jueves, 15 de diciembre de 2016

Mi hijo/a se provoca cortes ¿Qué hago?

La autolesión consiste en una actitud autopunitiva llevada a cabo por propia voluntad y sin ningún tipo de coacción. La automutilación, más concretamente realizarse cortes es el método más común de autolesión.

Autolesión
Imagen tomada de: mariajorgesebastian.blogspot.com.es
Esta práctica, a pesar de ser evidentemente desadaptativa, suele emplearse para combatir el estrés. Cuando una persona siente una enorme tensión y malestar, puede recurrir a este tipo de prácticas para que ese dolor reenfoque su atención y que la reacción ante el mismo le ayude a desahogarse.

Por supuesto, una persona recurre a esta solución cuando no conoce o no se siente con recursos de alcanzar otras formas de combatir el estrés, objetivamente más efectivas y menos perjudiciales.

Estas prácticas son más comunes en la edad adolescente, dónde es habitual magnificar tanto cualquier problema, como la impresión que se piensa que los demás tienen de uno mismo, lo cual se puede traducir en trastornos de estrés o depresión si no se maneja adecuadamente esta situación.

Esta forma de provocarse un fuerte dolor físico para escapar de un dolor emocional puede terminar creando adicción en el sujeto, quien continuamente estará poniendo en peligro su propia vida. Además, algunos adolescentes llegan a recomendar esta práctica unos a otros y terminan cayendo por la presión del grupo o malas influencias.

Cuando un padre descubre que su hijo está realizando habitualmente estas prácticas, es normal que tenga la necesidad de actuar. La doctora Janet Hicks, especialista en adolescencia, aconseja distintas pautas de actuación, tanto a la hora de descubrir el problema, como a la hora de abordar el mismo.

Cómo actuar al descubrirlo


La doctora Hicks propone las siguientes pautas de actuación:

  • No entres en pánico, pero enfoca esto con seriedad: a pesar de que no se puede descartar que existen tendencias suicidas, no es lo habitual en estos casos. En muchos casos, como se ha expuesto al principio, sólo se trata de una estrategia ineficaz para aliviar el estrés. Esto no se indica para que se le reste importancia al hecho, igualmente es un problema grave que hay que abordar, preferiblemente con ayuda profesional.
    Janet Hicks
    Janet Hicks
  • Busca ayuda: cuando se identifica esta costumbre es recomendable tardar lo menos posible en acudir a un profesional, ya sea de centros médicos o a través de otro tipo de asistencias, como el teléfono de la esperanza. No hay que olvidar que existen psicólogos clínicos especialistas en autolesiones.
  • Si piensas que tu hijo puede tener tendencias suicidas no le dejes solo: por una parte, es peligroso que tenga un brote depresivo más grande de lo habitual y determine tomar medidas más drásticas. Pero también existe el riesgo de que, sin tener mayor intención que la de provocarse un corte para aliviar el estrés, se le vaya la mano y termine acabando con su propia vida.
  • Sigue las instrucciones proporcionadas por los profesionales: es normal que un padre quiera erradicar este tipo de conducta de la manera más inmediata, pero sin enfocar la forma de plantear la problemática de la forma adecuada, puede generar efectos contraproducentes en el paciente, provocando que aumente su nivel de ansiedad, por lo que busque más activamente esta solución o busque otras formas de autolesionarse.

El paso más importante se reduce a hacer comprender al hijo que tiene un problema y que requiere de ayuda profesional.

¿Cómo actuar durante el tratamiento?


A pesar de lo mencionado en el párrafo anterior, con el reconocimiento del problema, este no desaparece y siempre existe la probabilidad de sufrir una recaída.

En esta misma línea, Janet Hicks aconseja lo siguiente:

  • Escucha y empatiza: seguramente, cuando tu hijo te argumente cuales son esos problemas que le han ocasionado ese nivel de estrés y ansiedad, te parezcan demasiado pequeños como para haber provocado una reacción tan grande. Entiende que para tu hijo, esos problemas son enormes y trata de entender su punto de vista, aunque no lo compartas.
  • Habla con tu hijo acerca del problema: aquí es importante no sobrerreaccionar. Habla con calma y trata de no juzgar su decisión, para evitar que se sienta incómodo al hablar contigo sobre este tema. Conversar sobre sus lesiones con ambos padres y con el terapeuta es una fase de enorme peso durante el tratamiento.
  • Saca tiempo para estar con tu hijo: una vez que tu hijo acepta recibir ayuda, es importante que te conviertas en una fase importante de su rehabilitación. La doctora Hicks incide en que incluso aquellos adolescentes que muestran un comportamiento más indiferente, agradecen sentir que sus padres están a su lado.
  • Habla con el orientador del colegio y sus profesores:  estos pueden ayudarle a hacer frente a su problema dentro del ambiente escolar, además de ayudarte a monotorizar su conducta. Sin hacerle foco de las miradas, es importante que los adultos de su alrededor y figuras de autoridad sean conscientes de su problema para que ellos también actúen de la forma más recomendable.
  • Busca también ayuda para ti mismo: tu hijo no es el único que está sufriendo por esta situación. Lógicamente este también es un hecho traumático para ti y no puedes desahogarte ni volcar ese sufrimiento con tu hijo. Además otras personas importantes para ti, como puede ser tu pareja, están también llevando la carga de lo que sucede con tu hijo. Es por ello que el profesional que atienda el caso tiene también trabajo que hacer con las personas allegadas al paciente.

En conclusión, a pesar de que tu hijo haya aprendido una forma ineficaz de lidiar con sus problemas, se ha de evitar que ello que suponga que se ponga a si mismo la etiqueta de persona ineficaz, hacerle comprender, a pesar de las enormes consecuencias que pueda tener, que simplemente está cometiendo un error puntual para poder instruirle en técnicas más eficaces de lidiar con su situación, combinado de otras técnicas de reestructuración cognitiva para reducir las ocasiones en que sienta esa necesidad.

Tampoco hay que olvidar que en muchas ocasiones esta conducta llega de la mano con algún tipo de trastorno mental, porque a todas estas pautas debe de acompañarse el tratamiento adecuado para el mismo.