sábado, 19 de noviembre de 2016

Diferencia entre psicosis y neurosis

Los trastornos mentales son diferenciados en su tipología dependiendo de si se fundamentan en una base fisiológica o mental.

Se entiende como "enfermedad mental" a cualquier alteración cognitiva o comportamental que afecte al correcto funcionamiento de los procesos psicológicos básicos, suponiendo así un impedimento para el sujeto a la hora de lleva a cabo su día a día o llevándole al punto en el que pueda ser objetivamente peligroso para él mismo o las personas de su alrededor.

Actualmente su denominación está siendo reemplazada por el de "trastorno mental", ya que algunos teóricos defienden que no existe una "enfermedad" en el propio sentido de la palabra, sino un malfuncionamiento de un proceso determinado. En el presente artículo se alternarán indistintamente ambos términos.

En el amplio abanico de las enfermedades mentales categorizadas en la actualidad existen dos grandes grupos:

  • Psicosis: en la que existe una alteración en la percepción de la realidad.
  • Neurosis: en el que la realidad es percibida tal cual, pero es la interpretación que se le da a la misma lo que genera el trastorno.

Seguramente esto se entiende mejor poniendo un ejemplo de cada uno. Una esquizofrenia se considera una psicosis porque el sujeto llega a percibir estimulación que no existe (alucinación), por ejemplo oir una voz cuando no ha hablado nadie. También se consideraría psicosis el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas, en el que el sujeto percibe un estímulo existente con unas propiedades diferente a las reales (delirio), por ejemplo percibir sus propias manos a tres veces su tamaño real.

En la neurosis, sin embargo, toda la estimulación que llega hasta el cerebro es real y no ha sido alterada por el proceso perceptivo. Un tipo de neurosis es el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Pongamos como ejemplo un paciente que muestre la tendencia de lavarse las manos cinco veces tanto antes, como después de cada comida. En dicho caso, el sujeto acostumbra a ser consciente de lo "absurdo" de su conducta. Sin emgargo, la sigue manteniendo con el objetivo de eliminar el elevado nivel de ansiedad que le genera evitar la conducta, lo cual supone un enorme problema en su vida cotidiana y su relación con los demás.

A grandes rasgos, y aunque habría mucho que matizar, esta sería la principal diferencia entre la Psicología clínica y la Psiquiatría, ya que la primera se encarga de la neurosis y la segunda de la psicosis.


¿Conciencia del trastorno?



Comúnmente se suele leer que una forma de distinguir la psicosis de la neurosis consiste en que el neurótico es consciente de sus trastorno, mientras que el psicótico no. Esta idea está bien fundamentada, sobretodo en cuanto al origen de cada tipo de trastorno. Comúnmente, la psicosis afecta a todos los sentidos de la vida psíquica. Una persona que sufra alucionaciones las experimentará como algo real y será algo que le ocurra en cualquier momento del día y ante cualquier situación (aunque el estado de ánimo y el nivel de estrés puedan ser buenos predictores del momento de la aparición), lo cual viene a decir que una persona psicótica que viviera solo en una isla desierta y no tuviera otras personas para desmentir que esa estimulación es real, jamás podría ser capaz de ser consciente de que no lo es.



Por otra parte, un neurótico adquiere de manera inconsciente un hábito atípico, pero tiene a su alcance tanto su experiencia previa, como los modelos a su alrededor para ser consciente de que esto es así. Su percepción de la realidad está intacta y por ello son capaces de reconocerlo. Una persona con TOC, incluso recluido en una isla desierta, podría ser capaz de darse cuenta de que la ansiedad que le genera no realizar un determinado ritual no es algo racional.

No obstante, este tipo de distinción al que estamos haciendo referencia puede llegar a ser confuso y erróneo. Un neurótico puede llegar, como mecanismo de autodefensa, a racionalizar su enfermedad, terminando de convencerse de que no le pasa nada malo, de la misma forma que un psicótico, a través de la ayuda de las personas de su entorno y profesionales, puede tomar conciencia de su trastorno. En esos casos, ni el neurótico deja de ser neurótico, ni el psicótico deja de ser psicótico.

Tipos de psicosis



Existen dos ejes para categorizar las psicosis. La primera de ellas es según su sintomatología. A continuación se menciona su tipología y síntomas más representativos:

  • Psicosis paranoide:
    • Proyecciones paranoides: preocupación por ideas delirantes, como estar convencidos de ser perseguidos o de que una fuerza superior está controlando sus actos.
    • Actidud beligrante hostil: exagerada diferencia u hostilidad hacia otras personas. Tendencia a la victimalización y a culpar a los demás de sus desdichas.
    • Grandiosidad expansiva: tendencia a exhibir una actitud de superioridad, escuchar voces de alabanza y creencia de ser una persona reconocida y/o con una misión divina.
  • Psicosis desorganizada/excitada:
    • Desorganización conceptual: tendencia a dar respuestas incoherentes o irrelevantes e incapacidad para seguir el hilo de una conversación.
    • Desorientazión: se entiende como la pérdida de conciencia acerca del lugar o el momento (año, estación...) en el que se encuentra actualmente.
    • Excitación: falta de inhibición a la hora de expresar los propios sentimientos, sobredramatización de sus propias emociones y, frecuentemente, discurso excesivamente rápido y conducta intranquila.
  • Psicosis depresiva:
    • Retraso psicomotor: actividad motora y mental inusualmente lenta.
    • Apatía: enorme dificultad para sentir felicidad o motivarse por un objetivo.
    • Autocastigo con ansiedad y culpa: tendencia a culparse a si mismo por las desgracias propias y ajenas y un pobre pronóstico de su futuro.

Existe además una serie de síntomas común a estos tres tipos:

  • Distorsiones perceptivas: entendidas como las alucionaciones y delirios anteriormente mencionados.
  • Alteraciones psicomotoras: convulsiones o rigidez involuntaria de distintas partes de su cuerpo.

Cabe destacar que los tipos mencionados no conforman en si un criterio diagnóstico, solo sirven de clasificación para distintos patrones que suelen seguir las personas afectadas por trastornos psicóticos.



Además de esta tipología, las psicosis también se pueden distinguir dependiendo al origen de la misma de la siguiente forma:

  • Trastornos Orgánicos Mentales: aquellos derivados de una lesión física o una apoplejía.
  • Trastornos Funcionales: en los que no hay ninguna causa física para explicar la existencia del trastorno. Estos últimos se dividen en tres grupos:
    • Trastornos afectivos: que se basan en la incapacidad para controlar el estado de ánimo, como sucede en la depresión o el trastorno de ansiedad generalizada.
    • Trastornos paranoides: dónde se presenta un patrón permanente de desconfianza y recelos hacia las demás personas.
    • Trastornos esquizofrénicos: alteración excesiva de la representación de la realidad.

Por supuesto, ni el primer eje y el segundo no son excluyentes entre sí, de la misma forma que sus componentes no lo son entre ellos mismos.


Tipos de neurosis



Las neurosis se dividen en cuatro grandes grupos:

  • Trastornos por ansiedad: la ansiedad consiste en una respuesta fisiológica idéntica a la del miedo (aceleración del ritmo cardíaco, temblores, problemas de respiración...), con la diferencia de que no hay ningún estímulo presente que objetivamente pueda producir dicho temor. Una persona puede sufrir un ataque de ansiedad de manera aislada, pero cuando acostumbra a presentarlo de forma continuada, se dice que padece un trastorno de ansiedad. El tipo de trastorno de ansiedad más reconocido es la fobia, dónde, a través de un condicionamiento, un estímulo objetivamente inocuo es asociado a una experiencia negativa y, por ello, la presencia del mismo genera el mencionado ataque de ansiedad.
  • Trastornos somatoformes: en los que los pacientes sienten genuinamente una determinada molestia física, aunque no hay ninguna razón objetiva para que esto se produzca (por ejemplo, sentir el brazo hinchado cuando este está perfectamente normal).
  • Trastornos disociativos: se manifiestan en fallos a la hora de llevar a cabo un determinado proceso cognitivo (memoria, conciencia de si mismo, la propia identidad...).
  • Trastornos afectivos: efectivamente, aquí volvemos a repetir este tipo. Un trastorno afectivo, como puede ser la depresión, puede ser producto tanto de los efectos de la psicosis, como de la neurosis.
Cabe recordar que los factores de riesgo parapadecer una enfermedad mental, de cualquiera de estos dos tipos son muy numerosas y pueden llegar por vías muy distintas.


Por último que lo expuesto en el presente artículo no termina de ser una categorización rigurosa de todos los tipos de enfermedad mental, ya que en cada uno de ellos puede abrirse un gran número de subtipos. Para conocer mucho más en profundidad la categorización de estos trastornos existen dos grandes manuales diagnósticos, el DSM-V, editado por la Asoaciación Estaunidense de Psiquiatría y el CIE-11, elaborado por la Organización Mundial de la Salud.