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miércoles, 27 de marzo de 2019

13 motivos por los que gente que lo necesita no acude a terapia

La desinformación acerca del proceso terapeutico o de la Psicología en general consigue que muchas personas que se podrían beneficiar de sus técnicas decidan no acudir a profesionales.

La ciencia de la Psicología lleva siglos desarrollando distintas técnicas de tratamiento para mejorar la vida de las personas, ya sean aquellos que padezcan de algún tipo de trastorno neurótico, como aquellos a los que se enfrentan a algún tipo de problema específico o cotidiano del que no dispone o no conoce herramientas para lidiar satisfactoriamente con él y la eficacia de sus resultados está demostrada.

A pesar de todo lo expuesto en el párrafo anterior, esta disciplina es víctima de diversos estereotipos y estigmas por las que personas qué de algún modo sienten que necesitan ayuda, se resisten a acudir a un profesional. A continuación se exponen los más comunes:

1.- Mis problemas no son tan importantes 


Por una parte, mucha gente piensa que los profesionales de la psicología se dedican en exclusiva a problemas en los que el paciente se pongan en peligro tanto a ellos mismos como a los demás, o para casos de "locura" (a pesar de qué este termino no tiene ninguna definición científica).

Psicología
Imagen: alliedtravelcareers.com
Es habitual que una persona que se sienta agobiada por aspectos cotidianos como estrés laboral o ansiedad por la calidad de sus relaciones familiares, se llegue a sentir incluso culpable al comparar su vida con gente que vive en países tercermundistas, o en barrios marginales o aquellos que sufren una enfermedad terminal o convive con alguna persona que la padezca. De la misma manera, este feedback, se percibe igualmente por parte de terceros que acostumbran a decirle a gente que los suyos "no son verdaderos problemas" o que "no tienen motivos para sentirse así".

No hay que olvidar que cada persona vive su vida y la de nadie más y cada uno tiene que lidiar con lo que en ella acontece y sus problemas tienen la medida que tienen dentro de la misma. Imagine que está usted en una sala con otra persona. En ella entra una persona con una katana y le corta un brazo ¿Le dolería? Sí. Sus nervios enviarían información a su cerebro que crearía la sensación de dolor físico. Si justo a continuación, el agresor se enfrentase a la segunda persona que estuviese en la sala y le cortase, no solo los dos brazos, sino además las dos piernas, el hecho de contemplar como esa persona está "objetivamente peor", no va a reducir el dolor físico que esté experimentando. No hay que olvidar que el dolor físico y el dolor emocional comparten esta característica. Nuestro cerebro no le resta importancia a las cosas que nos preocupan porque objetivamente otras personas tengan problemas mayores, de hecho, si esto fuese así, sería un comportamiento desadaptativo, ya que las emociones negativas tienen el objetivo de encaminarnos a evitar en un futuro aquellas decisiones y experiencias que han resultados dañidas o desfavorecedoras.

Por otro lado, no hay que olvidar que las personas son responsables de sus actos, pero no de sus pensamientos, ni de sus sentimientos. Una persona no decide sentirse de una determinada manera, por lo qué, por un lado, no debe de sentirse culpable por una decisión que no ha tomado y, por otro, de la misma manera qué uno no decide sentirse de una determinada manera, tampoco tiene el poder de dejar de sentirse así por mera volutnad.

En resumen, ignorar un problema no hace que desaparezca, al contrario, lo habitual es que sus consecuencias negativas se acrecenten e, incluso en algunos casos, lleguen a somatizarse. Aunque algo, objetivamente, sea un problema pequeño, si la persona que lo padece no encuentra por si misma la manera de lidiar con él y sus consecuencias, se convertirá en un problema grande y por ello merece que se le dé la importancia que tiene, lo entienda o no el resto de la gente.

Psicología

A través del proceso terapéutico, se puede analizar el problema en profundidad para encontrar herramientas para lidiar más adecuadamente con él o reestructurar el enfoque con el que es analizado para que las consecuencias a nivel emocional sea menos leves. Ello revertirá en una mayor calidad de vida, tanto para el paciente, como para las personas que están a su alrededor.

2.- Debería ser capaz de solucionar mis problemas por mi mismo


Y este no deja de ser el objetivo final. No hay que olvidar que el trabajo del Psicólogo no es solucionar el problema, sino ayudar a encontrar el camino cuando la persona no es capaz de hacerlo por una misma.

Cuando una persona necesita armar una estantería, es posible que esta misma sepa como armarla o que necesite contratar un profesional. También existe la opción de qué no sepa armarla, pero decida aprender a hacerlo. Ahora bien ¿El tiempo del qué dispone es el necesario para aprender y, sobretodo, aprender la manera más eficaz? ¿Tiene los mecanismos para aprender por si mismo a través de ensayo y error o necesita la guía de un profesional?

Si en lugar de montar una estantería, el problema de la persona es lidiar con un problema emocional y la persona no sabe en estos momentos cual es la forma más productiva, o no conoce los mecanismos a través de los cuales puede alcanzarlos, acudir a un profesional puede ser la manera más eficaz para desarrollar esa habilidad y, finalmente hacerlo por uno mismo.

3.- Si comienzo la terapia ¿Tendrá que ser para siempre?


Esta cuestión, en gran medida, ha sido respondida en el apartado anterior. La concepción de que la terapia es "para toda la vida", viene de la corriente psicoanalítica, pero no hay que olvidar que, a pesar de la creencia popular, el Psicoanálisis no es una rama de la Psicología.

La frecuencia de la terapia es acordada por paciente y terapeuta en la primera sesión y, como se ha dicho, el objetivo final de la terapia es que el paciente termina disponiendo de los recursos necesarios para lidiar con el problema por él mismo.

Mucha gente también se muestra su preocupación de terminar generando una relación de "dependencia" con su terapeuta. Efectivamente, el código deontológico del psicólogo advierte sobre este aspecto y los casos en los que el terapeuta no cuida este aspecto son denunciables. 

4.- Tendré que revelarle a mi terapeuta mis secretos más privados


En una terapia es el paciente quien decide cuanto y como es necesario compartir. Es trabajo del terapeuta de generar un vínculo de confianza.

Psicología


Por supuesto, no hay que olvidar que será más probable que el profesional sepa ayudarte si tiene información filedigna y objetiva. Esto sucede con la medicina o la abogacía y, por supuesto, con la Psicología. No hay que olvidar que, a pesar de lo que mucha gente piensa, los psicólogos no pueden leer la mente.

5.- Me sentiré juzgado


La concepción general es que el psicólogo es un juez que decide lo que está bien y lo que está mal, qué es honesto y qué es deshonesto, qué es sano y qué es enfermizo.... Lo cierto es que a la psicología no le corresponde hacer juicios de moralidad y que lo menos importante del proceso terapéutico es el "diagnóstico" o "etiquetaje". Muchas veces la gente piensa que cuando el psicólogo escuche su caso, se echará las manos a la cabeza, le pondrá la etiqueta de "loco" e irá corriendo a colocarle la camisa de fuerza.  

El psicólogo es una persona instruída en los aspectos que intervienen en el comportamiento humano (sociales, biológicos, cognitivos...) y que por ello puede entender las relaciones causa-efecto entre ciertas conductas y ciertas sensaciones y cómo se puede actuar sobre ellas para mejorar el bienestar y la calidad de vida del paciente. Nada más importa.

6.- No quiero que nadie me diga cómo tengo que vivir mi vida


Se vuelve a insistir. La Psicología no se basa en trazar una línea entre lo qué se debe o no se debe hacer. A grandes rasgos, esta disciplina acepta que todo lo que no dañe a uno mismo o terceras personas es lícito.

Una buena metáfora seguramente sería concebir al psicólogo como si se tratara de un GPS. Cuando una persona quiere ir a un sitio y no sabe cómo llegar por sus propios medios, indica el objetivo en el GPS y este le indica las posibles rutas que le podrían llevar hasta ella, indicando cual es más larga o más corta, cuales llevan peaje... pero al final, es sólo decisión del usuario determinar cual es el destino, cual camino escoger, incluso tan siquiera iniciar la marcha. Camino qué, recordemos, debe de ser andado por la persona, no por el GPS.

7.- Me asusta lo que pueda aprender sobre mi mismo


Seguramente esto también se deba a la tradición psicoanalítica, dónde gran parte de los problemas se achacaban a deseos sexuales reprimidos y ambiciones inconscientes. Sin embargo, esto está muy lejos de la realidad. Como se ha explicado anteriormente, en muchas ocasiones, la atención de la terapia no se centra tanto en por qué se iniciaron los síntomas, como lo hacen en cómo se están manifestando y cómo actuar sobre ello. Ninguna persona, tan si quiera un psicólogo, puede saber más de una persona que ella misma.

Seguramente, lo que una persona aprenda de asistir a terapia sea sobre su propia capacidad para lidiar con los problemas. 

8.- Yo no creo en esas cosas 


Nadie está pidiendo, en realidad, una prueba de fe. La Psicología es un ciencia, y como toda ciencia, sus postulados y aplicaciones han tenido que ser demostradas por el método científico.

Psicología
El problema viene mayormente cuando esta disciplina es confundida con distintas pseudociencias. Es psicoanálisis ha sido mencionado más de una vez a lo largo del presente artículo, pero otras técnicas como la Programación Neurolingüistica o la Grafología se han expuesto al público como ramas de la Psicología cuando no lo son por el mero hecho de no seguir el método científico.

Cabe destacar igualmente qué, salvo las matemáticas, ninguna disciplina científica es 100% infalible y que la Psicología no pretende serlo. Nadie pondría en duda que la medicina es una ciencia. No obstante, un médico, a pesar de estar debidamente formado, puede errar en un diagnóstico. De la misma manera, puede darse el caso de qué acierte con el diagnóstico, proponga un tratamiento qué ha demostrado ser efectivo para el 97.6% de los casos y que resulte que el paciente forma parte del 2,4% restante y qué, en consecuencia deba de cambiar el tratamiento, o puede pasar que recete una pastilla eficaz, pero que desate una reacción alérgica de la que ni el propio paciente era consciente cuando acudió originalmente a la consulta. Todos esos riesgos, por supuesto, existen en Psicología.

En definitiva, este disciplina no sólo es defenestrada por la desinformación proveniente del cine y la prensa, lo es también debido al intrusismo profesional, así como a la mala praxis de algunos de sus profesionales. Existen comisiones dedicadas a denunciar y perseguir todos estos factores para que el usuario pueda acceder a una sanidad eficiente y de calidad.

9.- No me fue bien con un Psicólogo o conozco a alguien a quien el Psicólogo no le sirvió


Este punto está también relacionado con el anterior. Ni los psicólogos son infalibles, ni todos los psicólogos son iguales. Tampoco lo son todos los pacientes. Como se ha dicho, la posiblidad de una mala praxis, así como de un error por parte del profesional al hacer el diagnóstico o generar el vínculo entre paciente y terapeuta existe igualmente la posibilidad de qué haya sido el paciente quien haya desatendido las recomendaciones de este o, desde un principio, no haya querido estar ahí y/o no haya tenido la paciencia suficiente con el tratamiento, ya qué, en muchas ocasiones, los resultados no son visibles a corto plazo.

Por otro lado, entre el posible cúmulo de posibilidades, también puede pasar que personas que acudan a la consulta de alguna determinada pseudociencia que utilice el nombre de la psicología, el paciente termine todo el proceso creyendo que en todo ese tiempo ha sido asistido por un psicólogo.

10.- No quiero que la gente sepa que voy al Psicólogo


El mismo miedo a sentirse juzgado por el profesional se transfiere a qué sean otras personas quienes les juzguen de esa manera. Se compartan, o no, todos los prejuicios mencionados en este artículo, es conocido por todos que son muy amplios y qué cuando una persona explique su caso en cualquier situación social, seguramente no sea juzgada con objetividad.

Al final, sentirse bien con uno mismo termina siendo lo importante. Es usted, y no ellos, quien tiene que lidiar con sus problemas y quien tiene que valorar la manera en que considera más efectiva enfrentarse a ellos.

11.- Es muy caro. No me lo puedo permitir


Esto, por desgracia, en muchos casos llega a ser cierto. La situación varía entre distintos países, pero en algunos lugares del planeta la gente muere por enfermedades perfectamente tratables por el mero hecho de no poder costearse los gastos médicos. Lo ideal es que todo ser humano tenga a su disposición los tratamientos que necesite para su salud física y/o mental, pero esto no sucede así.

Psicología
Foto: bilingual psychologist.
Pero cabe distinguir entre no tener el dinero y tener la creencia de qué el dinero que se le exige no es justo o no compensa. A pesar de que Sigmmund Freud mantenía que el precio de las sesiones debería de ser elevado para que el paciente se la tome en serio, esta no es la concepción actual.

Al paciente le puede dar la sensación de qué en cada sesión, le está pagando al terapeuta por una hora de trabajo, pero lo cierto es qué, aunque este sea el tiempo que físicamente pasen uno frente al otro, cada consulta al profesional le requiere dos, o incluso tres horas, debido a la preparación de la sesión y la elaboración del informe posterior a la misma. El profesional tiene que pagar el alquiler del local, su/s trabajador/es (como mínimo una persona que atienda el teléfono durante las horas de terapia) y, en el caso de qué pase algunos instrumentos de medida homologados, el coste de estos, que acostumbran a ser muy elevados. Un sano ejercicio a la hora de valorar lo que se cobra por terapia es preguntarse "¿Con lo qué está cobrando por sesión, cuantas horas tiene que trabajar en mes para qué el mero hecho de trabajar no le cueste dinero?" y "¿A partir de ahí, cuantos más tiene que atender para que tras pagar hipoteca y alimentarse empiece a obtener beneficios?"

Por supuesto, lo más importante no es si lo vale, sino si merece la pena, pero al final, el precio de lo que vale el bienestar de uno mismo, solo lo puede poner uno mismo.

12.- Es más rápido y eficaz una pastilla


Esta es una creencia no tan extendida como otras, debido al contraste que surge con la creencia de que farmacéuticas falsan estudios para vender medicamentos que la gente en realidad no necesita.

Cabe destacar aquí que los psicólogos no recetan pastillas. Dentro de los trastornos del comportamiento, hay que distinguir entre los psicóticos (aquellos que tienen una razón biológica) y los neuróticos (aquellos que no). A grades rasgos, los trastornos psicóticos son tratados por los psiquiatras, quienes, en muchas ocasiones, recomendarán un tratamiento farmacológico, mientras que los trastornos neuróticos serían tratados por psicólogos clínicos, que tratarían de solventar el problema a través de técnicas terapéuticas.

Esto quiere decir qué, en caso de que lo que le suceda a una persona no sea un transtorno mental, o que este sea de tipo neurótico, sería improcedente que fuese tratado con medicación.

Incluso en los casos en los que una persona necesite de verdad medicación para apalear los síntomas de una determinada enfermedad mental, cabe destacar que la psicofarmacología es una ciencia que se encuentra en una etapa muy temprana y qué estos fármacos acostumbran a tener unos efectos secundarios muy potenciados, que a largo plazo pueden ser especialmente dañinos. Es por ello que se recomienda combinar la terapia farmacológica con terapia psicológica en el que al paciente aprenda a conseguir, a través de reestructuración cognitiva y ciertos hábitos de vida, a conseguir efectos parecidos a los de la medicación, pero sin que se presenten esas efectos secundarios para así, en un futuro, poder retirar la medicación, ya sea de forma permanente o intermitente.

13.- Lo único que me hace falta es tomarme unas cervezas con unos amigos o hacer un viaje


Puede ser. La ciencia funciona mucho con técnicas de "ensayo-error" y merece la pena darse permiso para distraerse y centrarse en las aficiones. Posteriormente uno debe de hacer introspección para valorar si ha dado los resultados que esperaba, o no.

Psicología
Foto: reference.com


Por una parte la gente considera que el grueso de la terapia consiste meramente en desahogarse con lo que uno está reprimiendo y que esto se puede hacer simple y llanamente con las amistades, quienes además le conocen a uno mejor, después de tanto tiempo juntos, que un terapeuta con el que apenas han hablado unas horas. En este caso, dependerá bastante de cual sea la base del problema. El buen amigo, con la mejor de las intenciones, pero sin formación precisa, puede llegar a marear (como la persona a quien le preguntan una dirección sin saberla y da cualquier respuesta en lugar de confesar que la desconoce) o acrecentar más el problema (dando por ejemplo algunos feedbacks como los citados en el primer punto). Cuando, por el contrario, uno acude a un terapeuta, será escuchado sin ningún tipo de prejuicio previo, se le ofrecerá una hipótesis explicativa con base científica con un tratamiento personalizado y adaptado a sus características.

Por otro lado, esa concepción de "ir a un viaje para distraerse", podría recordar a un famoso refrán que reza lo siguiente: "Dale a un hombre un pez y comerá un día. Enséñale a pescar y comerá toda la vida". Si una persona se ve abrumada por una situación, muy seguramente sea porque no conoce o no sabe emplear las herramientas para enfrentarse a ella. En un viaje, es cierto que escapará de esa situación y, con ello, de los elementos sentimientos negativos que acarrea, pero al regresar a su rutina, tanto su problema, como su falta de recursos para hacerle frente seguirán allí. En la consulta, sin embargo, se le enseñarán herramientas que podrá utilizar el resto de sus días, tanto para esa, como para futuras situaciones.

Conclusión


Una cosa es que la Psicología sea eficaz y otra, por supuesto, saber reconocer cuáles son las circunstancias en las que una persona necesita acudir a uno de estos profesionales y tan importante cómo saber cuándo hay que acudir, es saber a quién hay que acudir.

lunes, 25 de marzo de 2019

Cómo combatir la procrastinación

Dejar las cosas para después trae consecuencias negativas, no sólo por la demora de la actividad, sino por las consecuencias psicológicas de ver cómo las tareas se acumulan y el peso de lo mismo sobre la autoestima. A través de estas estrategias se puede aprender a reducir su aparición y apalear sus efectos.

En términos generales, se conoce "Procrastinación" como la acción o el hábito de postergar actividades y obligaciones, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables. La etimología de la palabra procede del latín "procrastinare", que significa "aplazar". En Psicología, este término se emplea para definir el sentimiento de ansiedad que surge debido a una tarea pendiente de concluir. Es importante hacer esta distinción, ya que podría decirse que la procrastinación (el acto), provoca procrastinación (la experiencia psicológica).

Procrastinación
Fuente: Shuttersock.

La procrastinación parece ser un problema en alza en los últimos años. Un estudio de 2014 mostraba que el 80% de los estudiantes y el 25% de los adultos se confesaban "procrastinadores crónicos". Algunos teóricos plantean que el gran auge de internet y los terminales móviles han facilitado el hecho de que el problema se haya acrecentado enormemente a esta problemática.

¿Por qué sucede la procrastinación?


En palabras de Timothy Pychyl, autor de "Solving the Procrastination Puzzle" (Resolviendo el Puzzle de la Procrastinación): "Tenemos un cerebro que tiene una gran preferencia por las recompensas inmediatas. La Procrastinación es la forma que nuestro cerebro tiene que decirnos que prefiere sentirse bien ahora que más tarde. De esta manera retrasamos el compromiso, aunque sepamos que las consecuencias serán perjudiciales", explicó el profesor de la Universidad de Carleton.

De acuerdo con la investigación llevada a cabo por Joshep Ferrari en la Universidad de DePaul en el año 2011, la procrastinación ocurre cuando nuestro cerebro se ve abrumado por alguno de los siguientes factores:


  • Miedo al fracaso: cuando tememos que el desenlace no sea el que queremos o esperado. Esta es una cuestión que puede afectar en mayor medida a los perfeccionistas y gente con tendencia a juzgarse a ellos mismos de una forma más severa que al resto de la gente.
  • Impulsividad: las tareas que pueden ser resueltas en el momento pueden resultar más atractivas. Ocurre en personas que se focalizan más en lo urgente que en lo importante.
  • Negación: aquellas tareas pendientes que no nos gustan son más probables de que desaparezcan de nuestro foco de memoria.
  • Rebelión: cuando el ser humano se siente "obligado" a hacer algo, tiene la tendencia natural a hacer lo contrario para demostrar que es libre. Es un fenómeno que se conoce como "reactancia psicológica" o, más popularmente "psicología inversa".

Hay que destacar igualmente el papel de la regulación emocional. Algunos autores defienden que la procrastinación posee aspectos positivos ya que darse a uno mismo permiso ocasionalmente para centrarse en actividades placentareas, más allá de las obligaciones, podría servir para reducir el estrés y recuperar energías al volver a focalizarse en lo importante. No obstante, diversos estudios ponen de manifiesto la correlación entre la costumbre de procrastinar y emociones negativas. Por un lado, cuando una persona se siente triste o deprimida es más proclive a ejercer la procrastinación. De la misma manera, aquellas personas que acostumbran a postergar sus tareas, acostumbran a sentirse culpables por ello, lo cual incrementa sentimientos ansiosos y depresivos.

Procrastinación
Tira perteneciente a los tebeos "Mafalda" |
Quino (1964 - 1973)
En resumen, la procrastinación y la ansiedad conforman un círculo vicioso. En palabras de Dianne Tice, quien conjuntamente a Roy Baummeister, condujo, en 1997, uno de los primeros estudios sobre los efectos nocivos de la procrastinación en la salud: "a pesar de sus beneficios a corto plazo, la procrastinación no puede ser catalogada ni como adaptativa, ni como inocua", aseguró la psicóloga.

Cómo enfrentarse a la procrastinación


De la misma manera que a una persona con depresión no le sirve de ninguna ayuda decirle "anímate", a un procrastinador tampoco le basta con la orden "hazlo". 

Hay que saber distinguir en los casos en los que hay que actuar entre el acto (aquellas personas que realmente tienen la tendencia de postergarlo todo, con las consecuencias negativas que ello tiene) y cuando hay que actuar sobre la emoción (aquellas personas que sufren porque no se dan permiso a si mismos para descansar de vez en cuando).

Actuar sobre el acto


En el primero de los casos, existen una serie de pautas que han mostrado ser eficaces. Aquí resumimos las más destacadas:

1.- Crea un hábito


Esta primera técnica solo es aplicable para ciertos tipos de tareas. Algunas de las cosas que puedas estar dejando pendiente puede ser circunstancial (por ejemplo, ir al médico), y en eso es difícil crear un hábito. No obstante, si la tarea que estás postergando es hacer los deberes, ponerte a escribir o hacer ejercicio, se recomienda reservar previamente un horario y un calendario reservado para ello. Es importante para ello que el cumplimiento de dicho horario depende enteramente de ti.

Procrastinación
Fuente: estrategiaynegocios.net


Un ejemplo famoso es el del cómico Jerry Seinfeld. Cuando este fue preguntado sobre cómo podía estar creando continuamente material nuevo, respondió que se propuso hacer, como mínimo, un chiste nuevo al día. Para tal cometido, cada vez que hacía el primer chiste el día, ponía una cruz en su calendario. Según sus palabras, llegó un momento en el que la idea de romper una racha tan positiva, le obligaba a no terminar el día sin crear material nuevo.

En los casos en el que las tarea que se está postergando sea importante, pero circunstancial, se recomienda nuestro artículo sobre cómo centrarse en lo importante por encima de lo urgente.

2.- La regla de los dos minutos


La regla de los dos minutos viene a decir que aquellas tareas que puedan ser realizadas en menos de dos minutos, se hagan en el momento, sin necesidad de planificación. Las que requieran más tiempo, si deben de someterse a análisis sobre cómo abordarlas, el momento adecuado y su prioridad.

3.- Da el primer paso


Cuando se teme iniciar una tarea, por el motivo que sea, es recomendable iniciarla y dedicarle únicamente cinco minutos. Esto supone que no ha sido necesario reservar mayor tiempo para la actividad y a la vez que se lidia con los aspectos relacionados con la puesta en práctica. Muy seguramente, una vez que se haya iniciado la actividad, esta se mire con otros ojos. A la vez que se ha lidiado con la ansiedad del inicio y seguramente comprobar que no era para tanto, producirá una inercia que motivará para seguir.

4.- Date permiso para abandonar


En muchos casos, la gente no se anima a iniciar algo por la idea de que ello le obligará a terminarlo, incluso en aquellos casos en los que al empezar descubra que no le gustan, o incluso que terminan siendo perjudiciales para ellos. Poner en práctica el punto anterior teniendo este muy presente ayudará, no sólo a iniciar tareas, sino a ir descartando posibilidades y verse menos abrumado por la infinidad de posibilidades.

Procrastinación
"Solo quedaba un mes para el campeonato mundial de procrastinación. Nunca se había entrenado tan duro". 


Este concepto está íntimamente relacionado con desarrollar la habilidad de "saber decir que no". Aquellas personas que tienen la costumbre comprometerse por compromiso, pero sin ninguna gana ni motivación, por una parte, posponen tareas que son más atractivas para ello y, de la misma manera, aquellas a las que se han comprometido también tienen a ser postergadas ya que no le resultan atractivas.

Un concepto muy importante que conocer en este caso es el de la "Inversión Emocional". Esto quiere decir qué cuanto más tiempo y esfuerzo se le haya dedicado a algo, más nos costará dejarlo. Esto se puede apreciar con puestos de trabajo que nos están costando la salud física y/o mental, relaciones tóxicas, negocios destinados a la quiebra.... En esos casos, la gente acostumbra a decirse "después de todo lo que he invertido, si abandono ahora, todo habrá sido en balde". Cuando una persona cae presa de la Inversión Emocional, seguramente se vea en la situación descrita al inicio de este punto. 

5.- Divide el trabajo en distintas tareas


Uno de los motivos más usuales de la procrastinación es el retraso de las recompensas. Aquellas tareas menos importantes, pero cuya recompensa será inmediata, resultan más atractivas. Es por ello que, para que las tareas importantes, pero con recompensa demorada, adquieran más atractivo es recomendable subdivir las tareas. De esta forma parecerá menos abrumadora.

Igualmente se recomienda buscar una forma de obtener una recompensa cada vez que se cumple un paso. Si estas no existen de manera natural, siempre te las puedes fijar tu mismo.

6.- Controla el ambiente


Es importante conocer cuales son aquellos estímulos que te llevan a la procrastinación y alejarte de ellos. Si por ejemplo, tu problema es atender demasiado al móvil, hay que adquirir el compromiso de, lo que dure la tarea, tenerlo apagado y, preferiblemente, fuera del alcance. Si es ver la televisión, buscar otro ambiente, como ir a la biblioteca.

Esta técnica es igualmente útil para otro tipos de malos hábitos. Por ejemplo, poner la comida menos saludable, o el tabaco, en los estantes menos accesibles.

Actuar sobre la emoción


A lo largo de un día normal, todos nosotros nos enfrentamos a un sinfín de emociones de todo tipo (factores que nos alegran, que nos entristecen, que nos estresan, nos activan...) y cada persona emplea sus recursos para lidiar con ellas y encontrar el equilibrio para que ninguna de ellas les desborde. A nadie se le escapa que hay personas que tienen la tendencia a prestar mucha más atención a los aspectos negativos que positivos y ello le lleva a una predisposición a la depresión, otras en los estresantes, lo cual le lleva a la ansiedad, incluso otros que por inercia descartan todo lo que puede despertar cualquier emoción negativa, lo cual les lleva a lo que se conoce como "Síndrome de Pollyanna".

Procrastinación
Fuente: Psicodex.
En otras ocasiones, puede que el problema no esté tanto en el factor de a qué aspectos se les presta más atención, sino de no disponer de herramientas, o no conocerlas para lidiar para ciertos tipos de circunstancias.

El cúmulo de emociones negativas que conlleva la procrastinación, puede acarrear dos riesgos. El primero de ellos se basa en las personas qué, para evitar esos sentimientos, traten de no procrastinar jamás, no dándose nunca permiso para descansar, sufriendo el estrés que ello acarrea, además del impedimento que ello supone para la adecuada planificación y planteamiento de objetivos.

El segundo de los problemas viene para aquellos que sí que se dan permiso para procrastinar, pero la culpabilidad y el estrés de ver cómo las tareas se le amontonan, le sobrepasan.

En palabras de Tymothy Pychyl: "La regulación emocional, según mi opinión, es lo realmente importante con respecto a la procrastinación, debido a qué, si soy capaz de lidiar con mis emociones, soy capaz de centrarme en la tarea", aseguró el psicólogo.

Un alto factor de riesgo es ser demasiado duro con uno mismo, es por ello que recomendamos nuestro artículo "Siete señales de qué estás siendo demasiado duro contigo mismo", en el que se indican tanto señales para reconocer esta problemática, así como estrategias para combatir este aspecto.

Procrastinación
Fuente: Psicoactiva.
Otra recomendación es la que aporta Gustavo Razzotti, director general de "Liberationist", en un artículo publicado para Psychology Today en enero de 2019. En este, Razzotti recomienda el empleo de la meta-cognición (reflexionar sobre los propios procesos de pensamiento), técnica también conocida como mindfullness, y preguntarse a uno mismo "¿Por qué estoy evitando esta tarea? ¿Qué es lo que no me gusta de ella?" La búsqueda activa de una respuesta para estas preguntas es una estrategia, ayudará a localizar igualmente los aspectos positivos y apetecibles de la misma, las formas de reenfocar los negativos e incluso valorar si es más sano y práctico directamente descartarla para centrarse en tareas más importantes.

En resumen, Razzotti, propone las siguientes objetivos:

  • Llegar a ser consciente de las emociones.
  • Identificar y domar las emociones.
  • Entender qué dispara esas emociones.
  • Reconocer las emociones negativas y convertirlas en positivas.
  • Apoyarse a uno mismo.

Ahora bien ¿Cómo se consigue esto? Ser consciente de procesos que suceden de forma automática no es una tarea fácil y, en muchas ocasiones, requiere de un proceso de aprendizaje. Tratar de poner estas recomendaciones en práctica se pueden traducir en un acentuamiento de los síntomas, al no contemplar resultados a corto plazo y tener la sensación de qué se está gastando un tiempo que solo está consiguiendo seguir acumulando tareas por hacer. Es por ello que el primer paso consiste en entender que no es un gasto, sino una inversión, ya que una vez que estos mecanismos aparezcan de forma automática, la persona será capaz de organizarse mejor, seleccionar mejor sus objetivos y, con ello, ser más rápido y productivo en la puesta en práctica de sus tareas.

Poner en práctica los consejos aportados en el apartado anterior (actuar sobre el acto), a la vez que se practica mindfullness, sería la principal recomendación. Valorar las emociones que se experimentan al probar distintas estrategias puede provocar un importante avance a la hora de adoptar e integrar aquellas que son más adaptativas y beneficiosas. En el caso de qué una persona se vea incapaz de lograr todo esto, se recomienda que acuda a un profesional que adapte una terapia de reestructuración cognitiva, adaptada a las especificaciones de su caso. Con esto, se conseguirá mejorar tanto en rendimiento, como en calidad de vida.

lunes, 11 de marzo de 2019

¿Es la Psicología una ciencia?

¿Cuáles son las características qué debe de cumplir una disciplina para ser considerada ciencia? ¿Las cumple la Psicología?

Cuando a una persona que conozca poco o nada sobre la Psicología se le habla sobre esta disciplina, una de las primeras dudas que le emergen es acerca de si esta entra, o no, en la categoría de ciencia, ya que es común escuchar a mucha gente, catalogarla como una "pseudociencia", lo cual quiere decir qué, a pesar de presentarse como a si misma como una ciencia, no cumple los requisitos para que objetivamente se le pueda llamar así. En consecuencia, para responder a la pregunta que se plantea en el título de este artículo es necesario, en primer lugar, saber en qué consiste la Psicología y, en segundo, qué requisitos son necesarios para que una disciplina sea considerada ciencia.

¿Qué es la Ciencia?


¿Es la Psicología una ciencia?
Se concibe "ciencia" como un conjunto de conocimientos sistemáticos y estructurados obtenidos a través de la observación, razón o experimentación, siguiendo los pasos marcados por lo que se denomida "Método Científico".

Las ciencias se clasifican con respecto a dos ejes:
  • Según su objeto de estudio:
    • Formales: las que se estudian conceptos abstractos e intangibles. Como son el ejemplo de las Matemáticas y la Lógica.
    • Empíricas: que a su vez se dividen en....
      • Naturales: que se focalizan en la aspectos relacionados con la naturaleza. Entre ellas podemos encontrar la Geología, la Biología...
      • Sociales: centradas en el estudio del comportamiento del hombre en la sociedad y sus formas de organización. La Sociología, la Economía o la Historia son algunas de las disciplinas que engloba.
  • Según su ámbito de aplicación:
    • Básicas: enfocada a la adquisición de conocimiento. Aquí nos encontraríamos la Física o la Química.
    • Aplicadas: que estudian la manera de otorgarle un uso práctico a ese conocimiento. Ejemplos de esto serían la Medicina o la Ingienería.
Según estos dos ejes, las Matemáticas sería una ciencia formal, a la vez que básica, mientras que la medicina sería empírica natural y aplicada. En este artículo aún no se ha respondido a la pregunta ¿Es la Psicología una ciencia? Pero en el caso de que lo fuera ¿Cuál sería se clasificación? La Psicología estudia tanto los procesos mentales, como los procesos sociales, así cómo la manera de cómo interceder en ambos aspectos. Esto querría decir que la Psicología sería una ciencia a la vez básica y aplicada, de la misma manera que formal y empírica social.

El Método Científico


Anteriormente se ha mencionado que uno de los requisitos para que una ciencia sea considerada como tal, tiene que seguir lo que se denomina "Método Científico". Ahora bien ¿En qué consiste esto?

Willhem Wundt
Willhem Wundt es considerado el padre de la Psicología como ciencia.


El Método Científico es el procedimiento a través del cual se puede alcanzar un conocimiento objetivo de la realidad. Desde el s. XVII, se establece que el método científico consta de los siguientes pasos:

  1. Definición y planteamiento del problema: pregunta para la cual, actualmente no existe una respuesta. Es necesario que está esté formulada de una forma libre de ambigüedades.
  2. Formulación de la Hipótesis: es una propuesta de respuesta a esa pregunta. Los siguientes pasos estarán destinados a comprobar si esa respuesta es la correcta o si, por el contrario, la hipótesis es falsa.
  3. Recogida y Análisis de datos: para comprobar la hipótesis es necesario recopilar una serie de datos. Estos pueden registrarse a través de la observación o de la experimentación. Esos datos, comúnmente no son simplemente apilados, sino que se someten a un análisis estadístico.
  4. Confrontación de los datos con la hipótesis: El análisis realizado previamente puede llevar a dos resultados. O bien que la hipótesis sea rechazada y se deba de volver al segundo punto para formular una nueva tentativa de solución al enigma.
  5. Conclusiones y generalización de los resultados: si la hipótesis ha sido confirmada, se establecerá una nueva ley científica, la cual será aceptada hasta que una futura investigación sea capaz de demostrar lo contrario. Es por ello que se ha de ser claro y conciso de en qué contexto y bajo la medición de qué variables se han obtenido esos resultados.
  6. Nuevas predicciones: es habitual que la respuesta de lugar a nuevas preguntas y futuras líneas de investigación.
Este Método Científico está basado en dos pilares fundamentales:
  • Replicabilidad: si se repite el experimento de la misma manera y con los mismos métodos, ha de dar siempre el mismo resultado.
  • Refutabilidad: un hecho científico lo es hasta que se demuestre lo contrario. Si una futura investigación demuestra que en algún aspecto, la concepción actual es incierta o imprecisa, esta será reemplazada.
Además de debe de cumplir con los siguientes supuestos:
  • Orden: los fenómenos de la naturaleza ocurren de una manera determinada y establecida.
  • Determinismo: los fenómenos de la naturaleza funcionan a través de una relación causa-efecto y esta relación no debe de ser espúrea.
  • Comprobabilidad: cada interrogante en un proceso es susceptible de ser comprobado y explicado.
En resumen, un hecho científico es aquel que es alcanzado a través de una investigación debidamente estructurada, que describe y explica la relación causa-efecto que lo produce, o, en caso de que esta no sea posible, su correlación y el cual producirá los mismos resultados cada vez que se replican las circunstancias que llevaron a su descubrimiento.

¿Qué es la Psicología?


La Psicología se concibe como la ciencia que estudia los procesos y fenómenos mentales que, en interacción con factores sociales y ambientales intervienen en la conducta animal y humana. Con respecto a dichos factores, esta disciplina persigue cuatro objetivos:
  • Descripción.
  • Explicación.
  • Predicción
  • Control.
A pesar de qué en la propia definición se haya usado la palabra "ciencia", poder asegurar de que esta esté debidamente empleada, hay que conocer si su método de trabajo se ajusta a los parámetros anteriormente establecidos.

¿Es la Psicología una ciencia?


Cabe también destacar que la Psicología se subdivide en numerosas ramas, entre las que destacan:

  • Psicología Clínica: que se centra en la investigación y tratamiento de los problemas psicológicos.
  • Psicología Social: dedicada al estudio de cómo la presencia de otras personas y los mecanismos sociales intervienen sobre el comportamiento humano, individual y grupal.
  • Psicología de la Educación: que estudia el aprendizaje humano y su aplicación en el contexto educacitvo. 
  • Psicología Básica: cuyo ámbito se centra en la investigación de los procesos mentales.
Son, por supuesto, muchas más las ramas que componen la Psicología y no hay un único acuerdo sobre toda su composición, hasta el punto de que la Asociación de Psicólogos Americanos (APA) tiene hasta 54 divisiones distintas.

¿Sigue la Psicología el método científico?

No en todas las disciplinas mencionadas anteriormente se siguen los mismos modelos y técnicas de investagación, pero sírvase de ejemplo uno de los grandes hitos de la historia de la Psicología, como fue la formulación del "Condicionamiento Clásico" por parte de Ivan Pavlov:


  1. Definición y planteamiento del problema: el fisiólogo observó que los perros de sus investigaciones mostraban una respuesta fisiológica (salivación) normalmente motivada al ver alimento, a pesar de que este no estuviese presente ¿Por qué ocurre esto?
  2. Formulación de la Hipótesis: debido a qué un determinado estímulo (un timbre) se presenta habitualmente junto al alimento, el sujeto ha asociado escuchar el timbre a recibir alimento y, en consecuencia, su organismo reacciona igual.
  3. Recogida y Análisis de datos: se sometieron a otra serie de perros, que no mostraban originalmente la respuesta condicionada, a la presentación de la comida, seguida por un timbre en numerosas ocasiones.
  4. Confrontación de los datos con la hipótesis: se comprobó que, tras una serie de ensayos, los perros salivaban únicamente con escuchar el timbre.
  5. Conclusiones y generalización de los resultados: con estos datos se postuló la ley del Condicionamiento Clásico, bajo la cual la presentación de un estímulo originalmente neutro, provocará la misma reacción que otro al que vaya normalmente asociado.
  6. Nuevas predicciones: a pesar de qué la existencia de esta ley quede objetivamente demostrada ¿Se produce en todos los contextos? ¿Todos los estímulos son igualmente asociables?... todas estas preguntas proponen futuras líneas de investigación.

Hay que distinguir, como se ha indicado, que no es lo mismo demostrar una ley, que la universalidad de la misma. El efecto de la salivación de los perros, demostraba la existencia del condicionamiento, y se llegó a postular que este fenómeno era capaz de explicar toda la conducta humana. No obstante, ese postulado, no era el hecho científico, sino la descripción de lo sucedido en la investigación. Otras investigaciones han demostrado que el condicionamiento no se produce de la misma manera en todos los contextos y que factores como la personalidad o el grado de valencia emocional del estímulo, pronosticarán mayor o menor éxito para que se produzca el condicionamiento. Por otro lado, también otras investigaciones ponen de manifiesto otros factores que también intervienen en el comportamiento humano.

Conclusión


Al final, pues, la pregunta se termina respondiendo por su propia definición. El error es concebir que cualquier persona que haga una inferencia o proponga una teoría sobre el comportamiento humano está haciendo psicología. Teorías como la de los "cuatro humores" de Hipócrates o la interpretación de los sueños de Sigmund Freud, tratan de dar respuesta a algunos aspectos de los que se ocupa la Psicología, pero por mera definición, por el hecho de no seguir los pasos citados en este artículo, no se pueden englobar dentro la Psicología.

Esta disciplina sufre un gran estigma debido al desconocimiento por el que es tratada comúnmente por la presa y el cine, además de sufrir de un grave problema de intrusismo profesional, por parte de gente que, utilizando el nombre de la psicología, aplica distintas pseudociencias.  

lunes, 4 de marzo de 2019

Conectar varios cerebros entre si ya es posible

Un equipo de la Universidad de Washington ha conseguido que hasta tres cerebros se comuniquen entre sí para completar una partida de Tetris.

Un equipo, liderado por Linxing Preston Jiang, investigador de la Universidad de Washington, con otros compañeros de su universidad y otros miembros de la Universidad de Mellon, ha puesto en marcha lo que se conoce como el proyecto "BrainNet", descrito como "un interfaz multipersonal de cerebro a cerebro por colaboración directa entre cerebros". Dicho en otras palabras, el equipo de Jiang ha conseguido que el cerebro de tres personas distintas se comuniquen directamente entre si.

BrainNet
Esquema del funcionamiento de BrainNet


Para que esto sea posible, el equipo de BrainNet ha combinado dos técnicas no invasivas, lo cual quiere decir que se aplican en la superficie del cuerpo, sin necesidad de penetrarlo:


Gracias a la combinación de estas dos técnicas, BrainNet obtiene una imagen del Sistema Nervioso Central (SNC) de los sujetos y, a través de internet, enviar esa información al cerebro receptor.

Tres cerebros para una partida de Tetris


Para comprobar que BrainNet efectivamente funciona, el equipo puso en práctica un experimento a través de uno de los videojuegos más famosos de la historia, Tetris. En el experimento, dos de los sujetos veían completamente la pantalla, mientras que un tercero, quien manejaba los mandos, podía ver la figura que se estaba utilizando, pero no la parte baja de la pantalla, por lo que no sabía cuando debía, o no, de girar la pieza o hacia dónde dirigirla.

BrainNet
A la izquierda, la pantalla que veían los emisores y a la
 derecha el receptor.
Cada uno de los sujetos iniciales debían de fijar su atención en una de los dos luces LED que aparecían en su pantalla, cada una con una intensidad diferente. La tarea era que se centrasen en una si no había que girar la pieza y en la otra si sí que había que hacerlo. El electroencefalograma recogía esta información y, a través del TMS, se enviaba al servidor para que después la información fuese enviada al receptor. Esta estimulación llegaba a su Corteza Visual, en el Área Occipital del cerebro, provocando un fenómeno llamado "fosfeno", que se manifiesta como manchas de luz dentro del campo visual. Dependiendo de la intensidad de las mismas, el jugador sabía lo que tenía que hacer en orden de completar adecuadamente el juego.

En los experimentos participaron cinco grupos de tres personas, completando el juego con un porcentaje de 81.25% de éxtio.

Aplicaciones


Aunque en la actualidad, las posibilidades que ofrece BrainNet son escasas, desarrollar este sistema posibilitaría generar una "red social de cerebros" para resolver problemas de manera cooperativa, además de ayudarnos a entender más en profundidad este órgano.

Existen otras líneas de investigación que también están trabajando en la posibilidad de mandarle a una computadora señales cerebrales, como es el ejemplo Neuralink, una iniciativa anunciada por Elon Musk para Tesla en el año 2017. Perfeccionar esta técnica, entre otras cosas, podría ayudar a parapléjicos a volver a caminar.

lunes, 25 de febrero de 2019

Los seis principios de la persuasión de Robert Cialdini

Existen seis aspectos que tienen un enorme peso en cuanto a la opinión del ser humano a la hora de valorar una idea o sugerencia. 

Uno de los mayores hitos de la Psicología aplicada al Marketing fue la publicación, en 1984, del libro "Influencia: Psicología de la Persuasión", escrito por Robert Cialdini, profesor de Psicología de la Universidad de Arizona. Dicho trabajo expone seis factores que poseen un enorme peso cuando el ser humano se debate si aceptar o no una proposición o idea. Actuando sobre todos estos factores, una persona puede aumentar considerablemente sus posibilidades de que una idea o una propuesta suya, sea aceptada por otra persona.

Persuasión
Imagen encontrada en: gohighbrown.com


Para escribir este libro, el autor trabajó de "encubierto" en distintos puestos de comercial, ya se tratase de telemarketing, coches de segunda mano u ONGs. La combinación de las técnicas que observó en dichos lugares, así como el análisis de los distintos estudios sobre la temática realizados hasta la fecha, le permitió delimitar cuales son los aspectos más importantes de la persuasión, entendida esta como el proceso destinado a cambiar el comportamiento o la actitud de una persona o grupo en cuanto a algún concepto a través de la palabra.

A continuación se desglosarán brevemente cada uno de los seis principios descritos por Cialdini.

1.- La Reciprocidad


Este concepto se fundamenta en la idea de qué la gente te tratará de la misma manera que les tratas tú a ellos. De la misma manera que si eres arisco con una persona, esa persona tenderá a ser arisca contigo, cuando le haces un favor a alguien, normalmente esté pensará qué, de algún modo, debe de recompensarte y equilibrar la balanza.

Robert Cialdini - Persuasión
Robert Cialdini | Universidad de Arizona.
En el mundo de las relaciones personales esto se puede traducir en que cuando tú siempre estés para los demás, cuando seas tú quien necesite algo, aquellos a los que has ayudado serán más reticentes a decirte que no. No obstante, es habitual escuchar a gente quejarse de haberle hecho numerosísimos favores a otra persona y que cuando necesitó algo de él, no le correspondió. Cuando esto último pasa, normalmente es porque la segunda  persona percibe desde un principio la ayuda que le ofrece el otro como algo normal, ya que esto ha podido estar sucediendo desde el mismo día en que la relación entre ambos comenzó y, en consecuencia, percibirlo como su derecho. Sirva de ejemplo unos padres que acostumbran a malcriar a su hijo desde que este vino al mundo. Al llegar estos a mayores y entrar en una situación de dependencia, el hijo podría no sentir la necesidad de restituirles al percibir lo recibido como su derecho natural. En consecuencia, para que el Principio de Reciprocidad aparezca, es importante que el sujeto que reciba la ayuda perciba el favor como lo que es, un favor y que la otra persona está haciendo algo por ella que no tendría por que hacer.

Trasladado al mundo del marketing, esto se observa cuando una empresa acostumbra a dar regalos y servicios sin gastos adicionales a sus clientes o potenciales clientes. Por ejemplo, si un supermercado le otorga a alguien un cupón de descuento, aunque sea por una cantidad insignificante, será más probable que, en un futuro, debatiendo entre hacer su compra en distintos sitios, se decante por el que en su día tuvo ese detalle.

2.- Escasez


Este principio se fundamenta en la idea de qué cuando algo es escaso, lo valoramos mucho más. Esto puede presentarse de dos maneras:

  • Edición limitada: cuando se dice que existen muy pocas unidades de ese producto o que el aforo para un determinado evento es muy inferior a la demanda que se espera de este, o bien cuando por un precio superior, puedes adquirir una de las pocas entradas "VIP" al mismo, que te otorgan una serie de privilegios sobre el resto de los asistentes.
  • Por tiempo limitado: cuando una determinada oferta expiará muy pronto. Un claro ejemplo es el fenómeno conocido como Black Friday. Otro lo podríamos encontrar cuando salen las entradas para un evento al que todavía le quedan seis meses para producirse, pero comprándolas a lo largo de la presente semana, se podrán adquirir las entradas por un valor significativamente por debajo de su valor final.

El principio de la escasez se puede apreciar fácilmente cuando se entra a subastas de coleccionistas y se observa los altísimos precios por los que se llega a pujar por productos únicos, como podría ser una primera edición de un best seller que contuviera una errata que fuese corregida a partir de la segunda edición.

Aquellos que hayan tenido que lidiar en más de una ocasión con comerciales a puerta fría, habrán observado que estos, siempre comentan que es el último día de la oferta que están realizando.

3.- Autoridad


Si usted está pensando en comprarse un nuevo ordenador y no entiende de informática, muy probablemente acuda a su amigo el informático y confíe ciegamente en las recomendaciones de este, sin tener forma de saber si realmente está acertando. Cuando se concibe a otra persona como experto en una materia, su recomendación sobre un determinado producto o marca, suele bastar para que este se consuma.

Las empresas de publicidad, conscientes de esto, han acostumbrado a contratar para anuncios a personajes famosos o esponsorizar a deportistas para que ello baste para que un mayor porcentaje de gente consuma su producto, ya sea por la imagen asociada a esa celebridad o porque el modelo que figura se asemeja a cómo le gustaría ser al consumidor. En otras ocasiones, se busca que dicho modelo, en lugar de una imagen idealizada, muestre semejanza con la población diana a la que va dirigida el producto, para que la empatía que ello fomenta revierta sobre el producto.

En la actualidad, debido al auge de las Redes Sociales y de plataformas de vídeo, como YouTube, han proliferado los llamados "Influencers", personas que se dedican a realizar críticas de productos o servicios. Algunos de ellos cobran grandes cantidades de dinero de empresas que les contratan para que hagan una crítica favorable de su producto.



En el caso de que usted quiera convencer a alguien de algo, quizás sea una buena idea, en lugar de entrar directamente con su idea, mantener una charla acerca de una temática relacionada en la que tenga la oportunidad de demostrar sus conocimientos sobre la misma. Si logra impresionar a la otra persona, una vez que su sugerencia entre en la conversación, esta será más receptiva.

Esto es un arma de doble filo, ya que por una parte, posee el aspecto positivo de que si la persona a la que se trata de convencer conoce el tema, el interlocutor ha de tener argumentos objetivos y bien expuestos, pero, por el otro lado, diversos estudios han demostrado qué, las personas pueden ser convencidas más fácilmente por la forma en que algo les es expuesto que por el contenido mismo. Esto quiere decir que, cuando la persona a la que se trata de convencer es ignorante sobre el tema, fácilmente puede ser estafado por un charlatán con labia que se autoproclame experto, algo que puede suceder tanto en el marketing, como en la política.

4.- Compromiso y coherencia


El ser humano tiene la tendencia natural a comportarse como él mismo se considera qué es. Si por ejemplo, alguien está convencido de que es una persona altruista, cada vez que tenga que tomar una decisión, pensará en cómo debería de actuar conforme a su esquema de "persona altruista". Estos esquemas se afianzan con fuerza y, cuando se encuentra una situación en el que se incumple, en el caso del altruismo podría ser que un amigo le haya pedido una favor y, sin meditarlo, se haya negado a hacérselo, se trata de justificar inconscientemente esa incoherencia para no romper el esquema. En el ejemplo expuesto, podría ser convencerse a uno mismo de que se negó a hacerle el favor para qué la otra persona aprenda a hacerlo por si mismo, siendo ello realmente la opción más altruista.

Los vendedores, conocedores de esta característica del comportamiento humano, pueden enfocar una campaña de publicidad hacia las personas con determinados rasgos de personalidad, para que estas se sientan atraídas por él, o incluso, si perciben que el potencial cliente se declara orgulloso de una determinada forma de ser, por ejemplo, considerarse "aventurero", indicar porque ese producto o servicio es el indicado para personas aventureras. De la misma manera, un comercial podría alabar a su potencial cliente por ser una persona atrevida e impulsiva, para que esto influya posteriormente a que acepte su oferta sin considerarlo dos veces. 

5.- Prueba social y consenso


El ser humano no piensa igual como individuo que como miembro de un grupo. Además, el mero hecho de percibir que la mayoría piensa algo distinto a uno mismo, tiene una gran fuerza para reenfocar el pensamiento e incluso readaptarlo, sin que sea necesario para ello argumentos objetivos.

Comerciales a puerta fría acostumbran a mencionarle a sus potenciales clientes que otros vecinos de la zona (mencionando sus nombres) ya han adquirido su producto y están encantados con él, en campañas de publicidad se suelen escuchar frases de la talla de "9 de cada 10 expertos recomiendan este producto" y además, hay empresas que gastan una enorme cantidad de dinero para tener una gran presencia en los espacios publicitarios de todos los medios de comunicación, sabiendo que ser más famosas que otras marcas, conseguirá ser también más consumidos.

Persuasión
Imagen encontrada en "Entrepheneur".
Con la llegada a internet, es muy común consultar foros, e incluso la sección de comentarios de una tienda online para saber la experiencia que otros usuarios han tenido con un producto y saber si les merecería la pena adquirirlo a ellos. Sabedores de ello, algunas empresas se encargan de realizar artículos o vídeos para que en foros y en redes sociales aparezcan artículos y comentarios que hablen favorecedoramente del producto. Algunos de ellos se anuncian como lo que son, contenido patrocinado, pero otros se hacen pasar por opiniones subjetivas de auténticos consumidores con afán de engañar al posible consumir.

6.- Simpatía


Este principio se fundamenta en la idea de qué será más fácil que accedamos a aceptar una idea si la persona que la propone nos cae bien, a si esta nos cae mal. Lo importante aquí es que factores influyen en que una persona nos caiga bien, sobretodo cuando acabamos de conocerla.

A través de lo que se conoce como "Efecto Halo", sabemos dos cosas, la primera de ellas es que la primera impresión que nos formamos sobre una persona es muy difícil de cambiar y la segunda es que cuando percibimos una cualidad, positiva o negativa, tendemos a dar por sentado que otras cualidades serán igualmente positivas o negativas. En otras palabras, cuando vemos que alguien es atractivo, podemos tender a pensar que de la misma manera será amable e inteligente.

En consecuencia, cuando se pretende presentarse a un posible cliente, ir a una entrevista de trabajo o hablar con un posible inversor, debe de cuidar a la perfección todo lo que influya en la primera impresión. Pueden ser factores tan diversos, como el propio nombre, ya que un estudio reciente demostró que las personas cuyo nombre pegan con su cara caen mejor.

Este factor también influye a la hora de elegir a los modelos para un anuncio de televisión, bien celebridades por el que el público posea una gran simpatía, bien personas muy atractivas a las que se les presuponga una enorme confianza.

Conclusión


El cerebro humano está diseñado para procesar rápido la información y tomar decisiones a pesar de no contar con todos los elementos necesarios para saber si objetivamente es la mejor opción. Esto era muy útil en la selva, cuando siendo una de las especies más débiles de nuestro ecosistema y no era adaptativo valorar si esa figura amarilla que se veía en la distancia era o no un león, antes de tomar la decisión de echar a correr.

Una vez que el ser humano ha dado el salto de la selva a la ciudad, nuestros problemas cotidianos son otros y nuestro cerebro no está debidamente diseñado para lidiar con ellos. Si queremos estar protegidos de los errores que nuestro cerebro nos hace cometer de manera inconsciente, nuestra única alternativa es realizar un sobreesfuerzo para alcanzar un procesamiento consciente. Conocer estos principios es de gran utilidad para tratar de identificarlos y valorar si han tenido alguna influencia en hacernos desear algo que en realidad no queremos. 

jueves, 14 de febrero de 2019

El cerebro de los hombres envejece más rápido

Un estudio reciente expone que, a la misma edad, el cerebro de los varones acostumbra a estar más desgastado que el de las mujeres.

Un estudio publicado en febrero de 2019 por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) y liderado por Manu Goyal, neurólogo e investigador de la Universidad de Whasintong (Misuri, Estados Unidos), expone que, a lo largo de la vida adulta, los varones tienden a mostrar mayor envejecimiento cerebral que las mujeres de su misma edad. En ellas, se encontraba un estado correspondiente a 3,8 años sobre su edad real y en ellos de 2,4 por debajo de su edad cronológica.

El cerebro de los hombres envejece más rápido
Estas diferencias se habían observado ya, anteriormente, pero normalmente a través de estudios "post mortem". Sin embargo, en esta investigación, en la que participaron 205 sujetos, de edades comprendidas entre 20 y 82 años, se han examinado a través de Tomografía por Emisión de Positrones, lo cual ha ayudado a entender no sólo qué sucede, sino también cómo y por qué.

En este trabajo se examinaron los flujos de oxígeno, así como la glucosa, dos componentes que actúan a modo de "combustible" para el cerebro. Desde los primeros años de vida, estos recursos se consumen a lo largo de la maduración cerebral y los procesos de aprendizaje y pensamiento. Conforme avanzan los años, el consumo de ambos se va reduciendo considerablemente, hasta estabilizarse en la vejez.

Cómo la pubertad se inicia antes en mujeres que en hombres, ellas reducen a una edad más temprana los niveles de oxígeno y glucosa que consumen en tareas cotidianas, lo cual explicaría porque llegan en mejores condiciones a la misma edad.Los investigadores atribuyen los resultados encontrados, pues, a cuestiones hormonales. Goyal lo explica de la siguiente forma: "Las mujeres tienen menos pérdida de flujo sanguíneo cerebral tras la pubertad, más glicólisis,  durante la edad adulta joven, menos pérdida de proteínas... Diferencias que van preparando el escenario para las posteriores trayectorias del envejecimiento cerebral", argumentó el neurólogo, quien piensa que ello podría explicar por qué ellas acostumbran a mantenerse mentalmente más agudas en el tiempo.

Por último, no hay que olvidar que este es sólo uno de los numerosos factores que afectan al envejecimiento y al rendimiento cognitivo. Además del género, factores como el nivel educativo y cultural, el ejercicio físico y mental o la dieta, influirán igualmente en la velocidad y calidad del envejecimiento cerebral. Para entender esto, si únicamente nos fijásemos en los resultados encontrados en el estudio, se intuiría que los hombres serían más proclives a sufrir enfermedades neurodegenerativas, como es el ejemplo del Alzheimer. No obstante, esto sucede justamente al revés, probablemente por la mayor presencia de estrógenos y por el hecho de que viven más tiempo que los varones.