lunes, 12 de diciembre de 2016

Siete estilos de pensamiento que conducen a la depresión. Cómo identificarlos y combatirlos

Aunque una depresión puede ser un problema fisiológico, otras veces es el resultado de unos determinados esquemas de pensamiento, identificar las fuentes de la misma y aprender a reestructurar esos esquemas puede suponer una importante parte de la solución de la problemática.

La depresión es un conjunto de síntomas que producen sentimientos de tristeza y desesperanza en quien lo padece, así como una tendencia a valorar negativamente su autoconcepto, los hechos que le acontecen y sus perspectivas de futuro.

Depresión
Las modalidades de la misma, así como las causas para presentar este conjunto de síntomas pueden ser muy diversas. En algunos casos se trata de una enfermedad patológica. Por ejemplo, un fallo en los receptores de serotonina podría provocar anhedonia, lo cual se entiende como incapacidad para sentir alegría, provocando esto la tendencia a ver el mundo de color gris.

En otros casos, sin embargo, la depresión no es un trastornopsicótico, sino neurótico, producto de la interpretación que el sujeto le da a la realidad.

El doctor Neel Burton, psiquiatra, escritor, profesor de Oxford y especialista en esta área, a principios de diciembre de 2016 publicó en la revista digital especializada, “Psychology Today”, siete estilos de pensamiento que, de mantenerse como una costumbre, pueden derribar en un trastorno depresivo. De la misma forma, describió cómo actuar una vez que se han identificado.

Inferencia arbitraria


Esto sucede cuando el sujeto llega a una conclusión sin necesidad de ningún tipo de evidencia que lo sustente.

  • Ejemplo: “Todo el mundo me odia”.
  • Formas de combatirlo
    • “¿Por qué he dicho eso?”
    •  “De ser así ¿Por qué sería?”
    •  “¿Se me ocurre algo que contradiga ese pensamiento?”
    •  “¿Comparte alguien mi opinión?”


Las limitaciones del cerebro humano provocan que habitualmente se llegue a decisiones precipitadas y se den por sentadas sin necesidad de ninguna evidencia. Por eso cuando esas conclusiones nos son perjudiciales, puede ser beneficioso realizar un esfuerzo consciente para tratar de desenmascararlas.

Sobregeneralización


Neel Burton
Neel Burton.
Consiste en llegar a una conclusión basada en una evidencia muy limitada.

  • Ejemplo: “Mi hermana no ha venido a visitarme. Todo el mundo me odia”.
  • Formas de combatirlo:
    •  “¿Hay otras formas de explicar lo que ha sucedido?” 
    • “¿Es mi premisa lo suficientemente fuerte como para afirmar mi conclusión?”
    •  “¿Es mi conclusión demasiado genérica?” 
    • “¿Se me ocurren ejemplos que contradigan mi conclusión?”


La sobregeneralización es un fenómeno mental que se produce con mucha asiduidad en la adolescencia y, dependiendo del estilo atribucional de la persona, puede ser un enorme factor de riesgo para padecer una depresión.

Magnificación o minimización


Darle a un hecho una importancia desmedida a la que objetivamente debería tener.

  • Ejemplo:  “Ahora que mi gato a muerto, no tengo nada por lo que seguir adelante”.
  • Formas de combatirlo
    • “¿Me ha pasado esto antes? ¿Cómo me enfrenté a esa situación?” 
    • “¿Cómo marchan el resto de las cosas que me hacen feliz?”
    •  “¿Estoy mirando esto desde el ángulo acertado?”
    •  “Si un amigo me plantease ese mismo problema ¿Es lo que yo le diría a él?”


Nuevamente, el mero hecho de no quedarse con la primera impresión y tratar de desmenuzar el pensamiento puede ser de gran ayuda. Cabe destacar que, aunque no se considere un trastorno depresivo, la tendencia a minimizar la importancia que se le considere a los problemas, también puede derivar en un trastorno mental que es conocido como el Síndrome de Pollyanna.

Abstracción selectiva


Esto ocurre cuando se le presta especial atención a los hechos negativos y se ignoran los positivos.

  • Ejemplo: “Esta mañana me ha mirado mal. Seguro que le caigo mal”.
  • Formas de combatirlo
    • “¿He analizado todos los factores?” 
    • “¿Hay otras cosas más positivas en las que podría centrarme?”
    •  “¿Cuáles son las mejores cosas sobre mi o mi situación?”
    •  “¿Cómo afronta otra gente esta misma circunstancia?”


Depresión

En el ejemplo anteriormente expuesto, a lo mejor esa persona, desde que se conocen, ha realizado numerosas muestras de afecto. Por eso es útil hacer retrospectiva para desmontar el pensamiento negativo.

Pensamiento dicotómico


Consiste en la famosa ley del “todo o nada”, dando por sentado que todo es o completamente positivo o completamente negativo, sin término medio.

  • Ejemplo: “Si hoy no viene a verme, es que no me quiere”.
  • Formas de combatirlo
    • “¿Podría haber otra explicación?”
    • “¿Necesariamente significa eso?”
    • “¿Realmente es todo tan blanco o negro? ¿No existen escalas de grises?” 
    • “¿Puedo pensar en algo que contradiga esa conclusión?”


Estos dos últimos estilos de pensamiento son especialmente peligrosos cuando entran en ciclo uno con el otro. Una persona con pensamiento dicotómico con una abstracción selectiva enfocada en lo negativo, está encaminada a sufrir un trastorno depresivo.

Personalización


Atribuir eventos independientes a uno mismo.

  • Ejemplo: “La enfermera se ha ido de vacaciones porque está harta de mi”.
  • Formas de combatirlo
    • “¿Hay alguna otra posible explicación?”
    •  “¿Es mi conclusión la más probable?” 
    • “¿Qué evidencia tengo?”
    •  “¿Le estoy dando demasiadas vueltas?”


Este es otro fenómeno muy común en la etapa adolescente. Concretamente se habla de “Fábula Personal”, cuando el sujeto tiende a atribuir todo lo que sucede a su persona. Cuando hay una tendencia al negativismo, la persona se culpará a si misma de factores en los que no ha tenido ninguna influencia.

Pensamiento catastrófico


Depresión
Esto sucede cuando se exageran las consecuencias de un evento o situación.

  • Ejemplo: “El dolor de mi rodilla está empeorando. Voy a quedarme en una silla de ruedas. No voy a ser capaz de trabajar para pagar la hipoteca, así que terminaré perdiendo mi casa y muriendo en la calle”.
  • Formas de combatirlo:
    •  “¿Las cosas van tan mal cómo podrían?” 
    • “¿Cuál sería el resultado más probable?” 
    • “¿Qué está en mi mano para evitar el resultado que no deseo?”
    •  “¿Podría salir algo positivo de esto?”


Aquí sería especialmente útil separar todas y cada una de las premisas hasta la conclusión final, para desmontar lo expuesto en la base.

Conclusión


Una de las formas más útiles de combatir la depresión es no estancarse en la primera impresión, ni en la intuición y tratar de racionalizar y descifrar las premisas que han conducido a ese pensamiento negativo.

Estos estilos ineficaces de pensamiento, no son mutuamente excluyentes, sino que acostumbrar a aparecer mutuamente, sirviendo para que unos hagan más fuerte a otros.

Depresión
El ser humano, además, tiene una tendencia natural a reafirmar el concepto que tiene de si mismo y del mundo que le rodea, por lo que, a pesar de ofrecer argumentos lógicos, racionales y objetivos, la resistencia a derivar esos esquemas mentales será muy fuerte.

Para el sujeto depresivo, además, las conclusiones que le han llevado a su estado, son perfectamente lógicas y la valoración de la importancia que adquiere cada aspecto positvio o negativo de su vida es un factor subjetivo, así que depende sólo de él el valor que le otorgue.

En los casos de mayor resistencia, lo recomendable es acudir a un profesional para realizar una terapia de reestructuración cognitiva con la cual se consiga cambiar los hábitos atribucionales.

Si usted no es la persona con tendencia a la depresión, sino alguien allegado a la misma, estas mismas preguntas planteadas en cada uno de los ejemplos pueden ser formuladas en segunda persona. Solo recuerde que el resultado final no dependerá enteramente de usted. Puede poner su grano de arena, pero el paciente es quien debe de andar el camino.