lunes, 28 de noviembre de 2016

Cuando ves el mundo a mayor o menor tamaño. Así es el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas

El Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas, o Síndrome de Todd, es un trastorno psicótico que consiste en una tendencia, por parte de quien lo padece, a sufrir una alteración en su sistema perceptivo, con lo cual, percibe partes de su propio cuerpo (las más comunes son la cabeza y las manos), u objetos externos a un tamaño muy distinto al que es en realidad.

Alicia en el país de las maravillas
Representación del momento en el que
Alicia encuentra la pócima que le
hace encoger todo su cuerpo.
Este síndrome fue descrito por primera vez en 1952 por el psiquiatra C.W. Lippman, aunque no recibió este nombre hasta tres años después, a través de John Todd, quien se basó en la popular novela de Lewis CarolLas aventuras Alicia en el País de las Maravillas”, en la que una joven se pierde en un mundo de fantasía y, en algunos pasajes, a consecuencia de ingerir determinadas sustancias, su cuerpo se veía agrandado o encogido. Todd pensó que los pacientes de este trastorno debían de experimentar algo parecido a lo que sentía la joven Alicia tras su transformación.

Una persona aquejada del Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas, puede percibir su propia mano más grande que el resto de la totalidad de su cuerpo o un camión con el tamaño de un dedal.

La percepción errónea de las dimensiones de un estímulo se denomina “metamorfopsia”. Cuando un objeto se percibe más grande, se denomina “macropsia” y cuando se percibe más pequeño, “micropsia” o “alucinación liliputiense”.

Uno de los aspectos más importantes a destacar de este síndrome es que no consiste en una alteración del sistema visual, sino de la interpretación que realiza el cerebro de la información que este le manda. Es, además, un estado transitorio. Esto quiere decir que estas distorsiones perceptivas no se activan las 24 horas del día, sino que es un estado que se activa y desactiva, aunque lo normal es que acontezca varias veces a lo largo de un mismo día, siendo lo más habitual que los síntomas aparezcan en horario nocturno.

La percepción visual no es la única que parece afectada en este trastorno, pues también hay una fuerte correlación de generar hipersensibilidad ante estímulos auditivos y táctiles. Esto genera en el paciente fuertes paranoias y miedo a moverse.

Fotograma de una de las múltiples versiones cinematográficas de la obra de Carol.
Concretamente la dirigida por Dallas Bower en 1949.

Además de los delirios mencionados (percibir un estímulo real con unas características distorsionadas con respecto a la auténtica), también se presentan alucinaciones (percibir estímulos que objetivamente no existen). Estos individuos se ven también comúnmente desorientados.
Muchos autores destacan el carácter “benigno” de este síndrome, ya que no parece suponer un problema para la integridad del paciente y las personas a su alrededor. A pesar de los enormes sustos de las primeras apariciones de los síntomas, los pacientes se terminan acostumbrando y adaptando a los mismos. Tampoco parece ser la antesala de otro tipo de trastorno de mayor gravedad.

Causas y factores de riesgo


No parece que el género sea un factor de relevancia para padecer este trastorno, pero sí que lo es la edad, ya que normalmente se genera a lo largo de la infancia. De hecho, en algunos casos, los síntomas remiten al alcanzar la adolescencia.

Alicia en el País de las Maravillas
Las causas de este trastorno no están suficientemente claras, pero existen varias teorías de bastante peso:

  • Un exceso de actividad eléctrica en el cerebro que podría alterar el flujo sanguíneo del cerebro, lo cual podría explicar el malfuncionamiento a la hora de interpretar la estimulación que le llega desde los distintos órganos sensoriales y al tratar de orientarse.
  • También podría ser provocado por una epilepsia del lóbulo temporal, generando en el mismo unas convulsiones que provocarían sentimientos de euforia, miedo y paranoias.
  • Se ha encontrado una fuerte correlación con dolores de cabeza. Un alto porcentaje de los niños que padecen este trastorno han padecido fuertes migrañas, tumores cerebrales, además del virus Epstein-Barr.
  • En las fases más agudas del trastorno, a través de distintas técnicas neurofisiológicas, tales como la Resonancia Magnética (RM), o Electroencefalograma (EEG), se han detectado indistintamente hiperfunción e hipoperfunción en las regiones occipitales y parietales del cerebro.
  • Algunas hipótesis exponen que este trastorno puede ser activado como efecto secundario de medicamentos, como podría ser el Montelukast, fármaco para el tratamiento del asma. Así como otros tales como toripamato, antidepresivos, risperidoma, clomifeno, interleucina-2 y drogas como la marihuana, LSD, éxtasis o mescalina.  

Por supuesto, estas explicaciones no son contradictorias entre sí.

Tratamiento


La efectividad del tratamiento del Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas suele variar mucho entre distintos pacientes, viéndose influido por la posible causa del síndrome.

Alicia en el País de las Maravillas
En 1951, Disney realizó una versión animada de este cuento.

Zwijnenburg y colaboradores describieron el caso de una niña de 9 años, con epilepsia, cuyos síntomas remitieron al ser tratada con valporato y volvieron a reaparecer meses después al ser retirado el tratamiento.


En los casos de migraña, por el contrario, los síntomas parecen remitir solos con el tiempo, aunque tomar periodos largos de descanso y adoptar una dieta equilibrada parecen favorecer la remisión de los síntomas.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Heurística. Explicación científica del racismo

¿Por qué existe el racismo? Entendiendo esto como un sentimiento o comportamiento que consiste en la exacerbación del sentido racial de un grupo étnico, que suele llevar a la discriminación del mismo, distintos psicólogos sociales han tratado a lo largo de la historia tratar de darle una explicación a este fenómeno a través de sus teorías. Sin embargo, estas son insuficientes, puesto que hay que añadirle también un factor muy importante, como es el componente neurológico.  En este artículo se analizará qué es la “heurística” y qué papel juega este fenómeno mental en la formación de los prejuicios.

Un heurístico se considera como un atajo mental que se realiza inconscientemente cuando nuestra mente no tiene la capacidad de analizar todos los componentes del problema en el tiempo requerido. El ser humano se ve continuamente envuelto en una serie de dilemas en los que se ve incapaz de analizar todas las variantes y posibles soluciones, mucho menos cuando tiene que adoptar una decisión en cuestión de segundos.

Racismo
Imagen tomada de Huffinton Post
Como en muchos casos, es mucho más fácil entender este fenómeno a través de ejemplos que por la propia definición. Por ejemplo, cuando una persona está enferma acude a un médico quien, tras analizar sus síntomas, le receta un medicamento. El paciente tiene que tomar la decisión de tomar o no el medicamento, pero para tomar la decisión correcta debería adquirir los conocimientos correspondientes acerca de medicina y farmacología. Finalmente toma el atajo de confiar en el criterio de una persona de autoridad en la materia.

Esto también pasa en época de elecciones. Prácticamente nadie se ocupa en leerse y tratar de entender todos los programas electorales de los distintos partidos, además de adquirir conocimientos de sociología, política y economía y tratar de valorar el grado de sinceridad de cada uno de ellos. En lugar de eso, la costumbre es la de votar por el candidato que mayor confianza genera o al que se identifica con nuestra ideología.

¿Bueno o malo?


La pregunta ahora sería ¿Los heurísticos son mecanismos adaptativos o desadaptativos? O, expresado de una forma más coloquial ¿Es bueno o es malo?

Gerd Gigerenzer
Gerd Gigerenzer
Distintos teóricos no se han conseguido alcanzar un acuerdo acerca de esta cuestión. Gerd Gigerenzer defiende que los heurísticos tienen un gran valor adaptativo y que sin ellos el ser humano se atascaría en varios aspectos de su vida cotidiana. En contraposición, anteriormente, Daniel Kahnemann, había manifestado que lo más recomendable es tratar evitar emplear estas técnicas lo máximo posible, ya que suelen derivar a decisiones erróneas y sesgos cognitivos. Por supuesto, al tratarse de un acto subconsciente, y, por tanto, involuntario, ser capaz de renunciar a él requiere un entrenamiento y esfuerzo cognitivo.

Daniel Kahneman.
Daniel Kahneman.
La clave podría estar en el concepto de que el cerebro humano está diseñado para sobrevivir en un ambiente muy distinto en el que se desenvuelve hoy en día. En la selva, el empleo de
heurísticos podría ayudar a las personas que empezasen a correr ante un ruido sospechoso y, aunque en realidad hubiera sido algo inocuo, el hábito era tremendamente útil porque, objetivamente, vivía rodeado de peligros mortales. De la misma forma, otro mecanismo de supervivencia era percibir en un animal elementos que indicaban peligro y, de la misma forma, tratar de evitar acercarse a ellos.

No obstante, el ser humano, ha dado el paso de la selva a la ciudad en apenas unos millones de años, mientras que un organismo requiere de miles de millones para evolucionar. En consecuencia, el ser humano sigue teniendo el mismo cerebro que cuando vivía en un ambiente salvaje, no adaptado a las circunstancias de la vida en la ciudad, en el que los “peligros” son objetivamente distintos.
La gran jugarreta, en este sentido, es que en la selva, al estar rodeado de peligros constantes y, siendo además una de las especies más débiles, era necesario ser cobarde. Ahora seguimos siendo instintivamente igual de cobardes, aunque vivimos en un ambiente seguro.

Los prejuicios como consecuencia de la heurística


Aquí es cuando entra en juego el concepto de prejuicio, lo cual se define como “la opinión preconcebida de alguien”.  Cuando nos cruzamos con una persona, entran en juego los heurísticos arriba mencionados ¿Qué es lo primero que se puede observar de esa persona? Pues uno de los aspectos que resaltará con mayor prontitud es que pertenece a una determinada raza. A partir de ahí, el cerebro, inconscientemente, comienza a recuperar el concepto que se tiene de esa raza y, automáticamente, se aplica hacia esa persona.

La cosa no termina ahí. Puesto que otra consecuencia de la heurística es que el ser humano tenga una tendencia a estar continuamente “autoconfirmando”la concepción que tiene del mundo, por lo que una vez que la concepción acerca de los integrantes de una determinada raza se ha alojado en el cerebro, esta tenderá a autoprotegerse.  A consecuencia de esto, el individuo tratará de buscar argumentos objetivos que confirmen su prejuicio y a descartar o buscar una explicación alternativa a aquellos que los desmientan. Si a una persona que cataloga a una raza como “deshonestos” escucha una historia de un miembro de esa raza que se encontró una cartera llena de dinero y se le devolvió al dueño, tenderá a pensar que es un caso aislado. Mientras que una única historia acerca de un atraco llevado a cabo por otro miembro de esa raza servirá para reforzar su teoría.

Adolf Hitler y Donald Trump
Adolf Hitler y Donald Trump | Imagen: Jerusalem Post.

A todo esto hay que añadirle el factor de la primera impresión. Edward Thorndike, formuló el concepto de “Efecto Halo”, según el cual, cuando le atribuimos a un desconocido una facultad, positiva o negativa, tendemos a dar por sentado que poseerá otra serie de características, igualmente positivas o igualmente negativas.


Por último, hay que tener en cuenta el concepto de “enemigo común”. Muzamer Sherif demostró que dos grupos en conflicto pueden hermanarsecuando ambos identifican un problema o enemigo común. Esta es una arma que suele emplearse en política. Adolf Hitler señaló a la etnia judía como unproblema común para el resto de la población, alimentando así el odio hacia ellos, de la misma forma que Donald Trump lo ha hecho más recientemente con colectivos de distintas etnias. 

jueves, 24 de noviembre de 2016

Importa más cómo se dice que lo que se dice. Así funciona el "Efecto Fox"

El Efecto Fox es uno de los fenómenos más importantes acerca de la influencia social y la sugestión. Según el mismo, a la hora de convencer a una persona acerca de una determinada información, adquiere mucho más valor la autoridad que se le confiere al interlocutor, así como el convencimiento con el que transfiere su discurso, que la veracidad del mismo o la fuerza de sus argumentos.

Michael Fox.
Esto se puso en evidencia en 1972, cuando el Profesor Myron Fox, doctor en medicina por la prestigiosa universidad “Albert Einstein” de Nueva York, dio, en la Universidad de California tres sesiones de su conferencia titulada: “Aplicaciones de la teoría matemáticas de juegos a la educación física”.

Las tres sesiones contaron con un lleno del aforo que congregó a prestigiosos profesionales de la medicina, psicología, trabajo social, pedagogía y otras disciplinas…. Todos ellos estallaron en aplausos al terminar la charla, que había incluido un apartado de ruegos y preguntas y, al terminar, se les pasó a los asistentes un test en el que debían de contestar a distintas cuestiones acerca de su opinión subjetivo acerca de la intervención del Dr.Fox.

Resultados de la encuesta que se le pasó a los asistentes al evento.

En la imagen arriba expuesta, se refleja las respuestas de los asistentes a la charla. A todas ellas había que responder con un simple "sí" o "no" y las preguntas eran:

  1. ¿Ha ido más allá de lo obvio?
  2. ¿Parecía el interlocutor intresado en el tema que versaba la charla?
  3. ¿Ha aportado suficientes ejemplos para clarificar su punto de vista?
  4. ¿Ha presentado su material de una forma bien organizada?
  5. ¿Ha estimulado su pensamiento?
  6. ¿Ha expuesto el material de una forma interesante?
  7. ¿Había leído con anterioridad alguna de las publicaciones anteriores del ponente?
  8. Espeficique alguna otra característica importante de esta presentación.
Cómo puede verse, más allá del anecdótico hecho de que en uno de los grupos el 9% asegurase haber leído algo escrito por el Dr.Fox, hubo un enorme consenso acerca de que el ponente transmitía una gran pasión acerca del tema del que versaba la charla, que la exposición había sido correcta, que había logrado captar la atención de la audiencia  


Todo bien, excepto por el hecho de que el profesor Myron Fox en realidad no existe. Se trataba de un actor llamado Michael Fox, que había sido contratado por los doctores Jhon Ware y Donald Naftulin, así como por el psicólogo Frank Donnelly, quienes le habían redactado el discurso que había dado, el cual era un enorme galimatías de incoherencias, que el actor se había estado preparando los meses anteriores para exponerlo con la mayor energía posible.

Otro ejemplo


El de Ware y colaboradores no es el único ejemplo de este fenómeno. Posteriormente el físico Alan Sokal envió a la prestigiosa revista “Social Text”, un artículo titulado “Transgredir las fronteras: hacia una hermenéuticatransformadora de la gravedad cuántica”, tan incoherente como podía ser el propio discurso de Fox.

Alan Sokal | Imagen tomada de: Skeptic.com

Nuevamente, antes de que el autor desvelase la auténtica finalidad del artículo, distintas personalidades del mundo de la ciencia habían aplaudido su contenido.

¿Cómo es esto posible?


Michael Fox reconoció posteriormente que no tenía ninguna fe en que el experimento fuese a dar esos resultados. Estaba completamente convencido de que algunos de los profesionales que se hallaban en la sala le desesmascaría a lo largo de la sesión. Más aún cuando él había aparecido como segundario en algunas series de éxito como fue el caso de “Colombo” o “Batman”. Como anécdota, tomándose un café antes de marchar hacia la conferencia, en la cafetería de la facultad se le acercaron dos mujeres a preguntarle si era actor.



Aun así, como se ha expuesto anteriormente , todo el mundo cayó en la trampa ¿Cómo es posible?  
El cerebro humano no tiene capacidad de analizar todos los aspectos de cada información que nos llega a diario antes de decidir si puede ser o no veraz. Es por ello que emplea una serie de “atajos” que se denominan “heurísticos”, que les permite llegar a una conclusión con menor esfuerzo y mayor brevedad, aunque con un mayor margen de error.

Michael Fox ensaynado su discurso con los experimentadores.
Uno de estos heurísticos consiste en valorar la autoridad que se le confiere a la persona que nos expone ese argumento. Por ejemplo, cuando estamos enfermos y el médico nos receta un medicamento, no tenemos la posibilidad de documentarnos acerca de los compuestos químicos de dicho medicamento y las características de nuestros síntomas para determinar si ha hecho un diagnóstico adecuado y tomamos la determinación de dar por sentado que sabe de lo que habla y ponemos nuestra vida en sus manos.

Otro de los aspectos que se valora es la convicción que transmite el interlocutor a la hora de realizar el discurso. Cuando una persona no mira a los ojos, titubea a la hora de hablar o hace pausas demasiado largas entre frase y frase, da la sensación de estar inventándose el contenido de su discurso. Sin embargo, cuando alguien habla con un discurso fluido, un ritmo de habla constante y con gran seguridad en si mismo, da la sensación de estar transmitiendo algo real.

En el caso del Doctor Fox, en el cartel del evento se citaba un enorme y prestigioso currículum que le situaba como una eminencia. Su discurso fue expuesto con gran energía y convencimiento y además la charla versaba acerca de un tema ambiguo que todos los asistentes desconocían.

Consecuencias


Los autores de este experimento, a la vista de los resultados, llegaron a exponer que los actores, debidamente instruidos, deberían reemplazar a los profesores convencionales, ya que los alumnos aceptarían con mayor sumisión esa información veraz que se les estaba transmitiendo. Esta idea no fue bien acogida por la comunidad pedagógica, pero si que quedó registrado que un buen docente no sólo tiene que conocer la materia, sino también adquirir habilidades de buen comunicador para que sus exposiciones sean aceptadas por el alumnado.

En la película "El Club de los Poetas Muertos" (Peter Weir, 1989), se expone la importancia
 de la actitud del maestro para captar a sus alumnos. | Imagen tomada de: fotogramas.


Por supuesto, este efecto se ha llevado más allá del campo de la educación.  A los comerciales se les instruye en estas técnicas para que sean capaces de convencer al posible cliente de la bondad del producto y de inducirle la necesidad de adquirirlo.


Por descontado, también se aplica en política. El portavoz de un grupo político ha de ser una persona con gran habilidad para exponer las ideas de su partido y pedir el voto, aunque no sea la persona mejor preparada del grupo en otros aspectos. 

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Cuando la competencia nos hace mejores o peores. La Facilitación Social de Triplett

La Facilitación Social, concepto acuñado por Norman Triplett, es uno de los constructos más afamados de la historia de la Psicología Social. Se fundamenta en la idea de que la conducta que presenta un sujeto, así como el grado de habilidad que muestra para una determinada tarea, no será la misma si esta persona está sola o en compañía de más gente

Imagen tomada de: Ropa Cilismo.

A Norman Triplett se le considera el padre de esta disciplina y al experimento que será descrito a continuación, el primer antecedente de la Psicología Social, a la par que de Psicología del Deporte.

En 1897, Triplett seleccionó una muestra de ciclistas y midió sus tiempos de reacción en una prueba en las que competían solos. En la segunda etapa del experimento, todos los sujetos debían de realizar la misma prueba, pero participando de dos en dos.

Los resultados de este experimento reflejaron que todos los ciclistas habían terminado la prueba en menos tiempo que en la fase inicial. En resumidas cuentas, se produjo un incremento del 20% como media.

Una de las críticas que recibió este experimento, es que los ciclistas, al haber recorrido ese circuito con anterioridad, habían practicado y memorizado el recorrido, ayudando esto a terminar antes en la segunda fase.  Es por ello que, con posterioridad se ha replicado el experimento con la particularidad de que algunos sujetos debían pasarlo primero individualmente y luego en colectivo y otros al revés. Los resultados, una vez que se controlaba esa variable, fueron similares.

Norman Triplett
Poco después, Triplett siguió tratando de comprobar la existencia de este fenómeno con otro experimento.  En este seleccionó una muestra de 40 niños a los que les propuso que enrollasen carretes de cañas de pescar a la mayor velocidad posible.

En dicho experimento, separó a los sujetos en dos grupos de 20 componentes cada uno. Los miembros del  primer grupo debían de realizar la tarea hasta seis veces con la siguiente secuencia:

  • Grupo A:
    • Solo.
    • Acompañado.
    • Solo.
    • Acompañado
    • Solo.
    • Acompñado.
  • Grupo B:
    • Solo.
    • Solo.
    • Acompñado.
    • Solo.
    • Acompañado.
    • Solo.

La razón de esta distribución de las tareas fue eliminar los efectos de la práctica y la fatiga.

Nuevamente, los resultados pusieron de manifiesto que los mismos sujetos terminaban antes la tarea cuando estaban frente a un “competidor” que cuando estaban solos. El Triplett trató de explicar sus hallazgos de la siguiente forma: “La presencia corporal de otro concursante participando simultáneamente en la carrera sirve para liberar la energía latente que normalmente no está disponible”, explicó el psicólogo social.

De esta forma, Triplett sentó las bases de este importante concepto. Sin embargo, a la largo de la historia, otros autores han ampliado y matizado el mismo.


¿Sólo tiene efectos positivos?


En 1965, Robert Zajonc realizó una de las matizaciones más importantes de este constructo. En los experimentos realizados por Triplett, siempre se exponía que la presencia de otros mejoraba la ejecución. Sin embargo, también puede producirse el caso contrario y que la competencia consiga empeorar la ejecución del sujeto.

Algunos teóricos habían realizado ya descubrimientos en este sentido. En 1930, Dashiell encontró que el aprendizaje de sílabas sin sentido era más pobre cuando la tarea se realizaba en compañía que solo. De la misma manera, Pessins, primero en 1930 y tres años después, en colaboración con Husband, también encontraron resultados similares para memorizar el recorrido de un laberinto o aprender a realizar cálculos matemáticos complicados.

"No sé si es un buen atleta o es causa de la facilitación social" |Imagen: memegenerator,net.

¿Qué es lo que distingue las tareas propuestas por Triplett a los de estos últimos experimentos? En el caso de los ciclistas, a estos se les estaba midiendo su ejecución en una tarea que dominaban previamente y en el caso de los niños, se les pedía que realizasen una tarea mecánica bastante simple. Por el contrario, en los experimentos propuestos en el párrafo anterior, se solicitaban tareas complicadas en los que los sujetos no habían sido instruidos previamente y que requerían un esfuerzo mental.

Robert Zajonc.
La conclusión sería que esa fuerza latente que exponía Triplett se expresa igualmente, pero cuando la tarea está automatizada, sirve de motivación y energía para rendir a mayor nivel y, por el contrario, cuando la tarea es nueva y complicada, consume recursos energéticos necesarios para resolverla.

Dicho de otra manera, la presencia de otros mejora el rendimiento en tareas motoras y de escaso esfuerzo mental. Por el contrario, dificulta las tareas que requieren de un alto esfuerzo mental.

Si Triplett hubiera sido consciente de este doble efecto, seguramente hubiera bautizado a su fenómeno con otro nombre.

También en animales


Uno de los hechos más fascinantes acerca de este fenómeno es que también se aplica al reino animal. En 1929, Bayern demostró que las hormigas excavaban a mayor velocidad en presencia de otros miembros de la misma especie, de la misma manera qué, en el 37, Chen ponía de manifiesto que los pollos comían más cantidad de granos y Larsson, en 1956, encontró que distintas especies animales se apareaban mayor número de veces en presencia de posibles competidores.

Periquitos Verdes | Imagen: el run run.

Al igual que sucede en humanos, este efecto también puede llegar a ser contraproducente. En experimentos en los que se ha tratado de enseñar a recorrer laberintos a cucarachas (Alle y Masuere, 1936) o a periquitos (Gates y Alle, 1933), también se encontró un desempeño más pobre cuando el sujeto experimental tenía que aprender la tarea en compañía de individuos de la misma especie.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Diferencia entre psicosis y neurosis

Se entiende como "enfermedad mental" a cualquier alteración cognitiva o comportamental que afecte al correcto funcionamiento de los procesos psicológicos básicos, suponiendo así un impedimento para el sujeto a la hora de lleva a cabo su día a día o llevándole al punto en el que pueda ser objetivamente peligroso para él mismo o las personas de su alrededor.

Actualmente su denominación está siendo reemplazada por el de "trastorno mental", ya que algunos teóricos defienden que no existe una "enfermedad" en el propio sentido de la palabra, sino un malfuncionamiento de un proceso determinado. En el presente artículo se alternarán indistintamente ambos términos.

En el amplio abanico de las enfermedades mentales categorizadas en la actualidad existen dos grandes grupos:

  • Psicosis: en la que existe una alteración en la percepción de la realidad.
  • Neurosis: en el que la realidad es percibida tal cual, pero es la interpretación que se le da a la misma lo que genera el trastorno.

Seguramente esto se entiende mejor poniendo un ejemplo de cada uno. Una esquizofrenia se considera una psicosis porque el sujeto llega a percibir estimulación que no existe (alucinación), por ejemplo oir una voz cuando no ha hablado nadie. También se consideraría psicosis el Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas, en el que el sujeto percibe un estímulo existente con unas propiedades diferente a las reales (delirio), por ejemplo percibir sus propias manos a tres veces su tamaño real.

En la neurosis, sin embargo, toda la estimulación que llega hasta el cerebro es real y no ha sido alterada por el proceso perceptivo. Un tipo de neurosis es el Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Pongamos como ejemplo un paciente que muestre la tendencia de lavarse las manos cinco veces tanto antes, como después de cada comida. En dicho caso, el sujeto acostumbra a ser consciente de lo "absurdo" de su conducta. Sin emgargo, la sigue manteniendo con el objetivo de eliminar el elevado nivel de ansiedad que le genera evitar la conducta, lo cual supone un enorme problema en su vida cotidiana y su relación con los demás.

A grandes rasgos, y aunque habría mucho que matizar, esta sería la principal diferencia entre la Psicología clínica y la Psiquiatría, ya que la primera se encarga de la neurosis y la segunda de la psicosis.


¿Conciencia del trastorno?



Comúnmente se suele leer que una forma de distinguir la psicosis de la neurosis consiste en que el neurótico es consciente de sus trastorno, mientras que el psicótico no. Esta idea está bien fundamentada, sobretodo en cuanto al origen de cada tipo de trastorno. Comúnmente, la psicosis afecta a todos los sentidos de la vida psíquica. Una persona que sufra alucionaciones las experimentará como algo real y será algo que le ocurra en cualquier momento del día y ante cualquier situación (aunque el estado de ánimo y el nivel de estrés puedan ser buenos predictores del momento de la aparición), lo cual viene a decir que una persona psicótica que viviera solo en una isla desierta y no tuviera otras personas para desmentir que esa estimulación es real, jamás podría ser capaz de ser consciente de que no lo es.



Por otra parte, un neurótico adquiere de manera inconsciente un hábito atípico, pero tiene a su alcance tanto su experiencia previa, como los modelos a su alrededor para ser consciente de que esto es así. Su percepción de la realidad está intacta y por ello son capaces de reconocerlo. Una persona con TOC, incluso recluido en una isla desierta, podría ser capaz de darse cuenta de que la ansiedad que le genera no realizar un determinado ritual no es algo racional.

No obstante, este tipo de distinción al que estamos haciendo referencia puede llegar a ser confuso y erróneo. Un neurótico puede llegar, como mecanismo de autodefensa, a racionalizar su enfermedad, terminando de convencerse de que no le pasa nada malo, de la misma forma que un psicótico, a través de la ayuda de las personas de su entorno y profesionales, puede tomar conciencia de su trastorno. En esos casos, ni el neurótico deja de ser neurótico, ni el psicótico deja de ser psicótico.

Tipos de psicosis



Existen dos ejes para categorizar las psicosis. La primera de ellas es según su sintomatología. A continuación se menciona su tipología y síntomas más representativos:

  • Psicosis paranoide:
    • Proyecciones paranoides: preocupación por ideas delirantes, como estar convencidos de ser perseguidos o de que una fuerza superior está controlando sus actos.
    • Actidud beligrante hostil: exagerada diferencia u hostilidad hacia otras personas. Tendencia a la victimalización y a culpar a los demás de sus desdichas.
    • Grandiosidad expansiva: tendencia a exhibir una actitud de superioridad, escuchar voces de alabanza y creencia de ser una persona reconocida y/o con una misión divina.
  • Psicosis desorganizada/excitada:
    • Desorganización conceptual: tendencia a dar respuestas incoherentes o irrelevantes e incapacidad para seguir el hilo de una conversación.
    • Desorientazión: se entiende como la pérdida de conciencia acerca del lugar o el momento (año, estación...) en el que se encuentra actualmente.
    • Excitación: falta de inhibición a la hora de expresar los propios sentimientos, sobredramatización de sus propias emociones y, frecuentemente, discurso excesivamente rápido y conducta intranquila.
  • Psicosis depresiva:
    • Retraso psicomotor: actividad motora y mental inusualmente lenta.
    • Apatía: enorme dificultad para sentir felicidad o motivarse por un objetivo.
    • Autocastigo con ansiedad y culpa: tendencia a culparse a si mismo por las desgracias propias y ajenas y un pobre pronóstico de su futuro.

Existe además una serie de síntomas común a estos tres tipos:

  • Distorsiones perceptivas: entendidas como las alucionaciones y delirios anteriormente mencionados.
  • Alteraciones psicomotoras: convulsiones o rigidez involuntaria de distintas partes de su cuerpo.

Cabe destacar que los tipos mencionados no conforman en si un criterio diagnóstico, solo sirven de clasificación para distintos patrones que suelen seguir las personas afectadas por trastornos psicóticos.



Además de esta tipología, las psicosis también se pueden distinguir dependiendo al origen de la misma de la siguiente forma:

  • Trastornos Orgánicos Mentales: aquellos derivados de una lesión física o una apoplejía.
  • Trastornos Funcionales: en los que no hay ninguna causa física para explicar la existencia del trastorno. Estos últimos se dividen en tres grupos:
    • Trastornos afectivos: que se basan en la incapacidad para controlar el estado de ánimo, como sucede en la depresión o el trastorno de ansiedad generalizada.
    • Trastornos paranoides: dónde se presenta un patrón permanente de desconfianza y recelos hacia las demás personas.
    • Trastornos esquizofrénicos: alteración excesiva de la representación de la realidad.

Por supuesto, ni el primer eje y el segundo no son excluyentes entre sí, de la misma forma que sus componentes no lo son entre ellos mismos.


Tipos de neurosis



Las neurosis se dividen en cuatro grandes grupos:

  • Trastornos por ansiedad: la ansiedad consiste en una respuesta fisiológica idéntica a la del miedo (aceleración del ritmo cardíaco, temblores, problemas de respiración...), con la diferencia de que no hay ningún estímulo presente que objetivamente pueda producir dicho temor. Una persona puede sufrir un ataque de ansiedad de manera aislada, pero cuando acostumbra a presentarlo de forma continuada, se dice que padece un trastorno de ansiedad. El tipo de trastorno de ansiedad más reconocido es la fobia, dónde, a través de un condicionamiento, un estímulo objetivamente inocuo es asociado a una experiencia negativa y, por ello, la presencia del mismo genera el mencionado ataque de ansiedad.
  • Trastornos somatoformes: en los que los pacientes sienten genuinamente una determinada molestia física, aunque no hay ninguna razón objetiva para que esto se produzca (por ejemplo, sentir el brazo hinchado cuando este está perfectamente normal).
  • Trastornos disociativos: se manifiestan en fallos a la hora de llevar a cabo un determinado proceso cognitivo (memoria, conciencia de si mismo, la propia identidad...).
  • Trastornos afectivos: efectivamente, aquí volvemos a repetir este tipo. Un trastorno afectivo, como puede ser la depresión, puede ser producto tanto de los efectos de la psicosis, como de la neurosis.
Cabe recordar que los factores de riesgo parapadecer una enfermedad mental, de cualquiera de estos dos tipos son muy numerosas y pueden llegar por vías muy distintas.


Por último que lo expuesto en el presente artículo no termina de ser una categorización rigurosa de todos los tipos de enfermedad mental, ya que en cada uno de ellos puede abrirse un gran número de subtipos. Para conocer mucho más en profundidad la categorización de estos trastornos existen dos grandes manuales diagnósticos, el DSM-V, editado por la Asoaciación Estaunidense de Psiquiatría y el CIE-11, elaborado por la Organización Mundial de la Salud.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Así se manipula a las masas. Los Once Principios de la Propaganda de Goebbels

Joshep Goebbels es, sin lugar a duda, una de las figuras más importantes de la historia de la política. Fue uno de los artífices de la campaña electoral que llevó Adolf Hitler al poder , y una vez que esto sucedió, fue el encargado de dirigir el Ministerio de Educación Popular y Propaganda.
Joshep Goebbels
Joshep Goebbels

Goebbels se encargó de erradicar cualquier tipo de medio de comunicación privado, debiendo todo lo publicado, no solo en prensa, sino también en cine, literatura, radio o teatro, pasar por el visto bueno de su ministerio.

Su legado más importante fue “Los once principios de la propaganda”, un decálogo acerca de cómo condicionar a la opinión pública a tu favor.

Los 11 principios de la propaganda


Se entiende como propaganda cualquier forma de comunicación orientada en influir sobre la actitud de una determinada comunidad.

Para cumplir este objetivo, Goebbels propuso estos once principios que se han de cumplir de forma exhaustiva y sin excepción:

  1. Principio de simplificación y del enemigo único:adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo.
  2. Principio del método de contagio; reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.
  3. Principio de la transposición: cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan.
  4. Principio de la exageración y desfiguración: convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.
  5. Principio de la vulgarización: toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar.
  6. Principio de orquestación: la propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas. De aquí viene también la famosa frase: "Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad".
  7. Principio de renovación: hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.
  8. Principio de la verosimilitud: construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias.
  9. Principio de la silenciación: acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.
  10. Principio de la transfusión: por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.
  11. Principio de la unanimidad: llegar a convencer a mucha gente de que piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad.

Como puede apreciarse, es fácil caer en la cuenta de que en distintos países, los distintos grupos políticos, independientemente de su ideología, siguen aplicando estas ideas tal y cómo fueron expuestas por su autor.



Uno de las máximas evidencias de la puesta en práctica de los conceptos de Goebbels es el bipartidismo. Un grupo político de derechas tiende a incidir reiterativamente en el concepto de que no existen distintos “grados de izquiedas” y que todas las personas catalogadas en dicha ideología defienden los mismos conceptos en el mismo grado. Por supuesto, al otro lado sucede exactamente lo mismo. En definitiva, se propaga el concepto de "o estás con nosotros, o estás en nuestra contra".

En esta dinámica, también es habitual observar como estos grupos políticos tienden a demonizar los actos de sus adversarios, tratando a la par de silenciar los suyos propios.


Por último, cabe destacar que estos principios pueden aplicarse más allá de la política. Una empresa podría emplear estos mismos métodos para ganarse a la opinión pública a la par que desacredita a la competencia.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Diferencias y similitudes entre miedo, fobia y ansiedad

Miedo, fobia y ansiedad son términos que están a la orden del día y muy comúnmente empleados en conversaciones coloquiales. No obstante, son términos que pueden ser confundidos fácilmente debido a sus similitudes. A lo largo del siguiente artículo se van a definir todos estos términos, haciendo especial hincapié en sus distinciones.

Miedo
La expresión facial del miedo es universal
 y reconocible en todas las culturas.
Aunque todos ellos se puedan atribuir como un aspecto negativo, debido a que generan una experiencia desagradable en la persona, cabe destacar que el miedo es una conducta adaptativa, orientada a la supervivencia de la especie. La sensación de malestar que se experimenta durante dicha experiencia motiva para tratar de escapar de una situación amenazante y la activación fisiológica que se produce ayuda a que esto se pueda hacer con mayor efectividad.

El problema sobrevino cuando el ser humano realizó el paso de vivir en un ambiente salvaje a vivir en las ciudades. La especie humana se originó en un ecosistema en el que era una de las especies más débiles. En consecuencia, el miedo era un gran mecanismo de supervivencia y, debido a la selección natural, solo aquellos individuos más cobardes que, instintivamente conseguían eludir los estímulos más amenazantes, sobrevivían el tiempo suficiente como para obtener descendencia.

Sin embargo, ahora el ser humano vive muy alejado de esos peligros, pues su reclusión en las ciudades le hace estar continuamente resguardado de esos depredadores naturales. La pega es que esta transición se ha hecho a demasiada velocidad y su organismo no se ha adaptado todavía. Para que un organismo evolucione hacen falta millones de años, mientras que el ser humano ha pasado de la selva a la ciudad en unos cuantos cientos de miles. En consecuencia, a día de hoy seguimos teniendo un organismo diseñado parasobrevivir en un ambiente muy distinto al que habitamos.

Esto se traduce a que el ser humano está programado para sentirse amenazado, a pesar de que vive en un ambiente objetivamente seguro. Lo cual ha provocado en que comúnmente se vivencie la experiencia de miedo en un entorno que objetivamente no es amenazante. En esos momentos, deja de considerarse como un aspecto “adaptativo” y de ahí se originan la “ansiedad” y la “fobia”.

Miedo


A pesar de que en el apartado anterior se ha explicado en términos generales, tanto los instigadores, como la sintomatología, aquí se tratará de ser algo más específicos.

El miedo es una de las seis emociones primarias (junto a la alegría, tristeza, ira, sorpresa y asco).  Esto quiere decir que es una emoción universal que acostumbra a presentarse en todas las culturas de la misma manera.

En definitiva, se considera “miedo” al conjunto de sensaciones fisiológicas desagradables que se experimentan al verse inmerso en una situación objetivamente amenazante.

Miedo
La dilatación pupilar es una de las manifestaciones
 de la respuesta de miedo.
Entre las manifestaciones fisiológicas más comunes se encuentran:

  • Aceleración del ritmo cardiaco.
  • Alteración del ritmo respiratorio.
  • Temblores.
  • Sudoración excesiva.
  • Erización del bello capilar.
  • Dilatación pupilar.
  • Nauseas.

Algunos de estos síntomas, como la aceleración del ritmo cardiaco, nos pueden ayudar a escapar a mayor velocidad que en circunstancias normales. Otros como las nauseas pueden provocar repulsa por parte del depredador, quien puede retirarse al considerarnos un espécimen enfermo y todos ellos nos informan que estamos ante una amenaza y tenemos que escapar de ella.

Sin embargo, hay situaciones en las que se pueden experimentar las mismas manifestaciones fisiológicas del miedo ante estímulos objetivamente inocuos, como sucede en las fobias o incluso sin que haya estímulo alguno presente, como en la ansiedad.

Fobia


La fobia es el producto de un aprendizaje por condicionamiento en el que un estímulo inicialmente neutro termina suscitando las mismas respuestas fisiológicas que el miedo. Por ejemplo. Una persona se queda atrapada en un ascensor durante un larguísimo periodo de tiempo y vive una experiencia muy desagradable. A partir de entonces, el mero hecho de contemplar un ascensor, o pensar en subirse a uno le ocasiona automáticamente la manifestación de las respuestas fisiológicas antes expuestas.

Fobia, miedo y ansiedad
En un alto porcentaje, el resto de las especies  animales también tienen la respuesta adaptativa del miedo y algunos de ellos, son susceptibles también de desarrollar fobias.

Se considera que absolutamente cualquier estímulo es susceptiblede convertirse en un estímulo fóbico, a pesar de que, dependiendo de su naturaleza, unos son más propensos que otros.

A través de diversas terapias conductuales, la fobia puede llegar a ser extinguida.

Ansiedad


A diferencia de lo que sucede en con el miedo y la fobia, la característica principal de la ansiedad es que estas manifestaciones fisiológicas se presentan sin que el estímulo “amenazante” esté presente en ese momento.

Se podría considerar la ansiedad como un “miedo anticipatorio”, ya que se ocasiona cuando el sujeto piensa en una situación futura que considera amenazante, independientemente de que su probabilidad de ocurrencia sea, o no, objetiva.  Un niño que continuamente sufre acoso escolar, estando en su casa, puede sufrir ansiedad ante la idea de que al día siguiente tendrá que volver al colegio y, seguramente, volverá a vivir las mismas experiencias, sintiéndose completamente indefenso para evitar que sea predicción se cumpla. Por otro lado, una persona con un problema de dependencia emocional, puede sufrir ansiedad ante la idea repetida de que su pareja va anunciarle que le abandona, a pesar de que nada le haya dado objetivamente pie a esa idea.

Tener ansiedad es algo relativamente común.  La Asociación Española de Psiquiatría estima que, aproximadamente un 10% de la población sufre un ataque de ansiedad, al menos una vez a lo largo de su vida. No obstante, hay personas con una predisposición genética a vivir esta experiencia con mucha mayor asiduidad, ante lo cual se diagnostica un “Trastorno de Ansiedad Generalizada”.  La exposición continuada a situaciones estresantes, la vivencia de un hecho particularmente traumático, o el abuso de determinadas sustancias, como anfetaminas o estupefacientes, también pueden provocar dicho trastorno.

Ansiedad
En resumidas cuentas, la ansiedad es el resultado de "calentarse demasiado la cabeza".
El Trastorno de Ansiedad Generalizada no tiene cura, pero al paciente se le puede instruir acerca de qué hábitos de vida adoptar para que estos ataques aparezcan con la menor asiduidad posible y que cuando ocurran, sea capaz de manejar sus efectos para que sean lo menos perjudiciales posible.


Uno de los grandes peligros de la ansiedad es que, al no estar el estímulo presente, no se puede “escapar” de él en ese preciso instante, por lo que no se produciría una disminución de la reducción de los síntomas, lo cual puede derivar en la aparición de trastornos físicos o psicológicos. Es por ello que la prevención y la instrucción hacia el manejo de los síntomas adquiere una tremenda importancia.

martes, 15 de noviembre de 2016

Cómo se generan los amigos y enemigos. El experimento de la Cueva de los Ladrones de Sherif

El experimento de la Cueva de los Ladrones, llevado en 1954 por Muzafer Sherif, es considerado como una de las piedras angulares de la Psicología Social. Conjuntamente a otra serie de experimentos del mismo autor, sentaron las bases para comprender cómo surgen los grupos de pertenencia, los conflictos intergrupales y la resolución de los mismos.

Antes de comenzar a desglosar el experimento de por sí, cabe repasar algunos términos clave. El primer de ellos es el de “grupo”. Un grupo está formado por un conjunto de personas que desempeñan roles específicos y recíprocos, que actúan de acuerdo a normas, valores y fines que fueron acordados previamente a su formación formal para mantener la continuidad y estabilidad del mismo en una sociedad.

Cueva de los Ladrones
Estos son los 22 niños que participaron en el experimento | Foto tomada de: IS+D

Se entiende entonces que un grupo es un conjunto de personas que comparten ciertos aspectos demográficos y temporales. No obstante, un conjunto de personas que están juntas esperando a que el semáforo cambie de color para poder cruzar la acera, a pesar de compartir un objetivo, no se consideraría grupo, mientras que si lo harían los simpatizantes de un sentimiento ecologista, a pesar de que estos puedan residir en continentes distintos.

Muzafer Sherif
Muzafer Sherif
Los grupos se pueden distinguir entre primarios y segundarios. Los primeros son una parte importante de la vida cotidiana, como podría ser la familia, los amigos más íntimos o los compañeros de trabajo, mientras que los últimos se refieren a aspectos muy específicos, como una peña de un equipo de fútbol. En ambos casos entra en vigencia la definición expuesta en el párrafo anterior.

La pertenencia a un grupo no deja de adquirir un carácter subjetivo y, por supuesto, recíproco. La persona tiene que interiorizar la adquisición del rol que desempeña, así como las normas del mismo y, el resto de los integrantes han de percibir en él que efectivamente cumple con todo lo anterior. En el caso contrario surgirá un conflicto que, de no ser resuelto, supondría la exclusión de esa persona del grupo o la disolución del mismo.
Es por ello que el sentimiento de pertenencia es un eje fundamental en la formación y mantenimiento de los grupos. Esto se entiende como la satisfacción que siente un individuo al verse identificado con el resto de los integrantes, como si fuese un aspecto que completase su ser y fuese una parte de él mismo.

A lo largo del siguiente experimento, Sherif trató de demostrar con qué facilidad pueden surgir este tipo de grupos de pertenencia.

El experimento de la cueva de los ladrones


En este experimento, se seleccionaron al azar a 22 sujetos experimentales. Todos ellos eran niños varones de 11 años de edad, de posición social, económica y académica similar y que no se conocían anteriormente entre ellos. Todos ellos, sin tener conocimiento de que iban a formar parte de un experimento, fueron llevados al Parque Nacional de la Cueva de los Ladrones (Oklahoma, Estados Unidos).

El experimento constó de tres fases:

1.       Formación de Pertenencia.
2.       Fricción
3.       Integración

Para ello se dividieron a todos los participantes en dos grupos de once miembros y cada una de las dos mitades, inicialmente, desconocía la existencia del otro.


Fase 1: formación y pertenencia


Los niños fueron conociendo al resto de los integrantes de su grupo y, poco a poco se fueron desarrollando distintas relaciones interpersonales y roles dentro del mismo.

Cueva de los Ladrones Sherif
Así era la bandera de "Las Águilas" | Foto tomada de IS+D.


Para fortalecer el sentimiento grupal, se les pidió a cada uno de ellos que eligieran su propio nombre. Por una parte, los integrantes de cada grupo debían de alcanzar un acuerdo al respecto y, por otra, al tener una denominación era más fácil categorizarlo como un grupo. El primero de ellos escogió el nombre de “Las Águilas” y el otro el de “Las Serpientes de Cascabel”.

Fase 2: fricción


Una vez que todos los sujetos experimentales ya habían desarrollado su sentimiento de pertenencia, llegó la hora de revelar que existía otro grupo en el campamento. Sherif, además, diseñó la situación para que su primer encuentro fuese de conflicto. Concretamente diseño una serie de competiciones en las que el grupo ganador sería premiado.

Las Serpientes de Cascabel fueron los vencedores y, tras ello, su bandera (la iconología es otro medio de generar una identidad grupal) se colocó en lo más alto del campo de juegos.

Tras esto, se observó un gran antagonismo entre los integrantes de ambos grupos, llegando incluso a observarse agresiones de tipo verbal entre ellos. Esa misma noche se propuso que ambos grupos cenasen juntos en el comedor y hubo un fuerte rechazo ante esa idea.

La rapidez con la que había llegado el conflicto entre ambos grupos propició que Sherif diera por concluida esta segunda fase mucho antes de lo previsto.

Fase 3: integración


La pregunta ahora es si, una vez creado el conflicto, se puede llegar a revertir la situación. Para esta tercera fase, el experimentador juntó a ambos grupos y les explicó que unos vándalos habían saboteado el suministro de agua potable, el cual había quedado abierto y había que cerrarlo con la mayor brevedad posible (por supuesto, dichos vándalos no existían realmente). Para poder solucionar este problema, que atañía igualmente a ambos grupos, todos tuvieron que aunar sus fuerzas. Tras lo cual se felicitaron mutuamente.



Más adelante, Sherif le dijo a los niños que iba a llevarlos una tarde al cine, pero que todos tendrían que entrar a ver la misma película, así que los integrantes de ambos grupos debían de ponerse de acuerdo con cuales de las opciones disponibles en la cartelera decidirse. Los chicos lograron ponerse de acuerdo y, además, tras la proyección, no hubo ningún tipo de reparo en compartir comedor, al contrario de lo acontecido en la fase anterior.

Conclusión


Sherif dejó claras dos cosas a través de este experimento:

  • Un grupo de individuos que no han interactuado nunca anteriormente pueden generar rápidamente una identidad grupal si se generan unas señas de identidad común, así como una serie de objetivos y necesidades compartidas.
  •  Un conflicto intergrupos puede ser solucionado cuando ambos grupos identifican un “enemigo común”, o en el caso de que se origine una situación de dependencia para solucionar un problema compartido.


Estos principios son utilizados comúnmente como arma política. La generación de un “enemigo común”, como los inmigrantes o los políticos de una ideología distinta, acostumbra a ser una estrategia empleada por distintos partidos políticos para crear un sentido de unión y pertenencia en distintos sectores de la población.



De hecho, cuando Joseph Goebbels, jefe de campaña de Adolf Hitler, generó el documento que le llevó a la posteridad “Los 11 principios dela propaganda”, en los que formula estrategias universales para llevar a cabo una campaña política, hizo muy especial hincapié en la importancia de generar un enemigo “único y común”.

En el mundo del cine podemos encontrar varios ejemplos en los que se visualiza perfectamente lo expuesto en el presente artículo: en la película “La Ola” (Dennis Gasel, 2008) un profesor alemán trata de explicarle a sus alumnos cómo pudo pasar el Holocausto. Para ello le pide a sus alumnos que tomen señas de identidad común, tales como llevar un uniforme o tener un saludo propio. Con el tiempo, sus alumnos terminan marginando a los miembros de la clase que no respetan estas señas de identidad, o excluyendo a aquellos que no forman parte de la misma.




En "Independence Day" (Michael Bay, 1996), las naciones del planeta tierra dejan atrás sus conflictos para unificar sus fuerzas ante la amenaza de una invasión alienígena. Lo mismo sucede en la novela gráfica "Wachtmen" (Alan Moore, 1986), cuando uno de los personajes, el Dr.Manhatan, provisto de grandes poderes sobrenaturales, finge planear tratar de exterminar la raza humana para que todas las naciones unifiquen sus fuerzas contra él.

lunes, 14 de noviembre de 2016

"Estar sano en un ambiente enfermo". El inquietante experimento de David Rosenhan

Uno de los grandes handicaps que tienen distintas especialidades médicas y que se acrecenta en la de psiquiatría, es que en muchas ocasiones para alcanzar un diagnóstico es indispensable obtener la información subjetiva por parte del paciente acerca de la vivencia de sus propios síntomas. Con esto, se adquiere el gran riesgo de que el paciente no alcance a hacerse entender por el especialista o, algo que sucede de una forma mucho más común, este último trate de engañar al primero.

Camisa de fuerza
Imagen: sj.blacksteel.com
Puede resultar extraño la idea de que una persona pueda pretender hacerse pasar por enfermo cuando realmente no lo está. Sin embargo, una persona puede llegar a intentarlo sin con ello puede eludir una responsabilidad escolar, laboral o penal o si ello pudiera darle acceso a cobrar una determinada indemnización. También existe un trastorno psicológico denominado “Trastornos Facticio” o “Síndrome de Munchausen” en el que el paciente tiene una “adicción por ser hospitalizado” y por ello tiende a fingir o incluso autoproducirse los síntomas de distintas enfermedades para así poder engañar a los profesionales de la salud.

Interesado por el margen de error que se podría producir en este aspecto en el mundo de la psiquiatría, el psicólogo social David Rosenhan, propuso un curioso experimento que tuvo un importantísimo impacto en el tratamiento de las enfermedades mentales.

Estar sanos en ambientes enfermos


Los resultados del experimento al que hacemos referencia se publicaron en la revista Science en 1973 con el título “Being Sane in insane places” (estar sanos en ambientes enfermos). Para ello, siete voluntarios completamente sanos, entre los que se encontraba el propio experimentador, acudieron a centros de atención psiquiátrica, repartidos entre cinco estados distintos de Estados Unidos, alegando todos padecer alucinaciones auditivas. Todos ellos mantendrían que la voz de su cabeza pertenecía a un sexo diferente al suyo.

Absolutamente todos los voluntarios fueron internados en distintos centros que se distribuían entre hospitales públicos, centros universitarios y una clínica privada. La mayoría de ellos fueron diagnosticados con “Esquizofrenia”, aunque también existió un diagnóstico de “TrastornoBipolar”.
Una vez que estuviesen dentro de la institución, todos los voluntarios tenían instrucciones de asegurar que las voces de su cabeza habían cesado y de mostrar un comportamiento cívico y razonable en todo momento. El objetivo del experimento consistía en comprobar cuanto tardarían los distintos profesionales en darle el alta a estos pacientes.



Cuando Rosenhan le comentó a sus allegados a lo que se iba a someter, les dijo que no se preocupasen porque seguramente “estaría de vuelta en un par de días”. No obstante, en su caso concreto, le retuvieron en la institución para enfermos mentales durante 52 días.  La media entre todos los sujetos experimentales fue de 19.

Uno de los principales objetivos del experimento era el de evidenciar que se podía llegar fácilmente a un diagnóstico erróneo, pero los vivido por los sujetos experimentales puso también en evidencia que la situación se agravaba por la escasa interacción entre los profesionales de los centros y los propios pacientes. Rosenhan mantenía que apenas le dedicaban seis minutos al día: “Yo me sentía incómodo, no sabía donde estaba el baño, donde estaban mis cosas o donde iba a dormir. ¿Qué es lo que hace uno aquí?,  me pregunté. ¿Hay algún teléfono? ¿Puedo llamar a mi familia? ¿Cuándo voy a ver al médico? Tuve que esperar hasta las 22.45, para que uno de los asistentes me mostrara donde iba a dormir. Me prestaron muy poca atención, casi como si no existiese”, escribió el experimentador en su informe.

David Rosenhan
"El hecho es que hace tiempo que sabemos que los diagnósticos no son útiles o fiables, pero aún así seguimos usándoloso. Ahora sabemos que somos incapaces de distinguir entre locura y cordura" (David Rosenhan) | Imagen: AZ Quotes.


Otro de los voluntarios del experimento, Hank O´Laura aseguró que algunos de los internos se dieron cuenta de que era una persona completamente cuerda, mucho antes de que lo hicieran los profesionales del centro.

De hecho, nadie se dio cuenta de que había sido “engañado”. Trastornos mentales neurodegenerativos, tales como la Esquizofrenia, por desgracia, no tienen cura, y la ausencia de los síntomas que manifestaban los pacientes se interpretó como que el tratamiento había conseguido poner los síntomas en “remisión” por los que se les concedió el alta médica, pero debiendo seguir “en observación”.

Repercusión


El informe presentado por Rosenhan provocó un gran revuelo social. Lógicamente, la comunidad psiquiátrica trató de defenderse ante los resultados obtenidos. Uno de los argumentos ofrecidos fue lo de la importancia del contexto. Al inicio del artículo se ha mencionado el ejemplo  de alguien que pueda fingir padecer una enfermedad mental para eludir una pena o cobrar una pensión. En el caso del paciente se viera en esa situación (cosa que no sucedía con los sujetos experimentales), sería más fácil levantar sospecha.

Manicomio
Según Rosenhan, el ambiente que hay dentro de una institución mental consigue que cualquiera parezca enfermo | Foto: Raymond Depardon.


Ante todo, se puso énfasis a la importancia de la honestidad del paciente. Según las palabras Seymour Ketty: “Si bebiera un litro de sangre, y después sin decir nada sobre esto, acudiera a las urgencias de cualquier gran hospital vomitando sangre, el diagnóstico del personal médico sería absolutamente previsible. En el caso de que me diagnosticaran y me trataran de úlcera gastroduodenal, dudo que pudiera sostener de manera convincente que la ciencia médica no sabe cómo diagnosticar mis síntomas”, aseguró el neurólogo.

Sin embargo, la publicación de ese informe no cejó la puesta en evidencia a estas instituciones por parte del psicólogo social. Uno de los centros afectados por su experimento retó a Rosenhan que le enviase a los “impostores” que quisiera, que serían capaces de identificarlos a todos.  El psicólogo les notificó que aceptaba el desafío y, pasado un tiempo, la dirección de la instituación aseguró, orgullosa, haber identificado hasta 41 impostores. No obstante, Rosenhan mantenía no haber mandado a nadie todavía.

Consecuencias


Como consecuencia de estos descubrimientos, la psiquiatría aceptó que debía de realizarse un “lavado de cara” y se considera que se dio un paso muy importante en el movimiento que se conoce como “desinstitucionalización psiquiátrica”, que consiste en la idea de que el internamiento de los enfermos mentales en “manicomios” en los que son recluidos es contraproducente para el tratamiento de su enfermedad y que se les debe de tratar de reinsertar a un ambiente social con la mayor prontitud posible.


Los estudios realizados en distintos países muestran que la desinstitucionalización psiquiátrica es más efectiva y genera mayor grado de confianza, tanto en los pacientes, así como en sus familiares.