones negativas, entre las que destacan la frustración y la preocupación.
  • Descenso importante de las horas de sueño (especialmente en cuando los niños son muy jóvenes).
  • Gran fatiga física, sin importunidad de descanso, al ser un trabajo de 24/7.
  • Se pasa menos tiempo con tu pareja y dentro de ese tiempo se emplea mayor porcentaje en discutir que antes.
  • Importante impacto sobre la economía familiar por los gastos de mantenimiento y escolaridad.

Un gran problema en estos aspectos es que muchos padres evitan reconocer estos sentimientos negativos ya que tienen la sensación de estar culpando a sus hijos de algo de lo que no tienen culpa alguna (ante el evidente hecho de que nadie pide nacer). A estas alturas no es ningún secreto que reprimir los sentimientos solo acrecenta el problema y se debe a animar a romper el tabú de que ser padre, sin necesidad de desdecir el dicho de que “es lo mejor que te puede pasar en la vida” pasa una gran factura física y mental.

Relaciones, competencia y autonomía


Otros investigadores, Richard Ryan y Edward Deci, propusieron en el año 2009 cuales son los tres grandes ejes sobre los que incide de mayor manera a la paternidad:



  • Relaciones: tener conexiones positivas y significativas con otras personas.


El paso de convertirse en padre o madre puede suponer un cambio radical en nuestro círculo social. Habitualmente se genera una incompatibilidad de horarios, preferencia por temas de conversación e intereses con aquellos amigos que todavía no tengan hijos, lo cual se puede traducir en una importante pérdida de contacto con personas que han tenido un papel muy importante en tu vida.



No solo las relaciones con el círculo de amistades se ve afectada negativamente. Los propios miembros de la pareja, como se ha mencionado anteriormente, tienen que reenfocar los recursos que anteriormente se dedicaban el uno al otro, hacia los hijos. Además, en la nueva situación, se ha de estar de acuerdo en importantes cuestiones acerca del estilo de crianza, así como en decisiones económicas, por lo que surgen numerosas fuentes de conflicto y discusión.


Por supuesto, la revolución sobre el círculo social no solo tiene ese carácter excluyente, sino que abre una nueva puerta. A través de la experiencia de la crianza, se conocen a otros padres con los que, por pura lógica, se guardan preocupaciones, intereses y horarios en común, por lo que determinadas personas, hasta entonces desconocidas, pueden entrar en tu vida para ser una parte muy importante de ella.
Por último es importante destacar que de aquí nace una nueva relación, la que hay entre el padre y el hijo. Esta tiene unos matices y unas características imposibles de vivenciar en otro tipo de relación y adquiere una gran importancia que se saquen de ella todos los aspectos positivos de la que dispone.



  • Competencia: tener la oportunidad de ejercitar nuestras habilidades y tener la sensación de que somos buenos en lo que hacemos.


Nuestro trabajo, así como otras aficiones, configuran gran parte de nuestro autoconcepto y por ello juegan un papel muy importante en nuestra autoestima. En algunos casos, algunos de los progenitores tiene que ausentarse un largo tiempo del trabajo o pedir una jornada reducida para poder hacer frente a sus nuevas responsabilidades, las cuales también delimitan importantemente las actividades de ocio.



No deja de ser cierto que el resultado de la paternidad, de por sí, es una importantísima fuente de autoestima. El grado de satisfacción de una persona cuando logra resolver problemas de sus hijos puede alcanzar grandes topes. No obstante también se corre el riesgo de producir el efecto contrario. La paternidad es compleja y cada persona tiene su propia opinión de cual es el estilo de crianza más adecuado. Si los resultados no son satisfactorios (por ejemplo, cuando un bebe se pasa llorando horas y ninguno de los intentos para calmarlo funciona) o se ve sometido a críticas por otros padres, la autoestima se puede ver seriamente minada.

  • Autonomía: ser libre de escoger las propias decisiones.


Cualquier tipo de relación restringe las opciones de alguna manera. Por ejemplo, tener una pareja sentimental suele significar que no se pueden tener citas con otras personas y convivir con alguien puede limitar la libertad de cuestiones cotidianas tales como qué programa de televisión ver.

En los primeros años de la paternidad, la dependencia del niño supone una importante restricción a esta autonomía. Algo que un “una vida pasada” podía ser tan sencillo como ir a realizar la compra, puede ser una ardua tarea y requerir mucho tiempo cuando, en lugar de ir por tu cuenta, tienes que convencer a tu hijo de salir, ponerle la ropa y estar pendiente durante todo el proceso de que se comporte de la forma adecuada.

El hecho de tener que adaptar el calendario diario (horas de sueño, comidas, higiene personal, ocio…) a las de los hijos puede generar una importante sensación de pérdida de autonomía, que puede acarrear efectos estresantes.


¿Afecta esto por igual a los hombres que a las mujeres?



Un estudio realizado en el año 2013 puso de manifiesto una importante diferencia del grado de satisfacción tras la paternidad en cuanto a hombres con respecto a mujeres en parejas heterosexuales. En general, ambos géneros acostumbran a mostrarse más realizados y felices tras la paternidad. No obstante el grado de mejora en estos factores son mucho más significativos en varones.

Otro trabajo realizado el mismo año por Katherine Nelson y Kostadiv Kushlev expuso que los efectos negativos de la paternidad tienen más incidencia en las mujeres, quienes acostumbran a padecer, con respecto a los hombres:

  • Más estrés y menor satisfacción con su vida personal y familiar.
  • Menos efectos positivos derivados de la maternidad.
  • Menor satisfacción en cuanto a tener hijos.
  • Mayor decremento de calidad marital y más estrés con respecto a la vida marital.
  • Mayor probabilidad de padecer depresión.
  • Mayor alteración de las horas del sueño con respecto a antes del nacimiento del hijo.
  • Menor manifestación de emociones positivas al interactuar con los hijos. Esto puede ser debido a que los padres suelen encargarse de actividades más placenteras, como el juego y las madres de otras menos divertidas, como encargarse de vestir y alimentar a los niños.
  • Horarios sociales menos consistentes (hora de dormir, de comer….).
  • Más tiempo empleado en las actividades relacionadas con los hijos y menos tiempo para si misma.
  • Mayor preocupación por aspectos financieros.

Los datos expuestos por Nelson y Kushlev concuerdan con lo expuesto por Jay Belsky y Jhon Kelly en su libro “The Transition to Parenthood” (la Transición a la Paternidad), publicado en 1995, tras examinar a distintas parejas durante los tres primeros años de la vida de su hijo primerizo, detectando también evoluciones muy distintas entre hombres y mujeres en distintas variables psicológicas, derivado, principalmente porque los hombres mucho más comúnmente volvían con rapidez a un ritmo de vida mucho más parecido al que tenían antes de ser padres.

También hay un importante contraste entre las madres que tienen un trabajo y las que no. Estas últimas pueden ver minadas su autoestima debido al poco reconocimiento social que obtiene su labor (a pesar de lo altamente complicada y estresante que es). No obstante, en madres trabajadoras, acostumbra a aparecer un sentimiento de culpabilidad por no dedicarle más tiempo a la crianza de sus hijos.



De hecho, esta diferencia de conceptualizaciones crea también conflictos en la pareja, ya que cuando lo señalado se produce, es habitual que, de la misma forma que la mujer acuse al hombre de no tomarse la paternidad suficientemente en serio, este suele responderle que ella se lo está tomando demasiado en serio, respuesta que puede llegar a resultar ofensiva.

¿Y qué se puede hacer?



De momento este artículo se ha estado centrando en los aspectos más negativos que suelen incidir en la paternidad, lo cual puede ser interpretado como incitación a resistirse al deseo de la paternidad. No obstante, como también se ha comentado, las personas que han pasado por ella, describen igualmente un enorme gozo y felicidad, siendo una experiencia para nada comparable a cualquier otra.

Por todo esto, a continuación se redacta una serie de premisas para conseguir reducir los efectos negativos y acrecentar las positivas:



  • Identificar y entrenar tus fortalezas como padres: a finales del año 2016, Lea Waters y Jessie Sun publicaron un estudio en el que demostraron que aquellos padres que se retroalimentan de sus puntos fuertes en cuanto a conducta parental y tratan de identificar los débiles para potenciarlos suelen mostrar mayor autoestima y emociones positivas.
  • Identificar y entrenar las fortalezas de tus hijos: en el mismo estudio mencionado en el punto anterior, también se demostró que aquellos padres que se centran en identificar los puntos fuertes y débiles de sus hijos muestran los mismos resultados mencionados anteriormente.
  • Refleja lo que has hecho bien: un problema suele ser enfocarse más en lo negativo que en lo positivo. Es por ello recomendable que al final del día, uno escriba en una hoja de papel las cosas que ha hecho bien como padre. Independientemente de cómo de larga quede la lista, el mero hecho de centrarse en lo positivo tendrá efectos favorables.
  • Practica el mindfullness: para quien no esté familiarizado con el término, esto (de forma muy resumida) consiste en focalizar la atención en la propia conciencia. Por mucho que sorprenda, es muy común no prestarle ninguna atención a este aspecto. Una vez que una persona es consciente de por qué se siente como se siente y cuáles son los aspectos que inciden en ello, es más probable que acierte con la manera de afrontarse al problema con resultados positivos. Este análisis no tiene por qué restar tiempo a las obligaciones parentales. 
  • Revisa tu forma de pensar: obligarse a uno mismo a pensar que “las necesidades de los hijos siempre deben de ir por delante de la de uno mismo” puede llevar a las consecuencias negativas expuestas a lo largo del artículo. Negar los sentimientos no los elimina y pueden somatizarse de otras formas y, en esos estados, uno puede también ser el causante de un ambiente nocivo para los hijos. Al final, darse a uno mismo permiso (con la precisa mesura) puede ser lo más sano, no sólo para uno mismo, sino también para los hijos.
  • Organízate: siempre será más probable tomar la decisión adecuada si las cosas no pillan de improviso. Tomar un momento para pensar en todas las cosas que se pueden presentar en un futuro y reflexionar sobre qué se puede hacer en cada una de ellas y cómo actuar en cada uno, evita tomar decisiones en caliente. De la misma manera, organizar las acciones del día (en colaboración con las demás personas implicadas: hijos, el otro padre, personas que ayudan en su cuidado), puede ayudar a evitar conflictos de intereses e incompatibilidades de horarios, lo cual provocará que el día a día sea menos estresante.

En conclusión. Es imposible que tener un hijo no cambie radicalmente la vida de una persona y siendo un trabajo de 24/7 que se tendrá durante muchos años, indiscutiblemente las responsabilidades pueden abrumar. Todos los trabajadores han de tener tiempo para sí mismos y periodos de descanso, no solo por su salud, sino también para que la calidad de su trabajo no sea vea amenazada.

martes, 26 de septiembre de 2017

Los límites del Trastorno Límite de la Personalidad

El Tastorno Límite de la Personalidad (TPL), también conocido como Trastorno Borderline o Trastorno Fronterizo se caracteriza porque las personas que lo manifiestan alteran constantemente entre dos extremos en distintos aspectos de su vida (personalidad, actitudes, impresión acerca de los demás, estado de ánimo…).

Trastorno Límite de la Personalidad
Es común en estas personas pasar de endiosar a una persona (“le amo”) a menospreciarla (“Es la peor persona que he conocido”), mismo trato que puede otorgarle a una ideología o una afición. De la misma manera se alternan el narcisismo con la autocompasión o el optimismo enfermizo con la ideación suicida o al menos de autolesión o automutilación.

Los pacientes con TLP acostumbran a ser tan manipuladores, como manipulados. Ya que es común que su grupo de amigos se dividan entre personas fácilmente manipulables, los cualen alimentan su ego, y otras personas con alto grado de narcisismo que tienden a minar su autoestima. De hecho, en la práctica clínica, una de las recomendaciones que se les suele hacer al paciente Borderline es que revise sus círculos de amistad, ya que normalmente estos provocan que sus síntomas no hagan más que empeorar.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es que son personas que presentan serias dificultades en cuanto al control de impulsos (fácilmente caen en adicciones tales como el alcohol, el tabaco o la ludopatía) y tienden a aborrecer la rutina. Todo ello influye en que habitualmente inicien proyectos que nunca jamás acabarán, presentando serias dificultades para mantener un trabajo o comprometerse en una relación sentimental.

Estos pacientes acostumbran a ser muy poco realistas en cuanto a sus objetivos y sus expectativas y, debido a las características de su trastorno, la frustración al darse de bruces con la realidad se manifiesta de una forma más fuerte de lo habitual.

Incidencia


Se estima que hasta un 1,6% de la población mundial adulta padece este trastorno Inicialmente se pensó que era más proclive a aparecer en mujeres, sin embargo los últimos estudios demuestran que en realidad esta conclusión se debió a que en muchos casos los hombres eran incorrectamente diagnosticados con “Depresión”  o “Trastorno por Estrés Postraumático”.

Trastorno Límite de la Personalidad


Dicho esto, cabe señalar que es un trastorno de difícil criterio diagnóstico, ya que sus causas no son del todo conocidas y sus síntomas llegan a solaparse con la de otros trastornos de personalidad.

Causas


A pesar de que no se han detectado marcadores genéticos específicos respecto al Trastorno Límite de la Personalidad, los estudios ponen en evidencia su marcado carácter hereditario, ya que existe una alta correlación entre miembros de una misma familia para padecerlo. Concretamente, la incidencia del TLP es cinco veces más grande en personas que tienen un pariente de primer grado con dicho trastorno.

También se ha demostrado que las personas con trastorno limítrofe presentan una anatomía distinta en el Sistema Límbico con respecto a la población normal. Esta área cerebral es la encargada de regular las emociones y el control de impulsos.

Por último, también se ha apreciado que la mayor parte de las personas diagnosticadas con TLP han sufrido eventos estresantes durante la infancia (ansiedad por separación, abusos físicos, psicológicos o sexuales, eventos traumatizantes…). Sería obvio pensar que lo expuesto en el primer y en el último párrafo de esta sección estén estrechamente relacionados, aunque sean factores independientes.

Diferencias entre el Trastorno Límite de la Personalidad y el Trastorno Bipolar

Un trastorno con el que el Trastorno Límite de la Personalidad es habitualmente confundido es el Trastorno Bipolar de la Personalidad, ya que en ambos se pasa de un estado eufórico a otro hipomaniaco. Sin embargo, ambos trastornos guardan las siguientes diferencias:

Trastorno Límite de la Personalidad
  • Una persona con trastorno bipolar solo mostrará ambivalencia en el estado de ánimo, no en otros aspectos como en los destacados en el TLP.
  • Además, los pacientes bipolares no tienden a desvincularse de la realidad de la manera en que lo hacen los TLP.
  • También es importante reseñar que el paso de un estado de ánimo en el TLP es mucho más común que en el Trastorno Bipolar, dónde la gente permanece en un estado de ánimo durante un tiempo muy prolongado.
  • Mientras que los pacientes con TLP son continuamente impulsivos, los bipolares lo son únicamente en la fase hipomaníaca.
Además de todo lo indicado, la psicoterapia se está mostrando efectiva en el tratamiento del Trastorno Fronterizo, cuando no lo está siendo en el bipolar.

Tratamiento


Actualmente no existe un tratamiento farmacológico para el amplio compendio de síntomas del TLP, aunque a estos pacientes si que se les receta una serie de medicamentos encaminados a apalear síntomas tales como la agresividad o la ansiedad, mientras que no esta línea no puede actuar acerca de la sensación de abandono o el vacío.

 La terapia está siendo el eje central del tratamiento de este trastorno, englobándose en tres grandes tipos:

  • Terapia Dialéctica Conductual (TDC): se centra en enseñarle al paciente a identificar sus síntomas, así como a anticiparse a los mismos, realizar determinados ejercicios y adoptar hábitos de vida que consigan que estos aparezcan el menor número de veces posible y que, cuando estos sucedan, sus efectos sean lo menos devastadores posibles. Esta terapia ha mostrado ser especialmente eficaz para reducir la ideación suicida y potenciar la adhesión al tratamiento.
  • Terapia Cognitivo Conductual (TCC): en ella se instruye al paciente a identificar los pensamientos negativos y como reenfocarlos hacia el positivismo.
  • Terapia basada en la mentalización (TBM): consiste en adquirir un mayor conocimiento acerca de los pensamientos y su relación con los sentimientos. De esta forma, además de fomentar la empatía, se consigue un mayor control acerca de las propias cogniciones.

En casos en que ni la medicación ni la terapia ayudan a aliviar los síntomas es recomendable la hospitalización, sobretodo en orden de controlar los posibles efectos de las ideaciones suicidas y de autolesión.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Siri se matricula en la facultad de Psicología

En los últimos días se ha conocido la noticia de que la gran multinacional Apple anda en busca de psicólogos que ayuden en la labor de ayudar a su famosa aplicación “Siri” a proporcionar respuestas útiles y adecuadas para cuando esta sea preguntada por un problema psicológico. Esta noticia ha activado un debate acerca de si es lícito tratar de dejar algo de tal magnitud en manos de una máquina, así como otro acerca de si tan siquiera eso sería posible.

Siri
Siri
Seguramente el historial de navegación de una persona sea la mejor manera de conocer a alguien. Personas que se sientes avergonzadas de sus inquietudes se sienten más seguras cuando consultan a un sabio sin rostro, como puede ser el caso de Google, antes que mirar a otro ser humano y plantearle la misma duda por miedo a ser juzgado. Es por ello que estas pueden ser una buena forma de detectar problemas que deberían de ponerse en manos de un profesional. Cabe destacar que ya existen medidas de este tipo, como es el ejemplo de la búsqueda en Google “Formas de suicidarse sin dolor”, cuyo primer resultado es el del Teléfono de la Esperanza.

A lo largo de los últimos años se han estado perfeccionando los sistemas de “chatbots” , como es el ejemplo de Siri, para que sean capaces de interactuar en una conversación de la misma forma que si se tratase de un ser humano. La ciencia de la psicología ya ha colaborado en que esto sea así, puesto que los trabajos realizados por el padre de la psicología humanista, Carl Rogers, sirvieron de inspiración a los primeros programadores de estos sistemas para orientar los logaritmos responsables de las respuestas de sus programas.

Aunando todo lo expuesto en párrafos anteriores, Apple trata de conseguir que cuando una persona consulte a su aplicación cualquier problema que denote que la persona pueda terminar siendo un problema para sí mismo o para los demás, le ofrezca una solución que le anime a disuadirse de sus intenciones y trata de buscar ayuda profesional.


¿Es lícito y práctico?


Uno de los fundamentos de la psicología consiste en que rara vez existen respuestas universales a un mismo problema y que es indispensable hacer un análisis en profundidad de la persona que tiene el problema, así como de sus circunstancias para saber darle el consejo adecuado.

El boom de Wikipedia ya generó preocupación en la comunidad médica, puesto que leer acerca de los posibles síntomas de una enfermedad generó muchos autodiagnósticos incorrectos. De la misma forma se teme que este factor pueda repetirse cuando sea una máquina como Siri la encargada de realizar un diagnóstico.

Siri


Otras de las preocupaciones de los detractores de esta iniciativa consistiría en la idea de que pueda ser contraproducente. El hecho que Siri pueda adoptar un tono de voz humano y un simulado cariño y capacidad empática, puede traducirse en que personas con cierta fobia social o problemas de interdependencia, puedan generar una dependencia hacia esta aplicación y que ello le aleje de tratar de buscar una solución real a sus problemas. Sirva el ejemplo distintos casos documentados de personas que han desarrollado una obsesión por una muñeca hinchable, hasta el punto de que expresan mantener una relación romántica con ella e incluso han llegado a contraer matrimonio con las mismas.

En definitiva, lo importante es que el proyecto que ha lanzado Apple caiga en las manos adecuadas para que sus usuarios reciban la ayuda adecuada (que en muchos casos será el consejo de acudir a un determinado profesional), lo cual no será una tarea nada sencilla y, de seguro, requerirá de una perfeccionamiento continuo.

¿Sustituirán las máquinas a los psicólogos?


Por supuesto, aquí se abre otro debate. En palabras de Rebeca Marciel, directora de la consultoría para Gartner en España y Portugal: “En el año 2020 hablaremos más con un robot que con nuestra pareja”, haciendo referencia a cómo estos chatbots se van adueñando de la vida diaria.

Hall
El crecimiento exponencial de la Inteligencia Artificial es indiscutible, más teniendo en cuenta que en el pasado año 2014 un ordenador superó por primera vez el denominado “Test de Turing”. Dicho test fue diseñado en 1954 por el padre de la informática, Alan Turing y consistía en que un sistema de inteligencia artificial chateara con un grupo de seres humanos. Los participantes tendrían que decidir si estaban chateando con una máquina u otra persona. Para pasar el test, había que conseguir engañar al menos al 30% de los participantes, lo cual consiguieron Vladimir Veselov y Eugene Demchemko, quienes crearon el programa “Eugene Goostman” capaz de superar dicha marca.


La pregunta es: si una máquina es capaz de aprender un juego estratégico como es el ajedrez, aprender logaritmos para saber con que respuestas es más probable seducir a una persona ¿Sería también capaz de aprender el complicado logaritmo que compone la mente y el comportamiento humano para conocer la mejor manera de actual sobre ella?