jueves, 10 de noviembre de 2016

"¿¡Por qué nadie me cree cuando les digo que estoy muerto!?" Así es el Síndrome de Cotard

En 1880, el neurólogo francés Jules Cotard dio a conocer el caso del paciente más particular al que había tratado. Esta mujer de 43 años de edad, a la que apodó “Madmaselle X” para preservar su anonimato, aseguraba carecer de cerebro, órganos internos o tan siquiera alma. Básicamente, informaba que su ser se componía únicamente de huesos y de una piel en pleno proceso de descomposición. Era una muerta viviente.

Esta mujer, que aseguraba con certeza que no existía ni Dios ni el diablo, mantenía que no necesitaba alimentarse para seguir en pie y que la única forma de impedir que su cuerpo, ya fallecido, se mantuviera así por el resto de la eternidad, sería incinerarla.

Síndrome de Cotard
Imagen tomada de: ¿Sabías qué...?
Desde entonces, a las personas que tienen la idea delirante de haber fallecido se les diagnostica con lo que se conoce como “Síndrome de Cotard”, el cual también es conocido como “Trastorno Nihilista”.

En el caso anteriormente expuesto, la paciente aseguraba haber alcanzado la “inmortalidad” tras esa muerte, pero otros pacientes adquieren un comportamiento completamente vegetativo, debido al convencimiento de estar muerto. Como anécdota curiosa, en 2004, Laureys y Zeman describieron el caso de un paciente con Síndrome de Cotard, Graham, que marchó hasta el cementerio por su propio pie con la idea de permanecer allí porque, según sus palabras: “Sentía que debía de estar allí”.

Esta gente suele presentar igualmente una serie de alucinaciones que le ayudan a confirmar sus temores, como estar oliendo continuamente a putrefacción o sentir gusanos recorriendo sus entrañas.

El trastorno rara vez se presenta de forma aislada, sino que es comórbido con trastornos del estado de ánimo, como la depresión, o se presenta conjuntamente a enfermedades neurodegenerativas como pueden ser la esquizofrenia o el parkinson.

No confundir con…


Se ha especulado con que sea un tipo de “despersonalización”. En ese tipo de trastornos, el paciente, durante algunos episodios, tiene la sensación de estar fuera de su propio cuerpo, llegándose a verse a ellos mismos en tercera persona (como si estuvieran en el cuerpo de otra persona y esta le estuviera mirando). Sin embargo, la idea genuina de haber fallecido distingue el Síndrome de Cotard de este trastorno disociativo.

Síndrome de Cotard
Imagen tomada de: Youtube.

Los pacientes con Cotard aseguran que algunos de sus órganos internos han dejado de funcionar o no deberían estar allí, lo mismo que puede suceder con los externos. De hecho, además de intentos de suicidio, algunos de los afectados han llegado a la automutilación de dichos segmentos corporales. Sin embargo, hay muchos motivos para distinguir este síndrome del Trastorno de Identidad de la Integridad Corporal, ya que este último es mucho más específico, no correlaciona con enfermedades mentales y, una vez que el sujeto se ha librado del “miembro fantasma” su obsesión concluye.

También ha de descartarse que el sujeto esté fingiendo los síntomas como parte de un Trastorno Facticio o Síndrome de Munchausen. En estos trastornos, los pacientes tienden a fingir (o autoinducirse) una enfermedad con el propósito obsesivo de ser hospitalizados. Sin embargo, las personas con Trastorno Nihilista suelen rechazar ser tratados ya que "es inútil" porque ya están muertos.

Tipos


Durante mucho tiempo, no se consideró que este síndrome fuese un fenómeno aislado, pero en 1995, tras un análisis retrospectivo de cerca de un centenar de caso, se realizó por fin una clasificación clínica de esta enfermedad en la que se distinguían tres tipos distintos:

·         Depresión Psicótica: caracterizada por una ansiedad generalizada, delirios melancólicos de culpa y alucinaciones.
·         Síndrome de Cortard Tipo I: relacionado con delirios hipocondríacos y nihilistas.
·         Síndrome de Cortard Tipo II: dónde volvemos a encontrar ansiedad generalizada y alucinaciones auditivas, así como delirios nihilistas, pero además un cuadro depresivo e idealizaciones suicidas.

Es común en este tipo de pacientes el negar su propia existencia y además tienden a aislarse socialmente.

Causas y tratamiento


En la fecha de la firma del presente artículo se desconoce las causas del Síndrome de Cotard. Uno de los aspectos más intrigantes sobre el mismo es que acostumbra a aparecer de forma repentina. Esto quiere decir que un buen día la persona se despierta con el convencimiento de haber fallecido, aunque lo más común es que los pacientes hayan tenido previamente intentos fallidos de suicidio.

Síndrome de Cotard
Imagen tomada de: beevoz
Por ejemplo, en 2013, los doctores Castrillón y Gutiérrez describieron el caso de una mujer de 48 años que había sufrido distintos episodios depresivos e intentos de suicidio. Esta mujer aseguró lo siguiente: “El 20 de febrero vi que salía un humo por mi boca, al día siguiente me miré al espejo y mis ojos habían cambiado, no tenían vida. Me di cuenta que ese humo que salía por mi boca era mi alma saliendo de mi cuerpo”.

En el caso anteriormente citado  de Laureys y Zeman, Graham había intentado suicidarse electrocutándose en la bañera y, a partir de entonces,  quedó completamente convencido de que él en realidad había fallecido en aquel episodio.

De hecho, este caso supuso un paso muy importante a la hora de tratar de conocer las causas de este trastorno. Zeman y Laureys sometieron al paciente a una Tomografía por Emisión de Positrones (TEP) la cual reveló que la actividad metabólica de su actividad cerebral era similar a la de una persona en estado vegetativo o anestesiada. Esta región juega un papel muy importante en la “autoconciencia” de una persona.

En otros casos, también se ha encontrado una actividad anormal en la vía mesolímbica, encargadas del procesamiento de los estímulos (lo cual explicaría las alucinaciones) y de las emociones (explicando así el nihilismo y la depresión).

Graham fue sometido a un tratamiento a base de antipsicóticos y antidepresivos, acompañado de terapia de reestructuración cognitiva y, a día de hoy, sus síntomas están completamente controlados, aunque el mismo paciente asegurar tener algunos días “difíciles”.