viernes, 7 de octubre de 2016

El perro de Pavlov y el reflejo condicionado

A través de este experimento, Pavlov propuso las bases teóricas del Condicionamiento Clásico, uno de los modelos fundamentales para entender el comportamiento humano y animal.

Iván Petróvich Pávlov, nacido en la ciudad rusa de Riazán el 14 de septiembre de 1849, falleció el 27 de febrero de 1936, en la ciudad Lenningrado (actualmente San Petersburgo) en la entonces llamada Unión Soviética, habiéndose convertido en uno de los más reconocidos científicos de su época.

Pavlov
Ivan Pavlov
A pesar de que el descubrimiento por el que escribió su nombre en letras de oro en la historia de la ciencia fue el "reflejo condicionado", Pavlov ya era toda una eminencia para el mundo de las ciencias. Fisiólogo de profesión, en 1904 le fue otorgado el Premio Nobel de Medicina por su trabajo en el área de la fisiología nerviosa de los procesos digestivos.

Incluso muchos años después de su gran descubrimiento, al que dedicó gran parte de lo que le quedaba de vida a perfeccionar, realizó otros importantísimos trabajos en áreas como neurosis experimentales o acerca de las bases neurológicas de la personalidad.

Las bases del condicionamiento clásico


Pavlov estudiaba en su laboratorio las respuestas de salivación en los perros, para ello fabricó un aparato que, introducido dentro de la boca del animal, le permitía analizar en qué cantidad salivaba el perro según determinadas circunstancias.

Era un hecho ya conocido que estos animales producían salivación al introducir un alimento en su boca, para que esto les ayude en su digestión. Lo que sorprendió al propio Pavlov fue comprobar como sus perros comenzaban a salivar sin necesidad de estimulación de las glándula salivales. Dicho de otra forma, observó que el mero hecho de ver la comida, ya provocaba la respuesta de salivación. No solo eso, Pavlov también se encontró con perros salivando al contemplar al ayudante que generalmente administraba el alimento a los animales.

Pavlov
Pavlov mostrando su descubrimiento.
Las palabras del filósofo griego Aristóteles, al definir lo que el mismo llamó como "Ley de la contigüidad", saltaron entonces a la cabeza de Pavlov: "Cuando dos cosas suelen ocurrir juntas, la aparición de una traerá la otra a la mente", decía el filósofo griego.

Pavlov trató de dar evidencia empírica a las palabras de Aristóteles y complementar su teoría. Fue entonces cuando realizó el experimento que le haría famoso. Expuso, durante varios ensayos, a uno de sus perros al sonido de un metrónomo (en algunos escritos el metrónomo es sustituido por una campana o un timbre) antes de administrarle el alimento. Pasados unos días, el mero hecho de escuchar el metrónomo provocaba por si solo la respuesta de salivación en el animal.

Pavlov propuso que el perro presentaba lo que bautizó como un "reflejo condicional" (que en inglés sería incorrectamente traducido como "reflejo condicionado"). Según el cual, un estímulo incondicionado (EI), aquel que produce una respuesta de forma natural en el individuo, en este caso la comida, provoca una respuesta incondicionada (RI) y al presentar un estímulo neutro (EN), aquel que, bajo circunstancias naturales no produce una determinada reacción en el sujeto, en este caso el metrónomo, un determinado número de veces junto al EI, el EN se convertiría en un estímulo condicionado (EC), el cual es capaz de provocar, en ausencia del EI, el mismo efecto que el mismo, por lo que se dice que el sujeto da una respuesta condicionada (RC).

Condicionamiento Clásico
Imagen tomada de "Proyecto 16:00".

Este modelo de aprendizaje (asociación entre estímulos) fue bautizado posteriormente como "condicionamiento clásico". Si se observa este postulado, se comprobará que es prácticamente igual de efectivo en seres humanos, quienes, a lo largo de un día normal, muestran cuantiosas respuestas condicionadas. Las más conocidas de estas son las fobias (o miedos irracionales), muchas veces cuando una persona ha sufrido una mala experiencia que le ha acarreado malestar (por ejemplo, sufrir un ataque de ansiedad al quedarse atrapado en un ascensor o sufrir lesiones al ser atacado por un animal), el mero hecho de volver a exponerse a los estímulos que propiciaron esa mala experiencia (ver un ascensor o un animal idéntico al que le agredió) son suficientes para provocar una reacción de evitación que anteriormente no provocaban. 

También encontramos ejemplos aún más cotidianos, como el niño que aprende que al sonar una campana puede salir al recreo o la persona que normalmente acostumbra a fumarse un cigarro después de beber un café, ya que durante la ingesta del mismo, experimenta más ganas de fumar que en otro tipo de situaciones.

El legado de Pavlov


Aunque al principio de su carrera Pavlov no se mostró no muy acorde con la psicología, que por aquel entonces estudiaba facultades subjetivas, como el alma, que se oponían al fuerte empirismo marcado en sus trabajos y a su ideología monista materialista, en los últimos años de su carrera simpatizó mucho por esta ciencia. Lo curioso es que, en los años siguientes, la psicología tendería a rechazar todo aquello que no fuera empíricamente contrastable, siendo el descubrimiento del ruso, uno de los factores más relevantes para que se viviera dicha revolución.

El perro de Pavlov
Caricatura realizada por Stivens en 2003.
Tras los descubrimientos de Pavlov se llegó a creer que cualquier estímulo podría ser asociado a cualquier estímulo. No obstante, se ha demostrado que esto no es así. Para que el condicionamento suceda, tienen que darse las situaciones propicias. Por ejemplo, es importante que haya contingencia entre estímulos. Es más fácil condicionar la ingesta de un determinado alimento al dolor de estómago, que, al dolor de pie, aunque ese último tipo de dolor se suele presentar conjuntamente con la ingesta de dicho alimento.

Sobre todo es importante destacar que algunos individuos son más susceptibles de ser condicionados que otros.

Algunos años más tarde, algunos psicólogos norteamericanos, entre los que destaca la figura de B.F Skinner, ampliaron este concepto al de "Condicionamiento Instrumental" en lo que se asocia al estímulo no es otro estímulo sino una consecuencia, como le sucede a la rata que aprende que al pulsar un botón se le dispensará comida, o el niño que aprende que si desobecede a una figura de autoridad no se le permitirá salir a jugar. Estos autores también trataron de reducir el estudio de conducta a los meramente observable.

En las últimas décadas, encabezado por los trabajos del "neoconductista" Clark Hull, trataron de complementar la psicología conductista a otras ramas de la psicología hasta alcanzar una concepción integradora con la que se trabaja actualmente. Curiosamente el propio Pavlov, al comentar sus descubrimientos, eso sí, en sus últimos años, ya hablaba de que era importante no obviar los aspectos subjetivos de la conducta a la hora de estudiarla.