jueves, 17 de noviembre de 2016

Así se manipula a las masas. Los Once Principios de la Propaganda de Goebbels

Desde la llegada de Hitler al poder, estos principios de propaganda política son empleados por todos los grupos políticos, de distintas ideologías, para condicionar la voluntad del votante.

Joshep Goebbels es, sin lugar a duda, una de las figuras más importantes de la historia de la política. Fue uno de los artífices de la campaña electoral que llevó Adolf Hitler al poder , y una vez que esto sucedió, fue el encargado de dirigir el Ministerio de Educación Popular y Propaganda.
Joshep Goebbels
Joshep Goebbels

Goebbels se encargó de erradicar cualquier tipo de medio de comunicación privado, debiendo todo lo publicado, no solo en prensa, sino también en cine, literatura, radio o teatro, pasar por el visto bueno de su ministerio.

Su legado más importante fue “Los once principios de la propaganda”, un decálogo acerca de cómo condicionar a la opinión pública a tu favor.

Los 11 principios de la propaganda


Se entiende como propaganda cualquier forma de comunicación orientada en influir sobre la actitud de una determinada comunidad.

Para cumplir este objetivo, Goebbels propuso estos once principios que se han de cumplir de forma exhaustiva y sin excepción:

  1. Principio de simplificación y del enemigo único:adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
  2. Principio del método de contagio; reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
  3. Principio de la transposición: cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.
  4. Principio de la exageración y desfiguración: convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
  5. Principio de la vulgarización: toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.
  6. Principio de orquestación: la propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: "Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad".
  7. Principio de renovación: hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
  8. Principio de la verosimilitud: construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias.
  9. Principio de la silenciación: acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
  10. Principio de la transfusión: por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
  11. Principio de la unanimidad: llegar a convencer a mucha gente de que piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad.

Como puede apreciarse, es fácil caer en la cuenta de que en distintos países, los distintos grupos políticos, independientemente de su ideología, siguen aplicando estas ideas tal y cómo fueron expuestas por su autor.



Uno de las máximas evidencias de la puesta en práctica de los conceptos de Goebbels es el bipartidismo. Un grupo político de derechas tiende a incidir reiterativamente en el concepto de que no existen distintos “grados de izquiedas” y que todas las personas catalogadas en dicha ideología defienden los mismos conceptos en el mismo grado. Por supuesto, al otro lado sucede exactamente lo mismo. En definitiva, se propaga el concepto de "o estás con nosotros, o estás en nuestra contra".

En esta dinámica, también es habitual observar como estos grupos políticos tienden a demonizar los actos de sus adversarios, tratando a la par de silenciar los suyos propios.


Por último, cabe destacar que estos principios pueden aplicarse más allá de la política. Una empresa podría emplear estos mismos métodos para ganarse a la opinión pública a la par que desacredita a la competencia.