viernes, 30 de diciembre de 2016

Cuando nos sometemos al sufrimiento. Así es la Indefensión Aprendida

Cuando una persona ha sido sometida una y otra vez a una experiencia negativa de la cual no ha sido capaz de escapar, llegará un momento en el que deje de intentarlo, a pesar de qué posteriormente se le presenten las herramientas para conseguirlo.

La Indefensión Aprendida es un fenómeno que se produce cuando una persona o animal se encuentra ante una estimulación aversiva, pero no hace nada para escapar de ella. Esto suele ser causa de la experiencia previa y uno de las principales causas de distintos tipos de depresión.

Indefensión Aprendida
Todos los seres vivos están dotados de mecanismos de supervivencia que le incitan a evitar y escapar de cualquier tipo situación que le sea desagradable o peligrosa. Sin embargo, se observa como distintos sujetos pueden llegar a quedarse impasibles ante situaciones nada deseadas.

La primera persona en formular este término fue Martin Seligman, quien en la década de los 70 realizó distintos experimentos para observar este fenómeno en el mundo animal. En uno de ellos, colocaba a dos perros en una jaula de dos compartimentos a los que aplicaba una leve descarga eléctrica. El perro que se hallaba en el primer compartimento disponía de una palanca que, al ser accionada con el hocico, detenía la descarga tanto para él, como para su compañero. El segundo perro no tenía nada en su mano para detener la situación.

Indefensión Aprendida
El primer perro aprendió rápidamente que esa conducta detenía la descarga y tras varios ensayos, su estado de ánimo no se veía alterado. No obstante, su compañero, a pesar de recibir el mismo número de descargas y durante el mismo tiempo, mostraba síntomas depresivos.

Transcurrido un tiempo, se cambió a los perros de compartimento y, aunque el segundo sujeto ya disponía de recursos para escapar de la estimulación aversiva, no hacía nada para evitarlo.

 Seligman explicó estos resultados a través de las técnicas de condicionamiento, ya que el perro había aprendido que era algo que escapaba a su control.

Cabe destacar que de los 150 perros que fueron sometidos al experimento, aproximadamente una tercera parte no adquirió este patrón de comportamiento y, al observar que habían cambiado de ubicación, volvían a rastrear el terreno en busca de una forma de detener la descarga.


 Indefensión aprendida en humanos


Quizás, al hacer referencia al término “estimulación aversiva” y con el ejemplo anteriormente citado, el lector tienda a pensar exclusivamente en el dolor físico. No obstante, esto sucede también con aspectos psicológicos. Una persona que a pesar de sus empeños encadene una serie de años sin encontrar trabajo, así como un niño o miembro de una pareja romántica que durante un largo periodo haya sido víctima de maltrato, también tienen una alta probabilidad de caer presos de la Indefensión Aprendida.

En estos casos, al parado al que le hablan de una oferta de trabajo, podría llegar a no acudir a ella, porque ya ha aprendido que no puede hacer nada para ser contratado y la víctima de maltrato al que familia y amigos, así como servicios sociales le ofrecen alternativas, la rechazan por este mismo motivo.

¿Por qué pasa esto?


Por supuesto, tal y como sucedió con los perros, algunas personas que viven experiencias similares, no desarrollaron este patrón de comportamiento ¿Por qué? Es innegable la evidencia empírica del condicionamiento y su influencia en este fenómeno.  No obstante, al contrario de lo que defendieron algunos teóricos, este constructo no es suficiente para explicar la totalidad del comportamiento humano y, además de enfrentarse a una situación en la que, independientemente las decisiones que se tome, no se puede escapar de la situación indeseada, también tendrá un enorme peso la interpretación que haga la propia persona acerca de su situación.

Fritz Heider propuso la “Teoría Atribucional”, dónde propone que cada persona tiene su propia tendencia al juzgar si las cosas que le pasan han sido o no debidos a factores que dependían de él mismo o no, así como si es más o menos probable que esta circunstancia se presente siempre de la misma forma que de la posibilidad de si el resultado se repetirá de la misma forma al repetirse la misma situación.

Indefensión Aprendida
Tabla sobre estilos atribucionales extraída del manual Psicología del aprendizaje de la UOC 

De esta forma, una persona que acostumbre a tener un estilo atribucional interno e inestable provocaría que el sujeto tienda a pensar que tiene el control de la situación y que esta puede cambiar al variar algunos de sus componentes.

Aquellas personas que no adquieren este tipo de pensamiento de manera natural y generan tendencia a sufrir Indefensión Aprendida, pueden someterse a terapias de reestructuración cognitiva que le ayuden a ver el mundo de una forma más productiva.