lunes, 5 de diciembre de 2016

Disonancia Cognitiva. Por qué tropezamos dos veces en la misma piedra

La Disonancia Cognitiva es un fenómeno mental que sucede cuando se percibe una incongruencia con respecto a un esquema mental. Este esquema puede ser referido a la propia personalidad, la de otra persona, o a la forma en el que se contempla el mundo.

Este concepto fue formulado por Leon Festinger en 1957 en su artículo “Teoría de la Disonancia Cognitiva”. Según el psicólogo social norteamericano, cuando nos enfrentamos a esta incongruencia, surge una sensación de malestar psicológico que sólo será resuelta cuando se le da una explicación racional.

Dilbert. Disonancia Cognitiva.
Viñeras pertenecientes a las tiras cómicas "Dilbert", creadas por Scott Adams en 1989.

Dicha explicación puede ser de carácter circunstancial y, en consecuencia, mantener el esquema inalterado, o, por el contrario, puede resolverse la disonancia cognitiva a través de una modificación radical del esquema.

Otra característica importante es que esa explicación que ayuda a reducir este efecto mental, no tiene por qué ser objetivamente cierta. El sujeto no necesita comprobar la bondad de su teoría, simplemente que le parezca racionalmente plausible para así integrarla.

¿Por qué existe la Disonancia Cognitiva?


El cerebro humano no dispone de la capacidad suficiente para almacenar toda la información objetiva a la hora de almacenar o analizar un determinado esquema. Es por ello que emplea una serie de estrategias que se denominan “heurísticos”.

Leon Festinger
Leon Festinger
Un heurístico es un “atajo mental” que se emplea para llegar a una conclusión lógica y racional de un problema, sin necesidad de analizar todos los elementos del mismo, ahorrando así tiempo y energía.

La enorme pega del empleo de heurísticos es que, como se ha mencionado anteriormente, que esa conclusión no tiene por qué ser objetivamente cierta.

De esta forma, el esquema mental acerca de cómo somos, cómo son las personas que conocemos o cómo funciona el mundo que nos rodea, son generados a través de estos heurísticos y, cuando tenemos que enfrentarnos a una disonancia cognitiva, también la resolvemos gracias a los mismos.

De hecho, la mera existencia del fenómeno mental podría ser también causado por esta limitación de almacenamiento y capacidad de análisis del cerebro. Cuando a este le llega información que debería incorporar a un esquema, puede verse sobresaturado y por ello tiende a rechazarla, para ello necesita racionalizar la manera de obviarla.

Ejemplos de Disonancia Cognitiva


Este es un fenómeno que se produce a diario. Un ejemplo podría ser el de una persona que se considere a sí misma “altruista”. Un buen día, otra persona le pide un favor y al no apetecerle hacérselo en ese momento se lo niega. Acto seguido, su mente detectará una incongruencia entre se esquema mental y lo que ha sucedido y, para tratar de resolver ese conflicto trata de buscarle una explicación racional.

Una de esas posibles explicaciones sería “Yo soy una persona altruista, pero esta persona me quiere tomar por tonta y yo, además de altruista, soy una persona que no se deja mangonear”. Otra podría ser: “Yo soy una persona altruista, pero si le hago este favor a esta persona, jamás aprenderá a hacerlo por sí mismo y la decisión que he tomado era, en realidad, la más altruista”. Con cualquiera de esas dos explicaciones, el esquema no sólo permanece invariable, sino además fortalecido, por lo que pueden incluso sentar un precedente para que en un futuro se adopte la misma actitud sin que ello cambie el esquema.



 Lo curioso de esto es que esas circunstancias, “a lo mejor me quiere tomar por tonto” o  “es más útil para él que no se lo haga”, que pueden (o no) ser objetivamente ciertas, no se habían valorado hasta el momento en el que se trató de darle una explicación a su decisión. No obstante, se decide que estas son los que los han motivado.

En el caso de que estas explicaciones que ayudarían a mantener el esquema no logren convencer al sujeto, la mente procedería a aceptar que el esquema debe de ser modificado: “Vale, en realidad no soy una persona altruista”.

El ser humano tiene una tendencia natural a comportarseconforme a su imagen acerca de si mismo, por lo que este cambio provocará un cambio en su patrón comportamental en dicho aspecto desde ese momento.


Implicaciones de la Disonancia cognitiva


Cómo se ha visto en la anterior viñeta, alguien conocedor de este proceso podría ser capaz de emplear técnicas de sugestión para guiar la actitud de una persona.

También destacar que la forma en la que se resuelve la disonancia cognitiva varía dependiendo del patrón de personalidad. Una persona con un síndrome depresivo tenderá a resolver sus disonancias cognitivas de una forma en que se mantenga su pobre percepción de si mismo. Por ejemplo, cuando una persona alabe una de sus habilidades, probablemente lo atribuya a qué esa persona sólo quiere ser amable. Por otro lado, si, como un hecho aislado, un día tira sin querer un vaso al suelo, esto lo achacará a ser una persona extremadamente patosa, concepto que se verá reforzado por dicha experiencia.

Por el lado contrario, una persona con el Síndrome de Pollyanna (tendencia al optimismo), resuelve sus disonancias cognitivas yéndose al lado contrario. Cuando una persona le hace un comentario hiriente, puede atribuirlo a qué simplemente estaba intentando hacerse el gracioso, mientras que al ganar en un juego de mera probabilidad, seguramente lo atribuya a su propia habilidad.

Disonancia Cognitiva
A la izquierda "verdades incómodas" y a la derecha "mentiras reconfortantes" | Imagen tomada de Wheel of Persuasion.

El empleo de heurísticos y el empleo de la disonancia cognitiva es un tema particularmente delicado durante la infancia. Cuando un niño hace alguna travesura y sus padres le dicen “Eres malo”, el pequeño adoptará esa información como verdadera (puesto que no dispone de recursos para contradecirla) y la incorporará a su autoconcepto, por lo que desde ese momento tenderá a comportarse conforme a dicho esquema. Por ello es mucho más recomendable aportar un feedback del estilo de “eso no se hace”. Como ejemplo de esto, se observa que a estas edades los niños incorporan a su concepto del mundo cualquier información que le aporten los adultos sin ponerlos en evidencia, tales como creencias religiosas o leyendas tales como los reyes magos o el ratoncito Pérez.

Ahora bien ¿Esto quiere decir que la Disonancia Cognitiva es algo perjudicial? No necesariamente, ya que nos ayuda a reducir el estrés y no atascarse en circunstancias diarias que, seguramente, no lo merezcan. No obstante es importante aprender a identificarla para poder reaccionar ante ella y no dejar que conduzca a cometer los mismos errores una y otra vez.