viernes, 23 de diciembre de 2016

Incidencias de la pareja, amigos y familia en la salud

Convivir con otras personas puede influir tanto positiva, como negativamente sobre nuestros comportamientos de salud.

La historia de la humanidad se inició en unas circunstancias en el que cada individuo necesitaba a los demás para sobrevivir y, por supuesto, encontrar una pareja romántica y sexual para procrear y cuidar de la cría hasta que esta pueda valerse por sí misma. Es por todo ello que nuestro organismo trata de motivarnos para socializar y buscar pareja ¿Cómo lo hace? Premiando cuando se encuentran estos tipos de relaciones, disparando aquellos neurotransmisores, como la dopamina o la serotonina, que nos hacen sentirnos felices y castigando cuando esto no pasa, reprimiendo estos mismos neurotransmisores, como forma de motivación para buscarlas.

Relación de pareja
El efecto de las relaciones sociales sobre la salud no se limita a esto, sino que, además, mantener relaciones satisfactorias, no sólo con la pareja romántica, sino también con otros núcleos, como la familia y las amistades, ayudan a mantener unos hábitos de vida más saludables.

Distintos estudios han demostrado que aquellas personas que aseguran estar satisfechos con su vida en pareja muestran tener mucha mejor tolerancia al estrés, depresión y la ansiedad, mejor calidad de sueño y menor posibilidad de padecer enfermedades cardiovasculares.

A pesar de estos resultados, aquellas personas que calificaban su relación sentimental como insatisfactoria, mostraban perores resultados que aquellos que permanecían solteros, lo que confirma aquel dicho de “se está mejor sólo que mal acompañado”.

Hábitos de vida


Además, la vida en pareja también tiene una importante incidencia en cuanto a hábitos de vida saludable, como la dieta, el ejercicio o dejar conductas adictivas con sustancias como el alcohol o el tabaco. La insistencia de la pareja para adoptar estos hábitos, así como la disposición de la misma a comprometerse por la causa, consigue generar una mayor motivación hacia este tipo de conductas.

Madre dándole medicina a su hijo.
Madre dándole una medicina a su hija |
Foto: working mother.
Una persona reacia a seguir las indicaciones del médico podría llegar a adoptarlas para que personas importantes de su círculo social, como pareja, amigos o familia dejen de insistirle en que lo haga. No obstante, aquí también se puede producir justo el efecto contrario. Cuando una persona es demasiado controladora y trata de forzar la situación descrita, puede activar el mecanismo de “psicología inversa”. Según este, cuando sentimos que una persona trata de coartar nuestra libertad de decisión, tendemos a hacer justo lo contrario para demostrar que somos libres. De la misma forma, también se ha demostrado que un estilo parental demasiado autoritario acrecenta la posibilidad de padecer una enfermedad mental y mostrar hábitos de conducta mayormente perjudiciales.

Tolerancia al estrés


Tener buena calidad en las relaciones interpersonales es también una fuente eficaz para combatir situaciones estresantes. Por una parte, por encontrar apoyos para desahogarse ante los problemas y por otro, el feedback aportado por los demás, ayuda a buscar alternativas ante los problemas.

Niña abrazando a un perro
Niña abrazando a un perro | Foto tomada de: tnooz.com
También se ha demostrado que incluso entre personas que viven solas, aquellos que tienen mascotas muestran niveles más bajos de cortisol que el resto.