viernes, 23 de septiembre de 2016

¿Por qué envejecemos?

El ser humano nace del vientre materno sin un organismo plenamente desarrollado. Poco a poco, sus facultades físicas y mentales viven un determinado desarrollo que se completa alrededor de los 20 años. No obstante, cuando esa persona llega a cierta edad, sufre un característico proceso de "involución" al que llamamos "envejecimiento".
Por qué envejecemos

El envejecimiento siempre ha estado allí, por lo que pocas personas se han planteado por qué existe, sin embargo, la comunidad científica ha tratado de dar una explicación a por qué ocurre este fenómeno, del mismo modo que trata de explicar por qué las condiciones de vida actuales en el mundo occidental provocan un severo retraso en dichos procesos.

Antes de analizar las teorías más influyentes en cuanto a este aspecto, cabe señalar que hay dos tipos de envejecimiento: 

  • El envejecimiento primario, que se refiere a los cambios irreversibles propios de la filogenia humana.
  • El envejecimiento secundario que se refiere aquellos cambios que se han producido en un determinado individuo debido a enfermedades o afecciones específicas.

Puesto que el envejecimiento segundario se explica por sí mismo, lo que tratan de explicar las siguientes teorías es el primario.


El deterioro del Sistema Inmunológico


Muchos aspectos del Sistema Inmunológico, aunque no todos, pierden eficacia con los años. Una parte esencial del envejecimiento es la pérdida gradual de dicho sistema en su capacidad para reparar los daños causados en las células y protegerlas contra la invasión.

La analogía que se emplea, es la de una máquina que se rompe de usarse demasiado.

El uso y desgaste


Esta teoría critica la analogía del agotamiento de una máquina. El cuerpo humano, según defienden, es su propio taller, se sustituye o se repara muchas de sus propias piezas averiadas. Además, a diferencia de la mayoría de las maquinas, muchas piezas del cuerpo salen beneficiadas del uso.

Podría decirse que tiene una formulación muy parecida a la teoría anterior, pero es mucho más compleja en su elaboración.

Los accidentes celulares

La senescencia es el resultado de la acumulación de accidentes que tienen lugar durante la reproducción celular. Las mutaciones provocan que las células nuevas no sean copias exactas.

En todo el cuerpo, las imperfecciones celulares, así como la menor capacidad para detectarlas y corregirlas, puede provocar pequeños deterioros en el funcionamiento o lesiones mortales.

Los radicales libres dañan las células, afectan a los órganos y aceleran las enfermedades. Con el paso del tiempo los radicales libres aumentan y la acumulación gradual puede ser una de las causas del envejecimiento.

Hay tres enzimas que actúan en la eliminación de los radicales libres de oxígeno, cuyos efectos son eliminados por varios antioxidantes. De esta manera y otras, el cuerpo utiliza procesos para curarse a si mismo. A medida que el sistema inmunológico disminuye y el proceso de reparación pierde eficacia, la constelación de errores puede ser tan grande, o afectar a células tan importantes, que el cuerpo no pueda controlarlos o aislarlos, por lo que se llega a la catástrofe por acumulación de errores.

La genética del envejecimiento


Los errores en la duplicación celular que parecen explicar, en parte, el envejecimiento primario son acumulativos, universales, dominantes y están presentes en todos los sistemas corporales.

Algunos teóricos proponen que el envejecimiento va incorporado en la planificación genética de la especie. El envejecimiento no es una equivocación, sino que forma parte del desarrollo normal y natural de cada especie. Las especies tienen un límite máximo del periodo de vida, que es genéticamente innato. Es decir, cada especie tiene marcado un tiempo máximo que los miembros de esa especie puedan vivir. El límite máximo del periodo de vida es diferente a la esperanza de vida. Y para los humanos está marcado en 120 años (aproximadamente).

Jeanne Calment
Jeanne Calment en su 122 cumpleaños | Foto tomada de: 20 Minutos.


Hay que apuntar que la persona que más tiempo sabemos que ha permanecido con vida (puesto que el caso de matusalén no está debidamente documentado) fue Jeanne Calment, quien falleció el 4 de agosto de 1997, en la ciudad francesa de Arlès, la cual le había visto nacer hacía 122 años y 164 días.

El reloj biológico


El ADN que dirige la actividad de cada célula del cuerpo regula también su proceso de envejecimiento, no como una mutación en el tiempo sino como una función correcta.

Según esta teoría, a medida que el reloj biológico va desactivando de forma gradual los genes que provocan el crecimiento, también van activando a los que provocan el envejecimiento.

Las enfermedades de envejecimiento precoz, como Down o Progeria, sugieren la regulación genética del envejecimiento.

Las células siempre paran de dividirse en un momento determinado, este es el límite de Hayflick. Incluso en condiciones ideales, la división celular de las criaturas vivientes es casi la misma que se produce en la duración máxima de la vida de esa especie en particular.