lunes, 12 de diciembre de 2016

Estilos atribucionales. Cuando nos creemos, o no, dueños de nuestro destino

La forma en la que tenemos de concebir el mundo que nos rodea y a nosotros mismos está fuertemente influida por la capacidad de control que pensamos que tenemos sobre dichos factores.

El estilo atribucional o locus de control, es una teoría de Psicología Social, propuesta por Fritz Heider, que se refiere a una determinada tendencia que muestra una persona a la hora de valorar su grado de responsabilidad al juzgar los hechos que le han acontecido y sus consecuencias.

Estilos atribucionales
Cita extraída de la serie de tebeos "Mafalda" | Quino.
La mente humana tiene la necesidad innata de racionalizar y simplificar todo lo que ocurre a su alrededor y, normalmente a posteriori, se autoconvence de lo que le ha llevado a actuar de una determinada manera o que se hayan producido determinadas consecuencias. Una vez que se integra este esquema, es difícil moverlo y tratará de mantenerse.

Lo que diferencia a unas personas de otras es la valencia afectiva y el grado de responsabilidad que adquiere habitualmente cada una de sus atribuciones. Algunas personas suelen juzgarse dueños de su destino y tienden a pesar que las consecuencias de sus actos han sucedido por su actitud y su comportamiento. Otras sin embargo, tienen la costumbre de atribuir a factores externos e incontrolables, como el azar, todo lo que le sucede.

Lo curioso es que lo habitual es que las personas acostumbren a emplear una estrategia atribucional dependiendo de si lo que le ha pasado ha sido positivo o negativo. Una persona que cuando tiene éxitos valora que han sido por merecimiento propio, normalmente atribuirá al azar o a causas ajenas a su control sus fracasos y ello le permitirá conservar su autoestima. Por otro lado, las personas con una tendencia a la depresión, acostumbran a echarse la culpa de sus fracasos, mientras que explican sus éxitos a través de causas externas, independientes de su propia habilidad.

Estilos atribucionales
Tabla sobre estilos atribucionales extraída del manual Psicología del aprendizaje de la UOC 

Cabe destacar que estas explicaciones no tienen por qué ser objetivamente ciertas, sino que se basan únicamente en el criterio subjetivo de la persona que las realiza.

Tres ejes


En definitiva, el locus de control se configura a través de tres ejes:

  • Externo-interno: este es el eje que ha quedado mejor explicado en el párrafo introductorio. Se refiere a si la atribución se realiza a factores internos o externos. Sirva el ejemplo de un alumno al que se le notifica que ha suspendido un examen. Una persona con un locus de control interno juzgaría que se esa nota ha sido producto de haber estudiado poco o de no tener capacidad suficiente. Mientras tanto, un alumno con un locus de control externo tenderá a pensar que el examen era imposible o que el profesor le tiene manía.
    Fritz Heider
    Fritz Heider.
  • Estable-inestable: este se refiere a si el comportamiento mostrado o la consecuencia recibida ocurren siempre de la misma manera, o si por el contrario han sido circunstanciales. Regresando al ejemplo del examen suspenso, si admitimos que el alumno ha juzgado primero que su nota se debe al esfuerzo realizado en el estudio, si este además tiene un locus de control estable, pensará que es mal estudiante, mientras que si su locus es inestable, pensará que ese examen en concreto requería de mayor esfuerzo, ya que él, en general, da el nivel requerido para aprobar.
  • Global-específico: el último de los ejes se refiere al nivel de generalización de sus habilidades a los que se atribuye dichas consecuencias. Si el alumno al que le notifican el suspenso tiene un locus de control global, atribuirá el suspenso a que es un mal estudiante y que suspenderá todos los exámenes porque no tiene capacidad. No obstante, si su locus es específico, lo atribuirá a que tiene dificultad para esa asignatura, por ejemplo matemáticas, pero que esa dificultad no las presenta en el resto de asignaturas.

En definitiva, ninguno de estos ejes son excluyentes entre si y, aunque se esté hablando de que las personas tengan una tendencia a emplear uno u otro, puede variarlo según las circunstancias.

Tener un estilo interno, estable y global ante los éxitos, mientras se atribuyen los fracasos a factores externos, inestables y específicos, es lo más recomendable para preservar la autoestima. A pesar de ello, lo recomendable es no centrarse únicamente en ese instinto e ir más allá para alcanzar una explicación objetiva acerca de uno mismo y de la realidad que le rodea.