viernes, 2 de diciembre de 2016

El efecto Dunning-Kruger. Cuanto más ignoramos, más inteligentes nos sentimos

El Efecto Dunning-Kruger, formulado por Justin Kruger y David Dunning, profesores de la universidad de Cornell, en 1999, plantea que cuanto más hábil es una persona en una determinada tarea, peor es su pronóstico de éxito en la misma y viceversa. Podría interpretarse, pues, que las personas inteligentes se creen más inútiles de lo que son en realidad, mientras que los inútiles tienden a considerarse a si mismo más inteligentes de lo que de verdad son. Debido al trabajo realizado, Kruger y Dunning recibieron el premio nobel en el año 2000.

Según las palabras de estos autores, en el informe publicado por la revista “Journal of Personality and Social Psychology” en diciembre de 1999: “Esa incompetencia les impide a su vez darse cuenta de la ausencia de esa habilidad en ellos mismos así como reconocerla en otros individuos”, explicaron Kruger y Dunning.

Los resultados de sus experimentos se ven con mayor claridad en la siguiente imagen:



Para llegar a esta conclusión, estos autores diseñaron cuatro experimentos distintos, bastante similares entre sí. En cada uno de ellos, los sujetos experimentales tenían que realizar una determinada tarea. En cada uno de ellos, la tarea era respectivamente:

Dunning-Kruger
David Dunning y Justin Kruger.
1. Conducción de vehículos.

2. Comprensión lectora.

3. Juegos de ajedrez.

4. Jugar al tenis.

En todos estos experimentos, los sujetos debían de valorar su grado de habilidad para todas estas tareas, tanto antes, como después de haber realizado la prueba.

Los resultados pusieron de manifiesto que los individuos que mostraron ser más competentes, antes de la prueba aseguraban que su resultado sería muy similar a la media y, a pesar de su éxito, seguían sin sentirse especialmente habilidosos. Por el lado contrario, los individuos que presentaron peor ejecución, previamente se habían mostrado muy confiados en su éxito y, a pesar de su pobre rendimiento, la experiencia no cambió su autoconcepto en dicha materia.

Explicaciones y consecuencias


De esta forma se concluye que las personas de menor habilidad, también lo son para percatarse de su habilidad, lo cual es un fuerte impedimento para generarse una motivación hacia la mejora.

Cada individuo puede ser consciente de este efecto en su vida cotidiana. Cuando una persona desconoce por completo una materia o disciplina, todo el conocimiento que le llega desde el exterior sobre la misma es comprimido y, en consecuencia, puede parecer algo mucho más sencillo de lo que es en realidad. Sin embargo, cuando alcanza el nivel de principiante puede ser consciente del enorme mundo que tiene por delante. Por lo que cuando sabemos muy poco nos sentimos más ignorantes que cuando no sabemos absolutamente nada.

Coyote
Wile E Coyote | Imagen: Warner Bros.
Además, hay que añadir que el ser humano tiene una tendencia natural a preservar su autoestima considerándose superiores a la media. Un ejemplo está en que un estudio reveló que el 90% de los conductores considera que ejecuta esta función mejor que el 50%, por lo que, como mínimo, un 40% de ellos está equivocado.

Haciendo repaso de la cita anteriormente expuesta de ambos autores, la gente no sólo tiene problema para percibir su propia incompetencia, sino también la de los demás. Por ejemplo, cuando una persona carece de conocimientos acerca de tocar un instrumento, puede contemplar a una persona ejecutando una obra sin alteraciones de tempo y una velocidad moderada y a otra interpretando otra llena de cambios de compás, velocidad, contratiempos… ect y no sería capaz de percibir la enorme diferencia de grado de habilidad que están mostrando ambos.

Antecedentes


Antes que estos autores pusieran de manifiesto la evidencia empírica de este efecto, otros tantos habían escrito sobre el mismo. Charles Bukowski, escribió “El problema del mundo es que la gente inteligente está llena de dudas, mientras que los necios están llenos de convicciones”, propuso el escritor alemán.

También quedó evidente la creencia de este efecto por Bertand Rusell, cuando formuló la siguiente frase: “Uno de los dramas de nuestro tiempo está en que aquellos que sienten que tienen la razón son estúpidos y que la gente con imaginación y que comprende la realidad es la que más duda y más insegura se siente”, aseguró el premio nobel británico.

Bukowski
Imagen tomada de: Genial.Guru.

Posteriormente, el autor de novelas de ciencia ficción, Gregory Bendford, en su novela Cronoespionaje, formula una frase que actualmente se conoce como la “Ley de la Controversia de Bendford”: “La pasión asociada a una discusión es inversamente proporcional a la cantidad de información real disponible”, de esta forma explicaba que las personas que debaten con mayor convencimiento, son las que menos idea tienen del tema de debate.

Otro ilustre del mundo de las ciencias, cómo fue Charles Darwin, también hizo referencia a este efecto: “La ignorancia frecuentemente proporciona mayor confianza que el conocimiento”, aseguró.
El cómico canadiense David Rakoff también percibió este fenómeno social, denominándolo como el "Síndrome de Wille E. Coyote", el popular personaje de dibujos animados de Warner Bros que continuamente está tratando de cazar un correcaminos, sin cejar en su empeño a pesar de que sus planes siempre salgan mal.