miércoles, 21 de septiembre de 2016

Pensé que lo haría otro. Kitty Genovese y la difusión de la responsabilidad

El concepto de Difusión de la Responsabilidad, propuesto por John Darley y Bibb Latané en 1968, mantiene lo siguiente: "La creencia de que varias personas concurren en una situación hace que el individuo reduzca su responsabilidad bajo la suposición de que otro u otros también pueden responder a una demanda de ayuda".

Latané y Darley, difusión de la responsabilidad
Foto: Tarringa.net
Expresado de una forma más coloquial, lo que mantienen estos autores es que cuando una persona encuentra un problema o a otra persona ante un apuro y sólo ella puede hacer algo al respecto, es mucho más probable que se ocupe en solucionarlo que si se encuentra junto a otros, debido a que tenderá a pensar que cualquiera de ellos lo hará y que no depende de él.

Este fenómeno, también conocido como "Efecto Espectador", "Síndrome Genovese" o "Efecto Niñera", es mucho más sencillo de comprender con el hecho real que inspiró a Darley y Latené a formular su teoría, el asesinato de Kitty Genovese.

Kitty Genovese


El 13 de Marzo de 1964, Kitty Genovese, de 29 años de edad, volvía, sobre las tres de la madrugada, después de su jornada laboral hacia su apartamento en el barrio de Queens (Nueva York). En ese momento, fue asaltada por un maníaco, a quien posteriormente la policía identificaría como Winston Moseley.

Mosley se acercó a Kitty por la espalda y le asestó dos puñaladas. El grito de la mujer provocó que un vecino se asomase a la ventana y gritase que la dejase en paz (aunque no la socorrió). Mosley huyó despavorido y Genovese quedó tendida en el suelo, desangrándose y sin recibir ningún tipo de ayuda.
Winston Mosley y Kitty Genovese | Foto: New York Times.

Finalmente se levantó por su propio pie y, mal herida, trató de regresar a su hogar, encontrándose nuevamente con su agresor lejos del lugar de los primeros apuñalamientos.

Winston Mosley, quien posteriormente declaró a la policía que había salido de casa con la intención de asesinar a "una mujer", volvió a asestar varias puñaladas a su víctima y los gritos pudieron volver a oírse en la solitaria madrugada de las calles neoyorquinas.

La agresión sufrida por Kitty Genovese duró aproximadamente media hora y consistió tanto en el apuñalamiento, como en posterior violación y robo.

Mosley huyó de la escena del crimen cuando Genovese aún permanecía con vida y esta falleció de camino al hospital.

Revuelo social


Según publicó dos semanas después el New York Times, 37 vecinos se asomaron a la ventana y contemplaron el horrendo espectáculo sin que ninguno de ellos llamara a la policía. El diario neoyorkino versó su artículo acerca de como la sociedad de su ciudad se había desensibilizado en cuanto al dolor ajeno.



Los datos de la investigación contradicen a lo publicado en el New York Times. Según los datos oficiales, los testigos oculares fueron 12 y sí que hubo alguna llamada a la policía, aunque sin describir correctamente lo que acontecía.

Gran parte de la sociedad occidental se hizo eco de la opinión del Times de por qué ninguno trató ni de avisar a la policía ni de socorrer a la muchacha. Sin embargo la ciencia psicológica trató de investigar si esa fue la auténtica causa.


Difusión de la responsabilidad


Tuvieron que pasar cuatro años (1968), para que dos investigadores de la Universidad de Nueva York (Darley y Latanè) se interesasen por lo acontecido. Uno de los detalles que más fascinaba a estos investigadores acerca del caso de Kitty Genovese fue que cuando se le preguntó a la mayoría de los testigos oculares que por qué no intervinieron ni alertaron a las autoridades, estos respondieron "Pensé que otro vecino lo haría".

Esta respuesta (más bien, la continua repetición de esta respuesta), les hizo formular el concepto de"difusión de la responsabilidad", arriba explicado.

El siguiente reto para Darley y Latinè consistiría en demostrar la existencia de este fenómeno. Para ello, desarrollaron un experimento en el que una serie de sujetos, estando solos en un cuarto experimental, podían acudir en ayuda de otros que les habían pedido auxilio a través de un sistema de intercomunicación. La medida que se tomó fue el número de sujetos que interrumpieron el estudio a fin de ayudar al otro. Los experimentadores encontraron que el 85% de los sujetos que creyeron ser los únicos que sabían del problema trataron de ayudar. Sin embargo, cuando los sujetos creyeron que había cuatro sujetos más que habían escuchado la petición, sólo el 31% acudió en su ayuda.

Los experimentadores interpretan estos resultados (y los encontrados en otros experimentos posteriores, como el realizado por Sara Leal en el siguiente vídeo) como el producto del conflicto en el que se encuentra el sujeto respecto de si debe responder o no y de la influencia que tiene la presencia de otras personas en su disposición de ayudar.



Como todo efecto psicológico, cabe destacar que no es suficiente para explicar (o predecir) la conducta final de una persona en una determinada situación, pero se conoce, gracias a este y posteriores experimentos, que la presencia de más espectadores altera, de una forma u otra, la presencia de la conducta altruista.