jueves, 24 de noviembre de 2016

Importa más cómo se dice que lo que se dice. Así funciona el "Efecto Fox"

El Efecto Fox es uno de los fenómenos más importantes acerca de la influencia social y la sugestión. Según el mismo, a la hora de convencer a una persona acerca de una determinada información, adquiere mucho más valor la autoridad que se le confiere al interlocutor, así como el convencimiento con el que transfiere su discurso, que la veracidad del mismo o la fuerza de sus argumentos.

Michael Fox.
Esto se puso en evidencia en 1972, cuando el Profesor Myron Fox, doctor en medicina por la prestigiosa universidad “Albert Einstein” de Nueva York, dio, en la Universidad de California tres sesiones de su conferencia titulada: “Aplicaciones de la teoría matemáticas de juegos a la educación física”.

Las tres sesiones contaron con un lleno del aforo que congregó a prestigiosos profesionales de la medicina, psicología, trabajo social, pedagogía y otras disciplinas…. Todos ellos estallaron en aplausos al terminar la charla, que había incluido un apartado de ruegos y preguntas y, al terminar, se les pasó a los asistentes un test en el que debían de contestar a distintas cuestiones acerca de su opinión subjetivo acerca de la intervención del Dr.Fox.

Resultados de la encuesta que se le pasó a los asistentes al evento.

En la imagen arriba expuesta, se refleja las respuestas de los asistentes a la charla. A todas ellas había que responder con un simple "sí" o "no" y las preguntas eran:

  1. ¿Ha ido más allá de lo obvio?
  2. ¿Parecía el interlocutor intresado en el tema que versaba la charla?
  3. ¿Ha aportado suficientes ejemplos para clarificar su punto de vista?
  4. ¿Ha presentado su material de una forma bien organizada?
  5. ¿Ha estimulado su pensamiento?
  6. ¿Ha expuesto el material de una forma interesante?
  7. ¿Había leído con anterioridad alguna de las publicaciones anteriores del ponente?
  8. Espeficique alguna otra característica importante de esta presentación.
Cómo puede verse, más allá del anecdótico hecho de que en uno de los grupos el 9% asegurase haber leído algo escrito por el Dr.Fox, hubo un enorme consenso acerca de que el ponente transmitía una gran pasión acerca del tema del que versaba la charla, que la exposición había sido correcta, que había logrado captar la atención de la audiencia  


Todo bien, excepto por el hecho de que el profesor Myron Fox en realidad no existe. Se trataba de un actor llamado Michael Fox, que había sido contratado por los doctores Jhon Ware y Donald Naftulin, así como por el psicólogo Frank Donnelly, quienes le habían redactado el discurso que había dado, el cual era un enorme galimatías de incoherencias, que el actor se había estado preparando los meses anteriores para exponerlo con la mayor energía posible.

Otro ejemplo


El de Ware y colaboradores no es el único ejemplo de este fenómeno. Posteriormente el físico Alan Sokal envió a la prestigiosa revista “Social Text”, un artículo titulado “Transgredir las fronteras: hacia una hermenéuticatransformadora de la gravedad cuántica”, tan incoherente como podía ser el propio discurso de Fox.

Alan Sokal | Imagen tomada de: Skeptic.com

Nuevamente, antes de que el autor desvelase la auténtica finalidad del artículo, distintas personalidades del mundo de la ciencia habían aplaudido su contenido.

¿Cómo es esto posible?


Michael Fox reconoció posteriormente que no tenía ninguna fe en que el experimento fuese a dar esos resultados. Estaba completamente convencido de que algunos de los profesionales que se hallaban en la sala le desesmascaría a lo largo de la sesión. Más aún cuando él había aparecido como segundario en algunas series de éxito como fue el caso de “Colombo” o “Batman”. Como anécdota, tomándose un café antes de marchar hacia la conferencia, en la cafetería de la facultad se le acercaron dos mujeres a preguntarle si era actor.



Aun así, como se ha expuesto anteriormente , todo el mundo cayó en la trampa ¿Cómo es posible?  
El cerebro humano no tiene capacidad de analizar todos los aspectos de cada información que nos llega a diario antes de decidir si puede ser o no veraz. Es por ello que emplea una serie de “atajos” que se denominan “heurísticos”, que les permite llegar a una conclusión con menor esfuerzo y mayor brevedad, aunque con un mayor margen de error.

Michael Fox ensaynado su discurso con los experimentadores.
Uno de estos heurísticos consiste en valorar la autoridad que se le confiere a la persona que nos expone ese argumento. Por ejemplo, cuando estamos enfermos y el médico nos receta un medicamento, no tenemos la posibilidad de documentarnos acerca de los compuestos químicos de dicho medicamento y las características de nuestros síntomas para determinar si ha hecho un diagnóstico adecuado y tomamos la determinación de dar por sentado que sabe de lo que habla y ponemos nuestra vida en sus manos.

Otro de los aspectos que se valora es la convicción que transmite el interlocutor a la hora de realizar el discurso. Cuando una persona no mira a los ojos, titubea a la hora de hablar o hace pausas demasiado largas entre frase y frase, da la sensación de estar inventándose el contenido de su discurso. Sin embargo, cuando alguien habla con un discurso fluido, un ritmo de habla constante y con gran seguridad en si mismo, da la sensación de estar transmitiendo algo real.

En el caso del Doctor Fox, en el cartel del evento se citaba un enorme y prestigioso currículum que le situaba como una eminencia. Su discurso fue expuesto con gran energía y convencimiento y además la charla versaba acerca de un tema ambiguo que todos los asistentes desconocían.

Consecuencias


Los autores de este experimento, a la vista de los resultados, llegaron a exponer que los actores, debidamente instruidos, deberían reemplazar a los profesores convencionales, ya que los alumnos aceptarían con mayor sumisión esa información veraz que se les estaba transmitiendo. Esta idea no fue bien acogida por la comunidad pedagógica, pero si que quedó registrado que un buen docente no sólo tiene que conocer la materia, sino también adquirir habilidades de buen comunicador para que sus exposiciones sean aceptadas por el alumnado.

En la película "El Club de los Poetas Muertos" (Peter Weir, 1989), se expone la importancia
 de la actitud del maestro para captar a sus alumnos. | Imagen tomada de: fotogramas.


Por supuesto, este efecto se ha llevado más allá del campo de la educación.  A los comerciales se les instruye en estas técnicas para que sean capaces de convencer al posible cliente de la bondad del producto y de inducirle la necesidad de adquirirlo.


Por descontado, también se aplica en política. El portavoz de un grupo político ha de ser una persona con gran habilidad para exponer las ideas de su partido y pedir el voto, aunque no sea la persona mejor preparada del grupo en otros aspectos.