jueves, 20 de octubre de 2016

Lo que creemos se hace realidad. La Profecía Autocumplida, el Efecto Pigmalión y el Efecto Miguel Ángel

En ocasiones los seres humanos son capaces de cambiar la realidad simplemente con pensarlo. A veces las personas no son lo que son, sino lo que creen ser e inconscientemente crean mecanismos para que nadie cambie el concepto que tienen de si mismos y del mundo que les rodea. En palabras de Jean Piaget: "Lo que vemos cambia lo que sabemos. Lo que sabemos cambia lo que vemos".

A continuación se van a explicar los mecanismos inconscientes que las personas emplean a diario para evitar incongruencias de la realidad con la imagen que ellos tienen de la misma: La Profecía Autocumplida, el Efecto Pigmalión y el Efecto Miguél Ángel.

La Profecía Autocumplida


La Profecía Autocumplida, concepto formulado por Robert K. Merton en 1948, formula que, cuando una persona realiza una predicción, inconscientemente, tomará medidas para asegurarse de que su profecía se haga realidad. De ahí viene la famosa frase de Henry Ford: "Tanto si crees que puedes, como si no, tienes razón".

Hay que destacar que para los seres humanos es muy importante preservar nuestro autoconcepto, ya que cuando una persona se enfrenta a un feedback que indica que no se ha comportado acorde con su concepto de él mismo (una persona que se considera a sí mismo altruista y en una determinada situación valora que ha sido egoísta), se produce un conflicto metal, denominado "Disonancia Cognitiva" que generará cierto malestar hasta que sea solucionado a través de una explicación circunstancial (yo soy altruista, pero en esta ocasión específica la otra persona no se lo merecía) o una reestructuración de la identidad (Vale. En realidad soy una persona egoísta).

Profecía Autocumplida
Imagen tomada de: El Centinela.


Para evitar esto, tendemos a emplear, de manera inconsciente, distintas estrategias para no cambiar la imagen que tenemos de nosotros mismos. La Profecía Autocumplida puede servir de ayuda para preservar tanto las concepciones positivas como negativas acerca de nuestra persona.

Un ejemplo de esto se puede encontrar en la preparación de un examen. Un estudiante que considere que no tiene la capacidad suficiente para superarlo, puede tomar la decisión de no estudiar, cumpliéndose finalmente la predicción. Por otro lado, otro alumno que se considere especialmente inteligente y para el que esa característica sea especialmente relevante en su autoconcepto, puede tender a realizar un sobreesfuerzo a la hora de preparárselo y aprobar gracias a ello, alimentando todavía más, al obtener la clasificación, su idea de ser una persona especialmente inteligente.

El efecto Pigmalión


Sin embargo, este tipo de profecías no solo puede alterar nuestra conducta, sino también la de terceras personas, ya que la concepción que alguien tiene sobre otro hará que trate a este último acorde con dicha idea, haciéndole pensar que realmente es así. Esto se conoce como "Efecto Pigmalión".

Según la mitología griega, Pigmalión fue un escultor que llegó a enamorarse perdidamente de una de sus obras, Galatea. El autor trataba a su escultura como si fuese una persona de carne y hueso y se dedicaba a cortejarla y agasajarla.

Pigmalión
Pigmalión saludando a Galatea, aún a medio transformar.
Cuando Afrodita, diosa del amor, contempló conmovida la devoción que Pigmalion sentía por aquella figura, decidió convertir a Galatea en una persona de carne y hueso como regalo al escultor.

El término "Efecto Pigmalion" viene de la obra Pigmalion, de George Bernard Shaw, publicada en 1913 y popularizada a través del celuloide cuando fue llevada al cine bajo el nombre de "My Fair Lady", en la que un miembro de la aristocracia apuesta con un amigo que será capaz de inculcarle a una vulgar florista de clase baja todos los modales y costumbres de las señoritas de alta alcurnia.

Para entender mejor el Efecto Pigmaleon, se puede tirar del siguiente experimento llevado en una aula por David McCelland:

  • En una primera situación experimental, se incluyeron a alumnos de similares capacidades académicas, pero se les dijo al profesor que un tercio de ellos (con nombres y apellidos) eran un desastre, otro tercio normal y los restantes alumnos con muchísimo potencial. Al final del curso se contempló que los alumnos a los que se les había hecho creer que tenían un gran potencial habían obtenido, con diferencia, las clasificaciones más altas ¿Por qué pasó esto? Pues porque el profesor había destinado más recursos en apoyar a los alumnos que consideraba más listos, habiendo dado a los demás como una causa perdida, aunque en realidad todos los alumnos tenían un potenciar similar para sacar adelante el curso.
  • En una segunda situación experimental, se le pidió a los profesores que informasen a sus alumnos que un estudio científico había demostrado que la gente de cabello castaño era más inteligente que la de pelo rubio. Al realizar el primer examen, la media de notas de los castaños fue superior. Posteriormente, se pidió al profesor que dijera que se había equivocado y que los resultados del experimento fueron justamente al revés. Al siguiente examen, las notas de los alumnos rubios mejoraros y las de los castaños empeoraron.

De la misma forma, en el mundo de la ciencia existe lo que se conoce como el "Efecto Rosenthal", en honor al Psicólogo Social David Rosenthal, quien demostró que las expectativas del investigador pueden llegar a condicionar el resultado final de un experimento. Por ejemplo, si un experimentador está convencido de que las personas de color blanco son más inteligentes que las negras y plantea un experimento para demostrarlo, puede, inconscientemente, a la hora de realizar las pruebas, generar un ambiente más relajado para las personas de color blanco y más displacentero para las de color negro, afectando esto al resultado de ambos en la prueba.

Efecto Pigmalión
Imagen tomada de: Psicología y Comunicación


Más ejemplos de este efecto se hallan en los roles de género o los estándares sociales. A un infante le pueden enseñar que por su género o estratificación social debe tener determinadas preferencias o mostrar determinados comportamientos. El niño terminará transfiriendo dicho aprendizaje a su configuración del "yo".

El efecto Miguel Ángel


Una curiosa combinación entre la Profecía Autocumplida y el Efecto Pigmaleón es lo que se conoce como el Efecto Miguel Ángel, bautizado así por Drigotas, Rusbult, Wieselquist y Whitton. Estos autores afirmaron que el autoconcepto de una persona podía modificarse por la concepción que entendía que una persona tenía de él.

Efecto Miguel Ángel
Miguel Ángel Bounarroti.
Por ejemplo, cuando un alumno tiene una pareja y cree que esta le considera un buen estudiante (aunque objetivamente no sea cierto que su pareja piense así), el alumno, por el deseo de que su pareja no se decepcione con él, puede llegar a pasar más tiempo estudiando del que lo hacía previamente, convirtiéndose al final en un buen estudiante.

Por otro lado, una persona que se considere así misma cariñosa y cercana, puede cambiar su imagen sobre si misma cuando al mostrarle muestras de cariño a su pareja, esta le responde con frialdad, pudiendo llegar a pensar que en realidad no es una persona tan cariñosa y comportándose en un futuro de acuerdo con esta idea.

El nombre de este efecto va ligado al famoso escultor italiano del s. XV Miguél Ángel Buonarroti. Ya que hacían el simil de uno de los miembros pareja esculpiendo una escultura en blanco que era el otro miembro. Quizás no sea la analogía más adecuada, teniendo en cuenta que el escultor realiza su obra de forma consciente e intencional, cosa que no sucede en este efecto.

Inicialmente se formuló que el Efecto Miguél Ángel era exclusivo de las relaciones de pareja. No obstante se ha demostrado que esto puede aparecer en otros ámbitos, como es el laboral o el familiar, ya que un jefe o un padre puede "esculpir" al sujeto de la misma manera.