miércoles, 21 de diciembre de 2016

Gracias a los demás nos convertimos en nosotros mismos. Teoría Sociocultural de Lev Vygostky

Es un hecho innegable que el ser humano es un animal social, hasta el punto de que algunos teóricos aseguran que su comportamiento está máscercano al de las hormigas que al de otros muchos mamíferos. Ya en la selva, debido a ser uno de los especímenes más débiles de su ecosistema, la organización social era primordial para realizar funciones primordiales para sobrevivir cómo la caza y sólo aquellos individuos que sabían vivir en comunidad eran capaces de sobrevivir en ese entorno.

Padres y deberes
Padres ayudando a sus hijos a hacer los deberes | Imágen tomada de: Silviaalava.com 

Ahora el hombre se desarrolla en un ecosistema muy distinto. Sin embargo, la transición de la selva a la ciudad no ha cambiado esta circunstancia y la interacción social sigue siendo un elemento fundamental del día a día.

Por todo lo expuesto anteriormente, no es de sorprender que el esquema mental acerca de cómo es el mundo y cómo es uno mismo no se limite a la mera introspección, sino que el mundo se descubre y se organiza con la ayuda de las personas que se encuentran a nuestro alrededor.

Teoría sociocultural


Uno de los primeros grandes teóricos en darse cuenta de esta circunstancia fue el psicólogo ruso Lev S. Vygotsky, quien propuso la “Teoría Sociocultural”, que propone que las influencias de las demás personas, así como las características de la cultura en la que se desarrolla una persona, condiciona el curso de su desarrollo cognitivo. Según palabras de este autor: “A través de los demás, nos convertimos en nosotros mismos”.

Vygostky
Imagen tomada de: psicoactiva.com
Un concepto indispensable, propuesto por Vygotsky, para entender como la interacción social interviene en el desarrollo es el de “Zona de Desarrollo Proximal”, el cual se entiende cómo la distancia entre el grado de habilidad que el niño posee en una determinada tarea con el que es capaz de alcanzar. Según su teoría, los adultos de su alrededor pueden proporcionarle herramientas al niño para que este aprenda cómo hacerlo y que en realidad dispone de las habilidades para alcanzar esa meta.

Por ejemplo, un niño posee la habilidad de escribir una palabra, pero primero el adulto le coge la mano con suavidad y le enseña el trazo de cada letra. Tras una serie de prácticas, el niño consigue hacerlo por él mismo. Esta “práctica compartida” ha demostrado ser más útil que la mera exposición de los pasos a realizar para conseguir una meta o desarrollar una habilidad.

La Zona de Desarrollo Proximal es un concepto especialmente relevante durante la infancia, pero esta posibilidad de aprender a través de la interacción social perdura por toda la vida. Además, para Vygotsky esto supone lo que definió como “Ley de Doble Formación”, ya que mientras que una persona aprende de las de su alrededor, también enseña a los demás. 

Por ejemplo, en el caso del niño que necesita ayuda para aprender a desarrollar una tarea, le da señales a su instructor acerca de qué necesita, a través de preguntas o señales: “El adulto enseña al niño y el niño enseña al adulto”, según palabras del ruso.

Teoría del Andamiaje


Posteriormente, la doctora Gail Ross trató de complementar las teorías formuladas por Vygostky. Esta autora propuso el término “Andamiaje” para catalogar aquellas herramientas que los adultos proporcionan a los niños con el objetivo de ayudarles a hacer una tarea hasta que estos aprenden a hacerla por sí mismos.

Teoría Sociocultural
Los niños no sólo aprenden de la interacción con adultos, sino también entre ellos mismos |
Imagen tomada de: cottageschool


Esta doctora realizó una serie de experimentos con niños de edades comprendidas entre 3 y 5 años, en los que   les realizaba exposiciones acerca de cómo realizar tareas que estos sujetos experimentales aún no habían desarrollado. Estas exposiciones estaban adaptadas al nivel de cada uno de ellos. De esta forma, lo que hacía la doctora Ross, en lugar de enseñar a los niños cómo realizar la tarea, les instruía acerca de cómo descubrir el modo de aprenderla por sus propios medios. En definitiva, les enseñaba a aprender.

Efecto Pigmalión


Pero la influencia social no sólo influye en nuestro desarrollo cognitivo, como concedimos el mundo y cómo desarrollamos distintos tipos de inteligencia. Esta también tiene un importante peso en la configuración de la propia identidad. El efecto Pigmalión propone que el feedback que nos proporcionan otras personas nos sirve para integrar esquemas mentales acerca de cómo somos.


En otras palabras, cuando a una persona se le dice que es inteligente y se le ofrecen continuas muestras de respeto, este termina sintiéndose inteligente y autodefiniéndose como tal. Lo mismo sucedería en el caso contrario.