martes, 20 de septiembre de 2016

Las posibles causas de las enfermedades mentales

Las enfermedades mentales, también conocidas como trastornos mentales o psicopatologías, siempre han sido un área de estudio complicada en la que la ciencia no ha podido hurgar tan en profundidad como le hubiera gustado hasta los últimos avances y de la que todavía queda demasiado por conocer.

Causas de las enfermedades mentales
Actualmente se concibe a la enfermedad mental como una pérdida o alteración de las facultades mentales, pero lo cierto es que su categorización, desde que los antiguos la denominaban “locura” (término falto de valor científico a día de hoy), ha sido una tarea muy ardua y que ha sufrido muchos cambios.

Varios milenios han transcurrido desde que a los "locos" se les atribuía estar malditos y se les trepanaba el cráneo con intención de dejar escapar a los malos espíritus, muchos siglos desde que Hipócrates, padre de la medicina, propusiera los cuatro humores que, en conjunto, hacían funcionar el cuerpo humano y cómo un desequilibrio entre ellos provocaban un desorden que hoy conocemos como "locura". Incluso las investigaciones de las últimas décadas han dejado algo obsoleta las concepciones freudianas de la neurosis provocada por la privación de los deseos primarios.

Dicho esto ¿Cuáles son las principales causas de las psicopatologías? En la actualidad, tanto la psicología como la psiquiatría moderna aceptan tres vías distintas.

Factores físicos de riesgo para contraer enfermedades mentales


El primer grupo, el de los factores físicos, es el más grande, en cuanto a sus posibles dimensiones y por tanto imposible de enumerar a todas aquí.

Por un lado, intervienen factores tanto exógenos (exteriores al sistema nervioso), como orgánicos y estos últimos pueden ser tanto genéticos (heredables), como epigenéticos (factores genéticos afectados por el ambiente, muy comúnmente, durante la etapa embrionaria). Los trastornos típicos del envejecimiento, como el Alzheimer o el Parkinson, entran también dentro de dicha categoría.

Las lesiones físicas también se ven incluidas. Distintos shocks o lesiones craneales, pueden derivar en un inadecuado funcionamiento de las facultades mentales.

Por último, no se debería abandonar esta categoría sin hablar de otro factor de riesgo como son las intoxicaciones, ya sea a través de la exposición continua a un ambiente tóxico, como por el consumo de sustancias tales como el alcohol o distintas drogas de diseño.

Las lesiones epilépticas, alteraciones como la esquizofrenia (ambas acostumbran a tener una fuerte base genética) o las psicosis agudas (propias del consumo de alcohol), son claros ejemplos de estos trastornos mentales.


Factores psicológicos de riesgo para contraer enfermedades mentales


Freud
Desde Sigmund Freud, se habla mucho de la importancia de los primeros años en la vida afectiva de la persona y de cómo la privación de necesidades en las primeras etapas de la vida pueden ocasionar desequilibrio mental. A pesar de que la historia de la ciencia a desacreditado al padre del psicoanálisis en gran parte de sus postulados, las investigaciones no han podido hacer otra cosa que darle la razón en este aspecto.

Experiencias tempranas como tener padres alcohólicos o depresivos, ser abusado sexual o físicamente a una edad temprana o directamente haber crecido sin influencias parentales directas (huérfanos que no llegan a ser adoptados) han mostrado tener una alta correlación con padecer alguna enfermedad mental en el futuro.

Otros acontecimientos menos brutales, como conflictos familiares o laborales pueden llegar a provocar los mismos efectos cuando la exposición a ellos es lo suficientemente prolongada (aunque son pocos los casos que se encuentran).

Cabe destacar que dos personas no reaccionan igual ante las mismas circunstancias y que hay gente más propensa que otras a padecer estos trastornos si se dan las circunstancias adecuadas.

Factores sociales de riesgo para contraer enfermedades mentales


La Revolución Industrial trajo consigo un importante cambio en el ritmo de vida de las sociedades occidentales que han coincidido con un importante incremento de diagnósticos de este tipo de trastornos. Distintas investigaciones realizadas tanto en Francia, como en Estados Unidos, han puesto de manifiesto que el número de internados se multiplicó a raíz de 1945.

Es más, otros países de costumbres rurales han permanecido inalterables ante dicha revolución, sin sufrir dicho brote, mientras que Japón, que ha vivido un importante proceso de “occidentalización” sí que ha visto como el número de enfermos mentales en su población se ha disparado.



No solo el tipo de sociedad influye en cuanto al riesgo de una persona de padecer una enfermedad mental, sino que las relaciones íntimas de la misma tienen un peso tal vez mayor. Recientes investigaciones han demostrado que los célibes, viudos y divorciados, así como los ya mencionados huérfanos, muestran mayor proporción de enfermos mentales. Para muchos autores estos datos tienen una doble interpretación, ya que no pueden determinar si la soledad es lo que provoca el desorden o es el propio desorden lo que provoca que una persona sea incapaz de relacionarse adecuadamente.

Hay autores que afirman, sin embargo, que el notable incremento de hospitalizados por enfermedades mentales se debe a los avances en la medicina, puesto que anteriormente niños nacidos con ciertas debilidades morían y ahora se les salva, además el aumento de la calidad de vida consigue que muchas más personas lleguen a ancianas, lo cual conlleva a un incremento de los trastornos seniles.

Interacción de factores


Ninguno de estos factores acostumbra a actuar por si sólo. Una persona con una propensión genética a padecer uno de estos trastornos, tendrá mayor probabilidad de padecerla si vive acontecimientos particularmente traumáticos en su infancia o si es sometido a un ritmo de vida particularmente estresante.