sábado, 24 de septiembre de 2016

El experimento Milgram y la Teoría de la Cosificación. El peso de la autoridad en la conducta

La Teoría de la Cosificación, propuesta por Stanley Millgram, propone que, en determinadas circunstancias, para un sujeto, la responsabilidad de sus actos no son propias, sino de la figura autoritaria que se los ha encomendado. En otras palabras, según esta teoría, una persona podría realizar actos contrarios a su voluntad o su moral, simplemente porque una figura autoritaria se lo ha encomendado.

Esta idea comenzó a rondarle la cabeza en 1961, cuando Adolf Eichmann, teniente coronel de las SS Nazi y responsable directo de la Endlösung der Judenfrage (solución final al problema judío), que posteriormente sería mundialmente conocida como "Holocausto" y que consistía en deportación y exterminio de toda persona de etnia judía dentro de los territorios conquistado por su nación, fue juzgado en Jerusalén y sentenciado a muerte por "crímenes contra la humanidad".

Adolf Eichmann
Imagen del juicio de Adolf Eichmann | Foto tomada de Zimbo.com
Milgram, psicólogo social y descendiente de víctimas de dicho Holocausto, siguió el juicio con gran expectación. Una de las primeras cosas que sorprendieron a Milgram fue ver a Eichmann como una persona "normal". No mostraba características propias de un psicópata o un asesino sanguinario. Otra cuestión de la que se vio incapaz de apartar su pensamiento ocurrió cuando preguntaron al ex teniente cómo había sido capaz de ejecutar dichas acciones, su respuesta fue clara y concisa: "Estaba siguiendo órdenes" ¿Era realmente suficiente que se diera ese factor para que una persona "normal" fuera capaz de cometer tan horrendos crímenes? De hecho, las últimas palabras que formuló Eichmann antes de morir ahorcado fueron: "Tuve que obedecer las reglas de la guerra y las de mi bandera".

Solo tres meses después de la celebración de este juicio, Milgram trataría de explicar el peso de la autoridad en la conducta final de una persona con el experimento que escribiría su nombre en la historia de la ciencia.


Los peligros de la obediencia


El "Experimento Milgram" fue llevado a cabo en la Universidad de Yale. Para ponerlo en marcha, se puso un anuncio en la prensa local en el que pedían voluntarios para trabajar en un experimento acerca de "los efectos del castigo en la memoria y el aprendizaje" (lo cual, lógicamente, era un señuelo). Los sujetos seleccionados para participar en el experimento fueron hombres de entre 20 y 50 años y entre los que habían personas que habían recibido cualquier tipo de educación (desde recién salidos de la escuela primaria, a expertos doctorados).

Para que el experimento se llevase a cabo, eran necesarias tres personas en cada ensayo experimental. La primera de ellas, el experimentador, explicaría a los otros dos (un sujeto experimental y un cómplice del experimentador) en que consistía el experimento (pero dando información falsa). Milgram explicaba a los sujetos que lo que se hacía era dividir por sorteo a ambos sujetos para que uno desempeñase el papel de "maestro" y otro el de "alumno" (aunque dicho sorteo estaba amañado para que el cómplice siempre saliese elegido como alumno). El alumno estaría en una habitación contigua, atado en una silla y conectado a unos electrodos. El maestro se encontraría en una sala con el experimentador.

Stanley Milgram
Stanley Milgram | Imagen de archivo
La tarea del maestro era, a través de un micrófono, plantear ciertas pruebas de memoria y aprendizaje al alumno (al cual no veía). Cada vez que el alumno fallase una pregunta, el maestro debía de aplicarle una descarga eléctrica, aumentando la intensidad de la descarga a cada error (desde 15V en el primer ensayo hasta 450 que duraba el último, en cada ensayo se aumentaban 15V, por lo que en total habría 30 niveles). Antes de empezar el experimento, el experimentador aplicaba al maestro una descarga de 45V para que se hiciera a la idea de lo que sentiría el alumno.

La realidad era que el "alumno" no se encontraba atado a una silla, y estaba previamente programado que diera una respuesta falsa o cierta de antemano. Según la intensidad de la descarga "aplicada", el sujeto escucharía al alumno emitir una serie de gritos de dolor y de agonía, que en realidad habían sido grabados previamente. El programa era el siguiente:

  • Durante las primeras descargas, el alumno, se quejaba levemente, golpeando la pared que les separaba y quejándose de su condición de enfermo del corazón.
  • Al alcanzar los 270V, se producían estremecedores gritos de agonía.
  • A partir de los 300V, el alumno dejaba de responder (como si se hubiera desmayado). Cuando se alcanzaba este estado, el experimentador le decía al maestro que si en 45 segundos no obtenía una respuesta, se actuase como si se hubiera aplicado una respuesta incorrecta.

A lo largo del experimento, si el sujeto mostraba su malestar con lo que estaba aconteciendo, el experimentador, hacía las siguientes afirmaciones (por este orden, cada vez que el sujeto se quejaba):

  • Continúe, por favor.
  • El experimento requiere que usted continúe.
  • Es absolutamente esencial que usted continúe.
  • No tiene opción, debe continuar.

Si después de estas 4 afirmaciones, el sujeto seguía negándose a continuar, el experimento se daría por acabado, si no, finalizaría tras aplicar la descarga de 450V.


Resultados


Milgram, antes de realizar el experimento, pidió a varios de sus colegas de profesión que estimasen cuales iban a ser los resultados hallados. Estos pronosticaron que muy pocos pasarían de los 130V y que sólo algún sádico llegaría a los 450V.

No obstante, los resultados descubiertos por Milgram fueron bien distintos. Absolutamente ninguno de los participantes abandonó el experimento antes de los 300V y aunque el 100% mostró malestar por estar accediendo a aplicar descargas tan altas, el 65% de los sujetos llegó a aplicar la descarga de 450V.

Repercusión social


Estos resultados armaron un gran revuelo en la sociedad, pero ni el propio Milgram ni el resto de la comunidad científica se pararon allí y realizaron distintos experimentos para tratar de complementar o amplificar su teoría. Entre otras cosas, se han descubierto factores que favorecen o entorpecen esta obediencia, por ejemplo, en un experimento similar, pero que la "víctima" era visible para el sujeto, fueron muchos menos los que llegaron hasta el final.


Militar. Efecto Milgram.


Otro experimento, realizado con mujeres, demostró resultados similares, aunque mayor respuesta de estrés.

Teoría del conformismo


A par de la Teoría de la Cosificación, arriba explicada, otros teóricos, para explicar los resultados hallados por Millgram, se han basado en la "Ley de la Conformidad" de Solomon Asch, según la cual, cuando un sujeto (generalmente en una crisis) se ve incapaz de tomar una decisión, adopta la forma de actuar (o acata las órdenes) del grupo en el que se encuentra o de las personas a las que les trasfiere autoridad.