miércoles, 16 de noviembre de 2016

Diferencias y similitudes entre miedo, fobia y ansiedad

Miedo, fobia y ansiedad son términos que están a la orden del día y muy comúnmente empleados en conversaciones coloquiales. No obstante, son términos que pueden ser confundidos fácilmente debido a sus similitudes. A lo largo del siguiente artículo se van a definir todos estos términos, haciendo especial hincapié en sus distinciones.

Miedo
La expresión facial del miedo es universal
 y reconocible en todas las culturas.
Aunque todos ellos se puedan atribuir como un aspecto negativo, debido a que generan una experiencia desagradable en la persona, cabe destacar que el miedo es una conducta adaptativa, orientada a la supervivencia de la especie. La sensación de malestar que se experimenta durante dicha experiencia motiva para tratar de escapar de una situación amenazante y la activación fisiológica que se produce ayuda a que esto se pueda hacer con mayor efectividad.

El problema sobrevino cuando el ser humano realizó el paso de vivir en un ambiente salvaje a vivir en las ciudades. La especie humana se originó en un ecosistema en el que era una de las especies más débiles. En consecuencia, el miedo era un gran mecanismo de supervivencia y, debido a la selección natural, solo aquellos individuos más cobardes que, instintivamente conseguían eludir los estímulos más amenazantes, sobrevivían el tiempo suficiente como para obtener descendencia.

Sin embargo, ahora el ser humano vive muy alejado de esos peligros, pues su reclusión en las ciudades le hace estar continuamente resguardado de esos depredadores naturales. La pega es que esta transición se ha hecho a demasiada velocidad y su organismo no se ha adaptado todavía. Para que un organismo evolucione hacen falta millones de años, mientras que el ser humano ha pasado de la selva a la ciudad en unos cuantos cientos de miles. En consecuencia, a día de hoy seguimos teniendo un organismo diseñado parasobrevivir en un ambiente muy distinto al que habitamos.

Esto se traduce a que el ser humano está programado para sentirse amenazado, a pesar de que vive en un ambiente objetivamente seguro. Lo cual ha provocado en que comúnmente se vivencie la experiencia de miedo en un entorno que objetivamente no es amenazante. En esos momentos, deja de considerarse como un aspecto “adaptativo” y de ahí se originan la “ansiedad” y la “fobia”.

Miedo


A pesar de que en el apartado anterior se ha explicado en términos generales, tanto los instigadores, como la sintomatología, aquí se tratará de ser algo más específicos.

El miedo es una de las seis emociones primarias (junto a la alegría, tristeza, ira, sorpresa y asco).  Esto quiere decir que es una emoción universal que acostumbra a presentarse en todas las culturas de la misma manera.

En definitiva, se considera “miedo” al conjunto de sensaciones fisiológicas desagradables que se experimentan al verse inmerso en una situación objetivamente amenazante.

Miedo
La dilatación pupilar es una de las manifestaciones
 de la respuesta de miedo.
Entre las manifestaciones fisiológicas más comunes se encuentran:

  • Aceleración del ritmo cardiaco.
  • Alteración del ritmo respiratorio.
  • Temblores.
  • Sudoración excesiva.
  • Erización del bello capilar.
  • Dilatación pupilar.
  • Nauseas.

Algunos de estos síntomas, como la aceleración del ritmo cardiaco, nos pueden ayudar a escapar a mayor velocidad que en circunstancias normales. Otros como las nauseas pueden provocar repulsa por parte del depredador, quien puede retirarse al considerarnos un espécimen enfermo y todos ellos nos informan que estamos ante una amenaza y tenemos que escapar de ella.

Sin embargo, hay situaciones en las que se pueden experimentar las mismas manifestaciones fisiológicas del miedo ante estímulos objetivamente inocuos, como sucede en las fobias o incluso sin que haya estímulo alguno presente, como en la ansiedad.

Fobia


La fobia es el producto de un aprendizaje por condicionamiento en el que un estímulo inicialmente neutro termina suscitando las mismas respuestas fisiológicas que el miedo. Por ejemplo. Una persona se queda atrapada en un ascensor durante un larguísimo periodo de tiempo y vive una experiencia muy desagradable. A partir de entonces, el mero hecho de contemplar un ascensor, o pensar en subirse a uno le ocasiona automáticamente la manifestación de las respuestas fisiológicas antes expuestas.

Fobia, miedo y ansiedad
En un alto porcentaje, el resto de las especies  animales también tienen la respuesta adaptativa del miedo y algunos de ellos, son susceptibles también de desarrollar fobias.

Se considera que absolutamente cualquier estímulo es susceptiblede convertirse en un estímulo fóbico, a pesar de que, dependiendo de su naturaleza, unos son más propensos que otros.

A través de diversas terapias conductuales, la fobia puede llegar a ser extinguida.

Ansiedad


A diferencia de lo que sucede en con el miedo y la fobia, la característica principal de la ansiedad es que estas manifestaciones fisiológicas se presentan sin que el estímulo “amenazante” esté presente en ese momento.

Se podría considerar la ansiedad como un “miedo anticipatorio”, ya que se ocasiona cuando el sujeto piensa en una situación futura que considera amenazante, independientemente de que su probabilidad de ocurrencia sea, o no, objetiva.  Un niño que continuamente sufre acoso escolar, estando en su casa, puede sufrir ansiedad ante la idea de que al día siguiente tendrá que volver al colegio y, seguramente, volverá a vivir las mismas experiencias, sintiéndose completamente indefenso para evitar que sea predicción se cumpla. Por otro lado, una persona con un problema de dependencia emocional, puede sufrir ansiedad ante la idea repetida de que su pareja va anunciarle que le abandona, a pesar de que nada le haya dado objetivamente pie a esa idea.

Tener ansiedad es algo relativamente común.  La Asociación Española de Psiquiatría estima que, aproximadamente un 10% de la población sufre un ataque de ansiedad, al menos una vez a lo largo de su vida. No obstante, hay personas con una predisposición genética a vivir esta experiencia con mucha mayor asiduidad, ante lo cual se diagnostica un “Trastorno de Ansiedad Generalizada”.  La exposición continuada a situaciones estresantes, la vivencia de un hecho particularmente traumático, o el abuso de determinadas sustancias, como anfetaminas o estupefacientes, también pueden provocar dicho trastorno.

Ansiedad
En resumidas cuentas, la ansiedad es el resultado de "calentarse demasiado la cabeza".
El Trastorno de Ansiedad Generalizada no tiene cura, pero al paciente se le puede instruir acerca de qué hábitos de vida adoptar para que estos ataques aparezcan con la menor asiduidad posible y que cuando ocurran, sea capaz de manejar sus efectos para que sean lo menos perjudiciales posible.


Uno de los grandes peligros de la ansiedad es que, al no estar el estímulo presente, no se puede “escapar” de él en ese preciso instante, por lo que no se produciría una disminución de la reducción de los síntomas, lo cual puede derivar en la aparición de trastornos físicos o psicológicos. Es por ello que la prevención y la instrucción hacia el manejo de los síntomas adquiere una tremenda importancia.